sábado, 20 de diciembre de 2014

213. No hay nada que una fiesta no arregle

La puerta de la habitación del hospital estaba cerrada. Naruto giró el pomo, empujó para abrirla y golpeó con los nudillos mientras asomaba la cabeza.
- ¿Se puede pasar?
- ¡Naruto! – exclamó feliz Akane al ver su cabeza rubia asomando – Pasa, pasa ¿Pero qué haces aquí?
- Te traigo flores – dijo mostrando un ramo de jazmines – Me ha dicho Ino que son tus favoritas.
- Si, sí que es verdad que lo son ¿Pero por qué me traes flores?
- Porque Ino me ha dicho que a la gente que está en el hospital les alegra recibir flores. Es que he ido a la floristería Yamanaka.
- Que bonitas – dijo acariciando los pétalos – Muchas gracias pero no tenías que haberte gastado el dinero, ya mañana me voy a casa. Si es que no me pasa nada, solo me he tenido que quedar estos dos días porque el doctor así se aseguraba de que no iba a moverme.
- ¿Y eso?
- Por lo visto la prueba que me han hecho era un poco delicada, bueno, no es que fuera delicada es que si estoy en reposo un par de días pues mejor. Bueno, no sé, es lo que ha dicho el médico.
- ¿Y qué te han hecho?
- Me han metido dos agujas enormes, Naruto, pero enormes. Me han pinchado en la tripa y con esas agujas me han sacado líquido amniótico y ha sido horrible, era como si me absorbieran el alma, te lo juro.
- ¿Pero por qué te han hecho eso?
- Dicen que para ver el grado de madurez de los pulmones de los bebés. Es que estoy ya de seis meses y aunque aún es pronto quieren tenerlo todo controlado.
- Es por tu tensión, que yo lo sé, dattebayo. Tienen miedo a que te dé una subida y te pongas de parto.
- No creo. No seas exagerado. Si ya me estoy cuidando mucho.
- ¿Y cómo te encuentras?
- Bien, muy bien. Vamos, me he acatarrado y tengo mocos y también tengo las molestias típicas de los embarazos pero, aparte de eso, estoy bien, de verdad que sí. No sé por qué os preocupáis todos tanto.
- Me refiero a tu estado de ánimo. Te veo como muy triste, ttebayo.
- ¿Triste?
- Si, estás un poco apagadita, a veces no pareces la "naranja mecánica" a la que estaba acostumbrado.
- ¿Naranja mecánica? ¿Así me llamas?
- Así te llamábamos todos.
- ¿Estás de coña? ¿Naranja mecánica? Eso te lo acabas de inventar.
- Que no, que es cierto. A Ino y a mí nos tienes un poco preocupados.
- ¿Os tengo preocupados? ¿Es que no tenéis otra cosa en la que pensar que no sea yo?
- Compréndenos. Hemos pasado unos días contigo cuidándote como si fueras nuestra hermana pequeña.
- Naruto… ¿Hoy has desayunado? Te dije que el desayuno es muy importante.
- ¡Déjate de desayunos, ttebayo! Me tienes preocupado y a Ino también y Shikamaru también nos tiene preocupados. Es que no te veo con ánimos y pienso que eso va a influir negativamente en tus bebés.
- ¿Qué me ves mal? – se alarmó Akane a la vez que los ojos se le llenaban de lágrimas - ¿Pero por qué me dices eso?
Sin más Akane se abrazó a Naruto llorando y este se quedó sin saber qué hacer ante tal reacción.
- No… no llores por favor.
- ¿Pero no sabes que no debes hacer llorar a una embarazada? – gritó separándose bruscamente de él - ¿No ves que estoy muy sensible? Desde luego que eres un cabeza hueca.
- ¿Ahora me gritas, ttebayo? Si yo solo quiero ayudarte.
- ¡Pero si no me pasa nada! Lo único que me pasa es que estoy embarazada y tengo las hormonas así como a lo suyo. A veces me pongo a llorar por cualquier tontería, otras veces me pongo muy mimosa y otras veces tengo ganas de matar a cualquiera ¿Lo entiendes? - gritó de nuevo.
- Ahora me estás dando miedo, ttebayo.
- Lo siento, lo siento, sé que estoy muy histérica ¡Pero no lo puedo evitar! – otra vez gritó.
- Vale, vale, pero no te alteres ¿eh?
- ¡Si no me altero! –y de nuevo gritó - ¿Y por qué dices que me ves triste?
- Es que te veo muy preocupada, ttebayo.
- Es porque voy a tener dos bebés, dos, dos y a veces me acojono un poquito.
- Y estás preocupada por Shikamaru. Tienes miedo a que esté contigo solo porque estás embarazada y se sienta obligado.
- ¿Y tú como sabes eso?
- A ver Akane, concéntrate, me lo dijiste tu misma.
- ¿Yo te lo dije? Pues no me acuerdo.
- Ese es otro de los problemas que tienes, que no te acuerdas de nada. Estás como ida.
Akane pareció quedarse pensando unos instantes.
- ¿Qué dices que me pasa? – preguntó intrigada.
- ¿Ves? Estás muy distraída. Lo que quiero decirte es que cuando Ino y yo estuvimos en el pueblo de Shikamaru tú te lo pasaste muy bien.
- ¿Y eso a que viene? Naruto me estás confundiendo mucho y yo no tengo la cabeza para tantos líos.
- Lo que quiero decir es que creo que deberías quedarte aquí, en Konoha.
- ¿Por qué?
- Porque tú necesitas a Shikamaru y Shikamaru te necesita a ti. Ino y yo lo hemos estado hablando y hemos llegado a la conclusión de que tienes que quedarte aquí. En el pueblo no haces nada, porque nadie te deja hacer nada y estás sola y aquí pues estarías con todos nosotros y… ¿Akane?
Akane se había quedado de nuevo pensativa, de hecho parecía estar inmersa en sus pensamientos y no escuchar a Naruto.
- ¿Y has venido a decirme que tengo que quedarme en Konoha? – preguntó la chica de improviso.
Akane no comprendía absolutamente nada de lo que Naruto intentaba decirle, claro que tampoco es que Naruto supiese explicarse muy bien ¿Es que parecía triste o desanimada? ¿Daba esa impresión? Pero si ella no estaba triste, estaba histérica, cierto, pero no triste, aunque lloraba muy a menudo y… pues sería por eso, pero es que no lo podía evitar, de pronto le entraban las ganas de llorar por cualquier cosa… de echo se sentía muy feliz, por fin había aceptado lo que le pasaba y estaba deseando ver a sus niños.
- Naruto ¿Shikamaru me quiere, verdad?
- Pues claro que te quiere. Te adora. Lo que te pasa es que como nunca te han querido no sabes darte cuenta, ttebayo.
- ¿Qué nunca me han querido? – volvieron a aparecer las lágrimas en sus ojos - ¿Nunca me ha querido nadie?
- No, no es eso lo que quiero decir – se apresuró a añadir Naruto.
- ¿Cómo no me va a querer nadie? Alguien me querría ¿no? O sea, mi madre me querría, creo yo que me querría, puede que no me lo demostrase pero soy su hija y a loa hijos se los quiere ¿No, Naruto? Naruto, dime que alguien me quería o me pongo a llorar.
- No, no, no… Es que soy un bruto y no me he explicado bien. Quiero decir que no estás acostumbrada a que te demuestren lo que te quieren.
- Naruto ¿Es que nadie me quiere?
- Ay, madre, la que he liado…
- ¿Cómo no me va a querer nadie? – gritó de repente cogiendo a Naruto del cuello y meneándole.
- ¡Que me ahogas!
Naruto se arrepentía de la idea que había tenido de ir a animar a Akane. Ya no sabía ni porqué se le había ocurrido tal cosa… mira que tenía razón Shikamaru y las mujeres embarazadas eran muy problemáticas, al menos esta lo era ¡Y pensar que él solo quería animarla! ¡Y además no le había dicho lo que quería! Esperaba que a Ino se le diese mejor.
- ¡Ya estoy en casa! – dijo Shikamaru entrando en casa de sus padres mientras se quitaba los zapatos.
- ¡Bienvenido! – le respondió su madre desde la cocina -¿Qué tal el día?
- No ha estado mal ¿Está preparada la bañera?
- Como eres hermanito – refunfuñó Chiharu viéndole entrar en el salón – Siempre exigiendo. Como trates así a Akane te va a mandar a chupar un limón.
- Mendokuseeeei, solo pregunto si está la bañera lista. Quiero bañarme cuanto antes para ir al hospital con Akane.
- Hola, Shika – Ino salió sonriente de la cocina; llevaba puesto un delantal de cuadros y se secaba las manos con él – Bienvenido.
- ¿De dónde sales tú y que haces aquí? – Shikamaru arqueó las cejas.
- ¡No hables así a nuestra invitada, bruto! – gruñó Chiharu.
- Estoy preparando un pastel para Akane, para que se lo lleves, que en los hospitales se come fatal. Un pastel de queso y sin azúcar. Le va a encantar y no le hará daño.
- ¿Y tú lo estás haciendo? Espero que no la envenenes.
- ¡Shikamaru, no hables así a Ino! – gruñó su madre – Desde luego, no sé dónde has dejado la educación que te di.
- Es la confianza, mamá – habló Chiharu – Donde hay confianza da asco y estos tienen mucha confianza.
- Anda y ve a bañarte de una vez – ordenó su madre – Estoy preparando las fiambreras y la maleta también te la he hecho ya.
Después de bañarse y cambiarse de ropa, Shikamaru cogió la pequeña maleta que su madre le había preparado con una muda limpia y el uniforme del instituto lavado y planchado que al día siguiente tendría que llevar. También llevaba un neceser con lo básico para el aseo y por supuesto las fiambreras con su cena y el pastel para Akane.
- Me marcho ya, mamá – anunció.
