martes, 25 de febrero de 2014

41. Las primeras batallas

Sumire, subida a un árbol, miraba a través de unos prismáticos.
- ¡Jefa, jefa! - Temari la miró apoyada en ese mismo árbol - Por ahí se ve al equipo verde.
- ¿Por donde?
-Por ahí - dijo señalando con el dedo.
- ¿Pero por ahí por donde es? Anda baja, Kiba, sube tu.
- ¿Por qué? ¿Que no lo hago yo bien?
- Es que Kiba es el macho alfa, deja que lo haga él. Anda y baja.
- Eso es fácil de decir... no de bajar.
- ¿Cómo que no puedes bajar?
- Como que no se.
- ¿Qué no sabes bajar, desgraciada? - gritó Tayuya-
- Pero subir bien que has sabido - añadió Kin.
- Si, subir, si se, bajar, no.
- ¿Y para que demonios subes si no sabes bajar? - volvió a gritar Tayuya.
- Pues me hacía ilusión.
- Pues tendrás que bajar, venga, todo lo que sube, baja - reía Jisei.
- Es que me da miedo.
- Tú inténtalo - dijo Kiba - Yo te sujeto.
La bajada del árbol de Sumire fue un proceso lento y complicado que tuvo como resultado su caída encima de Kiba.
- Gracias Kiba por amortiguar la caída ¿estás bien?
- Pues no se que decirte.
- Kiba, levántate y deja de hacer gansadas - ordenó Temari. Tenia un gesto serio pero no era de enfado, aunque lo parecía, era causado por las molestias que sentía.
- Ya voy... que carácter... anda Sumire, levanta que la jefa me regaña.
- ¡Vamos! Sube al árbol e informa.
- La madre que os parió a todas - gruñía el chico mientras subía al árbol - Ahora si que entiendo a Shikamaru cuando se queja de que sois unas mandonas.
- Cállate y a lo tuyo.
- ¡Ni hablar me dejan ya! A ver... si, equipo verde a las 10.
- ¿Cómo que a las dos? ¿Qué tonterías dices ahora? - bramó Tayuya.
- Dirección Noroeste, allí... a las 10... las 12... -señaló al frente - ... las 10 sería allí ¿vale?
- ¿Están muy lejos! - se interesó Kin.
- No, los alcanzaríamos enseguida. Espera... delante de ellos está el equipo magenta... parece que se alejan.
- Mejor - respondió Temari - No quiero encontrarme por ahora con ese equipo.
- ¿Por qué? - inquirió Tayuya - ¿No quieres hacer daño al "ratoncito"?
- Es un equipo muy chungo - habló Kiba - Pero cuanto antes les venzamos sera mejor.
- Yo estoy deseando encontrármelos - dijo Kin - O a los Uchiha... me gustaría tener a uno de prisionero particular.
- A saber lo que le harías - rió Tayuya.
- ¡Eh! - gritó Kiba - Estáis pensando cosas guarras, se os ve en la cara.
- Tampoco estaría mal tener de prisionero a Deidara ¿eh chicas? - también rió Jisei - O a Neji.
- O Sasori - añadió Kin.
- Bah... dejarlo ya - se quejó Kiba - Os estáis poniendo "mu" tontitas.
- Tu ten cuidado - advirtió Tayuya - Tu y tu culito no estáis a salvo.
- ¡Eh! - gritó de improviso el chico - Equipo naranja a las 2 ¿Que, jefa, vamos a por el Uchiha?
- No, mejor vamos a por el equipo verde, conozco a mi hermano.
Temari preparó una emboscada, como había dicho, conocía a Kankuro y creía adivinar sus reacciones. Al principio todo iba bien, les pillaron por sorpresa y los componentes del equipo verde se refugiaron donde pudieron. Temari estaba segura de poder hacerlos salir, sin embargo se olvidó de un pequeño detalle: en el equipo verde estaba Sakon y Sakon era impredecible... no podía imaginarse que de pronto arremetiese contra Kiba y Tayuya... a pesar de que su pulsera comenzó a pitar y de la descarga que se llevó disparó a bocajarro contra ellos, manchando a Kiba en un brazo y a Tayuya en las piernas.
Se produjo una especie de caos donde los cartuchos de tinta empezaron a volar sin mucho sentido. En medio de aquella confusión, Temari, cuya capacidad para concentrarse en lo que estaba pasando se veía mermada por las molestias que sentía, de pronto fue golpeada por algo en su espalda.
- ¿Pero que...? - se giró para sorprenderse al ver a Sakon sonriéndola jocosamente... espera... no, no era Sakon... ¿Ukon?
- No debiste dejar tu trasero sin protección, guapa.
- ¡Temari, te han matado! - gritó alarmada Sumire sin creerse la mancha de color naranja que su compañera tenía en la espalda.
- Y tu eres la próxima... bonita.
Ukon disparó sin pensárselo contra Sumire.
Ukon era tan impredecible como su hermano y de la misma manera se lanzó en medio del campo de batalla disparando contra lo que que fuera y tampoco le importó ni la alarma, ni la descarga que sufrió.
- ¡Mierda! - gruñía Temari - ¡Mierda! ¡Mierda! ¿Cómo se me ha pasado?
- Tobi lo siente - dijo el chico acercándose a Temari y Sumire - ¿Te ha dolido, chica de ojos violetas?
- No - contestó Sumire - Solo ha molestado.
- ¡Tobi quitate de ahí! - se oyó gritar a Jirobo - Eres un blanco fácil.
- ¡Oh claro! Tobi quiere saber ¿quien tiene la bandera, señoritas?
- Averigualo tu solito - respondió de mala manera Temari - Yo estoy muerta.
- Vale, Tobi lo hará... ¡Primo! - gritó - No quieren hablar, así que se acabaron las contemplaciones.
Aprovechando la confusión creada, Kankuro dio orden de alejarse de allí.
- ¿Vamos a huir, capullo? - gruñó Sakon.
- Retirada estratégica - contestó Suigetsu - Deja que ellos luchen, nosotros volveremos a por lo que quede.
Ukon había llegado, no sin recibir bastantes manchas en brazos y piernas hasta donde estaban Kin y Jisei y disparó repetidamente contra Kin.
- ¡Tú! - gritó a Jisei - ¡Ven aquí!
Sin dejarla reaccionar la cogió violentamente del brazo obligándola a levantarse.
- ¡Ya vale Ukon! - dijo Sasuke apareciendo, los disparos habían cesado - No hace falta ser tan carnicero.
- ¿Me puedo quedar con esta? - Ukon la acercó hacia si y le pasó la lengua por el cuello.
- ¡Quita imbécil! - Jisei se apartó todo lo que pudo con verdadero asco.
- Si no la sueltas ahora mismo seré yo quien me ocupe de ti - advirtió Sasuke - Esto es un juego, no la guerra de verdad.
- Te equivocas Uchiha - Ukon soltó a Jisei - Si es la guerra y tengo derecho a reclamar mis prisioneros.
- Tu fumas cosas muy malas - comentó Akane.
- ¡Tu cállate pelirroja que para ti también hay!
- Ukon - habló Sasuke con bastante tranquilidad - Acercate a cualquiera de las chicas y terminarás lamentándolo.
- Uy que miedo ¿Que me vas a hacer?
- ¡Vale ya! - gritó de improviso Temari - No estoy de humor para oír tantas tonterías.
- ¡Tobi lo encontró! - exclamó ondeando la bandera amarilla.
- Bueno y que hacemos con esta - habló Ukon - ¿Nos la cargamos?
- Kikyo atala - ordenó Sasuke - La llevaremos a un punto de control.
- Nos va a hacer perder el tiempo - advirtió Jirobo.
