jueves, 20 de octubre de 2011

22. Sentimientos encontrados


Sakura podía estar mas contenta, podía estar más alegre y no era que estuviese aburrida o disgustada, no, ella se lo estaba pasando genial durante la celebración de la victoria, el ambiente era muy alegre, todo el mundo repartía sonrisas, ella estaba al lado de Sasuke, al que se le veía, para lo poco expresivo que solía ser, satisfecho. La presencia de Karin la molestaba un poco, en ocasiones Sasuke le dedicaba atenciones, como a Suigetsu o Juugo y ella se comportaba como si Sasuke fuera de su propiedad y hasta parecía insinuársele con continuas indirectas, eso, claro, a Sakura la ponía bastante nerviosa, pero ser mordía la lengua y aguantaba, no quería presionar a Sasuke, sabía que ellos eran sus nuevos amigos y había creado nuevos vínculos con ellos, ella no podía comportarse de forma celosa o caprichosa exigiendo que nos les hiciera caso, no, Sakura no era tan tonta como para reaccionar así, así que apretaba los dientes y sonreía como si no pasase nada.
Pero lo que tenía preocupada a Sakura era el recuerdo de una conversación que había tenido hacía unos días con Shikamaru. Le extrañó que Shikamaru la llamase de improviso y le pidiese quedar con ella, según decía tenía que hablar con ella de algo importante y si Shikamaru tomaba esa iniciativa era que realmente sería importante.
Aun no podía dar crédito a lo que Shikamaru le había contado: Ino tenía problemas. Sakura miró a Shikamaru incrédula pero según le fue contando todo lo que había pasado, como Ino había acudido a él para pedirle esas pastillas y la solución eventual que se le había ocurrido, la convenció en su mayor parte. No era una gran solución, solo algo temporal, solo algo para ganar tiempo mientras buscaban como ayudarla.
Aquello era grave, no era una tontería, aquello podía llegar a convertirse en un problema muy importante. A Sakura no le había hecho ninguna gracia, sabía que Ino ya había tenido algunos problemas con eso de las dietas y su obsesión por estar perfecta, sabía que era muy perfeccionista y que tenía miedo a no controlar su cuerpo, siempre lo decía, pero ella siempre confiaba en el buen juicio de su amiga, no podía ser que llegara a descontrolarse, era imposible, Ino era inteligente, más inteligente de lo que la gente pensaba y era sensata y… no, seguro que no podía ser, seguro que Ino sabía como controlarse, Ino siempre sabía controlarse, Ino era una chica segura de si misma, si nunca le había faltado la confianza en ella misma ¿cómo podía ser que ahora Shikamaru le contara aquello?
Hasta que no lo viera con sus propios ojos no estaría convencida del todo.
Así que estuvo observándola. Ino se pidió un refresco ligth, eso no era muy extraño en ella, pero Sakura se dio cuenta de que a penas bebía, al contrario, repetidamente pidió agua y era más fácil verla beber ese líquido. Eso era algo raro.
Tampoco la vio comer nada de los aperitivos que habían puesto, si la vio coger alguno pero disimuladamente lo dejaba por cualquier sitio.
Ino iba mucho al servicio. En una de esas ocasiones, Sakura la siguió, esperó lo que consideró un tiempo prudencial, no es que fuera una cotilla que quisiera inmiscuirse en su vida, lo que pasaba es que se preocupaba no fuera a ser que le diera por vomitar, era algo exagerado, ella misma se asustaba de sus sospecha pero no lo podía evitar. Entró en los aseos con toda la naturalidad que pudo.
Ino estaba frente a los lavabos, tenía un vaso de plástico en una de las manos y parecía a punto de tomarse algo.
- ¿Qué haces Ino? ¿Es que te encuentras mal?
- No, estoy bien ¿Por qué lo dices? - Ino miró su mano donde tenía entre los dedos una pequeña cápsula - ¡Ah, por esto! No es nada, es solo una pastilla para no retener líquidos, me las ha recetado el médico.
- ¿Es que te ha pasado algo?
- No, solo es que mi madre decía que me notaba hinchada y me llevó, tonterías de madres, ya sabes como son.
- Ya… ¿y te pasaba algo?
- No, solo que retengo algo de líquido, pero me ha mandado estas pastillas - sacó un frasco y se lo enseñó, exactamente eran la marca que Shikamaru le había dicho.
- Anda, yo conozco estas pastillas, las toma mi abuela, si, son para la retención de líquidos.
- Si, son muy buenas, yo lo he notado, tengo las manos menos hinchadas, eso si, voy un montón al baño.
Sakura había optado por seguirle la corriente, no quería que sospechase nada, las personas con ese tipo de trastornos alimentarios suelen volverse muy suspicaces.
- ¿Y te las ha recetado el médico?
- Si, me hizo análisis y todo. Bueno - se tomó la pastilla - Venga, te espero.
- No, vuelve ya, yo… voy a tardar un poco, creo que tengo una necesidad mayor.
- Vale, vale, te dejo intimidad. No tardes.
Ahora era cuando Sakura no es que no se creyese lo que pasaba, es que no quería creérselo. Acababa de ver como su amiga, su mejor amiga, esa persona en la que tanto confiaba, la había mentido descaradamente. Esto era peor de lo que Shikamaru había contado ¿Cómo podía haber mentido con tanta naturalidad? ¿Es que no eran amigas? ¿Es que no tenían confianza? ¿Tenía miedo de decirle la verdad? Cuando empiezas a ocultar estas cosas es porque tú misma te avergüenzas y sabes que no está bien.
"Pobre Ino" se dijo a si misma mirándose al espejo "Sakura tienes que hacer algo, no se el qué pero algo tienes que hacer".
A partir de ese momento, a pesar de lo importante que Sasuke era para ella, de lo mal que le caía Karin y lo poco que la soportaba, ya nada de eso era lo más importante, lo que quería era recuperar a esa chica que la llamaba continuamente "frentuda", con la que siempre competía, a esa que ahora sentía que ahora empezaba a dejar de conocer… a su amiga.
