martes, 6 de septiembre de 2011

17. Conversaciones entre amigos


Naruto miraba fijamente a Sasuke, se le veía más serio de lo habitual en él.
- ¿Le confesaste tus sentimientos a Akane? ¿Qué te dijo?
- No. No sé cuales son mis sentimientos. De cualquier forma ella opina que debo hablar con Sakura. Cree que a mí quien me gusta es Sakura y dice que debo hablar con ella.
- Y por eso quieres salir con Sakura, para ver que sientes - el tono de voz de Naruto se hizo bastante serio - Sasuke, si le pides salir a Sakura ella se va a ilusionar mucho, porque tú siempre le has gustado, realmente está enamorada de ti, eso lo descubrí hace tiempo, y si se ilusiona y luego tú descubres que no te gusta, ella va a sufrir mucho y yo… yo no te perdonaré… nunca.
- Yo no quiero hacerla daño. De hecho pensaba retirarme, dejar que tu ganaras, quería que fuera para ti, pensé que la merecías más que yo y que la harías más feliz, quería renunciar a ella, quería que se enamorara de ti, porque yo se que te aprecia y te valora y que se te da una oportunidad tú lograrás que se enamore de ti, consigues eso de la gente, que todos te quieran.
- Sakura no es algo que tú me puedas regalar.
- Eso mismo me dijo Akane. Dijo que Sakura tenía el derecho de poder elegir ella libremente a quien quisiera y también que debía hablar con ella y ser sincero porque si no estoy enamorado de ella…
- Tiene derecho a saberlo… ella debe ser dueña de su propio destino, debe ser libre para elegir olvidarte o luchar por ti.
Sasuke le miraba, Naruto tenía aquel gesto tan inusual en él que le confundía.
- Creo que Akane me empezó a gustar porque me recuerda a ti.
- ¿Qué? ¿Qué estás diciendo? - gritó escandalosamente - ¡Lo sabía! ¡Eres un pervertido!
- ¡Pero te quieres tranquilizar!
- ¡No me tranquilizo! ¡Eres un pervertido! ¿Qué quieres hacerme?
- Ahora mismo matarte.
- Mira Sasuke, tú eres mi amigo y te aprecio mucho pero yo… yo… ¡Yo no soy gay!
- ¡Ni yo tampoco, Naruto! ¡Ni yo tampoco!
- ¿Entonces, por qué me dices esas cosas?
- ¡Si es que no me dejas terminar, baka! Anda tranquilízate. No me gustas, no me he enamorado de ti y no quiero meterte mano ¿vale? Lo que quería decirte es que tú has sido un gran amigo para mí, cuando me uní a aquella gente tú me buscaste y no paraste hasta que me hiciste entrar en razón, no te importó nada, ni lo que te dijeran, ni las sanciones, ni las consecuencias.
- Eres mi amigo Sasuke, te tenía que ayudar.
- Eres un caso Naruto, sigues tus impulsos sin pensar en nada, eres cabezota y tenaz. Cuando empecé a tratar a Akane me dí cuenta de que me recordaba a ti, ella no es una hiperactiva cabeza-hueca como tú, ni gritona, ni escandalosa, es bastante más inteligente que tú, pero cuando hablo con ella estoy muy a gusto, siento que puede ser mi amiga, siento que me escucha y me comprende, sabe leer dentro de mí, ella me mira sin… sin nada, sin exigirme que sea perfecto, no como al popular Uchiha, si no como a un chico normal… no sé pero me recuerda a ti, quizás porque tu eres la primera persona que realmente me comprendió, además pone la misma pasión en comer chocolate que tú el ramen y también es tenaz y cabezota… no sé si se explicarme.
- Te entiendo - dijo Naruto acercándose a él - Para mí mis amigos son muy importantes y tienes razón, ella es igual que yo, nunca abandona a sus amigos; cuando te fuiste, ella no tenía porqué hacerlo pero me apoyó tanto como los demás, como Sakura, Hinata o Kiba. Tú no la habías tratado demasiado, creo que ni le caías bien, pero se implicó, aunque no suelas verla con nuestro grupo ella es una buena amiga nuestra, tampoco quiero que la hagas daño.
- ¿Por qué todos pensáis que voy haciendo daño a todo el mundo?
Naruto se cruzó de brazos algo enfurruñado.
- ¿Le has dicho que vas a salir con Sakura?
- Si.
- No hagas daños a Sakura, por favor, ella no se lo merece.
- Solo quiero…
- Solo vas a salir con Sakura porque te lo ha dicho Akane ¿A que sí?
Sasuke guardó silencio.
- Para ti sería más fácil no hacer nada ¿verdad? Dejar que todo siguiera como hasta ahora. No te gusta enfrentarte a tus sentimientos… Sakura es una gran persona, no juegues con ellas, es mejor que les dejes las cosas claras desde el principio. Si crees que no estás enamorado de Sakura díselo pronto y claro, le dolerá, pero es más fuerte de lo que piensas, lo superará, pero no juegues con ella. No salgas con Sakura solo para quedar bien delante de Akane, dañarás a Sakura y ofenderás a Akane.
- Naruto yo…
- Se que piensas que soy un cabeza-hueca que me cuesta comprender las cosas y será verdad, pero hay una cosa que sé: todos tenemos sentimientos.
- Yo no quiero dañar a nadie, ni a Sakura, ni a Akane, ni a ti.
- ¿Qué te gusta de Sakura? - casi gritó de pronto cambiando el tono de voz, volviendo a sonreír abiertamente - A mí me gusta porque es muy mona ¡vaya que sí! Es la chica más guapa que conozco y es muy lista y aunque me pegue y me grite me gusta ¿y a ti?
- No sé, es mi amiga, es bastante molesta pero no es culpa suya, son cosas de la edad.
- Pero ¿Qué te gusta de ella, dattebayo?
- No sé, es más una sensación de estar a gusto con ella.