- Es mejor cargárnosla - repitió Ukon.
- La llevaremos a un punto de control - repitió Sasuke.
- ¿Y no me puedo quedar aquí con los muertos? - preguntó Jisei que no quitaba la vista de Temari y aquellos gestos de dolor que intentaba disimular.
- Te llevaremos a un punto de control. Kikyo rompe su pulsera.
Poco después habían recogido los pañuelos y se marchaban con Jisei.
- ¡Que paliza nos han dado! - se quejaba Kiba - Ni los hemos visto venir.
- Son los Uchiha, se supone que son buenos - comentó Kin.
- Menudo macho alfa... no nos sirvió de nada - refunfuñaba Tayuya - Si ya decía yo que eras un capullo.
- Temari ¿Que te pasa? ¿Te encuentras bien?
- ¿Vas a llorar, coletitas? - habló sarcástica Tayuya.
- No... no me encuentro muy bien - Temari, sentada en el suelo, se abrazaba las piernas.
- ¿Te han hecho daño? - Sumire se acercó hasta ella.
- Es que... Creo que tengo una hemorragia.
- ¿Te han hecho sangre? - se alarmó Sumire.
- No... no... ellos no... es que... me ha venido la regla y... lo noto... es... no me atrevo a moverme.
- ¿Pero mucho?
Temari asintió con la cabeza, quizás, teniendo en cuenta el enorme retraso que tenía eso fuera normal pero desde luego era muy molesto y lo peor eran los calambres que le daban. Sumire se agachó casi tirándose al suelo... se incorporó rápidamente con los ojos muy abiertos.
- ¡Pero si estás empapada! - Temari la miró con algo de reproche - Lo siento.
- ¿Que pasa? - se quejó Tayuya - ¿Que le pasa a la señorita?
- ¿Que te pasa Temari? - se interesó Kiba.
- ¡Son cosas de chica! - se apresuró a contestar Sumire - ¿Esto es normal en ti, Temari? - Temari negó con la cabeza.
- Vamos que le ha venido la regla - explicó Kin - Tampoco es para tanto.
- Kiba - habló Sumire - Corre, ve al punto de control y di que vengan a recogernos.
- No Sumire - intervino Temani - Yo puedo ir sola.
- ¿Pero que le pasa? - casi gritó Kiba.
- Menuda tontería - se quejaba Tayuya al tiempo que se acercaba a Temari - Tienes mala cara de verdad.
- No, no me encuentro bien, me siento fatal.
- Bueno chica, tampoco somos tan insensibles, todas somos mujeres al fin y al cabo. ¡Tu, capullo! - le gritó a Kiba - Vamos a romper una de las dos pulseras - Lo hizo con la suya propia y se la lanzó al chico - ¿A que esperas? Ve y dile a los senseis que Temari no se encuentra bien ¡Vamos y mueve el culo de una vez!
El problema era que con tanto jaleo que se había formado, el equipo de Kankuro salió de la sartén para caer directamente al fuego. El equipo magenta, alertado por el escándalo, se detuvo en su camino para observar los acontecimientos y vieron la retaguardia del equipo verde. Rápidamente, Shikamaru decidió que tenían que aprovechar esa circunstancia e ideó una emboscada. Emboscada en la que el equipo de Kankuro, aún aturdido por el combate y nervioso por la huía cayó sin mayor problema.
- ¡Kankuro! - de pronto oyeron a Pain - Rinde a tu equipo. Estáis todos en el punto de mira.
- ¡Eso es un farol! - bramó Zaku.
Sin esperar a nada, Sakon comenzó a disparar en todas direcciones. Un solo disparo certero le dio a él en el pecho.
- ¡Mierda!
- Eres un infantil - comentaba sonriendo Kabuto mientras salí de su escondite apuntando a Suigetsu - No te muevas, soy más rápido que tu.
- ¿Estas seguro?
Otro disparo, Suigetsu estaba eliminado.
- Eres un cabrón ¿Por qué has disparado a traición?
- Por si acaso querías demostrarme lo rápido que eras.
- ¿Por qué no dais la cara los demás? - reprochó Kankuro.
Rápidamente Pain, apuntando a Kankuro, Chouji a Zaku y Karin a Fatora.
- ¿No os falta gente? - preguntó Ino.
- Estoy detrás - dijo Shikamaru acercándose a ella - Y tu me vas a dar la bandera ¿a que si?
- ¿Y Stella? - advirtió Fatora.
- ¡Stella! - habló alzando la voz Shikamaru - Tu amiga te hecha de menos. Cambia tu puesto por Karin.
Stella apareció a puntando a Fatora y Karin se alejó.
- ¿A donde va? - se extrañó Ino.
- A vigilar que no venga nadie - respondió Shikamaru - Venta Ino, dame la bandera.
- ¿Cómo sabes que la tiene ella? - agregó Fatora.
- ¿Quieres que te registe, Ino? - repitió ignorando la pregunta Shikamaru.
- Te conozco, Shikamaru Nara, no te atreverás.
- Espera, espera - interrumpió Kankuro - ¿Por qué Karin se va tan lejos de Chouji? ¿No es su pareja?
- ¿Vuestras pulseras no pitan? - gruñó Suigetsu - Malditos tramposos, os las habéis quitado, eso es trampa, os penalizarán.
- No, no nos las hemos quitado - Kabuto mostró su muñeca con la pulsera.
- No les des explicaciones - dijo Pain.
Aprovechando la distracción por el tema de las pulsera, Zaku quiso coger su metralleta, recibiendo un disparo a bocajarro por parte de Pain.
- A ver ¿Vais a colaborar o que? - se quejó Stella - Ya no vais a ganar, rendiros y dedicaros a descansar.
- Vamos a ver Kankuro - habló con tranquilidad Shikamaru - Tu eres un gran jefe de equipo, no lo dudo pero en estos momentos quedáis tú y las dos chicas. Pain y Kabuto te están apuntando, Stella y Chouji no pierden de vista a Fatora y yo - agarró a Ino por un brazo llevándolo a la espalda de la chica - Tengo a esta. Creo que lo más inteligente sería que te rindieras y tu, yo lo se, eres inteligente.
- ¡Mierda Shikamaru! ¡No me has dejado ni intentarlo!
- Bueno, esto es muy aburrido, estabais demasiado pendientes en huir y habéis bajado la guardia... Haremos una cosa: te doy diez segundos para que huyas, así, a lo mejor en solitario puedes lucirte.
- No puedo huir sin Fatora y lo sabes.
- Stella rompe la pulsera de Fatora y dásela a él.
- ¿Me vas a dejar huir? No lo creo.
- Te perseguiré yo - dijo Pain - Me encanta jugar al gato y al ratón.
- Shikamaru eres un maldito hijo de...
- Ya esta rota - habló Stella - Tómala.
- 10 segundos Kankuro - siguió hablando Shikamaru - Empiezan en cuento te des la vuelta.
- ¿Y las chicas?
- Quizás si salvas tu vida puedas intentar rescatarlas... Decide si quieres esa oportunidad - Kankuro fue más rápido que él hablando y en segundos había desaparecido - Y ahora señorita Yamanaka ¿me vas a dar la bandera?
- Búscala, listo, a ver si la encuentras.
- ¡Que pesadas sois las mujeres! Quítate la camiseta, vamos, o te la quita Stella.
- Eres un asqueroso pervertido.
- Si quieres te la quito yo.
- ¡Está bien! ¿Cómo lo has sabido? - Ino metió sus manos por debajo de la camiseta y al instante sacó la bandera, Shikamaru sonrió.
- Yo si que te conozco a ti, Ino Yamanaka, todo te lo guardas cerca de donde crees que no se atreverán a tocarte..