Después de comer, Temari se encerró en su habitación. Kankuro estaba empezando a preocuparse por ella, la notaba muy irritable, como nerviosa y luego aquellos viajes al servicio, se pasaba el día yendo al servicio, iba y luego salía aún con más cara de mosqueo. Estaba claro que a su hermana le pasaba algo, además tan pronto estaba eufórica como a punto de llorar… ¿sería que su hermana se había enamorado?
Cada vez estaba más convencida de que tenía que hablar con alguien, aquella situación estaba empezando a ponerla cada vez más y más nerviosa y seguro que era una tontería. Pero ¿a quien? Ella se llevaba bien con todo el mundo pero ¿tenía tanta confianza? Lo que estaba claro es que tenía que ser una chica, por mucha confianza que tuviera con Shikamaru aquello no funcionaría pero ¿Qué chica? Después de mucho pensar sus opciones se quedaron reducidas a dos: Ten-Ten y Hinata. Si, tenían que ser ellas, con Hinata iba a las terapias de grupo, allí se hablaba de muchas cosas, ambas sabían casi todo la una de la otra, cosas que otras personas no sabían… y Ten-Ten siempre había sido una gran amiga dispuesta a ayudarla, además era muy optimista… Encendió su ordenador, en cierta forma no sabía porqué lo hacía, se empeñaba en buscar cosas en Internet que la ayudaran, tenía la esperanza de encontrar alguna respuesta que la conviniese, y lo hacía sí, pero sospechaba que se debía a que era lo que quería creer, claro que luego estaban las que cada vez la desanimaban más. Sonó el teléfono..Sonó el teléfono.
Precisamente era Ten-Ten. Habían quedado ella, Lee, Hinata, Kiba, Naruto y Gaara para ir a la bolera y quería que ella se uniese al grupo. No lo pensó mucho, seguramente salir le despejaría la cabeza, así que accedió.
Shikamaru se había acomodado en el sofá, arropado con una manta, dejaba que el sueño se apoderase de él. Un recuerdo le hizo sacudir la cabeza, iba a tener visita y debían estar a punto de llegar, ah, que pesadez, no le apetecía ver a nadie, este Chouji era un cabezota, a ver si con un poco de suerte no quería quedarse, que manía tenía ese chico de complicar las cosas, a ver por qué demonios no quedaba él solo con Ryuko, pues no, tenía que empeñarse en llevarle a él arrastras y encima… anda, ahora que caía, si Akane tenía que cuidar a su hermano ¡lo que faltaba! Encima el anticristo en persona en su casa. No era la primera vez que Akane tenía que ocuparse de alguno de sus hermanos, Shikamaru ya los conocía bien, estaba el anticristo, el hipocondríaco, el gamberro psicópata, el pervertido y el repelente sabelotodo, menuda familia problemática, no le extrañaba que a la chica se le fuera la pinza de vez en cuando. Miró a su gata que, acurrucada en su regazo, dormía.
- Huye ahora que puedes.
Llamaron a la puerta, se levantó perezosamente y bostezó mientras se estiraba.
- ¡Menokuseeeei!.
Abrió y allí estaban, Chouji, Ryuko, Akane y el anticristo.
- ¿Y el gatito? - fue lo primero que dijo aquel pequeño de unos cuatro años de edad, delgaducho y con el pelo rubio.
- ¡No Kenta, no! - le gritó Akane mientras le tiraba del brazo para que no entrase corriendo en la casa - ¡El gatito no se toca, ya te lo he dicho! Perdona Shikamaru, enseguida nos vamos, solo hemos venido a acompañar a Chouji.
- ¿No os vais a quedar?
- ¿Y el parque de las bolas? - gritó el niño de forma algo impertinente.
- Ahora vamos y calla que quiero hablar con él - le recriminó Akane.
- ¿Cómo te encuentras? - preguntó Ryuko.
- Fatal, pero pasar un poco ¿no?
- Pero nos vamos enseguida - habló Akane - ¡Eh! ¿Tú dónde vas? Aquí, quietecito, conmigo.
- No me acordaba de su hermano - comentó Chouji.
- No ya - respondió con cierta resignación Shikamaru.
- Ya me ha contado Sumire lo que hiciste ayer - dijo Akane.
- Si, mojarme como un verdadero tonto.
- No… bueno, eso también. Digo lo de traerla a tu casa, la ropa, la venda, bajarla en brazos por las escaleras.
- ¿Y nada más? - Shikamaru sonreía.
- ¿Es que hay algo más?
- No… bueno, también tomamos té.
- ¿Y el gatito? - gritó de pronto el niño.
- Deja al gato, Kenta - habló en tono amable Ryuko - Anda, ven conmigo.
- Bueno, nosotros nos vamos - se apresuró a decir Akane mientras miraba a su amigo detenidamente - Espera, ven, acércate.
Akane puso sus manos en ambas mejillas de Shikamaru.
- Tienes fiebre, agáchate un poco - el chico así lo hizo y Akane pegó su frente a la de su compañero - Cerca de 38 ¿te has tomado algo?
- ¿Qué tienes? - dijo Chouji - ¿Un termómetro en la frente?
- Mucha experiencia en temperatura corporal es lo que tengo ¿te has tomado algo?
- Me tomé una pastilla esta mañana.
- ¿Para la fiebre?
- Para el dolor de cabeza pero…
- Tomate paracetamol o ibuprofeno ¿tienes? ¡Que tontería! ¿Cómo no vas a tener si tu padre tiene una farmacia?
- Seria gracioso que no tuviera - comentó Chouji.
- Tómate algo ya mismo.
- Mira Akane que película he traído - declaró triunfal Chouji - ¿qué te parece?
- Bien, seguro que le da ideas.
- ¿No la quieres ver tú?
- Podía ser interesante ¡Kenta estate quieto! - el niño quería deshacerse de Ryuko que le tenía cogido de la mano.
- ¿Y por qué no hacemos una cosa? Tú quédate aquí con Shikamaru, Ryuko y yo llevaremos a tu hermano al parque de bolas.
- ¡Al parque, al parque!
- ¿Pero que dices, loco? - casi parecieron decir a la vez Akane y Shikamaru.
- Es una idea estupenda - agregó Ryuko - si a Chouji no le importa.
Ryuko miró con ojos suplicantes a Akane.
