martes, 19 de agosto de 2014

47. Antes del Tanabata

Cuando Akane regresó a su casa encontró a uno de sus hermanos que no era de allí.
- ¡Yusuke! ¿Que haces por aquí? - se extrañó al ver al muchacho rubio.
- Hola hermanita, ya ves, de visita - el chico se acercó y le dio un gran beso.
- ¿Has hecho los deberes?
- Siiiiii y te he traído algo.
- Está en la habitación - añadió Ginta.
- Hola hija - saludó su madre - ¿Aún no ha salido Takato del baño?
- No, aún no - respondió Ginta.
- Este niño... estará otra vez contándose los lunares - Se oyó un gran ruido bastante estrepitoso - ¡Kenta! ¿Que has hecho? ¡Por dios que niño! ¡Veneno! ¡Veneno puro eres!
Akane encontró encima de su cama una bolsa, miró dentro, parecía tela, también había un sobre, escrito en él ponía: de parte de Ryuko, Jisei, Ten-Ten y Sumire.
- ¿Qué querrán estas ahora? - se preguntó.
Rompió el borde para sacar un papel. Leyó.
"Querida Akane. Como nos hemos emocionado mucho con esto de que Shikamaru iba a pedirte una cita y todo eso nos ha dado un subidón y nos hemos vuelto locas. No te enfades. Sabemos que Shikamaru quería que su madre te dejase un kimono para que te pusieses hoy, un kimono azul con nubes bordadas, pero no ha querido, pero nosotras nos hemos acordado de este vestido, era tuyo, no es exactamente lo mismo pero casi parece un cielo. Maron lo ha arreglado para que sea más modernito y te venga bien. Por favor póntelo, piensa que Maron ha estado toda la mañana liada con él. Queremos que dejes con la boca abierta a Shikamaru y que le demuestres que tú también sabes tener detalles. Un beso. Jisei, Ten-Ten, Sumire y Ryuko. P.D. Pónselo que te lo he arreglado con mucha ilusión. Pásatelo bien. Maron".
- ¡Vaya liantas!
Sacó el vestido, otro papel cayó del suelo
- "Se nos olvidaba" - leyó - "A Shikamaru le gusta tu cuello, recógete el pelo". Realmente están locas.
Reconoció el vestido, se rió, el vestido era ya de hacía unos años. Maron le había quitado las mangas, cambiado el escote para convertilo en un vestido de tirante, le había soltado por algunos sitios y metido por otros, como el bajo, haciéndolo más cortito. Se quedó mirando... si... ¿por qué no? La verdad se veía bastante bien.
Shikamaru estaba a punto de salir de su casa. Al final había seguido el consejo que Jisey y Ryuko le habían dado, no sabía por qué, porque las chicas son imprevisibles y lo mismo se reían de él, pero en fin, se había puesto sus vaqueros negros y se había soltado el pelo.
"...- Oye - le dijo Ryuko al finalizar los ensayos - Si quieres un consejo suéltate el pelo, ella suele decir que te da un punto salvaje muy atractivo.
- Y ponto los vaqueros negros - agregó Jisei - Esos que te hacer un culito muy mono, a ella le entran ganas de... apretarte.
Y se marcharon riendo. Shikamaru se quedó mirándolas con el ceño fruncido.
- ¿Que te han dicho? - se interesó Chouji.
- O me ven como a un objeto o quieren que Akane me ataque, no se... las chicas son demasiado problemáticas."
- Shika - le llamaba la atención su hermana - ¿El hermano de Ino te trajo las flores a tiempo?
- Si, si las trajo a tiempo.
- ¿Eran para Akane?
- ¡Y a ti que te importa!... pesada.
- Shikamaru - habló su madre - ¿Al final vas a salir con esa chica?
- Pues si, voy a salir con ella.
- Hijo ¿Y no podías ir otro día?
- No mamá, tenía que ser hoy.
- O sea que si, que es verdad que sales con ella - recalcó Chiharu.
- Vamos con más gente... mendokusei...
- Lo que sea hermanito, pero vas muy resultón, hasta pareces una persona.