- O sea que la rubita se guarda las cosas en las tetas - habló riendo Zaku - Pues ahí no están muy a salvo.
- ¿Quieres callarte bocazas? - gruñó Suigetsu - Bocazas que eres un bocazas.
- ¿Tu me vas a decir lo que soy?
- No hacía falta que fueras tan explícito - decía Ino -¿Y ahora qué? ¿Voy a ser tu prisionera? ¿Que me vas a hacer?
- Si quieres que te hagan algo, puedo hacerlo yo - rió Kabuto.
- ¡Cerdos!
- A saber que estás pensando que queremos hacerte - comentó Chouji.
No tardó en aparecer Pain con el pañuelo de Kankuro.
- Al menos murió luchando - dijo - Era bueno, muy bueno pero... yo fui mejor.
Recogieron los pañuelos y se encaminaron con Ino y Fatora al punto de control más cercano. Los encargados de ese equipo eran Kakashi e Iruka, pero solo se encontraba Kakashi, además faltaba el jeep, en su lugar estaban Sumire, Kiba, Tayuya y Kin.
- ¡Hombre! Ya no somos los únicos pardillo - comentó burlón Kiba.
- ¿Esto es lo que queda del equipo de Ebisu? - preguntó Kakashi,
- Supongo que los demás no tardarán en aparecer - contestó Pain - Aquí os traemos a estas.
- ¿Los demás han caído? - se interesó Kin.
- De lleno - respondió Chouji.
- ¿Y vosotros no tenéis ni un rasguño? - siguió Sumire.
- El que vale, vale, bonita - contestó Kabuto.
- ¡Menudo grupo de pringaos que sois! - comentó despectiva Tayuya.
- ¿Y vosotras que? - habló Ino - Por lo que se ve el equipo naranja os ha machacado.
- Porque Ukon está loco - se apresuró a explicar Tayuya - No le importa matarse a descargas.
- ¿Y Temari? - se interesó de pronto Shikamaru.
- Ha tenido un percance - contestó Kakashi.
- ¿Le ha pasado algo?
- Relájate ratoncito - le habló Tayuya - Sobrevivirá.
- ¿Que le ha pasado?
- Algo ajeno a esta competición. Está bien, no os preocupéis.
- ¿Y Jisei? - también se interesó Chouji - ¿No era de este equipo?
- Acompañando a Temari. Iruka las ha llevado a las dos al barracón - explicó Sumire - Por cierto Shikamaru, ten cuidado con Ukon, está realmente muy loco.
- No le des información, inútil - se quejó Kin.
- Es mi amigo y si quiero se la doy ¿que más te da a ti si ya no estás en la batalla?
- Todos saben que Ukon está loco - intervino Kakashi - No es información muy nueva.
- Bueno Kakashi - habló Shikamaru - Nosotros proseguimos con lo nuestro. Equipo magenta... en marcha.
- ¡Cuidado con el team naranja! - habló Kin - Y cuidate tu, hombrecito, luego te daré un premio.
- ¡Pero que guarra eres! - gruñó Ino.
Kakashi sonreía.
- ¡Que malas sois todas las mujeres!
- Sensei - habló Fatora - Las pulseras del equipo magenta no funcionan-
- Ya me he dado cuenta, pero las llevan puestas, no has cometido ninguna infracción.
- ¿Por qué no funcionan? - preguntó Sumire.
- Por lo que sea. Ya lo advirtió ayer Shikamaru cuando preguntó lo de las trampas, seguro que ya sabía como desactivarlas.
- ¿Se podían desactivar? - gritó alarmado Kiba.
- Pues claro, es tan obvio que nadie lo ha supuesto. En fin, de momento esto va rápido ¿no?
- ¡Mierda! ¿Por qué nos han eliminado tan pronto? - se quejaba Tayuya - ¡Maldito Uchiha! Aprovechó que estábamos luchando con vosotros para atacarnos... será traidor.
- Pues igual que a nosotros - explicó Ino - No me esperaba eso de Shikamaru, no tuvo ni siquiera pena de mi.
- ¿Tendría que tener consideración contigo? - ironizó Kin.
- Yo a quien no entiendo es a Stella - agregó Fatora - Hacía todo lo que ese le decía... es que no me lo puedo creer.
- Alguien viene - advirtió Kakashi.
Kankuro apareció.
- ¡Hombre Kanky! - saludó Kiba - ¿Que tal te sienta la muerte?
- ¿Aún no ha llegado Suigetsu, Zaku o Sakon?
- Se habrán entretenido ¿Y a ti que te ha pasado? - se interesó Fatora - ¿Que te hizo Pain?
- Menudo cabronazo está hecho... es muy listo y me supo engañar muy bien.
- Parece que el equipo magenta está bien organizado - comentó Kakashi.
- Lo que pasa es que son unos tramposos - agregó Kin.
- Shikamaru parecía distinto - continuaba Ino - Se le veía como frío y calculador.
- Es la guerra - dijo Kakashi - Y la guerra es así, si tienes simpatías serás vulnerable. Aquí no hay amigos y ganará el equipo que menos se deje llevar por los sentimientos.
Los siguientes en encontrarse y enfrentarse fueron los equipos de Deidara y Sasori. Se emboscaron mutuamente, no parecía haber ningún ganador claro. Se habían agazapado por parejas donde había podido y desde sus sitios intentaban maniobrar, pero tanto Deidara como Sasori ya se conocían mutuamente y sabían como reaccionaría el otro.
Deidara pidió a Gaara que hiciera de señuelo junto con Hinata; pensaba que Sasori evitaría dañar a la chica llevado por sus extravagantes ideas y ellos podrían aprovechar la velocidad y el ataque de Dosu y Kidomaro. El problema fue que Gaara se negó... no expondría a Hinata; era solo un juego pero la idea de que la atacaran no era factible para Gaara. Quizás en realidad se debía a que no soportaba a Deidara y ponía esa excusa solo par negarse, si era sincero consigo deseaba que Deidara fracasase.
La discusión que comenzó entre ellos sirvió para distraerlos, Juugo y Sakura aprovecharon para atacar cubiertos por la enorme puntería de Ten-Ten y la destreza de Sai. Kidomaro y Dosu cayeron y Sakura se ocupó de registrarlos y encontrar la bandera.
- Bien - dijo Deidara furioso - Ya te has salido con la tuya, llevas intentando boicotearme todo el rato, estupendo, ya no somos un equipo. Tu - se dirigió a Shino - Suelta tu pulsera y dámela. Ahora es la ley de la supervivencia y voy a por ti Gaara.
- ¿Que hacen? -preguntó Misaki.
- Es igual - respondió Sasori - Hemos conseguido la bandera, ya no van a ganar, vamos a marcharnos por ahora.
- ¿Y los demás pañuelos?
- Los conseguiremos cuando estés dispersados, serán más vulnerables.
Una vez "suelto" de Shino, Deidara desapareció.
- Shino, suelta a Hinata - habló Gaara.
- ¿Y ahora que vamos a hacer? preguntó Hinata.
- Llévala a un punto de control - dijo Gaara a Shino - Lo de Deidara y yo es cuestión personal.
- Pero Gaara-kun...
- Cuidala Shino, confió en ti.
- Espera - Hinata se quitó su pañuelo - Toma. Has sido muy amable conmigo, por favor aceptalo - Gaara lo cogió casi con miedo - Todo ha sido por mi culpa, porque has querido protegerme.
- No es por eso Hinata, simplemente no soporto a Deidara. Me quedo con tu pañuelo porque me traerá suerte.
- Gaara - interrumpió Shino - Voy a acompañar a Hinata a un punto de control y volveré. Yo no me voy a rendir.