- Porfa - murmuró - Anda Akane…
- Pero ¿y Kenta?
- Nosotros cuidaremos e él, sabes que Kenta me hace mucho caso - Ryuko separó un poco a Akane mientras Shikamaru las miraba con el ceño frunció - Hazme ese favor - continuo muy bajito -Le dije a Chouji que quería estar con él.
- ¿Y por qué no me lo has dicho antes? Me hubiera ido sola con Kenta.
- Por favor, si Kenta viene con nosotros me sentiré más segura.
- ¿Pero que tontería es esa? ¡Kenta, por favor, suelta eso! ¡No toques nada!
- Tú di que quieres ver la película, axial Shikamaru no se quejará solo y Chouji no se sentirá mal y de paso hacéis eso que ibais a hacer, anda, hazme ese favor.
Akane la miraba como si estuviese loca, la misma mirada que Shikamaru echaba a Chouji.
- Venga hombre - susurraba éste - di que Akane tiene que quedarse a ver la peli, dame esa oportunidad, estaré a solas con Ryuko y sabes lo que me gusta.
- No, a solas no, estarás con el anticristo.
- Pero le llevamos al parque y… venga tío, para una vez que estoy decidido, recuerda lo que me dijiste el otro día.
- Solo recuerdo la colleja que me diste.
- ¡Por que me dijiste que estabas pensando en quitármela!
- Es que eres muy lento y esa chica vale mucho.
- Pues eso, venga tío, somos amigos.
- ¡Ahhh! Que lata… está bien.
- Esta bien - decía también Akane - pero espero que lo vuestro avance ¡Kenta, que no toques nada!
- Akane - habló Shikamaru rascándose la cabeza - estaba pensando que quizás vamos un poco lentos.
- Si, yo también estaba pensando lo mismo, deberíamos ir decidiendo los personajes, por lo menos para tener una idea general.
- Si, eso mismo estaba yo pensando.
- Entonces ¿no os importaría ocuparos vosotros de Kenta?
- No, no - respondieron Ryuko y Chouji a la vez
- Kenta mira ¿te gustaría ir al parque de bolas con Ryuko?
- ¡Al parque, al parque! ¡Venga, vámonos, corre!
- Escucha, yo tengo que quedarme a hacer los deberes con Shika para que me ayude porque a mi no me salen.
- ¡Eres muy tonta!
- Si, bastante, pero mira Ryuko te lleva y luego te comprará una hamburguesa ¿quieres?
- ¡Si! ¡Hamburguesa! - se enganchó a la mano de Ryuko - ¡Vamos!
- Toma dinero Ryuko, si se porta mal dale sin miedo. Y tú pórtate bien o no va a querer ser tu amiga nunca más ¿vale?
- Vale, vale ¡al parque!
Chouji hizo un gesto de complicidad a Shikamaru, este te rascaba la cabeza, bueno, al menos no tendría que aguantar al anticristo, eso si, seguro que terminarían discutiendo, en fin.
Al final, Chouji y Ryuko se marcharon con el niño. Akane y Shikamaru se miraron ¿y ahora qué?
- Esto es muy problemático - se quejó el chico.
- ¿No tienes la sensación de que esto ha sido una encerrona?
- ¡Ahhh! ¡Que pesadez!
- Siento que todo sea tan problemático, no te angusties dentro de un ratito me marcho, vete a la cama si quieres y descansa.
- ¿Empezamos ya a discutir? - dijo mientras ponía la película en el dvd - Anda, siéntate ¿quieres tomar algo?
- Chouji ha traído de todo, mira, refrescos, patatas… menos dulces.
- ¿Te apetece algo dulce?
- Me conformo con lo que hay.
- Voy a ver si tengo algo en la cocina.
- Déjalo - Shikamaru no la hizo caso y se marchó - Esta va a ser una tarde muy larga.
Akane se sentó, en seguida apareció la gatita naranja.
- Hola Kumiko, estabas escondida ¿eh? Eres muy lista, ven, sube.
Shikamaru ojeaba la nevera. Lo único dulce que había eran los flanes que regalaban con los malditos huevos que compró ayer y eran para su madre, no quería pensar como se pondría si no estuvieran todos. Al final recordó que tenían miel.
- Oye Akane, lo único que tenemos dulce es miel - dijo enseñándole el bote - está recogida en los terrenos e mi familia.
- ¿Miel? No, mejor no, Ino ya me ha contado lo que haces tú con la miel.
- ¿Ino? - Shikamaru miraba extrañado el bote - A mi no me gusta la miel, demasiado dulce para mi gusto.
- Ya… Anda, siéntate y olvida eso del dulce.
- Voy a por un cuaderno por si queremos tomar nota.
La tarde para Temari estaba empezando a ser muy agradable, al menos había conseguido olvidarse de aquello durante un rato, aunque a veces venía a su mente llenándola de nuevo de nervios.
Los cuatro chicos se habían enfrascado en una especie de pique personal en un partido de futbolín, al menos por parte de Kiba, Naruto y Lee, Gaara parecía menos entusiasta pero ya que ellos insistían en una competición Kiba-Lee vs. Naruto-Gaara se había resignado. Temari le miraba asombrada, era cierto que desde que conocían a Naruto, Gaara había cambiado mucho, más que los psicólogos, más que las terapias, la persona que había logrado "humanizar" a Gaara había sido Naruto.
- Gaara cada día está más guapo - dijo de pronto Ten-Ten.
Las tres chicas se habían sentado en una mesa y observaban el espectáculo que organizaban entre Lee, Kiba y Naruto.
- Ha cambiado mucho - comentó en voz baja Hinata.
- Al principio a mi me daba miedo - continuaba Ten-Ten - Y no te ofendas Temari, pero miraba con unos ojos que daban canguis.
- No, si no me ofendo, a mi también me asustaba.
- Naruto le ha ayudado mucho - añadió Hinata - Naruto es un gran amigo.
- Tú también le has ayudado Hinata - agregó Temari.
- ¿Yo? No, pero si yo no he hecho nada.
- Haces más de lo que crees - sonrió Temari.
- ¡Ay! - se quejó Ten-Ten revolviéndose en su silla - Que incómoda me siento… hace dos días que tenía que haberme venido la regla y cuando se me retrasa luego me duele un montón.