- ¡Mira que eres tonto! ¡Vaya que sí! ¿Qué, qué te gusta? ¿El pelo? ¿Los ojos? ¿La cara? ¿El culo? ¿Qué?
- Supongo que… sus ojos.
- ¿Y de Karin?
- ¿Karin?
- Si, Karin, tu amiga, no te olvides de ella, sé que también te gusta.
Sasuke sonrió.
- ¿Qué te hace gracia?
- Akane también lo mencionó, casi dijo lo mismo que tú ¿Crees que me gusta Karin?
- ¡Vaya que sí! ¿Qué te gusta de Karin?
- Pues no se… Karin es… no sé… ¿Pero que os ha dado con Karin?
- Tampoco debes menospreciarla, que sea tu amiga no te da derecho a tenerla de repuesto… Pero vamos a dejarla, por lo visto ahora no te preocupa ofenderla a ella ¿no?
- No es eso.
- ¿Y de Akane? ¿Qué te gusta de Akane?
- No te lo voy a decir.
- ¡Ah! - gritó - ¡Pervertido, pervertido! ¡Sasuke-kun es un pervertido!
- Es que no tengo nada que decir.
- ¿No te gusta nada de ella? Mira que eres raro, te gusta una chica que no te gusta nada de ella… rarito, rarito.
Naruto se incorporó y con los ojos muy abiertos se acercó a Sasuke mirándolo fijamente.
- ¿Qué te pasa, baka?
- ¿Sabes una cosa? Una vez Kakashi-sensei me dijo que los hombres tenemos tres corazones, uno en el cerebro, otro en el pecho y otro en… los genitales.
- Una teoría fascinante.
- El caso es que me explicó porqué pero ahora no me acuerdo… ¡que rabia! Mañana cuando lo vea se lo preguntaré, tu espera y te lo explicaré, de veras.
- Estupendo, me muero de curiosidad.
- Bueno ¿Y por qué me has dicho que va a pedirle una cita a Sakura?
- Para que no te mosquees.
- Naruto torció la boca. Seguro que no era por eso, seguro que quiere algún tipo de consejo, o hablar con alguien pero como es tan orgulloso no se atreve a decirlo.
- Hummmh - Naruto torció la boca - Si que eres raro. Pero no me importa que salgas con Sakura, al final se quedará conmigo, ya lo verás ¡dattebayo!
- En realidad, como no se si siento algo por Sakura o solo es la costumbre de que siempre está a mi lado, no voy a pedirle una cita de "novios" solo de amigos, solo quiero hablar con ella a solas, hablar de cosas que no solemos hablar, quizás así descubra cosas de ella y lo que siento… no sé porqué me esfuerzo en explicártelo a ti, si no va a entender nada.
Naruto volvió a incorporarse y acercándose a Sasuke le puso ambas manos en las mejillas, obligándole a mirarle.
- ¿Cómo de tonto crees que soy?
- Naruto me estás manchando de grasa.
Le soltó y volvió a sentarse.
- Entiendo que estés confuso, lo que no entiendo es por qué ahora, de pronto, te gusta Akane.
- ¿Qué pasa? - Sasuke se había puesto algo furioso - ¿Por qué no me podría gustar? ¿Acaso tú también piensas que no es suficientemente buena para un Uchiha? ¿Solo me deben gustar las populares?
Sasuke se cruzó de brazos y cerró los ojos con rabia. En su mente estaba reviviendo la conversación mantenida la noche anterior, durante la cena.

"Era una situación tensa, Itachi había ido a cenar, él tenía su propio apartamento pero de vez en cuando acudía a cenar, situación que incomodaba enormemente a Sasuke y que era incapaz de comprender, al igual que no comprendía como sus padres le permitían la entrada después de cómo se había comportado con ellos. Su padre estaba bastante más serio de lo habitual, el hecho de que Sasuke hubiese amenazado y agredido a un chico del instituto no le había agradado mucho. Serio, estricto, a penas había hablado desde que le comunicaron que Sasuke estaba expulsado por dos días. Su madre estaba compungida, se la veía preocupada, pero por otro lado, sonreía a Sasuke con ternura tratando de darle ánimos aunque se sintiese molesta; su madre esperaba a hablar con él para conocer su versión de los hechos aunque eso no quisiese decir que los aprobase y que no estuviese pensando en darle una buena charla.
Itachi era el peor, no paraba de mirar socarronamente a Sasuke.
- Estúpido hermano pequeño - le decía.
- ¡Déjame en paz! - replicaba apretando los dientes Sasuke.
- Itachi, Sasuke, estamos cenando - intervenía la madre - Dejarlo ya.
- Tienes a tu hijo pequeño muy mimado, madre, cree que puede ir haciendo lo que le venga en gana. Por su culpa los Uchiha estamos dando una muy mala imagen.
Se hizo un incómodo silencio.
- Sentí mucha vergüenza cuando al ir al club de kendo supe lo sucedido - continuaba Itachi, él dedicaba sus ratos libres como monitor de tal disciplina y pertenecía al consejo de clubs - Tu hijo se comportó como un rabioso.
Sasuke se mordió los labios.
- Nunca entenderé porqué hiciste algo así - se lamentó la madre.
- Se lo merecía - gruñó Sasuke.
- No hay nada que no se pueda solucionar hablando - agregó la mujer.
- Hay gente con la que no se puede hablar, no entienden las palabras.
- Y todo por una chica… vuestro hijo está perdiendo los papeles por una chica simple y vulgar.
- ¡Déjala en paz! Ella no tuvo nada que ver, fue por el hecho de amenazar a alguien que no podía defenderse.
- Te tomas muchas molestias por una chica tan simple, hermanito, deberías escoger mejor tus amistades.
- ¿Qué tienes que decir tú de mis amistades?
- Nada, pero deberías controlar esos impulsos de héroe romántico.
- ¿Es eso cierto? - interrogó muy serio su padre - ¿Fue por una chica?