- Dale un beso a Akane y dile que mañana, en cuanto le den el alta, llame a tu padre para que vaya a recogerla.
- Vaaaale.
- ¡Y no me contestes! Anda ven y dame un beso.
- Mendokuseeeei.
- Adiós, hermanito, dale un beso a Akane y otros dos en la tripita para mis sobrinos, no lo olvides, en la tripita.
- Hasta mañana, pesada.
- Te acompaño - propuso Ino - De todas formas voy a ir porque he quedado con Naruto y Naruto ha ido a ver a Akane al hospital, así que hemos quedado en el hospital.
- Que liantes sois - murmuró Shikamaru abriéndole la puerta - Vamos.
- ¿Y qué tal van los castings para el musical? - se interesó Ino.
- Mal. Van muy mal - suspiró Shikamaru.
Por fin se habían puesto de acuerdo sobre que musical representar, iban a hacer "Hair" y para ser sinceros la elección había sido tomada sobre todo por comodidad.
Varios de ellos habían conseguido la película del musical y tras verla decidieron que les venía genial hacer esa representación, más teniendo en cuenta que el vestuario no tenía que ser complicado, era fácil de conseguir y los decorados tampoco parecían tener porqué dar demasiados problemas. Luego estaba el tema de las canciones, había bastantes y podían dar oportunidad de lucirse a todos y la historia en general también gustó porque tenía un final emotivo y pensaron que eso sería impactante y que al final, si tuviesen fallos, estos se olvidarían si conseguían esa emotividad.
Pero ahora tenían el problema más absurdo que Shikamaru podía imaginar.
- ¿Qué problema tenemos? - curioseó Ino - Ya hemos decidido la obra ¿No? Y no parece demasiado complicado.
- ¿Que no? ¿Quieres hacer tú el papel de "Sheila"? A ti te quedaría muy bien.
- Ya sabes que te dije que no quería hacer ningún papel. Estoy intentando superar mis problemas, que, entre otras cosas, incluye mi afán de protagonismo y querer ser el centro de atención, así que tengo que aprender a pasar desapercibida, a trabajar en las sombras y sentirme orgullosa de que mis logros sean conocidos y alabados por todos; por eso ya te expliqué que deseo ocuparme del maquillaje y peluquería y también el vestuario. Yo haré que todos estén perfectos, triunfaré y está orgullosa sin necesidad del reconocimiento público.
- Muy bien - contestó Shikamaru mirándola de reojo - Si, creo que entiendo lo que quieres decir. No quieres protagonismo. Pues vaya...
- ¿Y qué papel es exactamente ese que me ofreces?
- Pues es el de la chica rica, de la que se enamora el protagonista, ya sabes, la que en la película es rubia.
- ¡Ah! Pues imposible, imposible del todo. Claro que es un papel que... no, no, no... no necesito lucirme delante de todo el mundo para demostrar que puedo hacer cosas.
- Lo estás haciendo genial - sonrió Shikamaru - Me refiero a tu terapia. Estás esforzándote mucho y me siento orgulloso de ti, porque seguro que no es fácil, estás acostumbrada a brillar continuamente y ser la reina de la fiesta.
- Estoy aprendiendo que no hace falta ser la reina de la fiesta para sentirme importante. Además os tengo a vosotros, a mis amigos, que siempre me apoyáis y creéis en mí. Te agradezco que me ofrezcas el papel pero...
- No te preocupes. Harás un gran trabajo detrás del telón, ya lo verás. Al final todos contaremos contigo y confiaremos en ti.
- ¿Y qué pasa? ¿No encontráis nadie que pueda hacer ese papel? ¿Se lo habéis ofrecido a Stella? Yo creo que Stella quedaría perfecta.
- Ya se lo hemos ofrecido a todo el mundo – se quejó Shikamaru.
- Vaya… ¿Y habéis valorado todas las opciones?
- Ya lo hemos valorado todo. Esto es muy problemático… yo creía que en las obras teatrales había peleas por ver quiénes eran los protagonistas pero no, nosotros somos al revés que toda lógica, nadie quiere ser el protagonista… que lata.
- Pobres… pero estoy segura de que lo vais a solucionar muy pronto, ya lo verás. Pero yo quería hablarte de otra cosa que no tiene nada que ver.
- ¿En qué problema te has metido ahora?
- ¿Yo? En ninguno. Se trata de Akane.
- ¿Qué le pasa a Akane? – Shikamaru arqueó las cejas.
- Es que Naruto y yo la notamos un poco tristona, como desanimada.
- No está triste, solo está histérica y a veces demasiado llorona.
- Es que Naruto y yo hemos estado pensando que está así porque está allí en tu pueblo, lejos de sus amigos y lejos de ti.
- Es donde tiene que estar. Ya hemos hablado de eso. Akane necesita paz y tranquilidad.
- No. No es eso lo que necesita. Lo que necesita es cariño.
- ¿Crees que yo no le doy cariño? ¿Acaso mis abuelas y mis tíos no le dan cariño?
- No me estás entendiendo. Tus abuelas son maravillosas y la dan todo el cariño del mundo, la miman, la cuidan y desde luego que no puede sentir que no la quieren.
-¿Entonces?
- Lo que quiero decir es que se aburre mucho. Ella está bien pero se aburre. Hace muchas cosas, es cierto, pinta, lee, decora cajas, hace álbumes de fotos, pulseras para todo el mundo… hace muchísimas cosas pero aun así se aburre, se cansa de todo y es porque está bastante sola. No te enojes conmigo, Shika, tu pueblo es genial, hay montones de cosas para hacer, como salir a pasear, pero pasa que es invierno y hace frio y tus tíos no dejan salir a Akane a pasear sola porque temen que se resbale en la nieve y se caiga, ella se pasa el día dentro de casa, lo sé porque he estado con ella y aunque no se queja de nada…
- Ella no de queja de nada – repitió suspirando Shikamaru – Yo solo quiero que esté bien, que no le pase nada, ni a ella, ni a los niños.
- Está embarazada, no enferma. Vale que su embarazo es delicado pero…
- ¿Y qué hago, Ino? Yo no quiero que sea infeliz pero aquí se estresaba demasiado y le subía la tensión.
- Ya, pero es que han pasado meses de eso y ella está mucho mejor y más tranquila; ya no está tan angustiada, es más, está feliz de estar embarazada e ilusionada y se cuida mucho. Yo creo que ahora debería volver a Konoha y estar contigo, porque a tu lado está más tranquila. En el pueblo teme preocupar a las abuelas, porque tus abuelas también se asustan por cualquier cosa y sin embargo cuando está contigo se siente protegida y eso lo sé porque me lo ha dicho ella misma. Además, tú la necesitas a ella también porque es la que te da fuerzas, a veces te da miedo el lio en el que te has metido pero cuando la ves se te olvidan los miedos ¿A que si?
- Me conoces demasiado bien – titubeó emocionado Shikamaru.
- Así que Naruto y yo hemos pensado que Akane debería quedarse en Konoha. Ahora se va a portar bien, ya lo veras, ya no se pondrá hacer cosas sin parar porque sabe que dentro de poco se va a agotar teniendo que ocuparse de dos bebés, así que, ahora aprovecha para vaguear todo lo que puede… Ya ha aprendido a dejarse querer, Shika… ya sabe que no tiene que hacerlo todo para conseguir agradecimiento, ni para ser útil, sabe que esos bebés son muy valiosos y que tiene que cuidarlos cuidándose a sí misma… Shikamaru, si está en Konoha, nosotros, sus amigos, podremos ir a visitarla, estaremos con ella, no se… aquí se aburrirá menos y… bueno, es lo que pensamos Naruto y yo.
- Casi me estás convenciendo que es lo mejor.
- Claro que sí. Imagínate, Ryuko irá a verla y Sumire y… ¿A que no sabes qué otra cosa se nos ha ocurrido?
- Miedo me da preguntarte.
- ¡Una fiesta!
- ¿Una fiesta? ¿Estás loca? Akane necesita tranquilidad.
- ¡Pero será una fiesta de bebés! ¡Una fiesta de bienvenida a los bebés! Le llevaremos regalos ella no tiene que hacer nada, nosotros lo prepararemos todo. ¡Di que sí, Shikamaru!
Delante de la puerta del hospital Shikamaru sonreía de medio lado mirando a Ino.
- ¿Todo esto no será porque tienes ganas de una fiesta y se te ha ocurrido liar a Akane?
- ¡Pero que dices! Mira que eres desconfiado. No es que yo tenga ganas de una fiesta, es solo que…
- Si me parece muy bien que tengas ganas de una fiesta – la interrumpió Shikamaru – Me encanta, eso significa que estás mucho mejor, ya no se te ve angustiada y tienes ganas de divertirte.
- Un poco de ganas de fiesta si que tengo, lo reconozco. Me hubiera gustado mucho ir a la fiesta de Itachi, debió ser divina, pero no, no es por eso que digo lo de la fiesta, es por Akane, por Akane, Shikamaru ¿Es que no me escuchas? Hay que hacerle a Akane una fiesta y darle regalos para los bebés, es lo más práctico, Shika, reconócelo.
- ¿Sabes que no es práctico? No es práctico hacer una fiesta en mi casa y que luego Akane tenga que recogerlo todo, o yo, que tampoco me apetece limpiar.
- ¡Ah pero no! Lo mejor es que no vamos a hacer ninguna fiesta en tu casa, así, ni tú, ni Akane tendréis que recoger nada.
- Tampoco quiero que Akane se estrese preparando ninguna fiesta.
- Que no se va a estresar, que no va a preparar nada, que de todo nos vamos a ocupar nosotros.
- ¿Quiénes son "nosotros"?
- Naruto y yo y más gente, ya verás que en cuanto lo digamos se apuntarán.
- Ya… ¿Y cuándo habéis planeado todo esto Naruto y tú?
- Pues… hoy mismo.
