jueves, 28 de noviembre de 2013

40. Conversaciones nocturnas (2ª parte)

Hinata sentía mucha vergüenza pero estaba decidida a decir lo que quería decir.
- Gaara-kun estás temblando ¿tienes frío?
En realidad Gaara estaba siendo victima de un ataque de pánico. El nunca había sido un chico muy sociable, se había criado prácticamente aislado del resto de los niños. Cuando él nació murió su madre y de alguna forma parecía que lo culpaban a él. Su padre cayó en una gran depresión y se convirtió en un paranoico, estaba convencido de que Gaara era una maldición para acaban con él, así, recluyó al niño y no le dejaba abandonar la casa familiar. Solo cuando su padre murió pudo Gaara empezar a vivir. Al principio no sabía relacionarse con nadie, fue Naruto su primer y gran amigo que le enseñó a ser mas humano. Y ahora él estaba allí, en una tienda de campaña muy pequeña, junto a Hinata, la chica que más le gustaba, una chica que pare él era como un ángel... un ángel enamorado de Naruto... la situación no era muy cómoda para Gaara.
- Un poco. No... no me encuentro bien, no sé que me pasa.
Hinata puso mano sobre la frente de Gaara.
- Creo que tienes fiebre.
- No... no es eso. Déjalo, ya se me pasa.
- Si estas enfermo deberíamos decírselo a los senseis.
- No, de verdad, será el agotamiento.
Hinata le miraba sin parecer muy convencida.
- Si... si quieres... esto... Gaara... los sacos son de cremallera... si quieres... po... podemos juntarlos - Gaara la miró casi con terror - Así yo... podría... darte calor.
Tanto la cara de Gaara como la de Hinata no podían mostrar mas vergüenza ni estar más teñidas de rojo.
- No creo que eso fuera apropiado - dijo Gaara con una voz casi ahogada.
- Pero yo... tú siempre eres muy amable conmigo y... por mi culpa te van a sancionar, fue porque me defendiste y ahora tu expediente... yo... quiero hacer algo por ti.
- N... no lo hice por... - Realmente aquella situación era de lo más incómodo para los dos, a ver como le explicaba Gaara que si juntaban los sacos su malestar iba a ir seguramente en aumento, pero tampoco quería ofenderla, se la veía apurada pero a la vez extrañamente decidida - Si eso te hace sentir mejor haz lo que quieras pero... no lo considero muy apropiado, tu eres una chica y yo...
En realidad Hinata estaba muerta de vergüenza pero creía firmemente que debía hacerlo, así que rápidamente comenzó a abrir los sacos para proceder a juntar las cremalleras, total, ambos llevaban sus chándals puestos ¿que podía haber de malo? Gaara la vio juntar los sacos sin atreverse a decir nada. Cuando terminó ambos se metieron en aquel doble saco que se había formado, sin a penas mirarse.
- Buenas noches, Gaara-kun.
- Buenas noches, Hinata-hime.
Gaara tenia tanto apuro que desde luego frío no era lo que sentía. Hinata sonrió a escondidas, no sabía porqué pero estar así, cerca de Gaara le producía una agradable sensación, timidamente se acercó un poco al chico que, disimuladamente hizo lo contrario... definitivamente eso no había sido muy buena idea y algo le decía que dormir no iba a dormir mucho.
Tampoco podía dormir Sasuke, Akane se movía continuamente sacando brazos y piernas de su saco de dormir ¿sería posible que realmente tuviese calor? Se puso su sudadera del chándal y salió de la tienda, quizás el aire fresco de la noche le ayudaría a despejarse. Se sentó a la entrada de la tienda, todo era calma y sosiego, la noche estaba despejada y en el cielo se podían ver cientos de estrellas. Respiró hondo, miró a su alrededor, entonces fue cuando vio a Shikamaru sentado delante e su tienda, mirando al cielo mientras daba las últimas caladas a un cigarrillo.
Como si hubiese notado los ojos Sasuke, Shikamaru giró la cabeza y le miró haciendo un leve movimiento de saludo con la mano. Sasuke se preguntaba por qué alguien tan vago como él no estaba durmiendo. Lentamente Shikamaru apagó su cigarrillo en una piedra y se incorporó; metió sus manos en los bolsillos y comenzó a andar hacia Sasuke; dio unos pasos y se detuvo, parecía dudar, dio un paso más, Sasuke pensó que la alarma de la pulsera comenzaría a pitar de un momento a otro... otro paso... otro... Shikamaru siguió su camino hasta Sasuke con una sonrisa en los labios... no, la alarma no sonaba.
- ¿Por que no pita tu pulsera? - dijo Sasuke cuando llegó hasta su lado.
- No funciona - respondió de forma monótona sentándose a su lado.
- ¿Cómo que no funciona?
- Nadie se dio cuenta, Stella gruñía demasiado, mi pulsera no se activó. Yo si me di cuenta y mira, acabo de confirmarlo.
Sasuke reconocía estar asombrado.
- ¿Que haces aquí fuera? ¿Fumar?
- La señorita pija respira demasiado fuerte.
- ¿Stella ronca?
- Ya ves, cosas de la vida - Shikamaru se recostó poniendo sus manos cruzadas tras su nuca - ¿Y tú? ¿Akane ronca?
- No. Es que yo no podía dormir.
- ¿Te pone nervioso?
- Pues es una situación incómoda ¿para ti no?
- ¡Oh, si! Dormir con Akane podría convertirse en algo muy problemático.
Guardaron silencio.
- El cielo está precioso - comentó de pronto Shikamaru.
- Se dice que a ti lo que te gustan son las nubes.
- Eso es lo malo de los rumores, se habla mucho y sin fundamento, me gustan las nubes pero también me gustan las estrellas... hablando de estrellas, el día del Tanabata voy a invitar a Akane a ver las estrellas así que no lo hagas tú.
Sasuke no contestó, Shikamaru pensó que a lo mejor tenía que haber hecho todo lo contrario, a ver como esa cabezota lo solucionaba... que tontería, escogería al Uchiha.
- ¿Vas a pedirle salir? - dijo al fin Sasuke.
- Solo esa noche. Ella no saldría nunca conmigo... todavía... pero eso no me lo va a negar, es una cita que tenemos pendiente.
Shikamaru miró a Sasuke que a su vez le miraba con un gesto frío y auto suficiente.
- ¿Sabes Sasuke? A veces eres muy arrogante.
- ¿Te gusta Akane?
- ¿Y qué si me gustase? ¿Que harías? No creas que porque ahora te caiga bien va a ser propiedad exclusiva tuya.
- El otro día, en clase, te pusiste muy violento con ella.
- Tampoco creo que fuera para tanto pero bueno digamos que saca mi parte mas visceral, somos como el aceite y el agua... ¿y a ti te gusta?
- Para mi es desconcertante, nunca se si habla en serio o se ríe de mi, además... no se lo que me pasa pero reacciono de manera extraña, es como si algo se apoderase de mi.
- Ah, si, eso se llaman hormonas.
- No, no es eso, es una especie de... ¿para que te estoy contando esto?
- Ah pues no se, francamente a mi no me importa.
- ¿Sabes, Nara? Me caes bastante mal.
- Tú a mi también.
- No te molestes pero... no es por ti... no se, es que hay algo en tu actitud con Akane que no me gusta.
- Vaya, que considerado con alguien a quien a penas conoces... bueno, yo a ti te considero un ladrón.
- ¿Un ladrón?
- Si, se que quieres quitarme algo.
Sasuke y Shikamaru se miraron a los ojos casi como retándose. Sasuke fue el primero en, con un gesto frío, desviar la mirada.
- ¿La has tocado alguna vez, Nara?
- ¿Me estás preguntando si he tocado a Akane? Porque parece eso.
- No me refiero a nada raro, quiero saber si te has dado cuenta de que es muy... que su temperatura es...
- ¡Ah! Entiendo. Es que ella es muy calurosa, siempre tiene calor, eso la hace sudar y odia sudar, la pone de mal humor y termina discutiendo conmigo con lo que se acalora todavía más y suda más, es un circulo sin fin.
- La conoces muy bien... ¿estabas enamorado de ella?
- ¿A que viene esa tontería?
- No soy tonto, se que fuiste tu quien la hizo tan recelosa.
Shikamaru se incorporó pesadamente poniéndose de pié y se sacudió el pantalón.
- Intenta dormir si puedes - le dijo - Dentro de unas horas pienso hacerla mi prisionera.
- Será si te dejo.
- Ya lo veremos, hasta luego.
- ¿Es un reto?
Shikamaru se estiró, se giró e hizo un gesto de despedida con la mano mientras se marchaba.
Sasuke regresó a la tienda. Akane había desabrochado su saco y dormía sacando una pierna por la apertura que había quedado.
- Pillarás frío - susurró Sasuke mientras la arropaba y cerraba el saco. Akane se rebulló y sacó los brazos apartando el saco de ella y dejando el torso fuera. Sasuke se quedó observando lo poco que podía en aquella penumbra "Nunca había pensado que esa gata cabezona podría hacérmelo pasar tan mal" pensó mirando el dibujo en el pijama de Akane - Me estoy volviendo un degenerado por tu culpa, Cenicienta.