Sasuke se levantó enfadado.
- ¡Siéntate! - ordenó su padre - Te estoy hablando.
- Ella no tuvo nada que ver, lo habría hecho por cualquiera. Ese desgraciado fue muy cobarde metiéndose con ella, eso es de ser despreciable y yo me dejé llevar demasiado por un impulso. Por favor, no intentéis implicarla.
- Eres tonto hermanito, eres muy tonto y débil. Eres tan débil y patético que te dejas llevar por tus sentimientos. Así no vas a lograr nunca nada, ni siquiera defender a la chica que te interesa sin meterla en un lío. Empieza a madurar de una vez.
- ¿Es que esa chica te interesa? - inquirió el padre.
- Ha sido porque he querido - contestó bruscamente.
- A tu edad tratar de hacerte el machito delante de una chica es patético.
- Sasuke… hijo… - su madre le miraba llena de pena.
Sasuke no contestó, le daba igual lo que pensaran.
- Lo peor es que ella no lo merece, es una chica vulgar y corriente, que no merece la atención de un Uchiha, no tiene clase, ni estilo.
- ¿Pero que estás diciendo Itachi? - intervino algo molesta su madre.
- Ya puedes ir explicándole que nunca va a formar parte de nuestra familia. Revuélcate todo lo que quieras con ella y vuelve a la realidad, hermanito, eres un Uchiha y te debes a la familia ¿Verdad, padre? - esto último lo dijo entre dientes y con cierto tono de reproche.
Itachi se levantó.
- ¡Itachi! - habló su padre en un tono de voz grave y severo.
- Si tú no cuidas de la imagen de nuestra familia, lo haré yo, padre.
- Itachi, no me contestes, ni me levantes la voz.
- ¿Por qué? Eres tan débil como tu hijo, serías capaz de dejarle que metiera esa vulgaridad en nuestra familia, le tienes muy mimado padre.
- ¡No te consiento que me hables así!
- ¿Y que vas a hacer? ¿Me vas a pegar?
Itachi lanzó una mirada furiosa a sus padres y se marchó. El padre también se levantó y le siguió.
Sasuke se encontraba rabioso, sentía la sangre golpeando en sus sienes, respiraba deprisa… trató de relajarse, su madre se había levantado y le acariciaba el pelo, apartó su mano casi con desprecio.
- ¡Déjame! ¡No me trates como a un niño pequeño!
- Pero Sasuke…
- Déjalo mamá, Itachi tiene razón, solo soy un débil niño malcriado pero…
Las palabras se amontonaban en su garganta sin querer salir, sentía un nudo tremendo que le ahogaba y le producía dolor… ¡como odiaba a su hermano! ¡Como odiaba esa prepotencia y esa superioridad! ¡Como odiaba que le humillase continuamente! ¡Y pensar que de niño era la persona que más admiraba! ¿Cómo podía haberse convertido en eso? Hacía daño a sus padres, hacía daño a todo el mundo y no comprendía como podían personarle y dejar que pisase aquella casa… todo eso le producía una rabia incontenible.
- Sasuke, no hagas caso a Itachi - su madre hablaba dulcemente - Nadie te va a obligar a escoger a tus amigos.
Pero Sasuke se encontraba demasiado rabioso para escuchar nada."
Naruto le miraba sin pestañear.
- ¿Te he molestado? - le preguntó.
- ¿De veras crees que nunca me fijaría en una chica como ella?
- No no es eso, yo no he dicho eso. No me entiendes.
- ¿Acaso es tan fea? Y aunque lo fuera ¿Es estúpida? ¿Desagradable? ¿Antipática?
- Sasuke no me refiero a eso…
- ¿Sakura y yo somos novios?
- No ¿A que viene esto?
- ¿Le he insinuado alguna vez a Sakura que quiero ser su novio, que estoy enamorado de ella o tan siquiera que me gusta?
- Pues… no.
- Entonces ¿Hay algo que me ate a ella?
- No pero…
- ¿Qué pasa? ¿Tengo que enamorar de Sakura a la fuerza solo porque yo le gusta a ella? ¿Yo no tengo derecho a elegir quien me gusta?
Naruto bajó la mirada.
- Solo quiero conocer a Akane ¿Es tan terrible que quiera conocer a una chica que me resulta interesante? Tampoco he dicho que esté enamorado de ella ¿Por qué en cuanto me acerco a una chica pensáis que me tiene que gustar?
- ¡Está bien, dattebayo! ¡Ya lo he comprendido!… He comprendido más de lo que crees ¡vaya que sí!
Después de la merienda en el Burguer, Sasuke y Naruto estuvieron dando una vuelta. A pesar del tiempo que hacía que se conocían era la primera vez que caminaban ellos solos, sin Sakura pegada a Sasuke o cualquier otro, además pocas veces habían tenido oportunidad de hablar como habían hecho esa tarde. Naruto se daba cuenta de que, a pesar de todo, había muchas cosas que desconocía de Sasuke, entendía que después de lo que había pasado con Orochimaru, Sasuke se encontrase vulnerable frente a los demás, debe ser difícil, cuando eres tan orgulloso, reconocer que te has equivocado y admitir cuanto le debes a otras personas, sobretodo él, que siempre era tan autosuficiente. Pero ahora Naruto estaba muy contento, veía como poco a poco el caparazón de Sasuke iba abriéndose, notaba que empezaba a confiar en él, que le consideraba algo más que una molestia, como siempre decía.
Naruto hablaba prácticamente solo, Sasuke se limitaba a, de vez en cuando, decir algún monosílabo o sonreír débilmente. Caminando llegaron al parque.
- ¡Anda mira! - Naruto se paró señalando a un chico que paseaba con su perrito - ¡Es Kiba! ¡Eh, Kiba!
Kiba saludó con la mano y se acercó a ellos. Después de unas pocas palabras Sasuke se despidió, se estaba haciendo tarde. Naruto, por su parte, decidió continuar paseando con Kiba.