- Ino, mírame a la cara ¿Tengo cara de creerme lo que me dices? A ver ¿A cuando gente se lo habéis dicho ya?
- Bueeeeeeno, solo a Sakura… y claro a Ryuko, Jisei, Sumire… a Chouji, por supuesto.
- Claro, por supuesto.
- A Temari, Ten-Ten, Kiba, Shino, claro, a…
- Ya, ya – la interrumpió – Mejor me cuentas a quien no se lo has contado.
- Pues… ¿A Akane?
- ¡Ino! – se quejó Shikamaru.
- ¡No ha sido culpa mía! La noticia ha corrido demasiado pero tú no te preocupes por nada. Lo tenemos todo controlado, nos vamos a ocupar de todo por grupos. Akane no tiene que hacer nada, solo disfrutar de la fiesta y aceptar los regalos y no me digas que no queréis regalos porque todo os va a venir muy bien, hemos prohibido los regalos inútiles, todos tienen que ser prácticos y cosas que necesitareis, como un sacaleches.
- ¿Un sacaleches?
- Necesitareis un sacaleches ¿O cómo crees que se las va a apañar Akane para dar de mamar a dos criaturas? Se tiene que sacar la leche y guardarla y seguramente tú tendrás que darle el biberón a alguno de los niños.
- Mendokuseeeeei, no me hables ahora de sacaleches.
- En cuanto a donde va a ser la fiesta tampoco tienes porqué preocuparte. Tenemos varias opciones. Primero está la mansión Uchiha.
- ¿La mansión Uchiha? ¿Estamos locos o qué?
- Sasuke la ha ofrecido, nadie le ha coaccionado, ni nada, salió de él mismo. Sasuke ha cambiado mucho y la ofrece de corazón.
- ¡Pero cómo vas a hacer una fiesta en casa del Uchiha!
- Si no te parece bien también podemos contar con la casa de Ayesa, a fin de cuentas es prima de Akane.
- ¿Pero qué dices? Puede que sean primas pero no veo yo normal que metas a ciento y la madre en su casa para hacer una fiesta.
- ¡Pero es su prima! Es la sobrina de la madre de Ayesa ¡Es su tía! Pero bueno, si tampoco te parece bien también podemos contar con la casa de Stella. Su padre no va a decir que no, ya le dejo hacer mi fiesta de cumpleaños y esta va a ser muchísimo más tranquila.
- Mendokuseeeeei – volvió a quejarse Shikamaru frotándose la frente – Me vais a volver loco, las mujeres sois todas muy problemáticas. Mejor voy con Akane y ya discutiremos todo esto.
- Espera, si voy contigo ¿Y qué te parece la mansión Hyuuga? ¿Tampoco te gusta? Bueno, si no te parece bien ninguna de esas casas ¿Qué me dices si alquilamos unas horas un sótano o un garaje? – Shikamaru le miró intrigado e Ino sonrió. Shikamaru sería muy listo pero ella le conocía demasiado bien y sabía que se iba a negar a hacer la fiesta en cualquiera de esas casas y después de proponerle algo tan absurdo le parecía genial la idea de alquilar algún local – Sakura ha estado preguntando por varios sitios y la verdad es que no sale nada caro, claro, todos deberemos aportar algo, pero no es mucho, además hay unos locales que son de la familia de Ayesa, ya sé que no quieres recurrir a la familia pero el tío de Ayesa puede conseguir que nos lo dejen a un precio muy bajo.
- Liantes… - resopló Shikamaru.
Los días iban pasando y escoger el reparto para el musical no estaba resultando nada sencillo y daba más dolores y quebraderos de cabeza de los deseados y para facilitar la elección del reparto, los directores, Sasori y Shikamaru, habían pedido a los profesores que les dejaran utilizar la sala de audiovisuales todos los días un rato. La razón era que tenían que ver y valorar a todos los alumnos, lo que eran capaces de hacer y sus posibilidades y para eso necesitaban verlos de uno en uno, no todos a la vez y el tiempo que tenían asignado para la actividad era más bien poco.
Era esa circunstancia la causante de que Shikamaru, Sasori, Neji y Sakura llevaran varios días que tras terminar las clases no abandonaban el instituto, se quedaban un poco más para realizar lo que ellos llamaban "los castings".
Sakura, siempre eficiente, lo tenía todo bajo control; había hecho unas listas y citado a todos los alumnos, así que, cada día pasaban los citados a la sala de audiovisuales, de uno en uno, donde ellos , los directores y sus ayudantes, les esperaban, les preguntaban cosas como que en que piensan que eran buenos, cuáles eran sus aptitudes o realmente que les apetecería mucho hacer y, por supuesto, les escuchaban interpretar, cantar, les veían bailar o lo que fuera que quisieran hacer, además aprovechaban que en la sala de audiovisuales estaban los videos para quien quisiera pudiera llevar grabada su "actuación", y si no querían hacer nada o pensaban no tener talento para algo, pues intentaban averiguar qué era lo que se les daba bien.
- No estamos avanzando mucho – se quejaba Sasori – Yo lo único que tengo claro es que Lee quiere hacer el papel del negro.
- Si, está muy cabezón con eso – confirmó Sakura – Dice que tiene una peluca "afro" y no le da vergüenza utilizarla.
- Ojala todos tuviesen el mismo entusiasmo que él – se lamentó Sasori.
- Deberíamos dejar que hiciera ese papel – opinó Neji.
- En realidad yo casi estoy pensando en que sería un gran protagonista – comentó Sasori.
- Demasiado histriónico – declaró Sakura – Además el canto no es lo suyo ¿Tú que piensas, Shikamaru?
Shikamaru parecía concentrado en mirar una y otra vez el libreto de la obra.
- ¿Me decías algo, Sakura?
- Hablábamos de Lee y su deseo de hacer el papel de Hud – contestó la chica.
- Me parece muy bien si es lo que desea. Que rabia me da lo de Hinata – habló Shikamaru dejando los papeles a un lado – Yo creía que ella haría un papel de Sheila perfecto, había pensado en ella para Sheila y en Gaara para Buckowski ¿No creéis que tendrían muy buena química?
- Pero ya la has oído – intervino Neji – Tiene miedo escénico.
- Que cosas – Shikamaru se estiró perezosamente – Que le vamos a hacer. En fin ¿Quién es el siguiente candidato?
- Es Konan – respondió Sakura - Oye, te noto como muy relajado ¿no?
- ¿Por qué no iba a estarlo?
- Porque están pasando los días y no encontramos nuestro reparto, el tiempo se nos está echando encima, Shika, por si no te has dado cuenta – protestó Sakura.
- Ahhhhhh, no seas problemática, anda, relájate un poco, no pasa nada, no vale la pena que te angusties por algo que aún no ha pasado.
- Vaya – comentó algo molesta Sakura – El vago Nara ha regresado.
- Ya sabes como soy – le guiñó un ojo.
- Pues casi preferiría al que se preocupaba por la obra de teatro.
- Y me preocupo, es solo que me he agotado de tanto preocuparte. Tú también deberías relajarte un poco. De todas formas he estado repasando todo el libreto y el asunto es mucho más sencillo de lo que creemos.
- Como se nota que Akane está en Konoha y tú estás más feliz – opinó Neji.
- Eso es más que evidente – corroboró Sasori – Si que se te nota más relajado.
- ¿Tanto se me nota? – cuestionó Shikamaru – Lo que pasa es que Akane está mucho mejor de ánimos y yo también.
- Está muy contenta con sus niños ¿verdad? – sonrió Sakura - ¿Y eres cariñoso con Akane?
- ¿A qué viene ese pregunta?
- Perdona, es que pienso que Akane necesita mucho cariño y apoyo. Si yo estuviese embarazada de gemelos creo que necesitaría mucho el apoyo del padre de los niños. Es que yo sé que hay hombres que creen que los embarazos son solo cosa de mujeres y se desentienden de todo.
- Lo principal, creo yo – habló Neji – Es que Akane sepa lo importante que es para Shikamaru. En las relaciones es primordial ser sinceros, no tener miedo a mostrar cómo te sientes y sobre todo, a decir tus sentimientos, porque puede pasar que de repente pierdas a esa persona y… debe saber lo que sientes.
Shikamaru, Sasori y Sakura le miraron intrigados. Resultaba extraño oír a Neji hablar tan espontáneamente de mostrar sentimientos y no es que Neji no tuviera sentimientos, que los tenía, eso estaba más que demostrado, era que Neji siempre se comportaba formal y protocolario, era lo que se solía decir, el típico japonés bien educado y respetuoso.
- Últimamente he aprendido mucho de la vida – explicó al notar la turbación de sus compañeros – Pensar por ejemplo en Konan ¿Cómo se sentiría si no le hubiese dicho a Pain que le amaba? No se lo perdonaría a sí misma. Es importante que las personas valiosas para nosotros sepan que lo son.
- ¡Ah! – exclamó Sakura – Ya se. Lo dices por lo de tu tía y el susto que habéis pasado.
- Lo digo por todo en general. De un tiempo a esta parte he aprendido mucho de varias personas. Entre otras cosas a que la vida sigue adelante, aunque nosotros no queramos, aunque nos empeñemos en evocar el pasado, está siempre sigue adelante y no nos espera ¿verdad, Sakura?
- Supongo que tienes razón – respondió algo confusa ¿A qué se refería exactamente Neji? ¿Se estaba refiriendo a ella y a la obsesión que tuvo durante años por Sasuke o a él mismo y su fallida relación con Temari? Siendo Neji podría ser cualquier cosa.
- Bueno, tendremos que decirle a Konan que pase ¿no? – interrumpió Sasori.
- Claro, claro. Voy yo – se levantó Sakura.
- Shikamaru – llamó su atención Sasori mientras Sakura se dirigía a abrir la puerta - ¿No será que para ti lo único importante ahora son tus hijos y estás desentendiéndote de esto?