Shikamaru entró en su tienda y se sentó al lado de Stella que dormía profundamente. Se quitó la chapa enganchada en su sudadera, cogió la muñeca de Stella que llevaba la pulsera y con el alfiler de la chapa giró un pequeño botón escondido en ella; después hizo lo mismo con la suya propia, un par de luces parpadearon, de nuevo estaban activadas. No era cierto que sus pulseras no se habían activado, él había observado a Kakashi cuando las activaban y a Ebisu cuando desactivó en el cambio de parejas, claro que eso no se lo iba a decir a Sasuke.
Mientras volvía a dejar la mono de Stella dentro de su saco ésta de improviso se sentó bruscamente mientras mascullaba algo.
- ¡Dios que susto! - habló Shikamaru en voz baja - ¿Stella? ¿Te pasa algo?
Stella parecía dormida, con un movimiento rápido se giró agarrando la sudadera de Shikamaru y lanzándose contra él, su frente chocó contra la barbilla del chico que dejó escapar un gruñido. Stella se despertó, encontrándose agarrada a aquel chico vulgar y con las caras casi pegadas, le empujó violentamente haciéndole chocar contra la tela de la tienda.
- ¿Que haces guarro? - gritó.
- Chisst, no chilles - Shikamaru la tapó la boca mientras ella forcejeaba, con la mano libre intentaba sujetarla - Vale, no grites... no grites ¿de acuerdo?
Soltó la boca de Stella y rápidamente sujetó las dos muñecas de la chica lanzándola contra en suelo.
- Te has levantando dormida ¿eres sonámbula?
- No busques excusas guarro salido ¿que pensabas hacerme?
- ¿Yo? ¡Casi me matas del susto!
- ¿Me has besado?
- ¿Qué dices? Nos hemos chocado, aún me duele la barbilla, tu frente es muy dura.
- Me has besado ¿Cómo te has atrevido? Eres un verdadero guarro degenerado, menos mal que me he despertado, a saber que pensabas hacerme.
- Yo no te he besado.
- Si lo has hecho, pero esto no quedará así, lo va a saber todo el mundo.
- ¡Que problemática eres! Yo no te he besado.
- Te juro que te pienso denunciar por acoso e intento de violación.
- Tu lo que estás es loca ¿por qué iba a querer besarte?
- Porque eres un violador y todos lo van a saber.
Shikamaru arqueó las cejas.
- ¿Insistes en que te he besado?
- Claro y a saber que más pretendías, por tu culpa ahora me siento sucia.
- ¡Dios! Eres mas problemática de lo que pensaba ¿eso es lo que le vas a decir a todo el mundo?
- Por supuesto, todos van a saber que clase de persona eres.
- Pues vale.
Shikamaru se inclinó sobre ella. Stella no supo reaccionar, cuando se dio cuenta aquel chico vulgar tapaba su boca con sus labios presionando los suyos de una forma intensa que parecía atontar a la chica. Stella se quedó petrificada, con la boca abierta mientras le veía separarse de ella con una sonrisa entre burlona y seductora que tras unos instantes cambió por su habitual gesto aburrido.
- Bien, eso ha sido un beso, ahora ya puedes contarlo sin mentir.
Shikamaru la soltó y se metió en su saco como si nada. Perpleja, Stella se acurrucó en el suyo.
Pero el que de verdad lo estaba pasando mal era Gaara. Hinata se había acurrucado contra su pecho, él no se atrevía a moverse, sentía la respiración de la chica en su cuello, era un aliento cálido que parecía propagar un asfixiante calor por todo su cuerpo. Era insoportable ¿que podía hacer? ¿por qué su corazón latía tan desaforadamente? Si seguía así estaba seguro de despertar a la chica con sus latidos. Hinata parecía una gatita mimosa restregándose contra él y parecía murmurar algo.
- Hinata... - susurró - Por favor, Hinata... - intentaba separarla de él pero lo hacía tan suavemente que a penas la movía - Hina...
- Naruto-kun - masculló la chica en sueños.
Gaara sintió que su corazón se paraba momentáneamente y un hondo dolor le atenazó ¿estaba soñando con Naruto? ¿se abrazaba a él porque soñaba con Naruto? ¿por qué el amor tenía que doler tanto? ¿le dolería a ella también cuando veía a Naruto suspirar por Sakura? Acarició sus mejillas, estaban húmedas ¿estaba llorando? Eso todavía pareció dolerle más... debería hacer algo para ayudarla, al menos debería intentar que ella se sintiese feliz.
Kiba se despertó sobresaltado, algo le había golpeado, le costó un poco comprender lo que pasaba: Tayuya estaba sentada encima de él.
- ¿Qué pasa? - preguntó aún aturdido - ¿Me has pegado?
- Deja ya de moverte y hacer ruidos raros, capullo, me tienes hasta los huevos.
- ¿Pero por qué me pegas?
- Porque no has parado de moverte ¿Qué demonios te pasa a ti? ¿Te han hecho con el rabo de una lagartija o qué?
Kiba seguía aturdido por el golpe y el susto.
- Lo... lo siento, yo es que soy así.
- Si vuelves a despertarte - levantó a Kiba agarrándolo del cuello de la sudadera -... te mando a la calle ¿entiendes, capullo?
Tayuya le soltó y volvió a meterse en su saco sin parar de decir tacos e insultos.
- Que carácter - se dijo para si Kiba - Que miedo...
Y se hizo de día.
Kakashi, Gai e Iruka fueron dando golpes en las tiendas avisando que fueran despertándose.
Naruto dio un salto.
- ¡Bien! - dijo - ¿Estas listo, Neji?
Neji abrió un ojos y me miró seriamente.
- Eres igual que Lee ¿Es que no descansáis nunca?
- ¿Descansar? ¿Con todo lo que tenemos que hacer? Vístete, quiero preguntarle a algún sensei si puedo ir a ver a Sakura y a Sasuke.
- ¿Es que no puedes vivir sin ellos?
- Sakura estará bien, sabe defenderse muy bien sola y no hemos oído nada raro y Sasuke... pues no creo que Akane le atacase y si lo ha echo pues tampoco se le ha oído quejarse.
Naruto de repente, se acordó de la conversación que había tenido días atrás con Kiba.
- Neji ¿a ti te gusta Akane?
- Para nada - contestó con toda naturalidad.
- ¿Estas seguro?
- ¿Crees que no se lo que digo? Akane es una buena compañera para trabajar, como pareja emocional no me atrae lo más mínimo.
- ¿Cómo?
- Que no, que no me gusta.
- Pues Kiba me dijo que le gustaba a un chico y no se quien es.
- ¿Y para qué quieres saberlo?
- Porque si... yo no soy, tú tampoco, dice que no es Shino, Kiba tampoco, a Lee le gusta Sakura, Shikamaru y ella siempre están discutiendo, Gaara tampoco parece interesado en ella... a Kankuro le gustan todas ¿será Kankuro?
- A lo mejor no es de nuestra clase.
Naruto torció la boca, si no era de su clase el número de "aspirantes" aumentaba considerablemente.
- ¿Y por qué quieres saberlo?
- No, solo curiosidad... bueno, venga, vístete, vamos.
Zaku despertaba a Ino moviéndola bruscamente.
-Vamos, despierta rubita.
- ¡Me cago en tus muertos! ¿A ti que te pasa?
- Que ya es de día, vamos, las tías soléis necesitar mucho para vestiros y yo necesito ir al baño.
- ¡Sal fuera de la tienda!
- Ya salgo, so sosa... tú no tardes que estoy a punto de reventar.
Al salir de la tienda Zaku se encontró con Sakon y Suigetsu.
- ¿Que? - habló burlón Sakon - ¿Noche movidita?
- Que va tío, esta es una pava, aparenta una cosa pero es una sosa.
- Y a vosotros se os va toda la fuerza por la boca - se burló también Suigetsu.
- ¿Que tienes que decir tú, traidor? - Sakon se acercó amenazante a él - Claro, desde que el señorito nos ha abandonado por ir tras Sasuke se cree muy importante ¿Sabes lo que puedes chuparme?
- Por mi dejaba que os mataseis - habló Kankuro antes de que Suigetsu pudiera replicar - Pero no ahora, ahora somos un equipo y tenemos que ganar ¿entendido? Así que, durante unas horas vamos a intentar entendernos.
Akane aún dormía. Sasuke la observó, si que era cierto que parecía sudar pero él tenía fresco, el sol aún no calentaba.
- Akane - susurró acercándose a ella - Akane, despierta.
No sabía exactamente porqué, quizás porque de pronto se acordó de aquel perfume que decían era afrodisíaco y quiso comprobar si aquel impulso que tuvo fue de verdad debido a ese perfume, el caso es que se acercó aún más a ella, llevando su nariz a su cuello.
Aspiró... ¿así era como olían las chicas? Era cierto que si ese era el olor de las chicas era muy distinto al de un chico, no era una olor desagradable, no era un olor a sudor, era un olor que no sabía discernir, mezcla del gel de ducha y algo como agridulce.