- Oye Kiba ¿No has notado algo cambiado a Sasuke últimamente?
- ¿Cambiado como?
- No se… distinto.
- Ahora que lo dices, si, es como amable. Estará entrando en razón.
- ¿Puedo contarte una cosa?
- ¿Es un secreto?
- Si, no se lo digas a nadie.
- Por favor Naruto ¿crees que somos colegialas?
- Ya… es que estoy algo mosqueado.
- ¿Y eso?
- A Sasuke le gusta una chica.
- ¿Y?
- Pues eso, que le gusta una chica.
- ¡Pues vaya cosa! ¡Normal que le guste una chica! Lo raro sería que le gustase un chico, aunque mira, he llegado a pensar mal de él.
- ¿No me digas que has pensado que era…?
- Pues si, aunque siempre está rodeado de chicas y nunca las hace caso, tú piensa si no es para mosquearse.
- ¡Ah, nunca lo había pensado, dattebayo!
- ¿No me digas que a ti no te olía mal? Sobretodo después de ver a tantas chicas pegadas a él como lapas… uno sospecha.
- Claro… pero… no le gusta Sakura.
- ¿Y? ¿Tiene que gustarle a la fuerza?
- Pero a ella le gusta él.
- ¿Y? No te entiendo ¿Es obligatorio que te guste a quien le gustas tú?
- Pero no me entiendes, si Sakura se entera lo va a pasar muy mal, le va a hacer daño.
- ¿Naruto estas tonto? Yo se de una chica a quien tú le gustas, lleva años detrás de ti y no te he visto a ti decir "uy, no voy a decir que me gusta Sakura, no vaya a ofenderse"
- ¿Hay una chica que va detrás de mí?
- Si Naruto, una chica buena y encantadora, a ella no le gusta verte siempre babeando por Sakura, de hecho babeas tanto por Sakura que ni la has visto a ella ¡Debes ser la única persona del mundo que no te has dado cuenta de nada!
- Pe.. Pero… te lo estas inventando ¿a que sí?
- No me invento nada, hay una chica a quien le gustas y tú la ignoras ¿Por qué habría de ser Sakura más especial? ¿Ella puede sufrir viéndote detrás de otra y Sakura no? ¿Qué hace distinta a Sakura? ¿Qué te gusta a ti? Eres muy egoísta ¿No crees?
- ¡Pero yo no sabía que le gustaba a nadie!
- Pues eres el único que no se ha dado cuenta. Es una chica estupenda ¿sabes? Me da rabia que te preocupes porque Sakura sufra y… ¡bah!
- ¿Quién es?
- No te lo voy a decir, averígualo tú.
- ¿Yo le gusto a una chica?
- Creo que Sasuke tiene derecho a escoger quien le gusta ¿no? Igual que tú. No va a ocultar sus preferencias solo porque le guste a Sakura. Ella tendrá que aceptarlo, es como tú, a ti te gusta Sakura y a Sakura, Sasuke ¿Tiene ella en cuenta lo que tu sientes al verla cada día pegada a él diciendo: "mi Sasuke-kun"?
- No… la verdad es que no.
- Pues entonces, Naruto.
- ¡Ah! ¿Es que soy tonto? ¿Cómo soy tan tonto?
- ¿Ya te has dado cuenta? En fin… ¿Y se puede saber quien le gusta?
- ¿De verdad hago tanto el ridículo?
- Pues mira si, a veces resultas ridículo… siempre con tu Sakura, todo el día babeando y ella…
- Pero últimamente se porta muy bien conmigo.
- Si, pero sigue detrás de Sasuke. No se porqué pero creo que no entiendes nada.
- Si lo entiendo, no soy tan tonto. Entiendo que a Sasuke no tiene porqué gustarle Sakura, ni Ino, ni Karin, ni ninguna de las que van detrás de él y que tiene que tratar a Sakura como a las demás, bueno, somos amigos, puede tener algo de tacto.
- Si claro, pero ese debería tenerlo también con Ino ¿o Ino no se lo merece? ¿Por qué tiene que ser diferente Ino a Sakura? Ino también es buena chica ¿se merece un desprecio?
- ¡Ahhh! ¡Que complicado es todo!
- El complicado eres tú que como te gusta Sakura solo piensas en que ella no lo pase mal.
- Tienes razón… ¡Ahhh! Sasuke está empezando a actuar como un chico normal y yo debería haberle apoyado… me ha contado sus problemas y yo le he confundido más ¡que bruto soy! ¡Pero lo arreglaré! ¡Le daré todo mi apoyo!
- Pues muy bien , pero no te pases.
- Le ayudaré… además, así me quitaré un rival de encima
- ¿Pero me vas a decir quien le gusta?
- Ah, no pensaba decírtelo pero creo que al final te terminarás dando cuenta… es Akane.
- ¿Akane? ¿Akane la de nuestra clase?
- Esa misma.
- Pues vale.
- ¿No te sorprende?
- No ¿por qué? Es una chica ¿no? Me sorprendería que me dijeses que le gustaba… Shino, pero Akane, no. No es el único al que le gusta.
- ¿Ah no?
- ¿Te extraña? Puede que no te hayas dado cuenta pero en el mundo hay bastantes chicas y Akane tiene sus cualidades, es mona y tiene… poderosas razones para gustar ¿No la has mirado nunca? No me extraña, solo ves a Sasuke y a Sakura. Seguro que nunca te has dado cuenta de lo bonita que es Hinata o lo sexy que es Ino.
- ¡Deja de meterte conmigo! ¿Y a quien le gusta? ¿A Shino?
- No.
- ¿No? ¿Estás seguro?
- Seguro ¿Por qué tenía que ser Shino? ¿Por qué son amigos? De verdad Naruto me estás poniendo nervioso.