- Hijo ten cuidado con lo que haces, que tu no lo sabes pero te puedes arrepentir.
- Mamá no voy a casarme, solo voy a un festival.
- Tu ten cuidado y compórtate como te he enseñado.
- Si, si, vale, vale.
- ¡Que no repitas las cosas!
- Vaaaaale.
- ¡Y no me contestes! Ven y dame un beso y no vuelvas muy tarde.
Akane casi había terminado de arreglarse cuando sonó el timbre, miró el reloj, debía ser Shikamaru. La madre de Akane, con el hermano pequeño en brazos abría la puerta. Al ver a Shikamaru el pequeño se tiró literalmente a su cuello.
- ¡Shika! - gritó.
- ¡Kenta no! Perdónale Shikamaru.
- No se preocupe señora Ryuga ¿Está Akane lista?
- Pasa... ¡Akane! ¡Ha venido Shikamaru! Pasa, pasa.
- Con permiso. Buenas tardes.
- Mira - Kenta mostró su mano con el puño cerrado y los dedos índice y corazón levantados - ¿Que es?
- ¿Un dos?
- No ¡tonto! Ahí, en la pared ¡Es un conejito!
Shikamaru se giró, la sombra e la mano el niño se veía en la pared, este movía triunfante los deditos.
- ¿Lo ves? Es un conejito ¿a que si?
Shikamaru se agachó a su lado.
- Mira.
Hábilmente las manos de Shikamaru se juntaron de forma que su sombra en la pared pareciese un conejo. El niño abrió mucho los ojos llenos de entusiasmo.
- ¡Un conejo! - exclamó emocionado - ¡Mira mamá, un conejo de verdad!
- Genial artista - habló Yusuke - No solo eres un roba-hermanas si no también hacer funciones de circo.
- Hombre Yusuke... pero tu no eres de esta casa ¿no?
- No ¿Qué pasa?
- ¿Qué le vas a hacer a mi hermana? - se acercó de pronto a él Takato con ojos llorosos - ¿Dónde la vas a llevar?
- Ah... esto... ¿Tengo que decírtelo a ti?
- Takato no le molestes - le advirtió la madre - Siéntate Shikamaru, por favor. Ven Kenta, vamos a vestirte.
- ¿La vas a llevar a un hotel? - preguntó Yusuke.
- ¿Que? ¡No! Por favor ¡De donde sacareis estas ideas!
- Pardillo - se burló Yusuke - Además de roba-hermanas eres un pardillo.
- ¿Vais a ir a cenar? - se oía a la madre desde algún punto de la casa.
- Si, si señora.
- No la traigas muy tarde ¿vale?
- No, volveremos pronto.
- Pardillo - repetía Yusuke.
- No la vas a hacer daño ¿verdad? - continuaba haciendo pucheros Takato.
- ¿Un día vas a traer al gatito? - el pequeño Kenta apareció corriendo y se abrazó a una de sus piernas. Shikamaru sentía que aquella familia empezaba a agobiarle mucho.
- ¡Kenta! - gritó la madre - Perdónale. Venga, tú te vienes conmigo, vamos a esperar a parpá y vemos el festival ¿vale?
- ¡Si! ¡Festival!¡Festival!
- A vosotros os digo lo mismo - se dirigió a sus hijos mientras el pequeño tiraba de ella hacia la puerta - Ya sabéis a que hora tenéis que volver, sobretodo tú, Takato ¿me escuchas? Bueno, que os portéis bien. Shikamaru me marcho, cuida a Akane.
- Si, si señora, no se preocupe. Hasta luego.
Akane entró en el comedor. Shikamaru se levantó.
- ¡Guapa! - exclamó Ginta - ¡Que pena que seas mi hermana!
- ¡Ginta por dios! - gruñó la madre - Hija estás muy guapa. No vuelvas tarde, me voy con tu hermano. Hasta luego.
- Hasta luego.
Shikamaru miraba realmente asombrado a Akane, aquel no eres el kimono de su madre pero igualmente los tonos celestes y blancos parecían un trozo de cielo envolviéndola. Akane sonreía de una forma encantadora y sus ojos, aquellos ojos que siempre le miraban con desdén y desprecio parecía sonreír también.