- Akane, despierta, vienen los senseis - habló al oído de la chica.
Akane levantó una mano como si quisiera espantar a algo que la molestaba, chocó con el cuello de Sasuke y allí se quedó.
- Akane - Sasuke quiso moverse, entonces fue cuando se dio cuenta de la pulsera que llevaba Akane se había quedado enredada en su pelo y tiraba de él por su propio peso.
En la posición que estaba era muy difícil para Sasuke desenganchar la pulsera de su pelo. Maniobró sin mucha sutileza, esperando que la chica se despertara, hasta sentarse prácticamente a horcajadas encima de ella. Pero Akane era de sueño pesado... bastante pesado. Aquella situación, con la mano enganchada en su pelo era bastante absurda e incómoda y solo empeoraría si la chica se despertaba en ese momento y le veía en aquella postura.
O tal vez podía empeorar de otra manera...
La cremallera de la tienda bajó bruscamente.
- Naruto eso no se hace - oyó decir a Neji - ¿Y si la chica está vistiéndose?
La cabeza de Naruto se asomó sonriente.
- Vamos Sasuke que...
- Calla, baka, está dormida.
- ¡Ah, perdón!
Naruto se puso en pie y miró anonadado a Neji pera rápidamente volver a asomarse.
- ¿Que haces? - gritó.
- Intento... su mano se que quedado enganchada en mi pelo.
- ¿Que hacíais?
- Intentaba despertarla, anda, pasa y ayúdame.
- ¿Que pasa? -dijo Neji asomándose también - Uchiha, esto es algo raro.
Akane se rebulló y empezó a despertarse. Abrió los ojos fijando su vista en Sasuke.
- Buenos días - saludó Sasuke.
- ¿Por qué estás encima de mi?
- Ejem - carraspeó Neji.
- Hola Akane - dijo alegre Naruto - ¡Sorpresa!
- No hemos quedado enganchados.
Akane movió la mano a la vez que Sasuke hacía un gesto de desagrado.
- A ver ¿Por qué estoy enganchada a tu pelo? ¿Que haces encima de mi? ¿Y que hacen Neji y Naruto de espectadores?
- Yo solo quería despertarte. Venga, ayúdame tu.
Akane se incorporó tirando del pelo de Sasuke.
- ¡Ah! - se quejó el chico - Ten cuidado.
- ¿No tienes frío? - preguntó Naruto.
- No, no tiene frío - contestó Sasuke - Y deja de mirarla.
- Déjale que mire, solo es un pijama.
- Pero él tiene una mente muy sucia.
- ¿Y tu que? - protestó Naruto - No soy yo él que está encima de ella.
- Naruto, no hables de lo que no sabes.
- Anda, dejadme a mi - dijo Naruto muy dispuesto - A ver si yo puedo.
Pero no había forma de desenganchar ese pequeño lío que se había formado.
- Necesitamos unas tijeras - afirmó Akane - Esto se soluciona cortando.
- Naruto, creo que será mejor que avisemos a algún sensei - propuso Neji.
- ¡Kakashi-sensei! - gritó Naruto al salir de la tienda - ¡Ven que tenemos un problema!
- Grita un poco más - habló Neji - Creo que alguien no lo la oído.
- Akane yo no te he tocado ni nada, te lo prometo - decía Sasuke.
- Hombre si querías tocarme haberlo hecho cuando estaba despierta, que al menos me entere.
- Solo quería despertarte.
- ¿Que ocurre? - se asomó Kakashi.
- Ha sido un accidente - advirtió Sasuke.
Kakashi entró y cogió la mano de Akane constatando el nudo de pelo que se había formado.
- ¿Cómo habéis llegado a esto?
- No lo sé, ella levantó la mano y...
- Neji, decirle a Gai que pida un par de pulseras naranjas... ¿No tienes frío Akane?
- ¿Cómo voy a tener frío si me estoy muriendo de vergüenza?
Kakashi rompió la pulsera de Akane.
- ¿Te corto el pelo o quieres seguir intentándolo tu, Sasuke? Da igual, ven conmigo que voy a tener una charla contigo y tu quedate quietecita en la tienda.
- Yo no he hecho nada - repitió Sasuke,
- Es igual, tengo ganas de decirte unas cosas.
Akane se quedó sola en la tienda. Comenzaría a vestirse, iba a cerrar la cremallera cuando una cabeza en forma de piña se asomó.
- ¿Que ha pasado?
- ¿Te importa? Me voy a vestir.
- Ah pero a mi no me molesta.
- ¿Te has despertado gracioso, bambi?
- ¿Te ha metido mano el Uchiha? - Stella también se asomó - He oído decir que lo ha hecho.
- Stella quería enterarse del cotilleo, por eso hemos venido, como comprenderás a mi me da igual, calabazita.
- Tobi quiere saber... ¿que le ha pasado a mi primo?
- Vale estupendo - gruñó Akane - Venga que voy a cobrar entrada ¿Alguien más quiere asomarse?
- ¿No tienes frío? Tobi tendría frío.
- ¡Fuera! ¡Largaos todos que quiero vestirme!
Una vez cambiada salió y esperó a que regresaran Kakashi y Sasuke. Lo que más le molestaba era la que sentía la mirada burlona de Kabuto escudriñándola.
- Oye Nara ¿que crees que habrá pasado?
- Nada.
- ¿Nada? Tu eres muy tonto o muy inocente.
- Yo confío en Akane - respondió bostezando.
- Ya... claro.
- ¡Ahhhh! ... ¡Menudo rollo!
- ¿Que tal chicas? - preguntaba Iruka acercándose al grupo de Kurenai - ¿Cómo habéis pasado la noche?
- ¡Eh, sin ofender! - se quejó Kiba - ¡Que estoy yo aquí!
- No te olvides de nuestro machito - rió Kin.
- ¿Todo bien? - Iruka miró a Jisei, la estaba mirando a ella y claramente quería saber como estaba ella en concreto.
- Bien - respondió Jisei desviando la mirada algo apurada. No podía evitarlo, a pesar de que había quedado claro que entre ellos no había nada y que todo aquel incidente era solo un malentendido, Jisei no era capaz de mirar a Iruka a los ojos... ella le había dicho que le gustaba y eso no era un malentendido... por más que quería era muy difícil actuar como si no hubiese pasado nada entre ellos.
- Bien - repitió también Iruka - Nos vemos - Se marchó con una extraña sensación, quería actuar con Jisei como con cualquier otra alumna pero sin embargo no podía, cada vez que la miraba mas lejos quedaba de su mente la imagen de una alumna.
La atención de Jisei se desvió de pronto hacia Temari, tenía un gesto muy molesto en su rostro.
- ¿Te encuentras bien Temari?
Temari que estaba agachada se levantó respirando fuertemente.
- Si... estoy genial, la verdad es que estoy genial.
- Pues parece que te duele algo.
- Si bueno - Temari susurró - Creo que me va a venir la regla, llevo varios días de retraso y creo que por fin...
- ¿Has traído compresas o algo?
- Si... ya te digo que tengo retraso, pero me duele bastante y lo que no tengo es ningún analgésico.
- Que mal, tendremos que decírselo a Kurenai.
- No, tranquila, no pasa nada, creo que lo puedo soportar.
De todas formas, después de todas las dudas y angustias que había pasado Temari, el dolor que le indicaba la proximidad de su menstruación ahora se le antojaba maravilloso.
Después de desayunar les volvieron a dar la misma ropa que el día anterior y prepararon sus mochilas con lo que consideraban necesario para el éxito de su misión. Una vez listos. Cada grupo fue llevado con un jeep a diferentes puntos de la zona. Allí se quedaron solos. La guerra había comenzado.
Shikamaru reunió a los miembros de su grupo a su alrededor y se quitó la chapa.
- Déjame tu mano Karin. Ayer comprobé una cosa - dijo pulsando con el alambre de su chapa el botón que los desactivaba. Trae Chouji. Ahora - pulsó el de Chouji y esperó a que parpadeasen - Estáis desactivados.
- ¿Así tan simple se desactivan las pulseras? - preguntó Karin.
- Tenía que ser sencillo, tan sencillo que nadie lo sospechase. Lo que pasa es que nadie se ha entretenido en observar a los senseis - decía mientras se ocupaba de las de Pain y Kabuto - Todos pensábamos que no se podía o que se necesitaba ese destornillador que tienen los profesores... ya está también la vuestra. Pero no es así, eso es por suponer las cosas obvias.
- ¿De veras estamos desactivados? - repitió Karin.
- Chouji aléjate unos pasos, si pita es que estoy equivocado.
Chouji se alejó confirmando que no pitaba, ni daba descarga mientras Shikamaru desactivaba la suya y la de Stella.
- Esto hacía anoche cuando me diste ese cabezazo, Stella.
- De veras que eres un genio - comentaba Stella que comenzaba a pensar que ese chico no era tan vulgar como parecía después de todo.
- No. Solo que no me fío de lo que veo, hay que analizarlo todo, se consigue información valiosa.
- Esto ya lo sabía ayer - habló Pain - Por eso preguntaste lo de las trampas.
- Y anoche salí a dar una vuelta para comprobarlo. Ahora tenemos más libertad de movimiento y podemos desconcertar a otros equipos. Bien... empieza el juego.