- La verdad es que esto es un rollazo pero si hay que hacerlo, hay que hacerlo bien.
- ¡Pero bueno! – exclamó sorprendida Sakura - ¿Cómo tu por aquí?
- Ya ves – contestaba Akane sentada entre Konan y Temari en un pequeño banco que había en el pasillo enfrente de la puerta y con una bolsa de banderillas en las manos – He venido dando un paseo con Temari.
- ¿A qué no sabes quien ha venido, Shika?
- Dile que no empiece a gruñir – habló en voz alta Akane antes de meterse una de las banderillas en la boca - que he venido dando un paseo, despacito, que andar también me viene muy bien, que tengo que andar y que me he abrigado muy bien.
- ¿Puede hacer eso? – se interesó Neji mientras se oía reír y hablar a las chicas.
- Mendokusei…. Si, si puede, de hecho el médico dijo que tenía que andar.
- Creía que su embarazo era de esos de tener reposo.
- Pero no reposo absoluto, además, está mucho mejor y lo principal es que no se estrese o se canse demasiado.
- ¡Shikamaru! – Temari asomó la cabeza por la puerta – No te enfades que he sido yo quien la ha convencido yes que tiene que moverse, si no se pondrá gorda y se anquilosará.
- Anda, dile que pase. Vamos, si a vosotros no os importa que esté aquí – suspiró Shikamaru.
- Que dice que entres – dijo Sakura a Akane - ¿Quieres ver los castings?
- ¿Puedo!?¡Anda, claro que quiero! … Espera… - Akane parecía tener problemas para levantarse del banco – Esto es más difícil de lo que parece ¿Me ayudáis?
- Ya te dije que era muy bajo para ti – se reía Konan al ver las dificultades que Akane tenía para levantarse – Estos asientos son como trampas para embarazadas. Agárrate a mí.
- Trae – ordenó Sakura – Dame la bolsa de banderillas y podrás agarrarte mejor.
- Si va a soltar esta la comida – rio también Temari - ¡Embarazada levantándose!
- Ya estarás tu embarazada y me reiré yo. Que tú también vas a tener gemelos, que lo sé yo, que lo llevas en tus genes.
- Ya entramos – dijo Sakura – Es que Akane tenía ciertos problemas "técnicos".
Sakura, Konan y Akane, comiendo otra banderilla, entraron en la sala y la primera cerró la puerta. Neji se levantó y buscó otra silla para que Akane se sentase al lado de Shikamaru.
- ¿Ya estás comiendo? – se quejó Shikamaru.
- Es que tengo hambre, tengo mucha hambre y muchas ganas de banderillas.
- ¿Antojos? – cuestionó Sasori.
- Son manías – contestó Shikamaru – Es que tienen que ser banderillas de una tienda en concreto, no otra y que es la más alejada de casa, para fastidiarme.
- El otro día me compró banderillas de otra tienda, que estaba más cerca, para evitarse el viaje el muy tramposo pero me di cuenta de que no eran las mismas y no le sirvió el engaño.
- En fin – resopló Shikamaru - ¿Tú qué sabes hacer, Konan?
- Hola. Me encanta decir esto, ejem, me llamo Konan y creo que canto medianamente bien.
- Konan tiene una voz muy bonita – añadió Sasori - ¿Puedes cantarnos un poco de "Good morning starshine"? ¿Conoces la canción?
- Si, la conozco – Konan hizo unos ruidos aclarándose la voz - "Good morning starshine, the earth says hello…"
- Vale, vale – la interrumpió Shikamaru – Tienes una voz preciosa y muy dulce. A mí no me hace falta oír más ¿Quieres hacer el papel de Sheila?
- No. A ver, me explico. Es que yo no sé actuar y ese papel es la única canción que tiene y sin embargo si tiene mucha interpretación.
- Eso es cierto – declaró Sakura – Tampoco podemos basarnos en solo una voz para una sola canción sin tener en cuenta cómo interpreta.
- ¿Puedo hablar? – intervino Konan –En realidad yo no he venido pidiendo un papel, a mí me da igual lo que me toque hacer. Yo vengo a pediros un favor.
- ¿Te pasa algo, Konan? – se preocupó Sasori.
- No, no. No es para mí. Es para Deidara.
- ¿Qué le pasa a Deidara?
- Veréis es que él… es que Deidara es muy bueno cantando y también actuando, pero sobre todo cantando Traigo un disco con una grabación para que la veáis.
- ¿Por qué él no ha pedido una audición? – preguntó Shikamaru – ¿O si la ha pedido? ¿Sakura?
- No, no la ha pedido. Está dentro de los que tenemos que ver pero que no han pedido nada.
- Es que cree que, por su tema, ya sabéis, no vais a querer tenerle en cuenta.
- Que tontería – gruñó Sasori – Deidara es muy bueno, es cierto. Anda, pon el video que lo veamos, aunque yo ya sé que es bueno.
- Si –Konan procedió a poner el disco en el DVD y a encender la televisión – La verdad es que yo creo que tener un papel un poco importante en la obra le ayudaría mucho, le daría algo en que centrarse y le animaría a superarse.
En la pantalla comenzó la actuación casera grabada de Deidara. Era un video de hace unos meses, aún estaba Pain en él, tocando la batería; Sasori tocaba el video, Tobi la guitarra y Deidara cantaba de forma que su interpretación parecía eclipsar a los demás. No se podía negar que Deidara era todo un "animal escénico".
Todos miraban la pantalla salvo Neji. A Neji le había llamado más la atención Akane. Esta miraba embobada la actuación de Deidara, con los ojos abiertos como platos, una banderilla en los dedos a medio comer, la boca abierta y Neji casi juraría que parecía caérsele un poco de baba por la comisura de los labios.
Cuando terminó Shikamaru miró a Sakura que parecía ensimismada aun mirando la pantalla ahora apagada, giró la cabeza y al ver a Akane también como embobada, no pudo por menos que decir sus ya manido "mendokusei".
- Creo que a Akane la ha convencido – opinó Neji.
- No y a mí también – añadió Sakura.
- ¡Dios que bueno está Deidara! – exclamó a gritos Akane saliendo de aquella especie de trance en la que parecía sumida – Hay que darle un papel importante ¡Sakura, diles que hay que darle un papel importante!
- Ya te digo – comentó la aludida – Hay que darle el papel que quiera.
- Mujeres…. – se quejó Shikamaru.
- Deidara tiene mucho… encanto - dijo Sasori.
- Encanto no es la palabra que yo utilizaría – declaró Akane.
- Tú y yo ya hablaremos luego – refunfuñó Shikamaru – Y ya tranquilízate, que luego dices que los renacuajos están alterados. Vale, Deidara es bueno, sabe transmitir y prácticamente se come el escenario.
- Y además está muy bueno – añadió Akane – Tu también eres muy guapo, Neji y tú también Sasori y tu… - cogió a Shikamaru de la cara y le dio un rotundo beso que pilló de sorpresa a Shikamaru – Luego te digo algo ¡Ay! – le empujó bruscamente separándolo - ¡No me mires así, pervertido!
No sabrían decir si fueron las extrañas reacciones de Akane o la cara de confusión de Shikamaru, pero aquella escena hizo gracia entre los demás que le miraron sonriendo o directamente riendo como Sakura.
- Yo no voy a sobrevivir a este embarazo – se quejó entre dientes Shikamaru.
- Por favor – habló Konan intentando ponerse seria – A ver si podéis darle un papel que le sirva para lucirse. De veras que a él le va a venir muy bien y no os va a defraudar, os lo aseguro, yo me comprometo a que no va a hacer nada raro y…
- Yo creo que podríamos darle el papel de Berger o de Woof – conjeturó Sasori.
- ¿Quiénes son esos? – preguntó Akane.
- El protagonista hippy y el rubio – respondió Sakura.
- Darle el papel de Berger va a ser muy arriesgado – deliberó Shikamaru – Quiero decir que es bueno cantando pero el protagonista tiene mucho papel interpretado y hay un grupo que nos hemos dedicado a la interpretación y lo mismo eso crea… suspicacias.
- No quiero que haya malos rollos – interrumpió Konan – No quiero que le deis el papel protagonista, no tanto. Shikamaru tiene razón, el protagonista debería ser del grupo de teatro.
- Pero es que el protagonista también tiene varias canciones – intervino Sasori – Quizás más que los demás.
- Esto va a ser un problema – murmuró Neji.
- No hay problema porque para eso tengo yo mi propia idea – sonrió Shikamaru – Esa que nos va a solucionar todo, por la que os decía que no había que preocuparse tanto.
- Vaya, el genio tiene una idea – sonrió también Akane – Pues os recomendaría que le escuchaseis, a mí me revienta reconocerlo pero cuando quiere tiene muy buenas ideas. ¡Uy, mira! Me he manchado la barrigota, carai, siempre todo cae encima de mi tripa… Venga, habla ya, genio, te estamos esperando.

jueves, 4 de diciembre de 2014

212. Sensaciones confusas

- La verdad es que me dan un poco de pena – comentaba Shizune viendo las caras de consternación que mostraban los alumnos tras la noticia de Tsunade.
- Ha sido una verdadera guarrada – afirmaba en voz baja Tsunade – Pero, así son las cosas, son órdenes de Danzou.
- ¿Y no has podido hacer nada para convencerle? – cuestionaba Anko.
- Nada. No había nada que hacer. Cuando esos viejos se ponen cabezotas no quieren escuchar a nadie y menos aún entrar en razones.
- Todavía tienen suerte de que nos les imponga un castigo más duro – declaraba Ebisu.
- Si, cierto. Al principio querían expulsarlos, decían que eran demasiado conflictivos y que el instituto no necesita alumnos así. Costó mucho convencerles. Pero yo confío mucho en estos chicos, han cambiado y a pesar de sus diferencias sé que van a conseguir hacer algo bueno.
- Te veo muy convencida – comentó Ebisu.