- Pues búscame y lucharemos juntos. Hasta luego.
Shino hizo tal y como había dicho y llevó a Hinata hasta el punto de control vigilado por Asuma y Kurenai.
- ¿Que ha pasado? - se interesó Asuma.
- Nuestro equipo se ha disgregado. Nos atacó el equipo violeta y tuvimos fricciones internas.
- ¿Vuelves a la batalla?
- Por supuesto, intentaré conseguir todos los pañuelos que pueda. Hinata se queda aquí.
- Ahora que lo pienso - habló casi de forma inaudible la chica - Debí haberme negado a venir aquí, yo también puedo luchar y ayudar.
- Hinata, Gaara hubiese estado pendiente de ti y yo también. Se que eres capaz pero no lo habríamos podido evitar y Gaara necesita libertad de movimiento.
La respuesta no convencía mucho a Hinata, como siempre había decidido sin tener en cuenta otras posibilidades y ahora se sentía un poco inútil. Shino desaparecía casi misteriosamente y Kurenai pasó uno de sus brazos por los hombros de Hinata.
- No eres una inútil. Esto no va contigo, tu fuiste la víctima de todo, son ellos los que tienen que resolver sus problemas. Tu descansa, por cierto ¿y tu pañuelo?
- Se lo dí a Gaara.
- Pues mira, ya le has ayudado.
- ¿Tu crees, sensei?
- Seguro que si - afirmó sonriendo Asuma - ¿Quien queda de tu equipo?
- Solo ellos tres, Deidara, Gaara y Shino.
- Pues pueden ser muy molestos.
El equipo de Kimimaro había localizado al violeta.
- Bien, Sasori, Ten-Ten, Sakura, Misaki, Sai y Juugo - repasaba Kimimaro - Konan háblame de Sasori, tu le conoces bien ¿no?
- Tenemos que tener cuidado con él, Sasori es muy bueno y guarda muchos trucos, es escurridizo, tiene una mente muy lúcida.
- En ese caso nuestra prioridad será knoquearle a él.
- Y a Ten-Ten - añadió Neji - Esa chica tiene una puntería asombrosa, antes iba a tiro con arco. Si se coloca en algún punto estratégico puede atacarnos de lejos
- Entonces tendremos que localizarla antes de nada, seguramente la sitúen en un lugar alto y escondido. Naruto, tu y Neji ocupaos de Sasori y Ten-Ten; Konan tu y yo nos ocuparemos de Sakura y Juugo, yo conozco bien a Juugo, creo que puedo controlar sus reacciones violentas. Y vosotros dos os ocupareis de Sai y Misaki ¿crees que podrás Ryuko?
- Claro, al menos procuraré no estorbar.
- No te preocupes - dijo Lee eufórico - Yo me ocuparé de todo.
- Lee, solo quiero que los mantengáis distraidos ¿vale? No quiero escenas a lo loco y en plan suicida.
- ¿No te fías de mi?
- Te conozco Lee, recuerda que nosotros ya nos conocemos y se que eres muy impulsivo.
El plan de Kimimaro, en principio, era todo un éxito. Neji localizó a Ten-Ten y aunque no pudo evitar que Lee se llevase un disparo en el brazo la pilló desprevenida subida a unas ramas, el inconveniente vino que al asustarla, Ten-Ten pisó mal y cayó el árbol.
- ¡Ten-Ten! - Neji saltó del árbol donde se había subido para sorprenderla bastante asustado al verla caer - ¿Estas bien? ¿Que te has hecho?
- Me he hecho daño en el hombro - se quejó mostrando un gesto de dolor mientras se levantaba - ¡Ahhhhh! - gritó cuando Neji se lo tocó.
- Lo siento, yo no quería... Te llevaré a la enfermería.
- No. Esto es la guerra ¿recuerdas?
- Vamos Ten-Ten no seas así.
- ¡Que no me toques! No pasa nada.
- ¿Que sucede? - gritó Naruto.
- Se ha caído del árbol por mi culpa y se ha golpeado en el hombro. Naruto tenemos que llevarla a un punto de control.
Naruto se quedó perplejo, eso no le hacía gracia pero el gesto de dolor en el rostro de Ten-Ten evidenciaba que le dolía bastante.
- ¡Eres un bruto Neji! - dijo.
- ¡Ocúpate de Sasori! - le recriminó Neji.
- ¿Pero que hacemos?
Ten-Ten quiso coger su arma pero Neji fue más rápido y la inmovilizó.
- ¡Ahhhhh! - volvió a gritar de dolor la chica.
- Lo siento, ríndete, por favor ríndete y te llevaremos a un punto de control, no hagas esto más difícil.
- No, no lo haré... Dispárame Neji o seguiré intentándolo
- Entonces serás mi prisionera.
- No me voy a dejar... ¡Ahhhh!
- ¡Tenemos la bandera! - gritó Lee de pronto - ¡La hemos conseguido!
- Pero ¿Cómo...? - Kimimaro estaba de lo mas confundido - ¿No te dije que no atacases, Lee?
- Bueno pues ya está, que mas da.
- Ha sido mi culpa - habló Ryuko - Tengo tan mala puntería que he dado a Misaki sin querer.
- ¿Te lo puedes creer? - gruñía Misaki - Es que yo no me lo puedo creer aún, he caído de la forma más tonta... victima de un disparo perdido.
- Y yo pillé a Sai por la espalda aprovechando la confusión - relativa alegre Lee - ¡Somos un gran equipo, Ryu-chan!
- Todos los tontos tienen suerte - comentaba Konan también sin llegar a creérselo del todo.
Sasori se cortó su pulsera y la arrojó al lado de Ten-Ten.
- Pues cogerme si podéis.
- ¡Maldito seas! - gritó - Naruto - ¡Ahora verás!
- ¡Naruto, ni te muevas! - ordenó a su vez Neji.
- ¡Pero que se va!
- Y tú estás unido a mi, tranquilizate.
- ¡Ah! Es verdad... Mírale... que vergüenza de líder de equipo, largándose sin mas.
- ¿Que ha pasado? - Kimimaro y Konan se acercaron a ellos.
- Sasori ha huido - respondió Neji - Espera ¿ya no hay disparos?
- Hemos abatido a Juugo, ha sido difícil pero ya os dije que le conocía bien... la pelirrosa también ha huido.
- ¡Bien por Sakura!
Deidara y Gaara se encontraron. Después de un combate más bien a puño limpio que a disparos, ambos terminaron eliminándose mutuamente el uno al otro., no había servido para nada, bueno si, para desahogarse y descargar energía.
- ¿Os habéis quedado a gusto los dos? - apareció de pronto Shino examinando las manchas de pinturas de ambos.
- Llegas un poco tarde para ayudar a tu amigo - repuso Deidara.
- Si, ha sido una pena, pero en fin ¿os habéis dado cuenta de que estáis muertos los dos?
- Nos hemos dejado llevar demasiado por nuestros impulsos - respondió Gaara - Es la primera vez que me he dejado llevar tanto por mis impulsos.
- La verdad es que me lo has hecho pasar fatal, reconozco que eres un hueso duro de roer - Deidara se sentó pesadamente apoyándose en un árbol.
- Pues si vuelves a hacer algo a Hinata o cualquiera de mis amigos seré aún peor.
- ¿Crees que yo quería hacer daño a la princesa? No, yo nunca la dañaría... prefiero convencerla.
Shino detuvo a Gaara que había hecho el gesto de acercarse a Deidara con bastante violencia.
- No se puede rematar - le advirtió - Ni ser sanguinario.
- Ya estamos muertos, chico escarabajo - se burló Deidara - No te soporto Gaara, no sabes nada de mi y aún así te permites el lujo de juzgarme.