miércoles, 8 de febrero de 2012

39. Conversaciones nocturas (1ª parte)


Después de unas cuantas preguntas más les dieron una nueva mochilas, algo más pequeñas y las pistolas y cargadores que debían utilizar, así como unos brazaletes de su color para los tenientes y sargentos. Volvieron a sus parcelas y allí se reunieron los grupos para planificar sus objetivos.

Shikamaru, de pie, con las manos en los bolsillos observaba al resto de los grupos con gesto serio.

- La estrategia es fácil - decía Zaku - Se trata de arremeter contra todo lo que veamos moverse, no hay más.

- No seas bruto - contestaba Fatora - No podemos atacar a los que se han rendido, ni a los heridos o "muertos" que vayan hacia los puntos de control.

- A parte de que si no llevan pañuelos sería una pérdida de municiones - añadió Suigetsu.

- Mirad a Shikamaru - habló Ino - En estos momentos nos está analizando a todos.

- ¿Tu crees? - rió Sakon - Ese tipo no vale mucho, deberían haber puesto de líder a Kabuto o Pain.

- Eso es lo que tu te crees - replicaba Ino - Seguro que ya ha descubierto cuales son nuestros puntos débiles, tu no le conoces, es muy listo.

- Esto es la guerra rubita - continuaba Zaku - Aquí vencerá el que primero ataque y punto.

Temari había reunido a su equipo en círculo.

- Nosotras - decía - Tenemos una ventaja en cuanto a los otros equipos, somos muchas chicas y las chicas somos retorcidas ¿que creéis que significa eso?