- ¡Cómo si tu fueses muy listo! Seguro que no te diste cuenta hasta que te lo dijeron
- ¿Me comparas contigo? Pues ahora no te lo voy a decir, averígualo tu solito.
- ¿Qué crees? ¿Qué no me voy a dar cuenta?
- Tú no eres capaz de encontrar ni tus pulgas.
- ¿Me estás llamando pulgoso?
- Solo tonto.
- ¿A que eso no me lo repites?
- ¿Quieres pelea?
- ¿Cuándo empezamos?
- Espera… ¿No me lo vas a decir? Bah, es igual, no tendrá nada que hacer frente a Sasuke.
Kiba torció la boca "pobre, la verdad es que el Uchiha es un rival a tener en cuenta"
- Bueno, a lo mejor a Akane no le interesa tu Sasuke, no todas las chicas se derriten a sus pies.
Y así siguieron, debatiendo si Sasuke era una buena opción para cualquier chica o no durante el resto del camino.

16. Un secreto y un amigo


Akane y Shikamaru habían estado analizando que obra sería la más adecuado para representar, entre las que proponían sus compañeros había de todo, la más popular era "Romeo y Jilieta" pero a ninguno de los dos parecía atraerle demasiado. Sin embargo, cuando estuvieron en el trastero buscando el baúl que Tsunade les había prestado, lleno de trajes y accesorios, encontraron los libretos de otras obras representadas años atrás en el instituto, entre ellas les llamó la atención "El sueño de una noche de verano", sobretodo después de comprobar que la propia Tsunade y Jiraiya también la habían representado.
A primera vista la obra resultaba perfecta, era un clásico, nada menos que de William Shakespeare, así que ese requisito lo cumplía; luego tenía la suficiente cantidad de personajes como para que participara toda la clase y era una comedia, para unos novatos que iban a actuar para un público mayoritariamente adolescente, parecía mucho más apropiada que un drama; era fantasiosa, llena de elementos de magia, tenía humor y amor… una buena alternativa a tener en cuenta.
Esos eran los pros, los contras: el lenguaje utilizado, palabras demasiado rebuscadas y diálogos largos difíciles de memorizar para la mayoría. Estaba claro que aún a riesgo de ofender a las personas cultas y arder en el infierno por asesinato lingüístico, habría que adaptarla de alguna forma ¿Sería eso factible? Bien, es lo que deberían plantear al profesor que esperaban para el ensayo. De cualquier forma había que escoger una obra, si era factible más valía no buscar más, cuanto antes se empezase mejor.
- Chouji - haciendo acopio de todo el valor que pudo Ryuko se sentó al lado del chico.
- ¿Quieres patatas?
- No. Yo quería preguntarte algo.
- Dime, dime.
- ¿Te acuerdas de lo que me dijiste el domingo al despedirnos?
- Creo que si.
- ¿Solo lo crees?
- No, quiero decir que creo que se a lo que te refieres - Chouji empezó a sentir la sangre acumulándose en sus orejas - ¿Y lo has pensado?
- Yo también me lo pasé muy bien y me gustaría repetir la experiencia.
Ryuko miraba al suelo así que no pudo ver la enorme sonrisa que se dibujaba en el rostro de Chouji.
- ¡Vaya! - fue lo único capaz de decir.
- ¡Hola chicos! Ya estoy aquí - la voz de Iruka entrando en el gimnasio les sacó de su ensimismamiento - ¿Estamos todos?
No fueron los únicos en sobresaltarse, Jisei, que se encontraba de espaldas a la puerta, sintió al oír aquella voz un hormigueo corriendo por su estómago, el corazón se le aceleró, cerró los ojos y respiró profundamente antes de girarse hacia donde oía la voz.
Para Jisei solo había una persona en el mundo capaz de producirle esa sensación, y allí estaba, sonriendo, era Iruka, el único ser humano del que no podía percibir el aura. Y es que, para Jisei, el sensei Iruka era todo un problema.
Jisei nunca mentía cuando decía que no le interesaban los chicos, era verdad, nunca se había sentido atraído por ninguno, lo más que sentía por alguno era la misma calidez que por sus amigas o su familia. Pero Iruka era distinto, él no era un adolescente lleno de hormonas bailando por su cuerpo, era un hombre tranquilo y dulce, con una sonrisa amable siempre en los labios, solamente la hiperactividad de Naruto y Kiba, el excesivo entusiasmo de Lee o la pereza de Shikamaru conseguían borrar esa sonrisa, claro que hasta enfadado resultaba encantador.
Desde el primer día que le vio, cuando todavía era un profesor en prácticas, sintió esa montaña rusa dentro de ella. No era la única a la que le gustaba, Iruka-sensei era muy popular entre las alumnas, seguramente porque era de los más jóvenes, pero su problema era que mientras las demás también sentían cosas por otros chicos, ella no, a ella no le interesaban los chicos.
Pero todo habría quedado en una mera anécdota de adolescente de no ser por los hechos que ocurrieron las últimas vacaciones de invierno.
Había nevado, aquel día había amanecido la ciudad cubierta de nieve. A Jisei le encantaba la nieve así que decidió salir a dar un paseo. Caminó lentamente sin rumbo fijo, observando como la nieve había transformado el paisaje, convirtiéndolo todo en una bonita estampa. Llegó al parque y decidió sentarse en uno de los bancos. No llevaba mucho tiempo cuando una voz familiar la llamó.
- Hola Jisei ¿qué haces por aquí tan sola?
Era Iruka, sonriendo amablemente, como siempre.
Después de la sorpresa, Iruka se sentó a su lado y estuvieron charlando sobre lo bonita que era la nieve, luego el profesor insistió en invitarla a chocolate caliente y continuaron paseando juntos. Era extraño estar allí, dando un paseo junto con uno de sus profesores, pero él era tan amable que Jisei dejó de verle como al profesor de Biología que solía torturarla con exámenes sorpresa.