- Claro – respondió Tsunade viendo como Naruto se subí encima de uno de los bancos y llamaba la atención de sus compañeros a gritos – Tienen a Naruto.
- ¡Atención! – gritaba Naruto - ¡Que todo el mundo me escuche!
- A ver ¿Qué te pasa ahora? – se quejaba Zaku.
- Me pasa que no entiendo por qué os estáis poniendo tan nerviosos, ttebayo, si no ha cambiado nada.
- ¿Cómo que no ha cambiado nada? – gruñó Zaku - ¡Todo ha cambado, estúpido!
- ¿Es que te has vuelto más tonto de lo habitual? – gritaba también Sakon.
- ¡Que todo el mundo se calle! – gritó a su vez Sakura – Aunque sea una tontería todo el mundo tiene derecho a dar su opinión. Habla Naruto.
- Gra-Gracias, Sakura-chan… creo. Lo que quiero decir es que todos hemos trabajado duro durante estos meses para preparar unas representaciones y la cosa sigue igual, tenemos que representar algo.
- Eso ya lo sabemos, Naruto – apuntó Kiba – La cosa es que nos hemos estado preparando para otra cosa distinta a la que se nos pide que hagamos.
- Ya lo sé, ttebayo, pero es lo mismo. Nos han cambiado la obra y a vosotros las canciones pero es lo mismo ¿no? Vamos, somos nosotros ¿No vamos a ser capaces de hacerlo? Aún nos quedan dos meses, es mucho tiempo y ya sabemos cómo hacerlo ¿no? ¿De veras no vamos a ser capaces de hacerlo en dos meses?
- En eso tiene razón – le apoyó Tobi – La base ya la tenemos.
- Además – continuó Naruto – Que contamos con los mejores, ttebayo. Tenemos a Sasori como uno de los directores y todos sabemos que Sasori hace películas.
- No, Naruto – rectificó Sasori – Solo hago cortos y video domésticos.
- ¡Qué más da! ¡Vas a ser director de cine, ttebayo! Esto es como dirigir una película ¿No?
- Además Sasori es muy talentoso – añadió Konan – Todos sabemos cómo amas el arte y las cosas bien hechas y esto será como una película.
- Y tenemos también a Deidara – intervino Stella -  No nos olvidemos de Deidara y su “explosión artística”. Seguro que hace de esto todo un espectáculo.
- ¡Pero si Deidara ha desaparecido! – se quejó Kiba.
- Si, pero va a volver – anunció Konan – Además, en cuanto sepa lo que pasa va a querer participar, a él le encantan estas cosas.
- Vale, nosotros aportamos a Sasori y Deidara – habló Suigetsu - ¿Y el otro grupo, qué?
- Ellos tienen a Sakura – habló Sasori – Y a Neji. Ellos son ordenados, organizados, cosa que no somos nosotros y sin contar con que se apoyan unos a otros incondicionalmente.
- Seguramente nos enseñarán a confiar en nuestros compañeros y trabajar en equipo – añadió Konan.
- ¿Qué quieres decir? – protestó Ukon - ¿Qué nosotros no trabajamos en equipo?
- Lo que pasa es que seguimos sin confiar los unos en los otros – contestó Stella – Si, cooperamos pero no nos fiamos y ellos saben confiar los unos en los otros y se ayudan sin pedir nada a cambio.
- Lo importante – interrumpió Naruto – Es que podemos hacerlo. Todos tenemos cosas buenas, solo tenemos que intentarlo, no es tan difícil y si trabajamos juntos será divertido.
- Para empezar tenemos que decidir que musical vamos a hacer – propuso Kankuro – Será mejor que dejemos de quejarnos y empecemos de una vez.
- Eso es – confirmó Temari – Cuanto antes decidamos el musical antes podremos comenzar a trabajar en ello.
- ¡Es que es muy difícil! – se quejó Sumire - ¡Hay montones de musicales!
- Pues habrá que empezar a descartar – declaró Shikamaru – Vamos a empezar a quitar los que no podemos hacer de ninguna forma.
- ¿Cómo cuáles? – pareció burlarse Ukon.
- Pues podemos por empezar descartando “Jesucristo Superstar” – respondió Shikamaru – Es una ópera rock donde todo son canciones, no hay nada de actuación y creo que deberíamos compaginar ambas cosas ¿no?
- Buena idea, ttebayo ¿Veis? ¡Ya tenemos algo! ¡Venga! Vamos a descartar todos los que sean solo canciones.
- Tenemos que buscar algo alegre y divertido – propuso Sumire.
- Cierto – secundó la idea Stella – Lo importante es que divirtamos al público y llamemos su atención, que se lo pase bien.
- Si proponemos algo serio o demasiado solemne lo mismo se aburren – opinó Karin.
- Pues venga, ya tenemos más opciones para descartar – se animó Kiba.
- También habría que tener en cuenta, creo, la cantidad de gente que actúe – habló Juugo – Quiero decir que por ejemplo “La pequeña tienda de los horrores” es estupendo y divertido pero tiene pocos personajes ¿No creéis?
- Salvo la canción de introducción en la que se podría hacer una coreografía, el resto queda reducido a unos pocos – confirmó Jisei – Pero los musicales con grandes coreografías también pueden ser una opción ¿no? Así participaría todo el mundo.
- ¿Veis? – comentaba Tsunade a los profesores – Ya empiezan a trabajar juntos. Esto va a ir bien ¿Quién se queda hoy para ayudarles?
- Yo – contestó Anko – Me toca a mí.
- Pues no te olvides de aconsejarles. Nosotros nos vamos a ira ya.
- ¡Mirad! – señaló de repente Shizune al exterior – Un coche de policía… y viene hacia acá. Creo que ha pasado algo ¡Ay Dios mío! ¿No iba hoy Jiraiya a hablar con Orochimaru?
- Vamos a no ponernos nerviosos Shizune. Seguro que no es nada – habló Tsunade saliendo al encuentro de los policías que habían detenido el coche y salían de él.
 - Shikamaru, un momento – se acercaba a él Sai mirando detenidamente la lista de los musicales que podían realizar – Creo que tengo una idea.
- Pues suéltala.
- Es que aquí hay un musical que creo que cumple todos los requisitos. Es entretenido, cuenta una historia, tiene canciones, se pueden hacer coreografías.
- ¿Cuál?
- ¡Shikamaru! – gritó Sumire - ¿Y si hacemos “Mamma mía”? Es muy divertida y tiene canciones muy bailonas.
- ¿Es esa la que me decías? – preguntó Shikamaru a Sai.
- No, yo me refería a “Hair”. Kankuro, Sumire, Ayumi  y yo fuimos a verla hace poco y nos gustó bastante, las chicas incluso lloraron.
- Las chicas son raras – comentó Shikamaru – Si lloran, les gusta, no hay cosa más problemática.
- Voy a decirles a Sumire y Kankuro que vengan, a ver ellos que opinan.
- No te preocupes, si he visto la película y creo el musical es igual pero en película. Puede ser una buena opción – dijo mirando fijamente la lista de musicales – Además el vestuario no nos supondría grandes problemas, es prácticamente lo mismo que habíamos planeado.
- Solo tendríamos que conseguir los uniformes militares, o algo que pudiese pasar por eso.
- Realmente es muy buena opción. Voy a proponerlo – se dirigió al banco donde se había subido Naruto pero sin hacerlo él - ¡A ver! ¡Atendedme un momento! ¡Tenemos una propuesta! – todos dejaron de charlar entre ellos y le miraron atentamente – Estupendo… Bien, Sai me ha propuesto el primer musical candidato.
- ¿Y a ti quien te ha nombrado nuestro líder? – gruñó Jirobo – Nosotros no tenemos nada que ver contigo, ya tenemos nuestro director y no es un perdedor patético como tú.
- ¿Por qué no cerrarás la boca de una vez? – comentó Chouji como si fuese para él mismo.
- ¿Qué dices, gordito? ¡Habla en voz alta que no ese te oye! – se burló Jirobo.
- ¡Eh! – gritó Tayuya - ¡Deja de meterte con ellos, gordo de mierda! que no sé por qué le llamas tanto “gordo, gordo”, como si tu no lo fueras.
- ¿Ahora te vas a poner de su lado? – dijo en todo cínico Kidomaru.
- ¡Me pongo del lado que me sale de los huevos!– volvió a gritar Tayuya.
- ¡Vale, vale, vale! – terció Konan – Vamos a dejar esto ya, no estamos aquí para discutir entre nosotros. No hemos decidido quienes serán los directores, pero de momento Sai se ha dirigido al suyo, que es el representante de los de teatro, así que, habla Shikamaru.
- Espera – interrumpió Zaku – Tiene razón Jirobo. Mejor empezamos por decidir quiénes van a ser los directores.
- Mendokusei… - se lamentó Shikamaru – Está bien, vamos a decidirlo. De momento yo no me ofrezco voluntario para ser director de nada.
- No te escaquees tan rápido, muñeco – habló Tsuchi – Tu ya eres el director del grupo de teatro y tienes que seguir siéndolo.
- En eso tiene razón – observó Neji – Es que tú fuiste elegido por los profesores. Recuerda  lo dijo Anko cuando nos informó de la sanción, que era una de las condiciones que ponían, que tú y Akane fuerais los directores.
- Pero las cosas han cambiado ahora – le contradijo Ten-Ten.
- Pero, aunque hayan cambiado, las condiciones eran esas - concluyó Neji.
- Vale, así no llegamos a ninguna parte – se quejó Jisei – Lo lógico será que elijamos a un director de cada grupo. Nosotros elegimos a Shikamaru… lo siento, chaval.
- Parece razonable – opinó Konan – Nosotros elegimos a Sasori.
- ¡No corras tanto! – se quejó esta vez Dosu – Kabuto era nuestro director.
- ¡Y Sasori también! – gruñó Karin – Kabuto no está y Sasori ha sido un buen director, además, ya se ha dicho antes, es muy bueno montando espectáculos.