- Deberíamos recurrir a la emboscadas - contestó Kiba - Pillar por sorpresa a todos nuestros enemigos.

- Eres un chico muy espabilado - añadía Jisei - Pero además deberíamos intentar engañarles.

- ¿Que quieres decir? - preguntó Sumire.

- Van a intentar utilizarnos - respondió Temari - Lo veo en sus caras, creen que porque la mayoría somos chicas seremos más débiles, tenemos que conseguir dar la vuelta a esa situación.

- ¿Y como haremos eso? - volvió a preguntar Sumire.

- Ay chica, pareces tonta - se quejó Kin - Ya sabes, somos chicas, podemos liarlos un poco...

- Vamos Sumire - habló Kiba - que tenéis "razones" que pueden distraer mucho.

Jisei golpeó a Kiba en la cabeza.

- No digas tonterías ¿es que siempre pensáis en lo mismo?

- A nuestra edad es lo más básico.

- Kiba - intervino Temari - Lo que quiero que utilicemos es nuestra inteligencia... las mujeres podemos ser muy inteligentes.

- Ya... pero no sabéis leer un mapa, lisa.

- Para eso te tenemos a ti, inútil - gritó Tayuya - Me revienta hacer lo que la coletitas dice pero tiene razón. Habla.

- Total - decía Ukon - Nosotros estamos en manos de los Uchiha... a ver que se os ha ocurrido.

- El objetivo está claro - hablaba Sasuke - Se trata de conseguir todas las banderas que podamos. No sabemos donde nos van a dejar, pero lo más lógico será dirigirnos hacia el barracón, no hace falta que busquemos a los demás equipos, tarde o temprano ellos irán allí.

- Y allí les esperamos - interrumpía Ukon - Me gusta la idea, es retorcida y asquerosa.

- Eso no quiere decir que no tengamos que enfrentarnos a nadie - añadió Tobi - Ellos nos buscarán.

- Estaremos preparados - agregó Jirobo.

- No os fiéis de nadie - continuó Sasuke - Sobretodo del equipo magenta. Si nos encontramos con ese equipo procurar mantener los ojos bien abiertos. Tienen a Pain, Shikamaru y Kabuto... mala combinación. Lo mejor será evitar ese equipo hasta les podamos hacer caer en una buena trampa, algo que no se esperen y que no puedan reaccionar, la rapidez de nuestros movimientos es la clave. Nuestra bandera la llevará Akane, es quien menos se imaginan que la lleva. Shikamaru pensará que yo no pondría a Akane en ese riesgo, además, siendo yo el teniente, supondrá que no podré protegerla bien porque soy vanidoso y prepotente.

Eso era lo que Sasuke pensaba.

Shikamaru se acercó a Pain y le ofreció el brazalete que le identificaba como sargento.

- He decidido queseas tu. Esta decisión la he tomado basándome en que dos de los líderes son Sasori y Deidara, se que ellos te respetan y en cierta manera te sobrestiman, por esa razón pensarán que lo vas a tener todo controlado y nos evitarán hasta el último momento.

- Shikamaru - dijo Chouji - No olvides que Temari, Kankuro y Sasuke van a evitarte a ti.

- Ah! ¡mendokusei! Lo que pasa es que somos pocos y nos conocemos mucho. Bueno, el plan es el siguiente: lo primero protegernos de todos y no tener ninguna baja y luego conseguir la bandera de cada equipo, si conseguimos la bandera sus componentes quedarán eliminados como grupo, eso les desmoralizará, así que nos centraremos en la bandera lo primero.

- ¿Y como vamos a saber quien llevala bandera? - preguntó Stella.

- Es fácil, solo hay que pararse a analizarlos. Del equipo naranja la llevará Akane, Sasuke pensará que yo pienso que él no la va a poner en ese riesgo... es un poco engreído y supone demasiadas cosas. De ese equipo vigilar a Ukon, está muy desquiciado y nunca se sabe como reaccionará.

- Perdona teniente - habló Kabuto - Pero en nuestras filas tenemos un traidor potencial - miró a Karin.

- ¿Crees que voy a traicionaros? - gritó la chica.

- Venderías tu alma a Sasuke si pudieras - respondió sonriendo Kabuto.

- No lo va a hacer - afirmó Shikamaru antes de que Karin pudiera contestar - Y no lo hará porque quiere demostrarle a Sasuke de lo que es capaz ¿verdad? Por eso ella va a proteger nuestra bandera.

- No estoy de acuerdo con eso - dijo Pain - Este tiene razón, nos traicionará en cuanto pueda.

- No lo hará porque a Sasuke no le gustan esas cosas ¿me equivoco Karin?

Karin apretó la mandíbula, no era que no hubiera pensado en hacerlo y así ayudar a la victoria de Sasuke, pero ese condenado chico tenia razón, si lo hacía, Sasuke la consideraría una traidora en la que no se puede confiar.

- Karin va a demostrarle a Sasuke que sabe adaptarse a las circunstancias y sobrevivir ¿a que si?

- Si tu confías en ella - dijo Chouji - Yo también lo haré.

- Bueno - suspiró Stella - Si nos traiciona siempre podremos echarle a ella la culpa de todo ¿Y el resto de las banderas?

- En el equipo amarillo la llevará Kiba, es el mejor para protegerla porque ella se van a arriesgar a intentar engañarnos, nos mujeres, no lo pueden evitar, mejor que no las subestimemos. En el verde Ino, aprovecharán que Zaku la puede proteger, en este equipo ojito con Sakon... Chouji y Karin, no perdáis el contacto visual con ninguno de los gemelos diabólicos, del resto nos encargaremos nosotros. Los que mas me desconciertan son el equipo marino y el violeta... en el equipo añil la llevará Konan ¿no crees Pain?

- Si, tienes razón, ella sabe defenderse muy bien sola, además pensarán que ni Sasori, Deidara o yo la atacaremos directamente.

- En ese equipo tanto Naruto como Lee atacan directamente de frente, así que tener cuidado con Kimimaro y Neji, aprovecharán la confusión que causen estos dos. Para mi el peor equipo es el de Deidara, tendremos que vigilarlos a todos, solo tienen a Hinata como punto débil y la estará protegiendo Gaara.

- ¿Los has analizado a todos en tan poco tiempo? - preguntó incrédula Stella.

- Solo por encima, pero de aquí a mañana creo que lo tendré todo bajo control.

- ¿Cual es nuestro peor enemigo? - preguntada Kimimaro.

- El equipo de Sasuke - respondió Naruto.

- No, es el de Gaara - desestimó Lee.

- Sasuke es más peligroso, él es frío y calculador.

- ¡Como si Gaara no!

- Pues no olvidéis a Deidara y Sasori - añadió Konan.

- Es el de Shikamaru - dijo Neji - En estos momentos debe haber planeado ya su estrategia y sabrá como vamos a reaccionar, siempre va un paso por delante de los demás.

- Pero no es mas bueno que Sasuke.

- No le subestimes - habló Ryuko - es el fallo de todo el mundo.

- Además en ese equipo está Kabuto - añadió Kimimaro - Kabuto no se anda con tonterías.

- Y Pain - volvió a hablar Konan - No te olvides de Pain.