- ¡Chico! - gritó Yusuke - ¿Te ha dado algo?
- ¿Qué te parece? - Akane se acercó a él.
- Bien... estás... bien - balbuceó.
- ¿Bien? ¿Solo "estás bien"? ¿Me he pasado tanto tiempo arreglándome para que solo me digas "estás bien"? - El carácter de Akane había salido.
Shikamaru sonrió y se acercó a ella.
- ¿Así que has estado arreglándote para mi?
- ¡Yo no he dicho eso!
- Si lo has dicho... ah, chica problemática. Escucha bien lo que te voy a decir porque no pienso repetirlo... estás preciosa.
- Tonto - masculló Akane y se quedó mirando aquella fina sonrisa en los labios del chico.
- ¿No vas a besarla? - volvió a gritar Yusuke - ¡Vamos! ¿No ves que lo está deseando?
- Si tu hermana quiere un beso deberá pedírmelo o al menos robármelo.
- ¡Así se habla! - exclamó ahora Ginta - ¡Que sepa quien manda! ¡Ahí, que sufra y se lo gane!
- ¡Ginta! - gruñó Akane - ¡Deja de decir tonterías! y tú, Yusuke, ocúpate de cosas de tu edad.
- Pardillo...
- ¿No la besarás, verdad? - lloriqueó Takato - No sabes la de infecciones que se pueden trasmitir a través de un beso.
- Takato deja ya las infecciones en paz - se quejó Ginta.
- Lo digo en serio. No beses a mi hermana si no te desinfectas antes.
El timbre sonó.
- Debe ser Hotaru - habló Yusuke - Viene a buscarnos, yo abro.
Así lo hizo y el hermano de Shino entró.
- ¿Estáis listos? - preguntó.
- Hola Hotaru - saludó Ginta - ¿Qué? ¿Listos para la juerga?
- Psst. Hola Akane... hora Nara - dijo con algo de desprecio.
- Hola Aburame - le respondió Shikamaru.
- Ha venido a por mi hermana - explicó Yusuke- Ya ves, los roba-hermanas atacan en cuento te descuidas ¿Has venido tu solo?
- Masaru y Sumomo nos esperan a bajo. ¿Y por qué no vas con Shino, Akane?
- Tu hermano tienes otros planes. Bueno ¿no vamos¿
- ¿A dónde vais? - continuó preguntado el hermano de Shino.
- Al festival.
- ¿Por qué le das explicaciones al mini-Shino? - se quejó Shikamaru.
- Bueno yo también me voy - dijo Ginta - Voy a ver si encuentro alguna pollita que quiera tocarme la cresta.
- Y nosotros también - añadió Yusuke - ¿Estás listo, Takato?
- Si, llevo de todo, pañuelos, las llaves, una linterna, crema para las picaduras, tiritas...
- Vale, vale... vamos... Adiós, pardillo.
- Disfruta ahora que puedes - dijo Hotaru mirando fijamente a Shikamaru - Ya le tocará a mi hermano.
- Adiós Akane - Takato la abrazó - Y no dejes que te bese.
- Vale, vale y vosotros no os metáis en ningún lío.
Hinata arrimaba a su corazón aquel pedacito de papel donde había escrito su deseo.
- Naruto-kun - murmuraba muy bajito - Ojalá este año me atreve a decirte lo que siento.
- Hinata ¿Estás lista? - preguntaba Neji.
- Si nii-san, ya estoy lista ¿Nos vamos ya? Vaya, te has puesto muy elegante, seguro que Temari se... que le gustarás.
- ¡Oh, si! Estáis los dos muy guapos - dijo Hanabi, la hermana de Hinata y por tanto prima de Neji.
- ¿Tú donde vas Hanabi? - se interesó Neji.
- A dar una vuelta por ahí.
- Señorita Hanabi, disculpe - una chica joven vestida con un uniforme de doncella apareció - Sus amigos preguntan por usted.
- ¡Ah! Gracias, ya voy.