- No sabré nada de ti pero si de tus actos.
- Bueno - habló Shino - Como estáis muertos, yo voy a apropiarme de vuestros pañuelos, no podréis negaros porque estáis muertos.
- ¿Saqueas a los muertos? - rió Deidara.
- Si... son trofeos para mi al fin y al cabo... en las guerras no hay piedad. En cuanto me marche podéis seguir con vuestra lucha particular.
- ¿Sabes que me estás empezando a caer bien?
Los siguientes en encontrarse fuero Sasori y Sakura. Tuvieron una lucha en la que se hirieron mutuamente pero no llegaban a vencerse, tan pronto parecía que iba a ser Sakura la vencedora como se giraban las tornas y todo parecía a favor de Sasori.
En un último movimiento Sasori consiguió acorralar a Sakura, estaba a punto de disparar fríamente sobre ella cuando un disparo a bocajarro le hizo detenerse.
- ¿Shino? - dijo Sakura realmente muy confundida.
- No se porqué he decidió ayudarte.
- ¡Maldita pelirrosa! Has tenido mucha suerte de que éste inútil apareciese.
- ¿Algún problema conmigo?
- Si, eres bastante rastrero ¿Que estabas esperando? ¿Estabas esperando escondido para atacar de esta forma tan sucia?
- Pasaba por aquí y he visto la situación, supongo que prefiero enfrentarme a ella antes que a ti, no eres un rival fácil... si... he sido bastante rastrero.
Sasori miró a Sakura de forma iracunda.
- Si no llega a ser por él tu sola no lo habrías conseguido. En fin, esto ya acabó para mi, vaya mierda de juego.
Sakura se quedó callada viendo como Sasori se alejaba de ellos dejando caer su pañuelo de forma despectiva.
- ¿Tengo que darte las gracias?
- No necesariamente. Te repito que prefiero luchar contigo a él.
- ¿Entonces ahora vamos a luchar?
- No, por ahora no, estás agotada, esperaré a que te recuperes.
- No necesito que tengas consideración conmigo - Sakura recogió el pañuelo de Sasori - ¿Cuales son tus planes?
- Buscaba a Gaara pero Deidara y él se han auto eliminado ¿y a ti que te ha pasado? ¿Cómo has llegado a pelear contra tu teniente?
- El equipo de Kimimaro nos venció. Yo huí o me dejaron huir, no se. Estaba buscando al equipo de Sasuke.
- ¿Quieres unirte a él?
- Bueno, puedo ser de ayuda.
- Mira que eres... El equipo naranja está hacia el este, si corres les alcanzarás pronto pero ten cuidado, el equipo magenta no anda muy lejos, les están siguiendo.
- ¿Y tu? Ven conmigo, si nos encontramos con alguien nos defenderemos mejor y seguro que Sasuke nos acepta como aliados.
- No te ofendas pero no me fío de ti, serías capaz de traicionarme para darle mi pañuelo.
- El va a ganar aunque sea sin tu pañuelo.
- Prefiero ir de renegado. Ten cuidado. Nos vemos.
Y sin más, Shino tomó la dirección contraria.

jueves, 28 de noviembre de 2013

40. Conversaciones nocturnas (2ª parte)

Hinata sentía mucha vergüenza pero estaba decidida a decir lo que quería decir.
- Gaara-kun estás temblando ¿tienes frío?
En realidad Gaara estaba siendo victima de un ataque de pánico. El nunca había sido un chico muy sociable, se había criado prácticamente aislado del resto de los niños. Cuando él nació murió su madre y de alguna forma parecía que lo culpaban a él. Su padre cayó en una gran depresión y se convirtió en un paranoico, estaba convencido de que Gaara era una maldición para acaban con él, así, recluyó al niño y no le dejaba abandonar la casa familiar. Solo cuando su padre murió pudo Gaara empezar a vivir. Al principio no sabía relacionarse con nadie, fue Naruto su primer y gran amigo que le enseñó a ser mas humano. Y ahora él estaba allí, en una tienda de campaña muy pequeña, junto a Hinata, la chica que más le gustaba, una chica que pare él era como un ángel... un ángel enamorado de Naruto... la situación no era muy cómoda para Gaara.
- Un poco. No... no me encuentro bien, no sé que me pasa.
Hinata puso mano sobre la frente de Gaara.
- Creo que tienes fiebre.
- No... no es eso. Déjalo, ya se me pasa.
- Si estas enfermo deberíamos decírselo a los senseis.
- No, de verdad, será el agotamiento.
Hinata le miraba sin parecer muy convencida.
- Si... si quieres... esto... Gaara... los sacos son de cremallera... si quieres... po... podemos juntarlos - Gaara la miró casi con terror - Así yo... podría... darte calor.
Tanto la cara de Gaara como la de Hinata no podían mostrar mas vergüenza ni estar más teñidas de rojo.
- No creo que eso fuera apropiado - dijo Gaara con una voz casi ahogada.
- Pero yo... tú siempre eres muy amable conmigo y... por mi culpa te van a sancionar, fue porque me defendiste y ahora tu expediente... yo... quiero hacer algo por ti.
- N... no lo hice por... - Realmente aquella situación era de lo más incómodo para los dos, a ver como le explicaba Gaara que si juntaban los sacos su malestar iba a ir seguramente en aumento, pero tampoco quería ofenderla, se la veía apurada pero a la vez extrañamente decidida - Si eso te hace sentir mejor haz lo que quieras pero... no lo considero muy apropiado, tu eres una chica y yo...
En realidad Hinata estaba muerta de vergüenza pero creía firmemente que debía hacerlo, así que rápidamente comenzó a abrir los sacos para proceder a juntar las cremalleras, total, ambos llevaban sus chándals puestos ¿que podía haber de malo? Gaara la vio juntar los sacos sin atreverse a decir nada. Cuando terminó ambos se metieron en aquel doble saco que se había formado, sin a penas mirarse.
- Buenas noches, Gaara-kun.
- Buenas noches, Hinata-hime.
Gaara tenia tanto apuro que desde luego frío no era lo que sentía. Hinata sonrió a escondidas, no sabía porqué pero estar así, cerca de Gaara le producía una agradable sensación, timidamente se acercó un poco al chico que, disimuladamente hizo lo contrario... definitivamente eso no había sido muy buena idea y algo le decía que dormir no iba a dormir mucho.
Tampoco podía dormir Sasuke, Akane se movía continuamente sacando brazos y piernas de su saco de dormir ¿sería posible que realmente tuviese calor? Se puso su sudadera del chándal y salió de la tienda, quizás el aire fresco de la noche le ayudaría a despejarse. Se sentó a la entrada de la tienda, todo era calma y sosiego, la noche estaba despejada y en el cielo se podían ver cientos de estrellas. Respiró hondo, miró a su alrededor, entonces fue cuando vio a Shikamaru sentado delante e su tienda, mirando al cielo mientras daba las últimas caladas a un cigarrillo.
Como si hubiese notado los ojos Sasuke, Shikamaru giró la cabeza y le miró haciendo un leve movimiento de saludo con la mano. Sasuke se preguntaba por qué alguien tan vago como él no estaba durmiendo. Lentamente Shikamaru apagó su cigarrillo en una piedra y se incorporó; metió sus manos en los bolsillos y comenzó a andar hacia Sasuke; dio unos pasos y se detuvo, parecía dudar, dio un paso más, Sasuke pensó que la alarma de la pulsera comenzaría a pitar de un momento a otro... otro paso... otro... Shikamaru siguió su camino hasta Sasuke con una sonrisa en los labios... no, la alarma no sonaba.