Así, hablando casi como amigos, descubrió que Iruka no tenía familia, sus padres había fallecido, prácticamente estaba solo, tenía amigos, eso sí, pero aunque Jisei no podía ver su aura si veía la enorme tristeza que invadía sus ojos al hablar de su familia.
- ¿Vas a pasar esta noche solo, sensei? - le preguntó de repente al recordar que fecha era: 24 de diciembre.
- Pues si, supongo, los padres de Naruto me han invitado, pero es que todos los años voy a su casa, no sé, quizás alguna Nochebuena la quieren pasar más en familia y luego está Kakashi, quiere que vaya a una fiesta pero no tengo muchas ganas.
- Por favor Iruka-sensei, sería un honor para mí y mi familia que vinieras a cenar a mi casa - dijo sin pensar, de pronto se paró y se inclinó frente a él, así, de sopetón.
- Pero Jisei ¿Cómo voy a ir a tu casa?
- Por favor, por favor, Kumoyuki también va a venir, mis padres estarán encantados, mi madre dice que cuanta más gente en Nochebuena mejor, por favor…
- ¿No deberías hablar antes con tu madre?
Jisei sacó su móvil rápidamente y llamó a su casa. Atropelladamente le pidió a su madre que invitase a su profesor a cenar, sabía que no se iba a negar, luego, en casa, ya se lo explicaría todo con detalle; pasó el teléfono a Iruka, efectivamente, su madre estaba encantada e insistió en la invitación, cuando su hija invitaba a alguien por algo sería. Iruka también insistió mucho en no querer ser una molestia pero la madre de Jisei era muy persistente, al final Iruka accedió.
- Bien - dijo Jisei antes de marcharse - a las 7. Ten te apunto la dirección, no tienes que venir elegante, ni nada, es una cena entre amigos, sin etiquetas, no será un banquete, solo una cena normal, no va a ver exquisiteces, así que no te desilusiones.
A las 7 en punto estaba allí, informal, como le había dicho y con un presente. La cena fue muy agradable. Jisei estaba muy nerviosa porque pensó que le había puesto en un compromiso, casi obligándole a ir a una cena en casa de una alumna, con gente que no conocía, pero durante la cena se relajó, Iruka se ganó la simpatía de los padres de Jisei, pero sobretodo congenió con su hermano, claro, prácticamente eran de la misma edad, se entendieron perfectamente.
Después de la cena, jugaron a unos juegos de mesa, contaron chistes y anécdotas y hasta cantaron. Los padres de Jisei insistieron en que se quedara a dormir para al día siguiente ir todos juntos a esquiar. Eran muy insistentes y al final Iruka tuvo que ceder, le dieron un pijama de Kisuke, el hermano de Jisei, y le prepararon una cama en su habitación. Akane, como era lógico, durmió en la de Jisei, bueno, durmieron poco y hablaron mucho. Akane, que por diversas razones familiares, pasaba sola esos días, era siempre muy bien recibida en casa de su amiga y tenía una teoría: si Jisei no podía ver el aura de Iruka era porque se sentía enamorada de él y esos sentimientos anulaban la percepción de Jisei, la bloqueaban, según ella era lo más lógico porque claro, no sería justo que Jisei contase con esa ventaja, no, tenia que tener las mismas dificultades que el resto de los humanos.
Al día siguiente se te despertaron muy temprano, Akane se empeñó en que Jisei tenía que preparar el desayuno para Iruka, pero al llegar a la cocina se encontraron que el propio Iruka ayudaba a su madre con los desayunos, con lo cual al final fue Jisei la que tomó el desayuno preparado por Iruka.
Fue un día estupendo, fueron a esquiar, se cayeron, se rieron, hicieron una guerra de bolas de nieve y, para regocijo de Akane, hasta hubo la "clásica caída chica encima de chico durante la que, por unos segundos, sus miradas se encuentran" y es que aquel día Iruka no era su profesor, era un amigo más.
Desde entonces Iruka visita con frecuencia su casa, sus padres parecen apreciarle y es que comparte muchas aficiones con su hermano.
Para evitar problemas a Iruka y malentendidos esta amistad Jisei la mantiene en secreto, solo Akane la conoce y solo Akane está al tanto de los sentimientos tan especiales que Jisei tiene acerca de su profesor.
La madre de Jisei conoce los sentimientos de su hija, el día en el que cumplió 17 años e Iruka, amable como siempre, le llevó un obsequio, le dijo:
- Ten cuidado, mucho cuidado, siempre ten presente dos cosas: primero, tiene 8 años más que tú, que no es mucho, pero tú eres aún una niña y él un adulto, podéis haceros mucho daño, aún cuando se enamorara de ti, tú siempre sufrirás más, porque aún eres muy niña, siempre perderás más. Segundo, aléjate de él todo lo que puedas hasta el año de viene por lo menos, recuerda que eres menor de edad, sin quererlo puedes arruinar su vida.
Aquella noche, presa de una gran confusión, Jisei lloró, necesitaba llorar para desahogarse, porque no era capaz de entender lo que le pasaba, lo que si sabía era que fuese lo que fuese lo iba a guardar dentro de ella mientras ponía en claro su cabeza y sus sentimientos. Esperaría, esperaría porque el tiempo se encarga de poner cada cosa en su lugar, ella creía realmente en el destino , si Iruka era el suyo, él la esperaría a ella, si no era así… pues entonces todo pasaría formando solamente parte del recuerdo. Lo que si tenía muy claro es que por nada del mundo perjudicaría a Iruka, así, en el instituto él solo sería su sensei, bueno, un sensei guapo del que hablar con otras chicas, pero solo su sensei y fuera de allí una amigo de su hermano… el problema era como evitar esa maldita montaña rusa.
- ¿Te pasa algo, Jisei? - Iruka se había acercado a ella.
- No, nada.
- Te veo como abstraída, el mundo está aquí ¿lo sabías?