- Vaya, vaya Ten-Ten - habló Temari - ¿No tendrás algo que decirnos?
- ¡Pero que dices! Te aseguro que no es lo que piensas a no ser que me hayan abducido los extraterrestres - se rió.
Quizás aquello era una señal del destino.
- Pues yo estoe igual que tú, también tenía que haberme venido ya.
- Son los nervios - dijo tranquilamente Ten-Ten - Eso me dijo una vez a mi el médico, por lo visto los nervios influyen en estas cosas.
- ¿Vosotras soléis tener retrasos?
- Oh si - respondió Ten-Ten - A mi me pasa muy a menudo, según también me dijo el médico a nuestra edad aún no se tiene muy bien regulado eso de las ovulaciones y es normal.
- ¿Y has tenido retrasos muy grandes?
- Si, a veces hasta de 15 días.
- Yo no - añadió Temari mientras hacía cálculos mentales - Normalmente soy un reloj.
- Pues que suerte porque yo, cuanto más se me atrasa peor lo paso luego y mira, tengo un horrible dolor de pecho… esto de la regla es un asco.
Interiormente Temari comenzó a sentirse aliviada, por lo visto eso de los retrasos era algo normal, claro, si, seguro que eran los nervios, además ella también estaba muy incómoda como decía Ten-Ten y notaba el pecho hinchado… respiró… seguro que eran nervios, además ella no tenía un retraso tan exagerado, aún le quedaba mucho para llegar a los 15 días. De pronto se sintió llena de alegría, una alegría desbordante.
- ¿Y si echamos una partida nosotras y le demostramos a esos como se juega al futbolín?
Al cabo de un rato estaban los dos sentados en el sofá mirando la película. Shikamaru retiró la vista de la pantalla para mirar a Akane, era increíble la de minutos que habían pasado sin discutir, sería porque nadie hablaba.
- Se me ha ocurrido - habló de pronto la chica girándose para encontrase con la mirada de Shikamaru - ¿Te encuentras peor? Tienes cara de no estar bien.
- Estoy divinamente. Dí ¿Qué se te ha ocurrido?
- Que Lee sería perfecto para el papel de Posaderas, sobretodo cuando aparece, así con todo ese entusiasmo ¿no crees?
- Si, solo habría que ver como lo haría. Ojalá todos fuesen así de fáciles. Yo había pensado que para las parejas de enamorados Sasuke, Naruto, Ino y Sakura quedarían bien.
- Podría ser pero no se, hay algo que no me convence ¿Y para reina de la hadas que tal Hinata?
- Hinata quedaría genial pero es muy tímida, no se si se atreverá.
- Si, eso es verdad.
- Como duende podrían ser Kiba o Naruto.
- Lo que pasa es que así daremos protagonismo a los de siempre.
- Ya estamos con tus manías.
- No son manías, en clase somos 20, hay que dar oportunidad a todos.
- Cogiendo a los más populares para personajes principales nos garantizamos atraer a más público.
- Tú y tus taquillazas.
- Tenemos que hacer la mejor obra posible.
- Por eso, tenemos que ver el talento de todos.
- Pero tenemos que conseguir llamar la atención.
- Ya claro, te veo venir, nos vamos a centrar en la estética, eres muy predecible.
- ¿Ah soy predecible? ¿Y tú no?
- Lo que tú quieres es que tus amigas se luzcan.
- ¿A que viene semejante cosa?
- A que te tengo muy calado, quieres quitarte trabajo de encima, es más fácil ir a lo seguro que intentar ver como lo hacen todos, a lo mejor tenemos un talento escondido y no lo sabemos.
- Vale, lo que tú digas, no quiero discutir. Haz lo que quieras.
- ¿Qué pasa? ¿Qué vas a dejarme el trabajo a mí?
- Pues mira, con lo mandona y cabezota que eres seguro que no te disgustaría.
- ¿Qué no…? Ah, claro, olvidaba que eres un genio que sabe las cosas antes que nadie, supongo que con tu supermente ya has hecho todas las combinaciones posibles y ya sabes que tenemos que hacer cada uno ¿no?
- No. Para organizarlo todo ya estás tú.
- Ya, yo lo organizo todo ¿no? Pues será porque eres un vago incapaz de moverte espontáneamente.
- ¿Sabes que eres una pesada?
- Cuanto lo siento, seguramente soy muy problemática para ti.
- ¡Ahhhhh! Ya empezamos.
- No empezamos nada porque simplemente es imposible discutir contigo, tú no tienes sangre y la mía hierve de rabia cuando te pones así.
- A ver ¿es que hay algo de mí que no te saque de quicio? - dijo con mucha tranquilidad.
- Pues mira, ahora que lo dices, si lo hay no lo conozco.
- Eres muy problemática ¿lo sabías?
- ¿Cómo no lo voy a saber? Si te pasas la vida diciéndome lo problemática que te parezco, lo pesada que soy y la lata que te doy.
- Yo no he dicho eso, nunca he dicho eso.
- ¿No? Hace un momento me llamaste pesada.
- No saquemos las cosas de quicio, por favor.
- Claro, olvidaba que también soy una histérica, siento caerte tan mal, siento que tengas que aguantar a alguien como yo, créeme, si pudiera alejarme de ti lo haría.
- ¿Y si olvidamos ya este tema? Esto es un rollo…
- Creo que nos han puesto juntos en este trabajo para ver si nos matamos el uno al otro.
- ¿Tanto me odias? - dijo sonriendo levemente - ¿Tanto asco te doy?
- No me das asco, si me dieras asco no estaría aquí, simplemente me sacas de mis casillas. Me esfuerzo mucho ¿sabes? Me esfuerzo por hacer las cosas bien y tú te pasas la vida menospreciándome.
- ¿Menospreciarte? ¿Crees que te menosprecio? ¡Qué equivocada estás!
- Entonces ¿Por qué, según tú, no haga nada bien?