- Entonces está decidido – argumentó Kimimaro con seriedad – Los directores serán Shikamaru y Sasori. A nosotros también se nos obligó a aceptar como directores a Kabuto y Sasori, Kabuto no está pero Sasori si, él lo ha estado haciendo todo este tiempo, es ridículo cambiar ahora.
Kimimaro se había puesto tan serio que nadie se atrevió a decir nada en contra.
- Ahora hay que elegir a los ayudantes – propuso Kiba - ¿No?
- No – le contestó rotunda Tayuya – No me jodas, tío, al final nos vamos a pasar el tiempo discutiendo mamadas. Los ayudantes los elegían los directores ¿no?
- Cierto – confirmó Shikamaru – Eso es cosa nuestra. Supongo que tendremos que elegir uno cada uno, es lo justo. Pues los míos son bastante buenos los dos, la verdad, no se a cuál elegir.
- Yo te ayudo en eso – habló Sasori – Me gustaría que mi ayudante fuese Sakura.
- ¡No mames, tío! – gruñó Ukon – La pavirosa esa es del otro grupo.
- Sakura es muy eficiente, disciplinada, ordenada y yo confío en ella.
- Eso es porque es tu novia, no te jode – refunfuñó Tsuchi.
- Si Sasori dice que es eficiente es porque es eficiente – rectificó Fatora - ¿Alguna vez Sasori ha dicho algo sin motivo o dejándose llevar por sus emociones? – Sasori la miró con condescendencia.
- En realidad Fatora tiene razón – dijo – No he sido yo mucho de hacer cosas llevado por mis sentimientos. Pero lo importante es que Sakura vale para esto.
- Pero ella es del otro grupo – se quejó Zaku.
- ¿Qué otro grupo? – habló Juugo – Ahora todos somos un mismo grupo y tenemos que colaborar para que esto salga bien, así que empezaremos por esto.
- Por mi está bien – opinó Kimimaro – Pienso que hay que buscar lo que más nos convenga y si lo que nos conviene es la actitud de Sakura para ayudar a organizarlo todo pues, que lo haga Sakura.
- Es que si no es Sakura – intervino Karin - ¿Quién va a ser? ¿Quién se ofrece voluntario? Venga, esos voluntarios, a ver ¿Dónde están? ¿Qué? No veo muchas manos. Ahora no ¿Verdad? Mucho protestamos pero cuando se trata de dar la cara y trabajar bien que se lo dejamos a Sakura.
- Por cierto – interrumpió Ten-Ten - ¿Y Sakura quiere? Porque nadie le ha preguntado a ella.
- Yo estoy dispuesta a hacerlo pero solo si no ocasiona discusiones entre nosotros.
- Pues entonces está decidido – sentenció Sasuke.
- ¡Chicos! – se acercaba rápidamente hacia ellos Shizune – Perdonad un momento- Tenéis que dejarlo por hoy.
- ¿Ya? – preguntó Naruto – Pero estamos decidiendo cosas, dattebayo.
- Lo siento pero tenemos que cerrar el instituto. Ha surgido una cosa y nos tenemos que marchar. Venga, id saliendo. Por cierto ¿Habéis decidido los días que vais a ensayar?
- ¿Cómo que los días que vamos a ensayar? – se extrañó Lee.
- Sí, claro. Cada grupo ensayabais días distintos, ahora tendréis que ensayar los mismos.
- A mí no me gustaba ensayar los viernes – declaró Suigetsu.
- Si, los viernes es un mal día – afirmó Tobi – Es mejor hacer planes para salir.
- Nosotros ensayábamos los martes y jueves – declaró Gaara.
- Ya está – se quejó Dosu - ¿Vamos a elegir todo lo vuestro?
Y empezaron de nuevo a discutir.
- Mendokuseeeeei – se lamentó Shikamaru – Esto va a ser muy problemático.
- Bueno que nos tenemos que ir – cortó Shizune – Seguir discutiendo fuera. Vamos.
Mientras salían Jisei observó a Shizune y a los otros profesores. Algo había pasado y algo muy grave porque sus auras estaban completamente alteradas.
- Antes de irnos – habló en voz alta Sakura en las puertas del instituto. Shikamaru iba a decirnos una propuesta ¿Cuál es el musical que querías proponernos?
- ¡Tía, que ya hemos terminado! – protestó Sakon – Ya nos lo dirá mañana
- Pero si nos lo dice ahora podremos ir pensando si nos convence o no – explicó Sakura.
Aún estuvieron un rato discutiendo sobre los días que ensayarían y sobre si era conveniente decidir cuanto antes el musical.
Al final hubo cuatro propuestas iniciales para que empezaran a valorarlas, cuatro propuestas que habían llamado la atención por ser conocidas y por sus canciones porque por alguna razón había que empezar. Estas propuestas fueron,  “Hair”, “Fama”, “Grease” y “Mamma mía”.
Era bastante tarde y Jiraiya sabía dónde encontrar a Tsunade. Hacía horas que había desaparecido y Nawaki estaba preocupado por ella, tenía que haber ido a cenar a su casa pero después de lo que había pasado no se extrañaba de su ausencia, aun así le preocupaba donde podría estar y lo que estuviera haciendo.
Si, allí estaba, en la pequeña taberna que solían frecuentar hacía muchos años ya, por lo menos a Jiraiya le parecía que habían pasado muchos años, toda una vida.
- Quizás ya has bebido demasiado – dijo sentándose en tu taburete a su lado – Póngame lo mismo que a la señorita – pidió al camarero.
- ¿Ya te ha dejado libre? – preguntó Tsunade con voz arrastrada.
- No estaba prisionero. Solo querían tomarme declaración y hacerme unas preguntas ya que fui yo quien encontró el cadáver.
- ¿Y no piensan que te lo has cargado tú?
- ¡Que cosas dices! No. Pero como encontré su cuerpo pues tenía que hacer una declaración. Además no tenía a nadie, estaba solo y he tenido que ocuparme del sepelio.
- ¿Tu? Qué ironía.
- ¿Y qué iba a hacer? De pronto me dio pena que le enterrasen en la fosa de los pobres… Ha muerto solo, como una rata y por muy malo que fuese nadie merece morir así.
- ¿Se sabe ya de que ha… muerto?
- Mañana le hacen la autopsia pero parece ser que todos los indicios apuntan a una sobredosis.
- Que cosa tan rara. No pega con él. Yo creo que se metió en algún lio y… se lo han cargado.
- Quien sabe – dijo alzando los hombros – Es lo que pasa por hacer cosas malas ¿Y tú como lo llevas? Pareces bastante deprimida.
- Es que no me lo puedo creer. No… me lo puedo creer… éramos… alguna vez fuimos amigos ¿Te acuerdas? ¿Dónde han quedado nuestros sueños? Mira lo que ha sido de nosotros… Es duro darte cuenta de… nuestras equivocaciones y de repente me han asaltado un montón de recuerdos… ¿Quién iba a decirnos a nosotros que un día irías a su casa y… encontrarías a Orochimaru muerto? Aún no me lo puedo creer.
Haku se despertó sobresaltado por el ruido de la puerta y parpadeó varias veces mientras sus ojos se habituaban a la penumbra.
- ¿Te he despertado? – preguntó en voz baja Misaki.
- ¿Te encuentras mal?
- No, es solo que no consigo dormirme – contestó sentándose en la cama que ocupaba desde hacía unas semanas.
- ¿No puedes dejar de pensar en tu madre? – cuestionó Haku levantándose para ir a sentarse a su lado.
Tras la misteriosa ausencia de Misaki al instituto, Haku decidió que, siguiendo los consejos de Shikamaru, debía hablar con algún profesor, solo que en lugar de acudir a los profesores, contó sus dudas y sospechas a la persona en la que más confiaba, a su muy querido tío, la persona a la que más admiraba y respetaba, Zabuza Momochi.
Haku sabía que siempre podía contar con Zabuza, fuese lo que fuese, se tratase del tema que se tratase, Zabuza siempre iba a estar ahí para él, como lo estuvo cuando comenzaron sus dudas sobre su orientación sexual y como le ayudó a aceptarse a sí mismo.
Zabuza le escuchó y comprendió sus miedos y al día siguiente fue él quien se presentó en el instituto para hablar con Kakashi.  Según Zabuza, Kakashi y él habían sido compañeros también cuando iban al instituto, no es que fueran los  mejores amigos del mundo pero pertenecieron al mismo club de karate y ambos eran muy buenos, así que fueron seleccionados para representar al instituto en unos campeonatos nacionales y tantos entrenamientos y competiciones terminaron por unirlos en una especie de camaradería.
Esa misma tarde cuando Zabuza llegó a su casa con un gran paquete, fue directo a la habitación de Haku y le dijo “Todo está solucionado pero ahora necesitamos hacer hueco”
Zabuza no hablaba demasiado y Haku no se atrevió a preguntar porque seguro que sus razones tenían. El paquete era una cama plegable y cuando Haku más intrigado estaba llamaron a la puerta y allí estaban, Kakashi junto a Misaki y una maleta.
Desde entonces Misaki había estado viviendo allí pero eso sí, sin que nadie lo supiese. Nadie podía saberlo. Su madre había huido de Orochimaru, había decidido que ya no iba a aguantar más aquella vida pero tenía miedo a las represalias de Orochimaru, a que la obligara a volver o a que decidiese que necesitaba un “castigo”, así que Kakashi la había llevado a una casa de acogida donde se suponía que estaría a salvo y días después llevó a Misaki, no fuera a ser que Orochimaru le utilizase para hacerla daño y era el lugar en el que consideraban que estarían más a salvo.
Pero Orochimaru era inteligente y tenía muchos contactos y no iba a tardar en descubrirlos. Tras hablar con Zabuza y contarle lo que sucedía, ambos, Zabuza y Kakashi habían decidido que Misaki estaba más protegido en casa de Zabuza.