Hanabi salió presurosa de la habitación. Neji y Hinata la siguieron más calmadamente. Al llegar al salón principal encontraron a Hiashi, padre de Hinata hablando con Hanabi y cuatro niños y otra niña de su edad, más o menos.
- Espero que esta vez os comportéis como es debido - decía Hiashi - No olvidéis que Hanabi es una Hyuuga, no la metáis en más líos o le prohibiré ir con vosotros, eso también va por ti Hanabi ¿me escuchas?
- Si padre.
- Buenas tardes - saludó Hinata.
- Buenas tardes Hinata-san - respondió algo tontamente Yusuke.
- Buenas tardes Aburame, Kaguya, hermanos Kumoyuki y Sumomo - se dirigió a ellos Neji.
- Vaya pandilla... - suspiró Hiashi - En fin, no os metáis en ningún problema y vosotros dos pasarlo bien también.
- Si señor - respondió muy respetuoso Neji.
- Gracias padre - dijo Hinata.
Los Hyuuga eran una familia muy importante. Hiashi Hyuuga siempre estaba muy preocupado por la seguridad de sus hijas. Años atrás ambas siempre iban acompañadas por un guardaespaldas. Ahora, Neji prácticamente hacía ese trabajo. Neji era hijo de su hermano gemelo, había fallecido siendo Neji aún muy niño y Hiashi lo acogió y lo creó como propio. Aún así Hinata era la primogénita de Hiashi, por tanto la heredera; Neji nunca se sintió parte de esa familia, se sentía discriminado y muy dolido, envidiaba todo lo que Hinata tenía y él no y descargaba su frustración en desprecios, incluso en una ocasión llegó a agredirla. Cuando comprendió lo equivocado que estaba, cuando recapacitó sobre su actitud se avergonzó de si mismo; desde ese momento centró todo su esfuerzo en compensar a su prima y decidió que la protegería. Tanto él como Hinata y ahora Hanabi, había recibido entrenamiento en artes marciales y defensa personal y sabían defenderse. Hinata era mucho mas fuerte de lo que su apariencia mostraba, aún así, Neji se convirtió en su guardaespaldas personal, por eso, casi siempre estaba con ella, claro, respetando su vida privada, tampoco quería agobiarla, ni hacerla sentir incómoda. En resumidas cuentas, siempre que podía estaba allí, cuidándola.
Por su parte, Hinata, a pesar de ser la primogénita y heredera, no creía obtener ningún beneficio de ello, siempre se había sentido insignificante e inútil, no conseguía de su padre ningún alago, solo presiones, eso no hizo más que minar su confianza. Le costó mucho darse cuenta de que ella era tan capaz como cualquier otro, eso fue algo que aprendió de Naruto, a no rendirse nunca, a demostrar que tenía valor y confiar en sus posibilidades.
En cuanto a Hanabi, su padre aún enviaba alguna vez a un guardaespaldas a vigilara. Normalmente la chica se enfrascaba tanto en sus aventuras infantiles que no se percataba, otras si y al final el guardaespaldas terminaba siendo víctima de alguna trastada de Hanabi y sus amigos. Otras veces, como en esta ocasión, Hiashi la dejaba sola; la experiencia le había demostrado que el pasar desapercibida entre sus amigos era la mejor protección, además estaban esos pequeños demonios, inconscientes criaturas dispuestas a lo que fuese con tal de vivir una aventura.
Hanabi siempre iba con los mismo amigos, habían formado una especie de "hermandad inquebrantable!. Puede que fuesen los únicos a los que no impresionaba que fuera una Hyuuga o no pensasen que por el hecho de serlo tenía que ser una mimada repelente y consentida porque a ninguno de ellos impresionaba lo más mínimo que fuese una Hyuuga.
- Bueno, a ver - decía Masaru Kaguya cuando estuvieron en la calle lejos de ojos que les observaran - ¿Cual es el plan?
- Mi hermana ha salido con el Nara - casi gruñó entre dientes Yusuke - Estaría bien que les fastidiásemos.