- ¿Por que no pita tu pulsera? - dijo Sasuke cuando llegó hasta su lado.
- No funciona - respondió de forma monótona sentándose a su lado.
- ¿Cómo que no funciona?
- Nadie se dio cuenta, Stella gruñía demasiado, mi pulsera no se activó. Yo si me di cuenta y mira, acabo de confirmarlo.
Sasuke reconocía estar asombrado.
- ¿Que haces aquí fuera? ¿Fumar?
- La señorita pija respira demasiado fuerte.
- ¿Stella ronca?
- Ya ves, cosas de la vida - Shikamaru se recostó poniendo sus manos cruzadas tras su nuca - ¿Y tú? ¿Akane ronca?
- No. Es que yo no podía dormir.
- ¿Te pone nervioso?
- Pues es una situación incómoda ¿para ti no?
- ¡Oh, si! Dormir con Akane podría convertirse en algo muy problemático.
Guardaron silencio.
- El cielo está precioso - comentó de pronto Shikamaru.
- Se dice que a ti lo que te gustan son las nubes.
- Eso es lo malo de los rumores, se habla mucho y sin fundamento, me gustan las nubes pero también me gustan las estrellas... hablando de estrellas, el día del Tanabata voy a invitar a Akane a ver las estrellas así que no lo hagas tú.
Sasuke no contestó, Shikamaru pensó que a lo mejor tenía que haber hecho todo lo contrario, a ver como esa cabezota lo solucionaba... que tontería, escogería al Uchiha.
- ¿Vas a pedirle salir? - dijo al fin Sasuke.
- Solo esa noche. Ella no saldría nunca conmigo... todavía... pero eso no me lo va a negar, es una cita que tenemos pendiente.
Shikamaru miró a Sasuke que a su vez le miraba con un gesto frío y auto suficiente.
- ¿Sabes Sasuke? A veces eres muy arrogante.
- ¿Te gusta Akane?
- ¿Y qué si me gustase? ¿Que harías? No creas que porque ahora te caiga bien va a ser propiedad exclusiva tuya.
- El otro día, en clase, te pusiste muy violento con ella.
- Tampoco creo que fuera para tanto pero bueno digamos que saca mi parte mas visceral, somos como el aceite y el agua... ¿y a ti te gusta?
- Para mi es desconcertante, nunca se si habla en serio o se ríe de mi, además... no se lo que me pasa pero reacciono de manera extraña, es como si algo se apoderase de mi.
- Ah, si, eso se llaman hormonas.
- No, no es eso, es una especie de... ¿para que te estoy contando esto?
- Ah pues no se, francamente a mi no me importa.
- ¿Sabes, Nara? Me caes bastante mal.
- Tú a mi también.
- No te molestes pero... no es por ti... no se, es que hay algo en tu actitud con Akane que no me gusta.
- Vaya, que considerado con alguien a quien a penas conoces... bueno, yo a ti te considero un ladrón.
- ¿Un ladrón?
- Si, se que quieres quitarme algo.
Sasuke y Shikamaru se miraron a los ojos casi como retándose. Sasuke fue el primero en, con un gesto frío, desviar la mirada.
- ¿La has tocado alguna vez, Nara?
- ¿Me estás preguntando si he tocado a Akane? Porque parece eso.
- No me refiero a nada raro, quiero saber si te has dado cuenta de que es muy... que su temperatura es...
- ¡Ah! Entiendo. Es que ella es muy calurosa, siempre tiene calor, eso la hace sudar y odia sudar, la pone de mal humor y termina discutiendo conmigo con lo que se acalora todavía más y suda más, es un circulo sin fin.
- La conoces muy bien... ¿estabas enamorado de ella?
- ¿A que viene esa tontería?
- No soy tonto, se que fuiste tu quien la hizo tan recelosa.
Shikamaru se incorporó pesadamente poniéndose de pié y se sacudió el pantalón.
- Intenta dormir si puedes - le dijo - Dentro de unas horas pienso hacerla mi prisionera.
- Será si te dejo.
- Ya lo veremos, hasta luego.
- ¿Es un reto?
Shikamaru se estiró, se giró e hizo un gesto de despedida con la mano mientras se marchaba.
Sasuke regresó a la tienda. Akane había desabrochado su saco y dormía sacando una pierna por la apertura que había quedado.
- Pillarás frío - susurró Sasuke mientras la arropaba y cerraba el saco. Akane se rebulló y sacó los brazos apartando el saco de ella y dejando el torso fuera. Sasuke se quedó observando lo poco que podía en aquella penumbra "Nunca había pensado que esa gata cabezona podría hacérmelo pasar tan mal" pensó mirando el dibujo en el pijama de Akane - Me estoy volviendo un degenerado por tu culpa, Cenicienta.
Shikamaru entró en su tienda y se sentó al lado de Stella que dormía profundamente. Se quitó la chapa enganchada en su sudadera, cogió la muñeca de Stella que llevaba la pulsera y con el alfiler de la chapa giró un pequeño botón escondido en ella; después hizo lo mismo con la suya propia, un par de luces parpadearon, de nuevo estaban activadas. No era cierto que sus pulseras no se habían activado, él había observado a Kakashi cuando las activaban y a Ebisu cuando desactivó en el cambio de parejas, claro que eso no se lo iba a decir a Sasuke.
Mientras volvía a dejar la mono de Stella dentro de su saco ésta de improviso se sentó bruscamente mientras mascullaba algo.
- ¡Dios que susto! - habló Shikamaru en voz baja - ¿Stella? ¿Te pasa algo?
Stella parecía dormida, con un movimiento rápido se giró agarrando la sudadera de Shikamaru y lanzándose contra él, su frente chocó contra la barbilla del chico que dejó escapar un gruñido. Stella se despertó, encontrándose agarrada a aquel chico vulgar y con las caras casi pegadas, le empujó violentamente haciéndole chocar contra la tela de la tienda.
- ¿Que haces guarro? - gritó.
- Chisst, no chilles - Shikamaru la tapó la boca mientras ella forcejeaba, con la mano libre intentaba sujetarla - Vale, no grites... no grites ¿de acuerdo?
Soltó la boca de Stella y rápidamente sujetó las dos muñecas de la chica lanzándola contra en suelo.
- Te has levantando dormida ¿eres sonámbula?
- No busques excusas guarro salido ¿que pensabas hacerme?
- ¿Yo? ¡Casi me matas del susto!
- ¿Me has besado?
- ¿Qué dices? Nos hemos chocado, aún me duele la barbilla, tu frente es muy dura.
- Me has besado ¿Cómo te has atrevido? Eres un verdadero guarro degenerado, menos mal que me he despertado, a saber que pensabas hacerme.
- Yo no te he besado.
- Si lo has hecho, pero esto no quedará así, lo va a saber todo el mundo.
- ¡Que problemática eres! Yo no te he besado.
- Te juro que te pienso denunciar por acoso e intento de violación.
- Tu lo que estás es loca ¿por qué iba a querer besarte?
- Porque eres un violador y todos lo van a saber.
Shikamaru arqueó las cejas.
- ¿Insistes en que te he besado?
- Claro y a saber que más pretendías, por tu culpa ahora me siento sucia.
- ¡Dios! Eres mas problemática de lo que pensaba ¿eso es lo que le vas a decir a todo el mundo?
- Por supuesto, todos van a saber que clase de persona eres.
- Pues vale.
Shikamaru se inclinó sobre ella. Stella no supo reaccionar, cuando se dio cuenta aquel chico vulgar tapaba su boca con sus labios presionando los suyos de una forma intensa que parecía atontar a la chica. Stella se quedó petrificada, con la boca abierta mientras le veía separarse de ella con una sonrisa entre burlona y seductora que tras unos instantes cambió por su habitual gesto aburrido.