- Que poco me conoces, que poco quieres conocerme, tienes una coraza protegiéndote pero solo de mí, te cierras a mí, da igual lo que yo haga o diga esa coraza nunca se abre para mí, todos hablan de que eres tan buena amiga pero yo no puedo conocerte, no puedo entrar en tu corazón, sientes compasión por todo el mundo menos por mí, perdonas a todos menos a mí, eres capaz de comprenderlo todos menos lo que yo siento. No quieres ni oír hablar de mí ¿Qué sabes tú de mí? ¿Crees que me conoces?
Shikamaru se había acercado a Akane y la obligaba a mirarle sujetándola de un hombro. De pronto la soltó y se levantó dirigiéndose a la puerta que daba al jardín.
- ¿Qué sabes tú de mis sentimientos? - murmuró.
La gata se había asustado, saltando de las piernas de Akane, esta no tenía palabras, sin duda era experta en ofender a los chicos. Seguramente toda esta verborrea tan inusual en él se debía a la fiebre. Le observó, el chico parecía haber comenzado a tiritar.
- Shikamaru - dijo acercándose, éste no contestó, miró sus brazos, la carne se le había puesto de gallina.
Shikamaru respiró hondo.
- Perdóname, no se lo que me ha pasado, no me encuentro bien, este constipado es tan problemático, creo que no puedo pensar con claridad.
- Te estás empezando a quedar afónico.
- Perdona, tengo que ir al servicio.
Sentía que empezaba a marearse y que su estómago quería expulsar lo poco que había comido. Prácticamente corrió hacia el servicio, por suerte llegó a tiempo y no vomitó por el camino.
- ¡Dios, que mal me encuentro! - dijo al terminar de vomitar.

miércoles, 12 de octubre de 2011

21. Un partido decisivo


Era el sábado por la mañana. Akane y Sumire fueron las primeras en llegar al lugar donde les recogería el autobús para ir al partido.
- ¿Cuándo te van a quitar eso? - preguntó Akane mirando la venda de su compañera.
- El martes, pero mira, ayer, Shikamaru me puso esta venda ¿a que hizo un buen trabajo?
- Bueno es una venda tampoco…
- ¡Es más majo! Si no llega a ser por él todavía estaría por ahí ¿Tú sabías que escribía canciones? ¿Y que escribe? ¡Y escribe unas cosas tan bonitas! Yo creo que le gusta alguien.
- Pues mira que bien.
- ¿Le has visto con el pelo suelto? Mira estaba todo mojado y… ¡ay! Mira, se me ponen los pelillos de punta.
- ¿Tanto miedo da?
- Y luego me bajó en brazos y olía a coco.
- ¿Es cosa mía o te gusta Shikamaru?
- No, no me gusta, bueno si, pero no, no me gusta de gustarme, me gusta de… es que… ¿le has visto fumar?
- ¿Tu estás muy mal, no? ¿No pillarías frío ayer? A lo mejor tienes fiebre.
- Pero él no me gusta, me gustaba lo que hacía ¿Y a ti como te fue con el Uchiha?
- No me hables, me escribió una carta.
- ¡Una carta! ¿Y que te decía? ¿Era romántica?
- Pssst, era la carta de un chico, tampoco esperes mucho.
- Eso es porque no has leído lo que escribe Shika.
- Te tiene tontita ¿eh?
- ¡Sumire concéntrate! - se dio una torta a sí misma sorprendiendo a Akane.
- ¿Por qué te pegas?
- Es que me entran malos pensamientos.
- ¡Akane! ¡Sumire! ¡Hola! - gritaban casi al unísono Kiba y Naruto.
- ¿Listos para ganar? - preguntó Sumire.
- ¡Vaya que sí! ¡Se van a enterar, dattebayo!
- ¡Venimos con una energía increíble!
- Entonces - dijo Akane - ¿Habeis desayunado bien? Es importante recargar de energía el cuerpo, no queremos que a Naruto le de un "algo".
- ¿Vas a recordar ese episodio en cada partido?
- Es que Naruto es muy bruto y un dia vino sin desayunar...
- Vale, vale... no hace falta entrar en detalles.
- ¡Mirad, ya viene gente! - exclamó entusiasmada Sumire.
- ¡Eh, chavales! - gritó Naruto haciendo ostentosos gestos.
- ¡Akane, hermanita! - un chico de unos 14 años, con el pelo naranja, se acercaba corriendo.
- Mira… el que faltaba.
- ¡Hola! ¡Ya he llegado!
- ¿Has recogido todo? Le preguntó Akane con gesto serio.
- Si señora, hecho y he preparado la mochila.
- Bien, así me gusta.
- ¿Y quien es éste bombón? - dijo por lo bajo a su hermana mirando a Sumire que estaba distraída mirando a todo el mundo que llegaba.
- No es un bombón, es una chica, una compañera.
- ¡Pues está como un queso! Preséntamela.
- ¿Y si no quiero?
- Pues me presento yo, ya ves que cosa - tocó el hombro de Sumire para llamar su atención - Hola muñeca, ante ti tienes al dios del amor y tú eres una diosa digna de él - le sujetó la mano y parecía dispuesto a besársela.
- ¿Qué? - Sumire retiró su mano con un gesto rápido.
- Tranquila - habló Akane - Solo es el tonto de mi hermano. Mira, esto se hace así - Akane arreó una tremenda colleja a su hermano.
- ¡Ah! ¡Hermanita, que bruta eres!
- Tú no tengas miedo a pegarle, está acostumbrado, lo hace todo el mundo. Es mi hermano, se llama Ginta. Ginta, esta es Sumire, "territorio prohibido" ¿entendido? Kankuro va detrás de ella, así que ya sabes lo que te conviene. Ale, ya puedes largarte.
- Vale, vale… tenía que intentarlo - el chico se marchó tocándose la nuca.
- ¿No te has pasado un poco? - dijo Sumire.
- Créeme… no. Y no dejes que se acerque a menos de 50cm de ti, tiene una mano muy larga.
- Hola Akane… Sumire - dijo Sasuke acercándose a ellas.
- Hombre, nuestro apuesto capitán - repuso Akane.
- ¿Qué tal Sasuke? ¿Nervioso?
- No demasiado.
- Pues yo si, estoy nerviosísima, como es la primera vez que hago de fotógrafa de un periódico estoy…
- Por cierto Sasuke - habló Akane - ¿Me harías un favor?