- Y mi hermano va en un grupo con Sakura - añadió Sumomo - Podíamos echarles una mano.
- ¿Hacer de cupido? - propuso Takato.
- Sssssi - afirmaba entusiasmada Sumomo - Si consiguiéramos que se quedaran solos...
- Lo que necesitamos son las recetas de la amiga de mi hermana, la bruja - hablaba Yusuke - Yo se que tiene pociones y cosas... cosas de bruja.
- ¡Yusuke con eso no se juego! - advirtió Takato.
- Para hoy ya es tarde - intervino Hotaru - Lo ideal es que consiguiésemos entrar en su casa sin sospecha.
- Eso es fácil - habló Hanabi - Solo tenemos que pedirle ayuda para algo.
- Solo necesitaríamos copiar alguna de sus recetas - explicó Masaru - Si consiguiésemos copiarla yo podría hacer una de esas pociones, seguro.
Masaru era un niño curioso, siempre deseoso de saber como funcionaba todo y siempre haciendo extraños experimentos mezclando cosas para ver que podía suceder. El solo necesitaba que le dijeran los ingredientes, del resto ya se ocuparía él, además si los ingredientes eran extraños o difíciles de conseguir no importaba, ya se le ocurriría algún tipo de sustituto.
- Pero hoy no lo podemos conseguir - aclaró Hanabi - Ya es tarde.
- Bueno pues... vamos a intentar hacer lo que sea - se impacientó Yusuke - Venga, busquemos a tu hermano y ya se nos ocurrirá algo.
Llegaba tarde.
A Gaara le molestaba tener que esperar, era algo que no entendía ¿Por qué la gente no era puntual? Si habían quedado a las 7 era porque era a las 7, no a las 7:30, ni las 7:45... a las 7 ¿Tan difícil era de cumplir?
Cuando llegase se lo iba a decir ¿Por qué quedaba con él a las 7 sí luego no llegaba? Pues para eso era mejor quedar mas tarde ¿no?
Claro, sería porque él no era Naruto, seguro que si en lugar de él, hubiese quedado con el rubio de sus sueños, seguro que entonces no llegaba tarde. Al contrario, estaría lista por lo menos... una hora antes.
Pero claro, él no era Naruto, no era el chico por el que suspiraba, con el que soñaba tener una cita... solo era él, Gaara, el amigo invisible, ese amigo del que solo se acuerda cuando se encuentra sola o cuando se siente deprimida, el amigo que está a su lado para escuchar sus lamentos, el imbécil que le da ánimos y le dice que no se preocupe, que algún día Naruto se fijará en ella o también que es un tonto que no ve lo que tiene cerca de él y lo que se está perdiendo.
El solo era el tonto que vive enamorado en silencio de ella. Esperando que algún día sea ella quien se fije en lo que tiene al lado, esperando que le de una oportunidad, siempre esperando.
Temari le miraba de reojo. El mal humor de Gaara se estaba haciendo patente por momentos y también los nervios, porque si, estaba nervioso, ella le conocía muy bien y sabía que estaba nervioso. Impaciente miraba continuamente hacia la dirección donde debían aparecer los Hyuuga, con los cuales habían quedado en ir al festival.
- Tranquilo - habló suavemente - Ya están a punto de venir. Seguro que les han entretenido.
Gaara no contestó, se limitó a mirar a su hermana. El quería contestar, decir que no estaba nervioso ni nada de eso pero era consciente de que iba a ser una contestación muy despectiva y estaba intentado desterrar definitivamente de él ese aspecto insocial.
Temari suspiró. Estaba muy intranquila. No por la tardanza de los Hyuuga si no por haber quedado los cuatro solos, Kankuro se empeñó en decir que no iría con ellos, que tenía otros planes y ahora esto parecía la típica cita de "parejitas" y ella estaba incómoda ¿Que pensaría Neji? Su relación con él no podía calificarse de otra forma que "tirante". No era como cualquier otro amigo, por más que se lo repitiese no era así, se había acostado con él ¿cómo iba a ser como cualquier otro amigo? Era imposible y él ya no la trataba igual, eso lo notaba. Neji era una persona seria y formal, estricto con él mismo, si vida estaba regida continuamente por unas normas, unas impuestas por su familia, otras por él mismo y ella sabía que se lo había trastocado todo, además estaba Itachi... ella misma le había dicho que se sentía confusa y aturdida y que necesitaba un poco de "espacio" personal; hablar de amor y de sentimientos la agobiaba muchísimo e Itachi había sido tan encantador de decir que lo comprendía y que se alejaría un tiempo de ella para que pusiese en claro sus sentimientos... ¡maldita sea! ¿por qué había tenido que ser tan condenadamente encantador?