- Bien, eso ha sido un beso, ahora ya puedes contarlo sin mentir.
Shikamaru la soltó y se metió en su saco como si nada. Perpleja, Stella se acurrucó en el suyo.
Pero el que de verdad lo estaba pasando mal era Gaara. Hinata se había acurrucado contra su pecho, él no se atrevía a moverse, sentía la respiración de la chica en su cuello, era un aliento cálido que parecía propagar un asfixiante calor por todo su cuerpo. Era insoportable ¿que podía hacer? ¿por qué su corazón latía tan desaforadamente? Si seguía así estaba seguro de despertar a la chica con sus latidos. Hinata parecía una gatita mimosa restregándose contra él y parecía murmurar algo.
- Hinata... - susurró - Por favor, Hinata... - intentaba separarla de él pero lo hacía tan suavemente que a penas la movía - Hina...
- Naruto-kun - masculló la chica en sueños.
Gaara sintió que su corazón se paraba momentáneamente y un hondo dolor le atenazó ¿estaba soñando con Naruto? ¿se abrazaba a él porque soñaba con Naruto? ¿por qué el amor tenía que doler tanto? ¿le dolería a ella también cuando veía a Naruto suspirar por Sakura? Acarició sus mejillas, estaban húmedas ¿estaba llorando? Eso todavía pareció dolerle más... debería hacer algo para ayudarla, al menos debería intentar que ella se sintiese feliz.
Kiba se despertó sobresaltado, algo le había golpeado, le costó un poco comprender lo que pasaba: Tayuya estaba sentada encima de él.
- ¿Qué pasa? - preguntó aún aturdido - ¿Me has pegado?
- Deja ya de moverte y hacer ruidos raros, capullo, me tienes hasta los huevos.
- ¿Pero por qué me pegas?
- Porque no has parado de moverte ¿Qué demonios te pasa a ti? ¿Te han hecho con el rabo de una lagartija o qué?
Kiba seguía aturdido por el golpe y el susto.
- Lo... lo siento, yo es que soy así.
- Si vuelves a despertarte - levantó a Kiba agarrándolo del cuello de la sudadera -... te mando a la calle ¿entiendes, capullo?
Tayuya le soltó y volvió a meterse en su saco sin parar de decir tacos e insultos.
- Que carácter - se dijo para si Kiba - Que miedo...
Y se hizo de día.
Kakashi, Gai e Iruka fueron dando golpes en las tiendas avisando que fueran despertándose.
Naruto dio un salto.
- ¡Bien! - dijo - ¿Estas listo, Neji?
Neji abrió un ojos y me miró seriamente.
- Eres igual que Lee ¿Es que no descansáis nunca?
- ¿Descansar? ¿Con todo lo que tenemos que hacer? Vístete, quiero preguntarle a algún sensei si puedo ir a ver a Sakura y a Sasuke.
- ¿Es que no puedes vivir sin ellos?
- Sakura estará bien, sabe defenderse muy bien sola y no hemos oído nada raro y Sasuke... pues no creo que Akane le atacase y si lo ha echo pues tampoco se le ha oído quejarse.
Naruto de repente, se acordó de la conversación que había tenido días atrás con Kiba.
- Neji ¿a ti te gusta Akane?
- Para nada - contestó con toda naturalidad.
- ¿Estas seguro?
- ¿Crees que no se lo que digo? Akane es una buena compañera para trabajar, como pareja emocional no me atrae lo más mínimo.
- ¿Cómo?
- Que no, que no me gusta.
- Pues Kiba me dijo que le gustaba a un chico y no se quien es.
- ¿Y para qué quieres saberlo?
- Porque si... yo no soy, tú tampoco, dice que no es Shino, Kiba tampoco, a Lee le gusta Sakura, Shikamaru y ella siempre están discutiendo, Gaara tampoco parece interesado en ella... a Kankuro le gustan todas ¿será Kankuro?
- A lo mejor no es de nuestra clase.
Naruto torció la boca, si no era de su clase el número de "aspirantes" aumentaba considerablemente.
- ¿Y por qué quieres saberlo?
- No, solo curiosidad... bueno, venga, vístete, vamos.
Zaku despertaba a Ino moviéndola bruscamente.
-Vamos, despierta rubita.
- ¡Me cago en tus muertos! ¿A ti que te pasa?
- Que ya es de día, vamos, las tías soléis necesitar mucho para vestiros y yo necesito ir al baño.
- ¡Sal fuera de la tienda!
- Ya salgo, so sosa... tú no tardes que estoy a punto de reventar.
Al salir de la tienda Zaku se encontró con Sakon y Suigetsu.
- ¿Que? - habló burlón Sakon - ¿Noche movidita?
- Que va tío, esta es una pava, aparenta una cosa pero es una sosa.
- Y a vosotros se os va toda la fuerza por la boca - se burló también Suigetsu.
- ¿Que tienes que decir tú, traidor? - Sakon se acercó amenazante a él - Claro, desde que el señorito nos ha abandonado por ir tras Sasuke se cree muy importante ¿Sabes lo que puedes chuparme?
- Por mi dejaba que os mataseis - habló Kankuro antes de que Suigetsu pudiera replicar - Pero no ahora, ahora somos un equipo y tenemos que ganar ¿entendido? Así que, durante unas horas vamos a intentar entendernos.
Akane aún dormía. Sasuke la observó, si que era cierto que parecía sudar pero él tenía fresco, el sol aún no calentaba.
- Akane - susurró acercándose a ella - Akane, despierta.
No sabía exactamente porqué, quizás porque de pronto se acordó de aquel perfume que decían era afrodisíaco y quiso comprobar si aquel impulso que tuvo fue de verdad debido a ese perfume, el caso es que se acercó aún más a ella, llevando su nariz a su cuello.
Aspiró... ¿así era como olían las chicas? Era cierto que si ese era el olor de las chicas era muy distinto al de un chico, no era una olor desagradable, no era un olor a sudor, era un olor que no sabía discernir, mezcla del gel de ducha y algo como agridulce.
- Akane, despierta, vienen los senseis - habló al oído de la chica.
Akane levantó una mano como si quisiera espantar a algo que la molestaba, chocó con el cuello de Sasuke y allí se quedó.
- Akane - Sasuke quiso moverse, entonces fue cuando se dio cuenta de la pulsera que llevaba Akane se había quedado enredada en su pelo y tiraba de él por su propio peso.
En la posición que estaba era muy difícil para Sasuke desenganchar la pulsera de su pelo. Maniobró sin mucha sutileza, esperando que la chica se despertara, hasta sentarse prácticamente a horcajadas encima de ella. Pero Akane era de sueño pesado... bastante pesado. Aquella situación, con la mano enganchada en su pelo era bastante absurda e incómoda y solo empeoraría si la chica se despertaba en ese momento y le veía en aquella postura.
O tal vez podía empeorar de otra manera...
La cremallera de la tienda bajó bruscamente.
- Naruto eso no se hace - oyó decir a Neji - ¿Y si la chica está vistiéndose?
La cabeza de Naruto se asomó sonriente.
- Vamos Sasuke que...
- Calla, baka, está dormida.
- ¡Ah, perdón!
Naruto se puso en pie y miró anonadado a Neji pera rápidamente volver a asomarse.
- ¿Que haces? - gritó.
- Intento... su mano se que quedado enganchada en mi pelo.
- ¿Que hacíais?
- Intentaba despertarla, anda, pasa y ayúdame.
- ¿Que pasa? -dijo Neji asomándose también - Uchiha, esto es algo raro.
Akane se rebulló y empezó a despertarse. Abrió los ojos fijando su vista en Sasuke.