- Claro, tú solo dímelo.
- Si ganáis Sumire va a ir a celebrarlo con vosotros, vigila a mi hermano, ella todavía no sabe muy bien como tratarlo.
- Dalo por hecho. Disculpa, el entrenador me llama.
- Ya me quedo mas tranquila. Mira Sumire ¿Ves ese chico tan grande? Es Juugo, el amigo de Sasuke, es el portero, el que está a su lado es Suigetsu, y mira esos dos son Sakon y Ukon, los gemelos diabólicos, procura mantenerlos a distancia.
- ¡Qué emoción! ¡Mira, ya llega el autobús! ¿Y Ten-Ten y las demás? ¿No iban a venir?
- Ellas van directamente al campo, nosotras, como periodistas, nos podemos meter en el autobús ¡Uy, que he dicho periodistas! ¡Chica, parecemos importantes!
- Me encanta el olor a carne fresca por la mañana - Sakon se había acercado por la espalda a Akane, este dio un grito de sobresalto - ¿Esta es la nueva de tu clase?
- Déjanos en paz, por favor.
- Carne fresa - repitió mirando a Sumire mientras se relamía.
- ¿Qué pasa? - Kiba se apresuró a acercarse.
- ¡Hombre, el chucho! ¿Tienes algún problema? ¿Otra vez con pulgas?
- ¡Vale! - intervino Sasuke - Vamos Sakon, sube al autobús.
- ¿Por qué iba a hacerte caso?
- He dicho que subas.
- Subo, pero porque a mi me da la gana, que conste.
Se marchó, no sin antes lanzar una especie de gruñido-ladrido hacia Sumire.
- No te preocupes, no te va a hacer nada - le dijo Sasuke.
- ¿Le pasa algo a ese chico?
- Que está loco - dijo Akane - Pero vamos, él es el menos diabólico, Ukon es peor.
- Si se meten contigo me lo dices a mí - añadió Kiba.
- Bueno, venga, olvidémosles, vamos a subir.
- Pues he pasado miedo - habló Sumire - Creo que me miraba como si yo fuese una hamburguesa.
- No lo pienses, vamos.
- ¿Y dices que es el menos diabólico?
- No quieras conocer a Ukon. Están locos pero locos y no de pervertidos, no, no creas que le has gustado o piensa guarrerías contigo, no, están locos de locos psicópatas - Un repentino golpe de viento les sacudió - Está empeorando el día, espero que no vuelva a llover.
- Venga - dijo Sasuke - Venid conmigo por si acaso, no me fío de ese loco.
- Mira Sumire, tenemos guardaespaldas.
- Espera Akane, tienes algo en el pelo - Sasuke retiró suavemente con los dedos índice y corazón una pequeña hoja que se había quedado enredada en el pelo de la chica, después sonrió.
De nuevo aquel gesto, aquel leve, rápido y tonto gesto y de nuevo los ojos de Naruto estaban allí, captándolo.
- ¡Vamos, Naruto! - Kiba le tiraba del brazo - ¿Qué haces ahí parado? ¡Vamos!
Naruto sacudió su rubia cabeza como queriendo espantar cualquier pensamiento de ella. Era un partido importante y lo único que ahora debía preocuparle era dar lo mejor de sí ¡Vaya que si!
Shikamaru se encontraba fatal. La cabeza la sentía como embotada, le empezaba a doler la garganta y lo peor era esa enorme mucosidad que amenazaba con inundarle; tosía, estornudaba, los ojos le lloraban y desde luego no iba a decir que se encontrara bien, decidió tomar algo de desayuno, una pastilla y volverse a la cama, pero antes tenía que hacer una llamada.
- Chouji, soy yo.
- Hola Shika ¿Qué pasa?
- Mira Chouji, me encuentro fatal.
- ¿Y eso? ¿Qué te pasa?
- He pillado un trancazo tremendo.
- Desde luego… ¿No te constipas en invierno y lo haces ahora?
- Si lo estaba viendo venir, ayer me empapé pero bien.
- ¿Has ido al médico?
- No, no creo que haga falta pero mira, que no tengo cuerpo para salir esta tarde, no me esperéis ¿vale?
- Pero habíamos quedado, yo había quedado con Ryuko.
- Pues ve, si soy yo en enfermo.
- ¿Y el trabajo que ibais a hacer Akane y tú?
- Chouji, no estoy para trabajos.
- ¿Tienes fiebre?
- No parece… si acaso serán décimas.
- ¿Y cómo crees que te voy a dejar solo estando enfermo?
- Estoy bien Chouji, solo es un resfriado, esto me pasa por imbécil, las burradas se pagan y yo ayer hice una gran burrada.
- ¿Y tus padres se fueron, no? Después de comer me paso por tu casa.
- Que no hace falta, ahora me voy a meter en la cama, me he tomado una cosa de esas para los catarros, mañana estaré bien.
- Tu calla que yo se lo que hago. Esta tarde la paso contigo.
- ¿Y Ryuko?
- Bueno, ella lo entenderá. ¿Y si pasamos todos esta tarde en tu casa? Podemos comprar algo de picar y una película y pasamos la tarde juntos.
- Chouji no…
- Venga que sí, lo pasaremos bien.
- No creo que a las chicas les vaya a gustar ese plan.
- ¿Cómo que no? Mira que idea acabo de tener: voy a pasar a alquilar la película "El sueño de una noche de verano" ¿eh? No me digas que no es buena idea, seguro que os sirve de algo.
- Chouji que no, déjalo ¿Cómo van a querer pasar la tarde en mi casa, con un enfermo?
- Bueno, déjame a mí que les pregunto a ellas ¿vale? Si dicen que sí tienes que aceptar, si no les parece bien iré yo solo y esto no tiene discusión ¿entendido?
- ¡Ah! ¡Haz lo que quieras! No tengo ganas de discutir, esto es demasiado rollo.
- ¿Por qué no vas a venir a la comida, Akane? - preguntaba Sumire de camino en el autobús - ¿Estás segura de que yo puedo ir?
- Seguro, además Sakura y Hinata fijo que van. Yo no puedo, en cuanto termine tengo que volver a casa, mi madre me espera con ansias, tengo que ocuparme de mi hermano pequeño.