Gaara la vio venir. Llevaba un vestido blanco que se movía graciosamente mientras andaba, el aire parecía jugar con su pelo negro y ella sonreía dulcemente... Estaba preciosa. Gaara se quedó quieto mirándola con admiración mientras ella sonreía y se sintió totalmente vencido por esa sonrisa.
- Hola Gaara, Temari sentimos llegar tarde ¿Habéis tenido que esperar mucho?
- No... no - balbuceó el pelirrojo - Casi nada.
Siempre le pasaba lo mismo, cuando la esperaba se sentía un bobo, un tipo patético que hacía el ridículo esperando a una chica como ella. Pero en cuanto la veía aparecer todas las consideraciones anteriores se perdían en algún lugar de su cerebro, su corazón se aceleraba y lo único que le importaba era que estaba a su lado, oír su dulce voz, verla sonreír y perderse en sus enormes ojos perlados.
- ¡Que bien! Me ha costado mucho decidir que ponerme, tenía miedo de haceros esperar y que os molestases.
- Te has puesto demasiado guapa - habló Temari - Ahora yo voy a desmerecer.
- No digas eso... tu eres tan... atractiva - Hinata sentía que empezaba a ponerse colorada - ¿Verdad Neji?
- Estás muy correcta - contestó de forma seca intentando disimular su perturbación Neji.
- ¿Correcta? - casi gritó Temari - ¿Pero que clase de cumplido es ese?
- Lo siento... yo quise decir que...
Temari rió, no lo pudo evitar.
- Tranquilo, supongo que querrás decir que voy bien.
- Muy bien - habló bastante avergonzado de su torpeza Neji - Estás... muy guapa, ya verás que al final terminaré peleándome con algún baboso.
- Tu si que estás guapo, seré yo la que termine peleándome con alguna. Venga vamos.
Gaara sonreía con amabilidad. Ya no recordaba que estaba molesto, que no hacía mucho estaba dispuesto a decirle que eso de llegar impuntual era una falta de respeto... ¿Y que más daba? El siempre la esperaría, siempre... en sus citas y en la vida... esperaría, porque con ella la espera siempre merecía la pena.
Sai no se había planteado si estaba bien o mal. No se planteó si estaba haciendo algo correcto o no. Simplemente se planteó que sería lo que un amigo haría y más si, como la madre de Naruto había dicho, ahora él era responsable del sufrimiento que pudiera estar viviendo Misaki y llegó a la conclusión de que lo apropiado era proponer que podrían salir a dar una vuelta por el festival.
Habían quedado en un banco del parque. Allí le esperaba Misaki cuando Sai llegó.
- ¿No es raro que quedes con un chico? - fue el saludo amargo que le brindó Misaki.
- Somos amigos ¿o no?
- Ya pero yo soy lo que soy.
Sai no le comprendía, realmente le costaba comprender las reacciones de ese chico.
- Bueno, vamos - dijo Misaki levantándose - Supongo que habrás quedado con tus amigos.
-¿Tenía que haber quedado con mis amigos?
Misaki le miró tristemente, fue cuando Sai se dio cuenta de que uno de sus ojos parecía algo hinchado y con un color ligeramente distinto.
- ¿Te ha pasado algo?
- ¿A mi?
- Tienes el ojo algo rar...
- No es nada - se apresuró a contestar - Me di un golpe con una puerta. Soy muy patoso.
- Espera - Misaki había girado la cara rápidamente y comenzado a andar, Sai le detuvo sujetándole del antebrazo.