- Ese equipo es mejor ignorarlo.

- ¿Cómo lo vamos a ignorar? - gritó Lee.

- Vamos a lo práctico, solo necesitamos tres banderas, nos centraremos en eso. Lo mejor será dirigirnos al barracón y si nos encontramos a alguien por el camino atacarles.

- ¡Si! - gritó ahora entusiasmado Naruto - Tenemos que ir sin piedad, todos son enemigos y solo puede quedar uno ¡vaya que si!

- Naruto - habló Neji - Tranquilizate. Es solo un juego.

- Vale Gaara - hablaba Deidara - A pesar de la antipatía que nos tenemos más nos vale trabajar en equipo.

- Conformate con que no me interponga en tu camino - respondió éste.

- Gaara-kun - habló tímidamente Hinata - Tenemos que colaborar.

- Colaboraremos y punto, no esperes que confraternice con él.

- Esto nos convierte en el peor equipo - comentó Kidomaro - A ver, Deidara ¿cual es el plan?

- Lo primero librarnos del equipo eso, el de Kankuro, y del de las chicas, no parecen muy temibles pero pueden resultar muy molestas...

- Justo el de tus dos hermanos, Gaara - rió Dosu - Que casualidad.

- Si crees que mis hermanos no van a ser peligrosos te vas a llevar un chasco.

- A mi solo me preocupan los Uchiha. Tobi parece tonto pero sabe bien lo que hace y por poco que Sasuke se le parezca nos lo va a poner difícil. Tampoco me olvido de Pain y por supuesto de Sasori.

- Eso, tu solo ten en cuenta a tus amigos - gruñó Kidomaro.

- Tu déjame a mi, me han nombrado teniente a mi, por algo será.

Sasori miraba a sus compañeros sin decir nada.

- ¿Se puede saber por qué no hablas? - gritó Sakura algo nerviosa.

- Estoy pensando. Tu deberías llevar la bandera, eres la mejor opción pero no me fío de ti pelirrosa, no me fío ni un pelo.

- Que crees? ¿Que voy a ir corriendo a dársela a Sasuke?

- Si... le darías cualquier cosas que te pidiera.

- ¡Serás estúpido!

- Sakura cálmate - dijo Sai - No vas a conseguir nada poniéndote nerviosa.

- ¡Tu calla también! No soporto que me prejuzguéis tan rápidamente.

- Pelirrosa - habló Sasori - Eres como un libro abierto... es fácil saber que piensas.

- ¿A si? ¿Eso es lo que crees de mi?

- ¿Por que no os calláis de una vez?- la voz de Juugo sonó de forma grave e imponente.

Todos guardaron unos segundos de silencio.

- La llevarás tú - rompió el silencio Sasori mirando a Misaki - Creo que Sai puede protegerte bien. Nosotros esperaremos, seguramente el equipo de Deidara consiga dos banderas sin problemas, les vigilaremos y en el momento oportuno se las quitaremos.

- ¿Vamos a dejar que otros hagan el trabajo por nosotros? - protestó Sakura.

- Por supuesto ¿Para que pensar en emboscadas, trampas, luchas sin cuarte con un montón de gente cuando podemos hacerlo solo con un equipo?

Sakura no estaba muy conforme con ese plan. En el fondo, ella deseaba que Sasuke diese su merecido a Sasori.

- Es la ley del mínimo esfuerzo - dijo Sai - Conseguir el mejor resultado de la manera mas cómoda.

- ¿Lo entendéis, no? Debemos pasar inadvertidos, ser invisibles, hasta que llegue nuestro turno nos limitaremos a observar a los demás, así encontraremos sus puntos débiles.

Estuvieron un rato charlando hasta que Kakashi, Gai e Iruka que eran los que iban a dormir también en una tienda comunicaron que ya era hora de retirarse. Ellos dormirían allí por si había algún problema, los demás profesores se marcharon a unas habitaciones "normales".

Kakashi fue a la tienda ocupada por Ino y Zaku.

- Ino, cualquier cosa, lo que sea, grita.

- ¿Es que no te fías de mi, profesor? - apuntilló Zaku.

- No Zaku, no nos fiamos de ti, de hecho ahora mismo eres uno de los que menos nos fiamos.

También acudió a la tienda de Ukon y Kikyo.

- ¿Crees que soy tan tonto como para dejara gritar? - comentó burlón Ukon.

- Ukon, a ver si entiendes esto: si vas a hacerle algo más vale que la mates para que no hable y aún así la cagarás ¿entendido?

- Vale, vale... pues si que somos susceptibles...

Naruto seguía protestando.

- No es justo, tengo que dormir contigo... espero que no ronques y además no soy ni teniente, ni sargento, ni nada ¿por qué? ¿por qué el destino está contra mi?

- Vamos Naruto, cállate de una vez y ponte el pijama - le respondía Neji.

- Yo no duermo con pijama.

- ¡Pues métete en el saco y duerme!

- ¿Crees que Sakura estará bien?

- Seguro, estará mas a salvo que contigo.

- ¿Y Sasuke?

- ¡Y a mi que me importa! ¿Crees que Akane va a atacarle o algo así? En todo caso yo creo que ella sería la que estuviera en peligro. Espero que no le de por... morderla.

- ¿Por qué la iba a morder?

- No se ¿nunca has notado que Sasuke podría tener instintos algo salvajes? - Neji habló en un susurro aún mas bajo de lo habitual - Ya lo hizo una vez.

- ¿El que?

- No nada, a lo mejor tienes razón, si le hace algo a Akane lo mismo esta es la que le muerde.

Algunas chicas como Stella, Kikyo, Ino, echaron fuera de la tienda a sus parejas hasta que hubieron puesto sus pijamas y metido en sus sacos.

- No se te ocurra acercarte a mi - advertía Stella.

- No voy a acercarme a ti - decía Shikamaru - Además, aunque lo hiciera, estas embutida en tu saco ¿que iba a tocar?

- Y ni se te ocurra pensar cosas obscenas.

- ¡Bah, que pesada eres! - Shikamaru se metió en su saco con el chándal puesto y le dio la espalda.

Sasori, en su saco, observaba a Ten-Ten a la luz de la linterna, esta, sentada con las piernas cruzadas se había deshecho sus moñitos y cepillaba su cabello. Tenía el pelo no demasiado largo y ondulado debido sobretodo a que siempre llevaba sus moños y al deshacerlo le quedaba formando ondas.

- ¿Te han dicho alguna vez que pareces una muñeca?

Ten-Ten le miró asombrada y algo ruborizada, no había que olvidar que Sasori seria lo que fuese pero era muy guapo.

- ¿A que viene eso?

- No me había fijado nunca en ti pero eres bastante guapa.

- Pues... gracias.

- ¿Tienes novio?

- No... pero me gusta un chico.

- Si me dejases haría de ti la chica perfecta.

- ¿Qué dices?

- Creo que con mis consejos serías la chica perfecta, eres mucho mas guapa que Stella.

- ¿Y por qué harías algo así? - Ten-Ten recogía su pelo en un par de trenzas intentando no mirar a Sasori.

- Es un reto - Se incorporó y cogió a Ten-Ten de la barbilla girándole el rostro hacia él, estaba muy cerca de ella - Me gustaría...