- ¿De Ginta?
- ¡Solo me faltaba eso! ¡Tener que dar de comer a ese mostrenco! No, otro de mis hermanos, el más pequeño, mi madre tiene que ir a ayudar a su marido en el restaurante o yo que sé, el caso es que me toca hacer de niñera.
- ¿Cuántos hermanos tienes?
- Demasiados, estoy hasta la coronilla de niños, te juro Sumire, que en cuanto tenga edad me pienso hacer una ligadura de trompas.
Sumire rió divertida.
- Si tú ríete pero te aseguro que los niños están sobrevalorados.
- Pero ¿Cuántos sois en vuestra familia?
- Pues verás, en mi familia somos mi madre, mi padre, el marido de mi madre, la mujer de mi padre, mi hermano Ginta que es el mayor por parte de padre y madre, luego está el pequeño por parte de padre y madre, después, el mayor por parte de padre y su nueva mujer y el pequeño por parte de padre y después está Kenta, el más pequeño que es hijo de mi madre y su nuevo marido, después la hija del marido de mi madre que tuvo antes de casarse con mi padre, el novio de esta, tan inmaduro como ella y el hijo que han tenido por inconscientes… ¿Yo ya me he contado?
Sumire la miraba con la boca abierta.
- No me he enterado de nada, solo de que tu familia es muy... liosa.
- Desde que tengo conocimiento siempre he estado ayudando a mi madre cuidando de mis hermanos o ayudando a mi padre. No sé, tengo la sensación de haber perdido parte de mi vida en algún biberón.
- ¿Te agobian mucho?
- Ni te imaginas, por eso hago tantas cosas en el instituto y me apunto a tantas actividades como puedo, para mantenerme ocupada y pasar menos tiempo libre en mi casa. Pero no creas, no soy una santa, me quejo a más no poder, así he cogido fama de huraña, arisca, borde y dictadora, supongo que por eso soy tan… manejanta, es la costumbre.
- Hablando de otra cosa, ayer en casa de Shikamaru vi un dibujo que Sai le ha regalado.
- Que raro ¿no? Sai está cambiando, será el amor ¿y que era?
- Era como el dibujo que hizo de mi foto ¿te acuerdas? Pero era distinto, en este Shikamaru y tú os estabais besando con mucha pasión.
- No hables como si lo hubiéramos hecho, eso es cosa de la imaginación de Sai.
- El caso es que yo estuve pensando ¿Te gustaría besar a alguien en particular?
- No, no es algo que me quite el sueño.
- Yo estuve hablando con Ino, Shikamaru la llamó para que no estuviéramos solos y ella dice que cada chico besa a su manera y que se pueden sentir cosas distintas.
- Si ella lo dice será verdad, yo eso no lo puede discutir.
- Y dice que Shikamaru es increíble y Sakura dijo que él… que besa muy bien y…
- ¿Adonde quieres llegar?
- Ayer le pedí a Shikamaru que me besara.
Akane se acercó a mirarla a los ojos.
- ¿Y?
- Nada, dijo que nanai ¿Qué tengo de malo?
- ¿Se lo pediste cuando estabais solos o con Ino?
- Solos… después él llamó a Ino.
- ¿Estabais solos y te dijo que no?
- Pues si, ya ves, debo ser horrible.
- Pues mira, un punto para Shikamaru, hay que tener valor para negarse a algo así, no está mal, de vez en cuando me sorprende.
- ¿A ti te parece que eso es normal?
- No sé si será normal pero no te sientas rechazada, al contrario, te respetó como persona. A ver Sumire, deja ya el tema de los besos, no eres un bicho raro, un poco pesada sí. Mira, las cosas suceden cuando suceden, no hace falta forzar nada, en esta vida todo llega.
Sumire decidió dejar la conversación, estaba claro que Akane no pensaba como ella.
Al bajar del autobús se encontraron con Ten-Ten, Hinata, Gaara, Lee, Sakura e Ino. Se acercaron a ella, también lo hicieron Naruto y Kiba, deseosos de recibir deseos de buena suerte. Hinata, tímida como siempre, dijo un "suerte Naruto" en voz casi ininteligible, Sakura amenazó con que si no lo hacía los mejor que pudieran ella misma se encargaría de entrenarlos, Ino les dio un beso en la mejilla, dejándoles la marca de su pintalabios, Lee, muy efusivo lee dijo algo de "demostrar el poder de la juventud" y Ten-Ten chocó las manos con las de ellos y les dedicó un guiño de complicidad. Luego llegó Sasuke que, como siempre, habló poco, solo dio las gracias por ir e indicó por donde tenían que entrar Akane y Sumire para estar en el banquillo si querían hacer fotos a pie de campo. Después fue Ginta el que pasó dispuesto a repartir abrazos pero solo consiguió una colleja de Ten-Ten y un gran tortazo de Sakura.
Gaara, Hinata y Lee fueron los primeros en entrar al campo. La verdad, Gaara nos sabía si estar contento o enfadado, por un lado solo con tener a Hinata a su lado podía decirse que merecía la pena aquel viaje, ver sus ojos brillando de la emoción, como su blanca piel se sonrosaba por haber saludado a Naruto… ¡que idiota era Naruto! ¡Es que nunca se enteraba de nada! Pero por otro lado sentía algo clavándose en su pecho, un pinchazo pequeño pero molesto, y un desasosiego, algo que le atraía, que le impulsaba a rozar aquella pequeña mano, necesitaba tocar su piel… ¿pero que estaba pensando? Molesto consigo mismo y sus impulsos, se cruzó de brazos y frunció el ceño, decidió que lo más práctico era concentrar su energía en el partido que iba a comenzar.
Akane y Sumire iban a separarse de ellas cuando una presencia inesperada se acercó.
- Hola Sumire - dijo un chico de pelo grisáceo recogido en una coleta baja y gafas redondas.
- ¡Kabuto! ¡Te acuerdas de mí!
Rápidamente Sakura se colocó entre los dos mirando a Kabuto llena de furia.
- Hombre ¿Qué tenemos aquí? - sonrió cínicamente el chico - A la llorica perdedora.
- Ten cuidado Kabuto, ya no soy una perdedora.