- ¡Ah! - se quejó el chico. Fue entonces cuando Sai se dio cuenta de que llevaba una camisa de manga larga abierta a modo de chaqueta.
- ¿Te he hecho daño?
- Es que soy muy delicado. Venga, vamos.
Sai se quedó pensativo, tanto no le había apretado como para que se quejase así y además ¿por qué llevaba esa camisa de manga larga con el calor que hacía? Eso sin contar con el aspecto de su ojo.
- Sai - habló el chico casi con pena - No hace falta que te lo tomes tan en serio.
- ¿El qué?
- Lo que dijo la psicóloga.
- En cierta forma creo que tiene razón.
- No... para nada. Tu no eres responsable de mi vida.
- Ella confía en mi para que te demuestre que vale la pena vivir y eso haré.
- Te digo que eso era solo un decir y...
- Claro que no puedo hacerlo si no me cuentas nada - Misaki le miró confundido y Sai sonrió con su habitual sonrisa enigmática.
Sakura caminaba hacia la casa de Ino enfrascada en sus pensamientos. Estaba empezando a sospechar que a Sasuke le interesaba Sumire. Hacía ya algunas semanas que comenzó a pensarlo pero ahora la sospecha había crecido, si se ponía a recordar llegaba a la conclusión de que precisamente este año que está Sumire es cuando Sasuke está comenzando a cambiar ¿casualidad? Sasuke siempre había sido orgulloso y no se relacionaba con nadie, sin embargo, regresa Sumire y empieza a cambiar, puede que a lo mejor solo fueran sospechas suyas, pero es que eran muchos detalles, por ejemplo, el otro día, cuando les invitó a su piscina también la invitó a ella y él nunca se había relacionado con ese grupo, nunca había demostrado ni el menor interés pero es que ahora está Sumire... demasiada casualidad. Luego, en la piscina, le molestó que Ino hiciera un comentario sobre su bikini, sí. Ino no lo hizo con malicia, solo apuntó que no era de esta temporada pero Sasuke puso un gesto de desagrado que a ella no le pasó desapercibido y no solo eso, también habló de forma seca y dura diciendo que las chicas eran crueles con las otras chicas ¿Y cuando él había opinado sobre esas cosas? Nunca, solo ahora, cuando está Sumire.
Bueno, en el fondo no se sorprendía tanto, estaba segura de que algún día Sasuke mostraría interés por alguna chica, tampoco se sentía tan decepcionada, Sumire era una buena chica y ella la consideraba su amiga y sabía que no iba a intentar quitárselo, no, a Sumire no le interesaba Sasuke, de ninguna forma, pobre Sasuke... aunque eso no era tan malo porque el que Sasuke demostrase interés por una chica quería decir que era humano después de todo, como cualquier chico y así parecía mas fácil acercarse a él, además que le interesase Sumire no significaba que ella no pudiese seguir intentando gustarle, es más, seguro que si él intentaba algo con Sumire, cosa improbable en él, esta le va a rechazar y allí estará ella para consolarle y demostrarle que puede confiar en ella.
Siempre hay que ver que de una situación mala se puede aprovechar algo bueno.
Ella no se iba a rendir, eso estaba muy claro y ahora que se daba cuenta que Sasuke era como cualquier chico, que no era un ser al que no se podía alcanzar y que parecía estar por encima de las necesidades amorosas de los adolescentes, ahora, aún le gustaba más.
Sakura también pensaba que Sasuke pediría a Sumire salir en Tanabata o que querría ir con su grupo habitual, pero no, iba a ir con sus otros amigos, "claro" pensó "seguro que lo hace para disimular, en el fondo es un chico muy considerado... que encanto, a lo mejor se siente confuso consigo mismo".