- ¡Ah! Pues es que me he distraído. Lo siento.
- Bueno, sigamos con lo que estábamos ¿Por dónde íbamos?
- ¡Por el baile del pollo! - gritó Lee.
- Es verdad, pues venga, a lo que vamos.
Después de la sesión para perder la vergüenza, Akane pidió permiso para poder hablar, antes de que al sensei se le ocurriera cualquier experimento extraño como improvisaciones y cosas así.
- Queremos deciros que hemos estado hablando con Tsunade, esta representación supone muchos gastos como vestuario, decorado, iluminación…
- ¿Tenemos que pagar dinero? - preguntó algo alarmado Naruto.
- Bueno, pero eso no puede ser mucho - comentó Kankuro
- ¡Ya está! - Exclamó Lee levantándose - ¡Podemos poner un fondo común!
- ¿Tú sabes lo que estás diciendo? - le recriminó Sakura - Quizás algunos tengan dinero para poner pero otros no disponemos o no podemos dar dinero en cualquier momento.
- ¿Y tantos gastos son? - volvió a hablar Naruto
- Pues seguro que sí - contestó Temari - Yo no entiendo mucho pero piensa por ejemplo en el vestuario
- Eso podemos hacerlo nosotros - propuso Ino
- Si, pero las telas cuestan dinero - replicó Temari - Además, supón, que por ejemplo, dijésemos que cada uno se hiciese su vestuario, que podía ser una solución, habría quien supiese hacerlo y quien no.
- Eso, eso - dijo Ino - Que cada uno se haga lo suyo.
- Ya - continuó Temari - Puede que tú sepas pero yo no tengo ni idea y tampoco tengo a nadie que lo haga.
- Pues te lo compras
- ¿Y si no tengo dinero?
- Además - cortó esa discusión Akane - Si unos lo hacen y otros lo compran nos arriesgamos a que haya... a ver si me explico, a que no demos una imagen muy homogénea.
- Claro - intervino Ten-Ten - Además es que si yo actúo tengo que hacerme mi traje y otro no actúa pues no tiene que hacérselo, ni gastar dinero en comprarlo, ni nada, eso no sería justo.
- Pues el que no actúe que acoquine con otra cosa - propuso Kiba
- Que no, que lo justo es hacerlo todo en común y cooperar entre todos - repuso Ten-Ten
- Pues eso, habrá que poner un fondo - replicó Naruto - Total, no puede ser tanto
- Toma - Shikamaru se levantó y pasó un papel a Naruto - Ese es el presupuesto que dice la directora que necesitamos.
- ¿Qué? ¿Pero que es esto?
Varios se arremolinaron alrededor de Naruto y un gran rumor se extendió.
- A ver - dijo Iruka - Silencio. Vamos, luego comentáis lo que queráis - al cabo de unos segundos volvió a reinar el silencio - Así me gusta. Os voy a decir una cosa, una obra conlleva muchos gastos, no solo el vestuario o el decorado, si queréis que todo salga medianamente bien os aconsejo que os dejéis asesorar.
- De cualquier forma - dijo Sasuke - ellos son los directores y los que toman las decisiones y nosotros debemos aceptarlas.
- En eso Sasuke tiene razón - añadió Sakura
- ¿Y entonces por qué estamos discutiendo? - casi gritó Naruto
- A ver - intervino Akane - La decisión ya está tomada, lo que queremos es decir que hemos aceptado el préstamo de la directora, préstamo que tenemos que devolver y para eso todos debemos colaborar.
- ¿En qué? ¿Hay que dar dinero? - decía un confuso Naruto - Es que no me entero de nada.
- Tenemos que conseguir dinero, la directora dice que nos dará trabajo y...
- ¿Va a hacernos trabajar? - gritó Lee
- ¡A ver si me dejáis terminar!
- Vale, ya lo digo yo - dijo Iruka - Si no, vamos a estar toda la hora con el tema. Lo que Akane quiere decir es que vayáis pensando en como conseguir dinero, organizar fiestas, sorteos y cosas así y que cualquier idea será bienvenido ¿a que sí? - Akane asintió - y que todos, y repito todos, debéis colaborar en lo que Tsunade os pida, puede ser desde limpiar el jardín a ir de monitores en excursiones con los de primaria y cosas así ¿entendido? Ella os rebajará el préstamo por esos "trabajos".
- ¿Tenemos que trabajar? - refunfuño Kiba.
- Tendremos que trabajar - afirmó Shikamaru - o eso, o encontráis a alguien adinerado que nos quiera financiar por amor al arte. O sea que empezar de escurrir vuestras meninges.
- ¡Habla claro, Shikamaru! - exclamó Naruto.
- Que empieces a pensar como conseguimos dinero.
Al día siguiente, al terminar el entrenamiento, Sasuke le dijo a Naruto que necesitaba hablar con él. Lo había pensado mucho, había estado pensando en su situación y cada vez estaba más confuso. No podía negar que Akane le había impresionado mucho al igual que sus palabras, le había dicho que tenía que aclarar lo que sentía por Sakura, que tenía que decírselo a ella pero ¿Qué le decía? ¿Estaba enamorado de ella? ¿O solo es que resultaba fácil pensarlo? ¿Estaba huyendo de sus responsabilidades? Porque a lo mejor era eso, que huía de Sakura pretendiendo que se la quedara Naruto…¿Y Naruto? ¿Cuáles eran los sentimientos de Naruto?
Fueron a un burguer. Sentado frente a él, Naruto se peleaba con una hamburguesa demasiado voluminosa imposible de comer decentemente.
- Mira que eres escandaloso - le dijo.
- ¿Quieres? - le ofreció mostrando esa enorme hamburguesa medio desbaratada.
- Toda tuya.
- ¿Y que querías decirme?
- Se trata de… de Sakura.
- ¿Le pasa algo, dattebayo? ¿No te vas a comer las patatas? ¿Puedo?