La mano de Ten-Ten se estrelló de forma violenta contra la cara e Sasori.

- Buenas noches - dijo la chica de forma brusca metiéndose en su saco y tumbándose - Procura mantener las distancias, me pongo nerviosa enseguida.

- Buenas noches, gatita, creo que te voy a poner en mi lista.

Ten-Ten cerró los ojos y trató de actuar como si no hubiese escuchado nada, no sabia a lo que se refería Sasori pero no le gustaba.

Tobi miraba fijamente a Jirobo.

- ¿Tobi puede dormir tranquilo?

- ¿Crees que te voy a meter mano?

- ¿No quieres meter mano a Tobi?

- Lo que puedo hacer es meterte un guantazo ¿te vale?

- ¡Oh! Tobi entiende... pero lo que Tobi quiere saber es si Jirobo ronca, porque tienes pinta de roncar.

- Si no te callas nunca lo averiguarás.

Fatora le daba la espalda a Kankuro.

- Como ronques te hecho fuera de la tienda - decía la chica.

- ¿Por qué eres tan antipática? Eres una chica maja ¿Por qué tienes tan mal carácter?

Fatora se giró.

- ¿Te parezco maja?

- Me parece que a ti te estropean esas dos amigas tuyas. Tú no eres como ellas.

- ¿Que te hace pensar así?

- Vistes como ellas, hablas como ellas, actuás como ellas pero no eres como ellas. Todo el día, cada vez que las he visto estaban quejándose pero algo, sin embargo tu te has adaptado bastante bien. Creo que no eres tan pija-repelente como ellas, eres pija, pero no tan repelente.

- Vaya... pues... tu tampoco eres como me imaginaba.

- ¿Y cómo me imaginabas?

- Pensé que eras un sucio mono pervertido y salido... y pervertido eres pero aún así has estado pendiente de tus compañeras y hasta de mi y de que Sakon no nos hiciera nada.

- Pero sigo siendo un pervertido - sonrió abiertamente - Lo que pasa es que somos un equipo y tenemos que ayudarnos entre nosotros, sobretodo mañana, algo me dice que algunos piensan que somos débiles.. bueno, vamos a descansar, lo necesitamos.

- Que sepas que cuando esto termine dejaré de pensar que eres agradable y volveré a tratarte como a un sucio mono pervertido.

- Vale, y yo a ti como a una pija-repelente.

Ryuko se ponía la sudadera encima de su pijama.

- ¿Tienes frío Ryu-chan? - preguntaba Lee.

- Mucho.

- Los sacos son de cremallera, se pueden unir, si quieres los juntamos.

- ¿Pero que dices?
- Así te llegaría mi calor, lo digo por eso, no vayas a pensar que yo... yo nunca... pero nunca...

-Ya, ya lo se, estás muy enamorado de tu Sakura.

- ¡Y soy fiel hasta la muerte!

- Creo que eres el chico mas apasionado que he conocido nunca... ay, ya tengo menos frío.

- Yo pongo todo mi corazón en lo que hago.

- ¿Y no te pone celoso que Sakura esté como medio enamorada de Sasuke?

- No. Bueno, a veces si. Pero se que algún día se dará cuenta de quien la quiere de verdad y me dará una oportunidad.

- Eso es muy bonito, Lee.

- Yo nunca pierdo la esperanza, porque se que si me esfuerzo puedo conseguirlo.

Ryuko era una chica muy friolera. No soportaba el frío, se le metía dentro, lo sentía en su interior. Por poco que hiciese ella siempre se quejaba, enseguida empezaba a tiritar, además, cuando el frío se había metido dentro de ella por mucha ropa que se pusiese no conseguía entrar en calor.

Totalmente opuesta a ella era Akane. Cuando Akane decía que hacía frío es que hacía pero que mucho frío. Era algo en lo que nunca estarían de acuerdo, en invierno Ryuko vivía encogida, a penas si se movía, siempre iba buscando una fuente de calor y en verano Akane se agobiaba.

Sasuke la miaba recogerle el pelo en un par de coletas.

- ¿No tienes frío? - Akane se había puesto un pijama demasiado veraniego a juicio de Sasuke. Consistía en una camiseta de tirantes blanca con un gracioso dibujo de "Hello Kitty" y un pantaloncito corto con el mismo dibujillo.

- No ¿Debería tenerlo?

- Por la noche refresca.

- Ya lo se, no es la primera acampada que hago. Los sacos son aislantes, en cuanto entre en calor seguro que sudo y odio sudar - Sasuke rozó el brazo de Akane y ella le miró perpleja.

- Quería comprobar si era cierto. Comprobaba que tu carne no era de gallina, a veces las chicas os hacéis las fuertes para impresionarnos.

- ¿Y qué? ¿cómo es mi piel?

- Es.. suave y cálida.

- Yo siempre estoy... quiero decir que... a ver como lo digo que no suene mal... soy bastante calurosa ¿ves? - cogió la mano de Sasuke entre las suyas - Yo siempre tengo las manos calentitas. Bueno, vamos a dormir, apaga la linterna, por favor.

Sasuke así lo hizo y se acomodó en su saco.

- Jo - dijo Akane - Me imagino lo que me deben envidiar algunas en estos momentos.

- Seguro que a mi también me envidia alguno ¿De veras no tienes frío?

- Sasuke, tu estás en tu saco, yo en el mio, no se me ve nada ¿por qué iba a querer presumir delante de ti?

-No lo digo por eso.

- Y no tengas miedo, me duele todo el cuerpo, aunque quisiese no podría meterte mano.

Sasuke se incorporó apoyándose sobre uno de sus codos y acarició la mejilla de su compañera. Aquella situación era bastante incómoda para Akane, le molestaba aquel contacto físico, le era algo muy molesto.

- ¿Podemos salir otro día? - casi susurró Sasuke

- ¿Otro día?

- Si, me gustó salir contigo y tengo que compensarte por estropearlo todo.

- No hay nada que compensar, todo está bien.

- ¿Pero puedo volver a llamarte?

Akane abrió la boca, ese era su problema, sería muy decidida a veces pero otras no sabía como negarse sin ofender.

- Pues ¿Y Sakura?

- No pienses en Sakura, siempre estás pensando en ella, no es mi novia ¿lo sabías?

- Ya, pero...

- Quiero volver a salir contigo, me gustó mucho ¿Puedo llamarte un día de estos?

- Bueno si, llamarme puedes, ya veremos que pasa.

- Entonces ¿Puedo?

- Si hombre, si, lo puedes intentar.

- Tú me lo has dicho, has dicho que puedo.

- Que si, que si - Akane continuaba molesta, cada vez más molesta.

Sin que Akane se lo esperase, mientras desviaba la mirada y comenzaba a girarse para darle la espala, sin apenas tener tiempo para reaccionar, vio la cara de Sasuke acercándose a la suya, por un instante pensó que la iba a besar y lo hizo pero para alivio suyo yo en los labios, tampoco en la mejilla, lo hizo brevemente en la comisura de su boca.

- Buenas noches Cenicienta.

- Sasuke, me gustaría que no volvieras a tomarte esas libertades conmigo.

- ¿Te has enfadado conmigo? - casi parecía burlarse el chico.

- Tu y yo no somos novios, no estamos saliendo como pareja y no nos conocemos tanto como para que tengamos tanta confianza.