- Deberías dejar de leer esa carta – sugirió Haku al darse cuenta de que Misaki tenía la carta que le había escrito su madre, arrugada de tanto apretarla.
- Es que es lo único que me queda de mi vida. Mi madre se ha ido, ha desaparecido y solo me ha dejado esta carta pidiéndome perdón por haber sido mala madre ¿Y yo que tengo ahora? No tengo nada, solo esta carta, al menos antes tenía una madre y ahora que empezábamos a conocernos y entendernos va y se va.
Haku suspiró y pasó su brazo por los hombros de Misaki. Pobre Misaki, sí que estaba bastante afectado por todo lo que había pasado. No era la muerte de Orochimaru, claro que no, a fin de cuentas nunca le trató bien, así que no debía importarle mucho que le encontraran muerto pero su madre… había desaparecido, había abandonado la casa de acogida donde estaba refugiada y ahora nadie sabía nada de ella.
- ¿Qué voy a hacer? ¿Dónde voy a ir? ¿De qué voy a vivir?
- No debes pensar eso ahora – le acarició el pelo. Quería decirle que no tenía que preocuparse, que podía quedarse allí el tiempo que necesitase, que sus tíos no iban a echarle y que además él le protegería de todo pero sabía que eran ideas que a Misaki le resultarían absurdas.
- A veces pienso que ha sido mi madre quien ha matado a Orochimaru.
- ¡Pero como dices eso!
- ¿Qué no? ¿Por qué no? Lo mismo volvió con él y consiguió mierda de esa y le convenció de… lo mismo…
- ¡Deja de pensar en eso! ¡Qué ideas más retorcidas tienes!
- No son tan retorcidas. Orochimaru tenía muchos enemigos y pueden habérselo cargado o lo mismo fue mi madre, que siempre ha sido una loca y por eso ha desaparecido.
- Que tonterías que dices. No creo que tu madre tuviese la sangre fría necesaria para hacer eso. Anda, anda y no pienses cosas raras. Tu madre se ha ido precisamente porque le tenía miedo y porque quería comenzar una nueva vida.
- Sin mí.
- Lo mismo un día de estos, cuando sepa que ha muerto Orochimaru, regresa.
- ¿Tú crees?
- Pues no sería tan raro.
- ¿Y si no regresa que hago yo? Tengo que empezar a buscarme un trabajo, tengo que…
Haku veía a Misaki tan angustioso y él tenía tantas ganas de calmarlo… No lo pensó, simplemente lo hizo.
Pegó sus labios a los de Misaki.
Ambos se quedaron petrificados y sin saber qué hacer.
No sabían si sentían miedo, vergüenza o qué.
Haku iba a separarse avergonzado de haber hecho aquello cuando una de las manos de Misaki le sujetó del cuello y le obligó a permanecer allí.
La noticia de la muerte de Orochimaru no tardó en ser conocida por los alumnos. Para algunos, la mayoría, solo era una noticia más y mostraban interés según el grado de morbosidad de casa uno. Para otros fue una noticia impactante por lo imprevista. Había quienes no se lo creían o lo que aun creyéndosela parecían consternados. Pero había otros a los que la noticia les afectó para bien o para mal.
Los que habían sido pupilos de Orochimaru no salían de su asombro. Para la mayoría esa noticia era solo una mentira y se negaban a darle crédito. Había que tener en cuenta que Orochimaru habría sido muchas cosas, habría jugado con las leyes, sus actividades eran de lo más sospechosas y cosas peores que se contaban de él, pero, para esos chicos había aparecido en el momento más crucial de sus vidas y les había proporcionado una razón para vivir.
No importaba lo que Orochimaru fuera o lo que les utilizaba, ahora, tras saber la noticia de su fallecimiento, lo único que eran capaces de recordar era aquel lugar al que pudieron llamar hogar… quizás solo fuese una ilusión, un espejismo, pero… el recuerdo estaba ahí.
Al terminar las clases, la mayoría de los exalumnos de Orochimaru, acudieron al tanatorio para despedirse del que fuera su mentor. Los había que realmente sentían tristeza, otros parecían ir más bien para poder creérselo y quizás otros para asegurarse y celebrarlo.
No eran los únicos en ir. Algunos de esos alumnos atraídos por el morbo también iban, aunque a ellos no les afectaba en absoluto. Y luego estaban los que iban porque ahora sentían que tenían que acompañar a sus nuevos amigos y de alguna manera darles apoyo o simplemente estar a su lado por si les necesitaban.
Tal era el caso de Fatora, que acompañó a Karin, Suigetsu y Juugo, Jisei, que quería ir por si Kimimaro la necesitaba, Stella, que no pensaba abandonar a Tayuya, Naruto o Sumire. Y si iban Naruto o Sumire, también irían Kiba, Shino, Ten-Ten o Sakura… al final fueron casi todos.
Tayuya no se había atrevido a entrar a la sala. Se había sentado en uno de los bancos de fuera y Stella la acompañaba. Había frio y Tayuya miraba como su aliento salía en forma de vaho de su boca.
- No hace falta que entres si no quieres – habló Stella después de un rato de silencio.
- No… Tengo que entrar… es solo que… no sé cómo tengo que sentirme. Es que mi relación con Orochimaru es… complicada.
- No era una buena persona, así que si no te sientes demasiado triste creo que no es tan malo.
- Ya sé que no era buena persona, que hacía cosas como darnos a probar drogas, que nos utilizaba y que siempre que nos ayudaba era porque esperaba conseguir algo a cambio… solo que yo… me es difícil… ahora ha muerto y no puedo dejar de recordar que a mí me ayudó, que de no ser por la casa que cedió para que fuese nuestra “Ciudad de los muchachos” yo… yo no sé qué habría sido de mí.
- Es lo que suele suceder – habló Kimimaro de pronto sentándose a su lado – La gente muere y de repente solo se hablan cosas buenas.
- Hace frio aquí fuera ¿no? – comentó Jisei que había llegado detrás de Kimimaro - ¿Por qué no entramos dentro?
- Ve tú si quieres, Jisei, ahora voy yo –sugirió Kimimaro.
- Vale. Si, mejor voy, no vaya a ser que Sumire se meta en algún lio. No me gusta el aura de Zaku cuando la mira y ella es muy inocentona.
- Tampoco olvides, Tayuya – continuó hablando Stella - que gracias a él conociste la cocaína y fumabas porros y que tomaste cosas que a saber qué efectos secundarios te han dejado.
- ¿Tú sabes cómo terminé yo en la Ciudad de los muchachos?
- Si, me lo contó tu madre. Robaste un vestido y te pillaron. Tampoco creo que por robar un vestidito haya que colgarte la etiqueta de delincuente.
- No, pero podía haber sido una delincuente, a saber cómo hubiera terminado.
- O no. Creo que eso de que eras una delincuente en potencia y que podías haber terminado atracando joyerías es una exageración de Orochimaru para asustar a tus padres. Tayuya, conozco a tu familia, no tienes una mala familia de esas de las que salen gente que van a ser delincuentes seguros. Tus padres son buenas personas, algo exagerados y crédulos, eso sí y de eso de aprovechó Orochimaru, les llenó la cabeza de miedos.
- En eso Stella tiene toda la razón – opinó Kimimaro – Todos estábamos muy confundidos con Orochimaru. A mí me costó bastante darme cuenta y reconocerlo. Al principio, cuando nos clausuraron la “Ciudad” yo me sentí muy mal, pensé que se me habían cerrado todas las puertas y que no iba a poder superarlo.
- Pero es que tú estabas enfermo y necesitabas la medicina de Orochimaru – alegó Tayuya.
- O no – sonrió Kimimaro – Como ves, he sobrevivido sin su medicina milagrosa. Todos estábamos muy engañados por Orochimaru, era muy listo y sabía cómo manipularnos y hacer que nos sintiésemos en deuda con él. Tú nunca has sido una mala chica, mal hablada, si, no tenías buenos modales, eras bruta, grosera, desagradable a veces…
- Si querías decir algo bueno de ella creo que no lo estás consiguiendo – comentó Stella casi riendo – Perdona, es que me ha hecho gracia.
- Ahora que lo pienso – prosiguió Kimimaro ignorando el comentario de la chica - quizás esos malos modales los habías aprendido conviviendo en la Ciudad, y esa forma de hablar lo mismo fue fruto de las malas influencias.
- Da igual – habló Tayuya - lo importante es que Stella tiene razón y mis padres no me habían educado para ser una delincuente, al contrario, me habían enseñado que no se robaba.
- Entonces – interrumpió Stella -¿por qué robaste ese vestido?
- ¿Sabes por qué robé ese vestido? Porque era precioso y a todo el mundo le gustaba y yo quería…
- ¿Verte preciosa?
- No, qué va. Lo que quería era ser como las demás. Verás, yo nunca he tenido tantas cosas como tú, mi padre gana muy poco, es mayor y tiene un trabajo que le dieron por “humanidad” y mi madre trabaja limpiando casas como la tuya.
- Y ya te he dicho que no lo considero mal, ni nada de eso.
- Si, ya sé que es un trabajo honrado pero no es  a eso a lo que me refiero. Quiero decir que mi madre tampoco gana demasiado y ahorra hasta el último yen. Ella es muy ahorrativa, mucho, tiene miedo a que el día de mañana no pueda trabajar y que mi padre… buah, que lo ahorra todo. Yo nunca he tenido las cosas que tenían las demás en el momento en el que las demás lo tenían, quiero decir que cuando algo estaba de moda mi madre nunca me lo compraba, siempre esperaba a finales de temporada, cuando lo rebajaban de precio.
- Pero tú tienes ropa muy bonita, que he ha hecho tu madre, que yo la he visto.