- ¿Ah no? Las perdedoras como tú no cambiáis nunca.
Sakura cerró su puño, se lo iba a estampar pasase lo que pasase, le tenía ganas desde hacía mucho.
- ¿Vas a pegarme, pequeña?
- ¡No Sakura! - gritó Ten-Ten sujetándola un brazo - pasa de él, no es escuches.
- Déjalo que se vaya con su Orochimaru querido - añadió Ino.
- ¿Qué tenemos aquí, una panda de valientes? ¿Me vais a hacer daño, nenas? - Se subió la gafas empujándolas desde el centro con un dedo - ¿Y tú no va a hacer nada?
Akane sabía que se refería a ella, pero no, no iba a caer en su provocación.
- ¿No quieres hablarme? Bien, ya me hablarás, ya lo verás.
Kabuto ofreció una nueva sonrisa cínica a Sakura y se marchó.
Sakura buscó con la mirada a Sasuke, por suerte no estaba por allí, no quería ni pensar como se habría puesto si se hubiese dado cuenta de lo que había pasado, a cambio vio a Karin que entraba en el campo ¿Ella también había venido?
El partido transcurrió dentro de lo que se consideraba normalidad. Sumire muy atenta procuraba hacer bastantes fotos con la esperanza de coger alguna falta, gol o algo interesante, como era la primera vez que hacía algo así estaba bastante nerviosa.
Durante el primer tiempo no hubo ningún gol, aunque ambos equipos no paraban de intentar penetrar la escuadra enemiga. Sumire hizo bastante fotos de Juugo salvando su portería y varias intentonas de Naruto y Suigetsu por meter gol.
El segundo tiempo fue más movido. Con una gran pase de Naruto hacia Sasuke, éste consiguió meter el primer gol. Sasuke no era amigo de celebrar los goles, eso, sus compañeros lo sabían, pero ésta vez se acercó corriendo a la banda donde estaba Akane con un signo de victoria en los dedos, buscando la mirada de la chica. Akane le devolvió el gesto. Nadie había visto nada raro, nadie, salvo Naruto, que conocía demasiado bien a su amigo; miró nervioso a las gradas, a donde estaba Sakura, ésta saltaba de alegría y se abrazaba a Ino, bien, no se había dado cuenta de nada. "Sasuke, idiota ¿a qué juegas?"" se decía a sí mismo.
A partir de ese momento Naruto empezó a jugar casi por inercia, estaba demasiado absorto en sus pensamientos, pensamientos que torpemente trataba de ordenar. "Claro, que a mi me da igual lo que hagas, ¡vaya que si! ¿Es que no te gusta Sakura?, claro, si nunca has dicho que te gustase, maldita sea Sasuke pero sabes que le gustas, haz lo que quieras pero ten cuidado con lastimarla o ya verás…". Una fuerte entrada de un rival le hizo caer al suelo, la pierna de dolía horrores.
- ¿Qué te pasa Naruto? - le recriminó Sasuke - Estás demasiado distraído ¡concéntrate!
Aunque siguió jugando su rendimiento ya no era el mismo, el dolor cada vez le dejaba moverse menos. El entrenador pidió el cambio por Ginta, el hermano de Akane, que salió eufórico al campo.
Ahora fue Ukon el que hizo una tremenda entrada a un integrante del otro equipo, le sacaron tarjeta amarilla, protestó, Sakon también protestó y todo se saldó con la expulsión de Ukon que se puso bastante violento. Esto afectó a los ánimos y el equipo contrario les metió un gol.
Bien, ahora estaban de nuevo en empate. Parecía que iba a terminar el segundo tiempo tal cual, irían a la prórroga, cuando una falta contra Kiba fue pitada como penalti a su favor.
Kiba iba a ser el encargado de tirar el penalti, de sobra era conocida su fama de tener un "chut" impresionante. Kiba respiró hondo colocando el balón miró a las gradas buscando la mirada de ánimo de sus compañeros y encontró a Lee con su gesto clásico de "tío guay", trató de concentrarse y disparó. El balón entró limpiamente. Sumire había conseguido su foto, el partido terminó y Kiba se había convertido en el héroe del día.
...
Chouji había tenido una idea, una de esas ideas que surgen de improviso en un arranque de inspiración, una de esas ideas absurdas que solo él podía tener. La siguiente llamada que hizo fue a Ryuko. Después de tontear un poco con el saludo fue directo al tema.
- Shikamaru me ha llamado, por lo visto se ha resfriado y no se encuentra bien.
- Oh… pobre.
- Total que no le apetece salir esta tarde.
- Bueno no te preocupes, tampoco había grandes planes para esta tarde, supongo que te querrás quedar con él.
- Sus padres no están y me da cosa que esté solo, es muy mal enfermo, no sabe cuidarse.
- Bueno pues nada, tú le cuidas.
- Pero yo quería salir contigo, me apetecía.
- No pasa nada.
- Si, si que pasa porque le he dicho que iremos a su casa.
- ¿Quiénes?
- Nosotros, tú, yo, Akane. Habíamos quedado para que ellos hablasen de no se que de la obra ¿o no?
- Si, pero recuerda que Akane tiene que cuidar a su hermano esta tarde.
- Si, ya lo recuerdo, el pequeño ¿no?
- Por eso íbamos a ir a un parque de bolas, para tenerle entretenido. Tú quédate con Shikamaru que nosotras ya tenemos plan.
- Pero escucha ¿qué tal niñera eres?
En un instante Ryuko comprendió el plan de Chouji, o eso, o a ella se le había ocurrido una idea estupenda.
- A mi me gustan los niños - continuó Chouji - y el hermano de Akane está muy encariñado contigo ¿a que sí?
- Me parece que te voy viendo venir…
- Voy a alquilar la película "Sueño de una noche de verano" es lo que le he dicho a Shikamaru, que íbamos a verla en su casa.
- Ah, vale, yo le diré a Akane que vamos a pasar a saludarle y que luego ella y yo nos vamos con su hermano.
- Ryuko ¿estás pensando lo mismo que yo?
- Creo que nos sincronizamos perfectamente.
- Yo diría que sí - una gran sonrisa maliciosa se dibujaba en la cara de Chouji.