- Tampoco es para que te pongas así. Tengo 16 años es normal que mi cuerpo piense por si mismo cuando estoy cerca de alguien que me interesa.

Akane iba a contestarle pero se quedó a medio camino con la boca abierta.

- ¿Yo te intereso? - dijo de pronto.

- Creo que te lo he dejado muy claro.

Akane arqueó las cejas.

- ¿Y Sakura?

- ¿Ya estamos con Sakura otra vez? ¿Qué obsesión tienes tú con Sakura?

- No quiero ser el segundo plato de nadie.

- ¿Por qué piensas que eres un segundo plato para mi?

- ¿Y que quieres que piense? ¡Eres el Uchiha! Tienes hasta un club de fans en el instituto ¿de verdad vas a estar interesado en mi? Sakura es guapa y popular y es tu amiga ¿Y desde cuando me conoces a mí? Hace a penas un mes ni me hablabas y hace dos ni sabías que existía.

- Hace dos meses no sabía ni que existías y ahora me muero por besarte ¿Qué es lo que me has dado?. Se que crees que soy un crío malcriado y caprichoso que ahora se ha encaprichado contigo.

- Lo que no entiendo es porqué yo.

- Pues no lo se y eso es lo que me gustaría saber ¿Qué tienes tu de especial?

- No se... ¿pecas?

Aquella respuesta tan absurda dicha a una pregunta retórica de una forma tan seria, consiguió que Sasuke esbozase una sonrisa. Sería eso, serían las pecas.

- No se si te lo he dicho antes Sasuke, pero es que a mi no me gustan los besos.

- ¿Algún tipo de trauma?

- Más bien que soy muy escrupulosa, me da como repugnancia el intercambio de fluidos vitales.

Sasuke se recostó en su saco. Realmente esa chica era muy peculiar.

- Anda, duerme Cenicienta.

- Si, será mejor... buenas noches, príncipe.

Karin miraba como Chouji terminaba con su "aperitivo antes de dormir".

- ¿Eso te hará bien? - le dijo al fin.

- Realmente lo necesito, si no mis niveles de azúcar bajarán durante la noche y no es muy divertido.

- ¿O sea que lo tuyo es de verdad una necesidad?

- Si y me gustaría que alguien se la tomara en serio.

- La gente se mete mucho contigo ¿no? Te entiendo, se suele criticar sin conocer a la otra persona.

- La sociedad suele ser así de cruel.

- Creo que eres un buen chico, no me caes mal, no sueles meterte con nadie.

- Intento ser una buena persona.

- Pues no deberías. El mundo no está hecho para las buenas personas.

- Todo el mundo me dice lo mismo pero yo soy como soy.

- ¿Estás muy acomplejado?

- ¿Por qué? ¿Por mi físico?

- Si, por ejemplo.

- Lo que no tengo es mucha seguridad en mis propias capacidades.

- Eso te hace inseguro y pareces débil, por eso se meten contigo.

- Pues no te digo que no ¿Sabes que tú eres muy distinta a como te imaginaba?

- ¿Y cómo me imaginabas? No, deja, ya lo sé, como una chica hueca y vacía que solo sabe pensar en Sasuke.

- ¿Te gusta mucho?

- Mucho... no se porqué pero me atrae de una forma que no puedo controlar... tampoco se porqué te cuento estas cosas.

- ¿Y se lo has dicho a él?

- El lo sabe de sobra.

- Pero ¿se lo has dicho? - Karin le miró aturdida, era consciente de que Sasuke sabía lo que sentía, se lo había insinuado muchas veces, era algo que todos sabían pero en realidad nunca se le había dicho abiertamente - Quizás deberías decírselo, no se si sabes que Sasuke está interesado por una chica.

- Por tu amiga, la del pelo naranja, lo se de sobra, él lo ha dicho.

- Y que no sabe lo que siente realmente por Sakura.

- Si, también lo sé.

- Así que ha comenzado una especie de "juego" para averiguar que es lo que siente por cada una de ellas... creo que deberías hacerle saber que hay otra persona en ese juego.

Karin le miraba llena de incredulidad, ese chico, al que a penas conocía, acababa de darle uno de los mejores consejos que había oído ¿Cómo iba a saber Sasuke que ella también estaba dispuesta a luchar por él si no se lo decía claramente?

Sai doblaba de forma meticulosa su ropa y ordenaba todas sus pertenencias. Misaki le observaba algo divertido.

- ¿Siempre haces todo con tanto cuidado, Sai?

- Si las cosas están ordenadas cuando las busques las encontrarás con facilidad.

- Si que eres meticuloso, seguro que tus armarios están perfectamente ordenados.

- ¿Los tuyos no?

- Los míos son un caos, a veces cuando saco una prenda, las demás caen al suelo, supongo que los tengo como casi la mayoría de los adolescentes.

- ¿Y no te gustaría tenerlo todo en orden y que no te pasase eso?

- Bueno también es divertido el desorden.

- ¿También eres desordenado en tu vida? - preguntó Sai lleno de curiosidad.

- ¿Qué te pasa? ¿Quieres saber si esta noche te voy a meter mano?

- No - respondió con toda naturalidad - Ni siquiera me lo había planteado.

- Ya... como que no sé lo que estás pensando.

- ¿Lo sabes? Creo que es imposible que lo sepas.

- Estas pensando que te ha tenido que tocar con el maricón del grupo y que tus amigos se ríen de ti.

- Eso me resulta curioso ¿Por qué crees que pienso algo así?

- Porque todos lo hacen, es lo que se dice de mi ¿no? que soy un asqueroso marica que se lo hace con cualquiera.

- Nunca he pensado en ti de esa forma ¿eso es lo que debo hacer?

Misaki se rió.

- Tranquilizate y no estés tan tenso, no voy metiendo mano a nadie, no es mi estilo.

Sai estaba muy confundido.

- No lo comprendo ¿por qué debería pensar que vas a meterme mano? ¿por tu orientación sexual?

Misaki no contestó, se limitó a sonreír amargamente y mirar hacia otro lado.

- Me da igual que te gusten las mujeres o los hombres, eso no va a cambiar la opinión que tengo de ti ¿o debería hacerlo? Me gustaría saber si debo pensar de ti de distinta forma y como debería tratarte.

- ¿Me estás tomando el pelo?

- No, hablo en serio ¿es que no se nota?

- Eres un chico muy raro.

- Bueno, también dicen de ti que eres raro - Sai sonrió con su enigmática sonrisa.

- ¿Quieres saber una cosa de mi?

- Claro, si tu quieres contármela.

Misaki dobló sus rodillas y las rodeó con sus brazos, apoyando la frente en ellas.

- Yo odiaba a aquel profesor, odiaba como me manipulaba y lo que me hacía... todo el mundo me ha juzgado como un pervertido pero nadie se ha preocupado por saber que era lo que yo sentía... odio al mundo y su hipocresía.

- Yo también se lo que es que te miren como a un bicho raro y que te juzguen sin ni siquiera conocerte - Sai volvió a sonreír.

Misaki giró la cabeza y le miró, era extraño pero allí, junto a ese chico de sonrisa intrigante se sentía tranquilo y relajado, quizás se dijese de Sai que parecía no tener sentimientos pero él podía sentir la calidez que emanaba.