- Si pero yo… tenía 12 años y quería vestir como las demás niñas y cuando por fin me la compraba resultaba que ya estaba pasada de moda y entonces me sentía siempre fuera de lugar y cuando terminamos primaria en el colegio hicimos unas fiesta y todas mis compañeras iban a   llevar vestidos nuevos y bonitos y yo… ya sé que es una tontería pero vi ese vestido en el escaparate de la tienda y sentí que si iba con ese vestido a la fiesta  yo sería como las demás y… no pude evitarlo, fue como si algo me poseyese y… tenía que llevármelo, total, tampoco parecía que se fueran a dar cuenta…
- Pero se dieron cuenta… Ay Tayuya, con todo lo rebelde que siempre has parecido y resulta que te gustaban los vestiditos, como a todas ¿Y cómo fue que Orochimaru terminó metido en todo ese asunto?
- Pues porque cuando la dependienta de la tienda me llamó la atención yo me asusté mucho y le dije que me había dejado el dinero en casa y que luego pasaría a pagarlo. Me obligaron a dar mi dirección y me dijeron que si en una hora no estaba allí el dinero me denunciarían y yo… solo se me ocurrió acudir a Zaku.
- ¿A Zaku?
- Si porque no podía pedirle el dinero a mi madre y sabía que Zaku había… que antes Zaku birlaba carteras y que estaba con un tío que le ayudaba.
- Orochimaru – sentenció Kimimaro.
- Bueno, ya te puedes imaginar el resto.
- No le debemos tanto a Orochimaru como creemos – habló Kimimaro.
Lo de Kimimaro era distinto a lo de Tayuya. Él estaba dolido con Orochimaru, se había sentido utilizado por él y luego abandonado porque Sasuke se convirtió en su favorito. Él no era como los demás que seguían a Orochimaru, él no era como Zaku o Tayuya, él no era un delincuente de poca monta, ni uno de esos violentos a los que Orochimaru daba apoyo y refugiaba en su casa "la ciudad de los muchachos", él estaba allí con consentimiento de sus padres, es más, fue su madre quien insistió en que siguiera a Orochimaru.
- Kimimaro - llamó su atención Stella al verle levantarse del asiento - ¿Puedo hacerte una pregunta?
- ¿Me vas a preguntar que tengo en contra de Orochimaru?
- Si, eso mismo. Siempre dices que es un manipulador y yo estoy de acuerdo contigo pero tú eras del grupo de Orochimaru y me contaron que una vez Lee y tú tuvisteis un encontronazo.
- Y también lo tuve con Naruto y con Gaara. Sí, no estoy orgulloso de mi actitud pero en mi defensa diré que Kabuto me había llenado la cabeza de ideas paranoicas y las pastillas que tomaba no me ayudaban en nada.
- Entonces es cierto que te drogabas.
- Pero sin yo saberlo, que es lo triste. Se suponía que eran medicinas... Orochimaru supo ganarse mi confianza, se implicaba conmigo, me ayudaba a hacer los deberes, me explicaba lo que no entendía e incluso me enseñó a jugar al baloncesto, también me acompañaba al hospital cada vez que tenía alguna revisión y me llevaba a pescar; para mí era más padre que mi propio padre y empecé por esforzarme en ser lo que Orochimaru esperaba de mí y cuando me pedía que le ayudase con los nuevos medicamentos que estaba investigando por supuesto que me ofrecía como voluntario porque ¿Cómo iba a hacerle daño un hombre tan bueno como Orochimaru?
- ¿Medicamentos?
- Si... medicamentos... - Kimimaro dio un largo suspiro - No sé si sabes que yo tengo una naturaleza un poco débil. De pequeño siempre estaba enfermo, bueno y también influía el que mi madre era un poco... bastante, hipocondríaca.
- O sea que era una exagerada y demasiado protectora – intervino Tayuya.
- Era muy exagerada y muy protectora. Es verdad que yo me constipaba mucho y que los catarros se me agarraban siempre al pecho pero es que ella ponía el grito en el cielo cada vez que me oía toser. Cuando nací tuve un neumotórax, que no sé muy bien lo que es pero que los médicos dijeron que era porque había respirado muy fuerte al nacer... supongo que alguna explicación tuvieron que dar que fuera entendible para mis padres, el caso es que mi madre se culpó, ya sabes cómo son las madres.
- Y desde entonces se dedicó a protegerte de todo, es entendible – sonrió Stella.
- Mi madre es muy histérica, yo creo que por esa razón mi padre y ella terminaron divorciándose, cosa que aún le hizo sobre protegerme más. Yo enfermaba con mucha facilidad, virus que pasaba a mi lado, virus que se quedaba conmigo, creo que todo era un círculo vicioso, enfermaba, me debilitaba, me entraba la anemia y como estaba débil volvía a enfermarme y así una y otra vez.
- Entonces será mejor que entremos – sugirió Stella – No vayas a acatarrarte y  yo me sienta culpable.
Akane, sentada en una de las mecedoras que había en el salón de la casa de los Nara, arropada con una manta, miraba aburrida la televisión aunque no veía gran cosa porque se había quitado las gafas, la molestaban demasiado.
Sacaba una de las manos de debajo de la manta y cogía uno de los pañuelos de papel de la caja que tenía al lado para sonarse enérgicamente.
- ¡Maldito constipado! – gruñía con ojos llorosos.
Ya era mala suerte haberse resfriado, con lo bien que podía estar pasándoselo con Ino y haciendo cosas interesantes y allí estaba, casi encadenada a ese sillón, porque con lo insistente que era la familia de Shikamaru a ver quién era la valiente que se atrevía a levantarse.
Para que no se le hiciera tan aburrida su estancia, la abuela se había empeñado en enseñar a Akane a hacer una manualidad que ella encontraba entretenida y relajante, hacer punto. Y la verdad es que a Akane le interesó pero quizás era porque los ojos no dejaban de llorarle o porque se le caía el moquillo continuamente, el caso es que no conseguía concentrarse ni que le saliera bien.
Impaciente como era para todo, Akane terminó por dejarlo a un lado, estaba claro que no se encontraba en situación de hacer punto y era una lástima porque los colores de las lanas eran bien bonitos y le apetecía hacer unos patuquitos para sus bebés.
El sonido de su móvil parecía activarla. Se incorporó como movida por un engranaje y agarró el teléfono y aún se puso más contenta cuando vio quien la llamaba.
- ¡Shika! ¿Cómo estás? – casi gritó.
- Bien, bien ¿Y tú y mis renacuajos?
- Fatal. Nos hemos constipado, estoy fatal, llena de mocos y me siento inútil.
- Eso te pasa por dormir medio desnuda.
- Y a ti bien que te gusta. Además tengo muchos gases y me duelen los riñones y tu hijo no para de patearme.
- Mendokusei, tú vas a tener de todo ¿Qué te falta por padecer?
- Pues de momento no tengo almorranas ¿Has ido al entierro?
- El entierro es mañana pero no, no he podido ir al tanatorio porque me ha llamado el doctor, el ginecólogo.
- ¿Por qué? ¿Pasa algo? Ya… no me lo digas, me ha vuelto a dar el azúcar alto en los análisis.
- Si, eso mismo. Es un rollo, calabacita, pero te tienen que hacer otros análisis la semana que viene.
- ¿Otra curva?
- Lo siento. Pero mira el lado positivo, el domingo vendrás conmigo a Kenosha y pasarás aquí la semana, podrás ver a tus amigos.
- Si, eso es cierto y estoy deseando ver a todo el mundo.
- Pues entonces ya sabes, ve preparando la maleta.
- Oye, Shika… anda, dímelo – habló en tono mimoso.
- ¿El que?
- Ya lo sabes… es que estoy muy sensible y tus renacuajos y yo queremos oírlo.
Shikamaru chasqueó la lengua.
- ¿Por qué? Si no me dices por qué no te lo digo.
Shikamaru alzó la vista y vio delante de él a Chouji y Ryuko que esperaban a que y le miraban sonriendo con malicia. Al verlos se giró dándoles la espalda y se alejó unos pasos.
Chouji y Ryuko sonrieron aún más.
- Nunca me habría imaginado lo tiernito que puede ponerse Shikamaru – comentaba Ryuko.
- Chisst, que te va a escuchar.
- ¿Qué voy a escuchar? – habló de improviso Shikamaru acercándose de nuevo – Anda, dejad de hacer manitas y vámonos antes de que nos congelemos.
- ¿No se lo has dicho a Akane? – preguntó Ryuko.
- ¿El qué?
- Lo de la prueba que te ha dicho el ginecólogo que tienen que hacerle.
- ¿La amniocentesis? No, no se lo he dicho.
- ¿Y por qué no? – cuestionó Chouji – Deberías habérselo dicho.
- Es que no quiero ponerla nerviosa. Ya sabéis como es, es una exagerada, seguro que empieza a darle vueltas a todo y a pensar que le pasa algo malo o a asustarse por si la van a hacer daño o cosas así y si se pone nerviosa la tensión se le dispara, que es algo que no necesitamos.
- En eso tienes razón – afirmó Chouji – No necesita ponerse nerviosa pero cuando llegue a la clínica y le digan lo que le van a hacer te va a matar.
- Mendokusei, creo que ya encontraré el mejor momento para decírselo.
- Pero no le pasa nada malo ¿verdad? – preguntó Ryuko.
- No… no… solo es para ver la madurez de los pulmones de los bebés… es que ya está de seis meses y… por si acaso.
Ryuko miró a Shikamaru no muy convencida con la respuesta y es que, la cara del chico no transmitía tranquilidad y no era para menos; desde que el médico le dijo que había que hacer esa prueba a Akane, Shikamaru empezó a tener miedo, por más que le aseguró que era solo por precaución y que no había peligro, él no podía dejar de pensar en que algo podría ir mal ¿y si le pasaba algo a Akane? ¿Y si le pasaba algo a alguno de sus niños? Según Asuma eso era ser padre: estar siempre angustiado por si pasaba algo… que problemático era todo.