Sasuke empujó las patatas hasta que quedaron a la altura de Naruto.
- A ti te gusta mucho Sakura ¿verdad?
- Mucho, estoy loquito por ellas ¡vaya que sí!
- ¿Y cómo lo sabes?
- ¿Cómo que cómo lo sé? ¿Qué quieres decir? Pues lo sé y ya está.
- Durante años has ido detrás de ella y ella no te ha hecho el menor caso.
- Ah, pero el que la sigue, la consigue ¡vaya que sí!
- Y tú nunca te rindes.
- Pues claro que no, si me rindo es cuando no lo conseguiré.
Sasuke no era bueno hablando, no era sutil ni delicado, no sabía decir las cosas, en realidad es que él nunca había hablado sobre sentimientos y cosas así, toda su vida se había regido por esa capacidad para solucionar las cosas él solo, no le gustaba depender de nadie, eso le hacía sentirse vulnerable. Naruto era todo lo contrario a él, impulsivo, sociable, comunicativo, un libro abierto, él no tenía secretos para nadie. Al principio de conocerle sacaba de quicio a Sasuke, no lo soportaba, pero poco a poco se fue convirtiendo en su mejor amigo, casi como un hermano. Ahora lo veía allí delante y no sabía como plantearle aquel problema, era la primera vez que le importaban los sentimientos de otra persona… maldita sea ¿En qué se estaba convirtiendo?
- Voy a pedirle una cita o dos - le soltó de sopetón.
Naruto se quedó con la boca abierta a medio camino de morder la hamburguesa.
- ¿Vas a salir con ella? - soltó la hamburguesa, cierta desilusión se dibujó en su cara, pero duró poco, al instante sonrió como si nada - Espero que os lo paséis bien ¡dattebayo!
- Naruto…
- No, si no pasa nada, ella siempre está Sasuke por aquí, Sasuke por allá… se va a poner muy contenta.
- Es que necesito aclarar mis ideas.
- ¿Qué ideas?
- Quiero decir mi mente. Tengo que hablar con ella.
- Ya.
Naruto volvió a coger su hamburguesa y siguió comiendo en silencio. Estuvieron así unos cuantos minutos, aquello era bastante raro siendo Naruto.
Sasuke miró las patatas fritas, sonrió, le recordaban a Akane y el aquel día en ese mismo burguer, el día que le dijo que saldría con ella, el día en que su mundo comenzó a revolverse.
- ¿Recuerdas las patatas, Naruto?
- ¿Qué patatas?
- Estas patatas. Eras mías pero yo no las comía, tú las querías y me las has pedido y yo te las he pasado.
- ¿Qué pasa? ¿Es que no quieres que coma patatas?
- No, no es eso, es solo una metáfora.
- Si tú quieres las patatas cógelas, anda toma.
- Que no Naruto, que no es eso.
- ¿No son las patatas? ¿Es que quieres que te las pague? ¿O las quieres cambiar por un trozo de hamburguesa?
- Que no. Mira, Sakura es como las patatas, yo las tengo, Sakura dice que está enamorada de mí pero yo no la hago caso, tú estás enamorado de ella y…
- ¿Estás bien, Sasuke? Dices cosas muy raras.
- Es inútil ponerte ejemplos a ti. A ver, escúchame con atención, yo no sé si me gusta Sakura, durante años la he tenido pegada a mí y ha sido una verdadera molestia pero al final he terminado apreciándola.
- Pero no estás enamorado de ella - afirmó muy rotundo Naruto.
- Y también te aprecio a ti, Naruto.
- ¿Estás enamorado de mí? - gritó - ¡Eso no puede ser! ¡Es antinatural!
- ¡No estoy enamorado de ti!
Sasuke había alzado el tono de voz y varias personas en las mesas contiguas se habían quedado mirándoles.
- ¡No grites tanto! Estás llamando la atención ¡dattebayo!
- A mi… yo… creo que… me gusta otra chica.
- Si, Aozora.
Ahora era Sasuke el que le miraba con la boca abierta.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque lo sé. Te vi con ella y lo sentí, quizás fue una mirada, un gesto o una sonrisa.
- Creía que no se me notaba.
- Oh y no se te nota, Sakura no se ha dado cuenta ¿Desde cuando te gusta?
Naruto era mucho más observador de lo que Sasuke suponía o quizás era tan pasional, tan básico que no había manera de ocultar esas cosas a sus ojos. Como él se dejaba llevar continuamente por sus impulsos, sin disfraces, sabía ver por debajo de los disfraces de los demás.
- Sakura es más guapa que ella pero ella tiene mejor delantera.
Pero eso sí, era tonto de remate.
- ¿Se lo has dicho a ella?
- ¿A quien?
- A Akane, baka.
- Bueno, en realidad no se cuales son mis sentimientos.
- Pero ella te gusta, la miras así de reojo y se te ponen los ojillos felices ¡ Si es que no se me escapa una!
- ¿Te das cuenta de todo?
- ¡Vaya que sí! Te conozco, te conozco muy bien, Sasuke Uchiha, a mí no puedes ocultarte nada.
Realmente Naturo era sorprendente.
- ¿Y le has dado algún besito?
Y tonto.
- He salido un día con ella.
- ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Besito, besito!
- ¡No pasó nada de eso!
- Pues mira que eres tonto. Si yo saliese con una chica lo primero que haría sería darle muchos besitos, para que viera lo que me gusta.
Tonto de remate.
- ¿No vas demasiado deprisa?
- No que va, estas cosas hay que cogerlas en caliente… ¿Tú le gustas a ella?
- Dímelo tú, que eres tan buen psicólogo.
- Ay, pues no sé. A ella no la conozco tan afondo como a ti, aunque no me importaría hacerle un examen, no le haría ascos.
En esos momento Naruto tenía cierto gesto de bobo en la cara, Sasuke prefirió no saber en que estaba pensando.
Definitivamente, era tonto.