- Buenos días - saludó Sasuke.
- ¿Por qué estás encima de mi?
- Ejem - carraspeó Neji.
- Hola Akane - dijo alegre Naruto - ¡Sorpresa!
- No hemos quedado enganchados.
Akane movió la mano a la vez que Sasuke hacía un gesto de desagrado.
- A ver ¿Por qué estoy enganchada a tu pelo? ¿Que haces encima de mi? ¿Y que hacen Neji y Naruto de espectadores?
- Yo solo quería despertarte. Venga, ayúdame tu.
Akane se incorporó tirando del pelo de Sasuke.
- ¡Ah! - se quejó el chico - Ten cuidado.
- ¿No tienes frío? - preguntó Naruto.
- No, no tiene frío - contestó Sasuke - Y deja de mirarla.
- Déjale que mire, solo es un pijama.
- Pero él tiene una mente muy sucia.
- ¿Y tu que? - protestó Naruto - No soy yo él que está encima de ella.
- Naruto, no hables de lo que no sabes.
- Anda, dejadme a mi - dijo Naruto muy dispuesto - A ver si yo puedo.
Pero no había forma de desenganchar ese pequeño lío que se había formado.
- Necesitamos unas tijeras - afirmó Akane - Esto se soluciona cortando.
- Naruto, creo que será mejor que avisemos a algún sensei - propuso Neji.
- ¡Kakashi-sensei! - gritó Naruto al salir de la tienda - ¡Ven que tenemos un problema!
- Grita un poco más - habló Neji - Creo que alguien no lo la oído.
- Akane yo no te he tocado ni nada, te lo prometo - decía Sasuke.
- Hombre si querías tocarme haberlo hecho cuando estaba despierta, que al menos me entere.
- Solo quería despertarte.
- ¿Que ocurre? - se asomó Kakashi.
- Ha sido un accidente - advirtió Sasuke.
Kakashi entró y cogió la mano de Akane constatando el nudo de pelo que se había formado.
- ¿Cómo habéis llegado a esto?
- No lo sé, ella levantó la mano y...
- Neji, decirle a Gai que pida un par de pulseras naranjas... ¿No tienes frío Akane?
- ¿Cómo voy a tener frío si me estoy muriendo de vergüenza?
Kakashi rompió la pulsera de Akane.
- ¿Te corto el pelo o quieres seguir intentándolo tu, Sasuke? Da igual, ven conmigo que voy a tener una charla contigo y tu quedate quietecita en la tienda.
- Yo no he hecho nada - repitió Sasuke,
- Es igual, tengo ganas de decirte unas cosas.
Akane se quedó sola en la tienda. Comenzaría a vestirse, iba a cerrar la cremallera cuando una cabeza en forma de piña se asomó.
- ¿Que ha pasado?
- ¿Te importa? Me voy a vestir.
- Ah pero a mi no me molesta.
- ¿Te has despertado gracioso, bambi?
- ¿Te ha metido mano el Uchiha? - Stella también se asomó - He oído decir que lo ha hecho.
- Stella quería enterarse del cotilleo, por eso hemos venido, como comprenderás a mi me da igual, calabazita.
- Tobi quiere saber... ¿que le ha pasado a mi primo?
- Vale estupendo - gruñó Akane - Venga que voy a cobrar entrada ¿Alguien más quiere asomarse?
- ¿No tienes frío? Tobi tendría frío.
- ¡Fuera! ¡Largaos todos que quiero vestirme!
Una vez cambiada salió y esperó a que regresaran Kakashi y Sasuke. Lo que más le molestaba era la que sentía la mirada burlona de Kabuto escudriñándola.
- Oye Nara ¿que crees que habrá pasado?
- Nada.
- ¿Nada? Tu eres muy tonto o muy inocente.
- Yo confío en Akane - respondió bostezando.
- Ya... claro.
- ¡Ahhhh! ... ¡Menudo rollo!
- ¿Que tal chicas? - preguntaba Iruka acercándose al grupo de Kurenai - ¿Cómo habéis pasado la noche?
- ¡Eh, sin ofender! - se quejó Kiba - ¡Que estoy yo aquí!
- No te olvides de nuestro machito - rió Kin.
- ¿Todo bien? - Iruka miró a Jisei, la estaba mirando a ella y claramente quería saber como estaba ella en concreto.
- Bien - respondió Jisei desviando la mirada algo apurada. No podía evitarlo, a pesar de que había quedado claro que entre ellos no había nada y que todo aquel incidente era solo un malentendido, Jisei no era capaz de mirar a Iruka a los ojos... ella le había dicho que le gustaba y eso no era un malentendido... por más que quería era muy difícil actuar como si no hubiese pasado nada entre ellos.
- Bien - repitió también Iruka - Nos vemos - Se marchó con una extraña sensación, quería actuar con Jisei como con cualquier otra alumna pero sin embargo no podía, cada vez que la miraba mas lejos quedaba de su mente la imagen de una alumna.
La atención de Jisei se desvió de pronto hacia Temari, tenía un gesto muy molesto en su rostro.
- ¿Te encuentras bien Temari?
Temari que estaba agachada se levantó respirando fuertemente.
- Si... estoy genial, la verdad es que estoy genial.
- Pues parece que te duele algo.
- Si bueno - Temari susurró - Creo que me va a venir la regla, llevo varios días de retraso y creo que por fin...
- ¿Has traído compresas o algo?
- Si... ya te digo que tengo retraso, pero me duele bastante y lo que no tengo es ningún analgésico.
- Que mal, tendremos que decírselo a Kurenai.
- No, tranquila, no pasa nada, creo que lo puedo soportar.
De todas formas, después de todas las dudas y angustias que había pasado Temari, el dolor que le indicaba la proximidad de su menstruación ahora se le antojaba maravilloso.
Después de desayunar les volvieron a dar la misma ropa que el día anterior y prepararon sus mochilas con lo que consideraban necesario para el éxito de su misión. Una vez listos. Cada grupo fue llevado con un jeep a diferentes puntos de la zona. Allí se quedaron solos. La guerra había comenzado.
Shikamaru reunió a los miembros de su grupo a su alrededor y se quitó la chapa.
- Déjame tu mano Karin. Ayer comprobé una cosa - dijo pulsando con el alambre de su chapa el botón que los desactivaba. Trae Chouji. Ahora - pulsó el de Chouji y esperó a que parpadeasen - Estáis desactivados.
- ¿Así tan simple se desactivan las pulseras? - preguntó Karin.
- Tenía que ser sencillo, tan sencillo que nadie lo sospechase. Lo que pasa es que nadie se ha entretenido en observar a los senseis - decía mientras se ocupaba de las de Pain y Kabuto - Todos pensábamos que no se podía o que se necesitaba ese destornillador que tienen los profesores... ya está también la vuestra. Pero no es así, eso es por suponer las cosas obvias.
- ¿De veras estamos desactivados? - repitió Karin.
- Chouji aléjate unos pasos, si pita es que estoy equivocado.
Chouji se alejó confirmando que no pitaba, ni daba descarga mientras Shikamaru desactivaba la suya y la de Stella.
- Esto hacía anoche cuando me diste ese cabezazo, Stella.
- De veras que eres un genio - comentaba Stella que comenzaba a pensar que ese chico no era tan vulgar como parecía después de todo.
- No. Solo que no me fío de lo que veo, hay que analizarlo todo, se consigue información valiosa.
- Esto ya lo sabía ayer - habló Pain - Por eso preguntaste lo de las trampas.
- Y anoche salí a dar una vuelta para comprobarlo. Ahora tenemos más libertad de movimiento y podemos desconcertar a otros equipos. Bien... empieza el juego.