Ino se miraba en el espejo de su armario. Se miraba de frente y luego de perfil. Sentía rabia, mucha rabia y ganas de llorar. De forma violenta casi se arrancó más que quitarse el vestido que llevaba puesto... no se gustaba, no le quedaba bien, le hacía un trasero enorme, una tripa horrorosa, se le notaban los michelines... Asco... asco era lo que sentía cuando se miraba al espejo y le devolvía aquella imagen... Comenzó a llorar llena de desesperación porque además se encontraba sola, nadie la comprendía, todo el mundo la mentía diciéndole que estaba bien ¿por qué la mentían? Volvió a mirarse al espejo, ahora todo el maquillaje se le había corrido... Sonó el timbre de su casa, seguramente sería Sakura... bien, ella era fuerte y lista... dejó de llorar... ella sabía como solucionar ese problema. Fue hacia el servicio a lavarse la cara y volver a maquillarse, tenía que estar deslumbrante... en cuanto a lo otro... mañana le pediría a Shikamaru algunas pastillas mas fuertes y reajustaría su dieta... si, solo tenía que hacer eso, repasar a ver que alimentos no le eran necesarios y le estaban haciendo daño... eso era fácil... ella podía hacerlo.
Y al cabo de un rato Ino salió de su habitación, bella y radiante, como siempre.

46. Ven al festival conmigo

Era día de ensayo. Una vez en su casa, después de las clases, Akane recibió la llamada de Ryuko; por lo visto, Tsunade la había avisado de que como era Tanabata tenían que adelantar el ensayo para poder terminar antes. Ryuko dijo que ella se ocuparía de avisar a los demás, para eso era la secretaria.
- ¿No te molesta? - le preguntó Akane.
- No, es lo que tengo que hacer pero... ¿vendrás con nosotros al Tanabata?
- ¡Pero que cansina que eres! Hasta luego, pelma.
Al regresar al instituto a la hora que le había indicado Ryuko, Akane encontró en la puerta del gimnasio a Kankuro, Sumire, Jisei, Ryuko y Chouji
- ¿No ha llegado nadie más? - se interesó.
- Somos los primeros - contestó Sumire.
- Pero ¿Les has avisado, Ryuko?
- Que si, estarán a punto de llegar.
- ¿Tampoco ha llegado Shikamaru?
- Pues aquí no está - respondió Chouji.
- Se habrá dormido. Voy a por la llaves - habló Akane.
- Ya voy yo - propuso Chouji.
Chouji se fue y regresó pasados unos minutos con la llave en la mano, la metió en la cerradura y la giró; luego empujó la puerta.
- Primero las damas - dijo.
Akane entró la primera en el gimnasio, estaba en penumbra, alguien que encendió las luces. Nadie hablaba, no muy lejos de donde estaba había colocada una mesa de las de las aulas y sobre ellas un ramo de violetas y un conejo de peluche.
Nadie dijo nada. Akane se acercó y miró. También había una tarjeta en el ramo; curiosa como era no pudo evitar leer lo que ponía, se podía ver claramente, si no querían que nadie lo leyese deberían haberla colocado mejor.
"Mírame. Estoy justo detrás de ti", leyó. Oyó la puerta del gimnasio cerrarse.
La curiosidad era superior a ella, giró sobre sus talones y allí estaba... a menos de un metro de ella, con sus manos dentro de los bolsillos del pantalón, mirándola y sonriendo como siempre hacía él, levemente y nadie más a su alrededor.
Akane no supo como reaccionar, no sabía si lanzarle el ramo contra su cara o ignorarle.
- ¿Te gustan?
- ¿Se puede saber que pretendes? - le gritó llena de rabia. No entendía a qué estaba jugando o que pretendía, seguramente sacarla de sus casillas, como siempre.
- Quiero saber si te gustan.
Akane se cruzó de brazos. Esto ya era el colmo.
- ¿Que quieres? ¿Que te de la bendición o algo así?
- No, solo saber si te gusta, si te parece apropiado para pedirle una cita a una chica.
- Bombones hubieran estado mejor que el peluche.
- Pero tú me dijiste un peluche.
- ¡Ya se lo que te dije! Pero he cambiado de idea ¿Es que no puedo cambiar de idea?
- Bueno, yo quería hacer las cosas bien ¿Te gusta o no?
- Me estás sacando de quicio... ¡no sé lo que te hacía!
- Solo dime si te gustan.
- Es un ramo precioso y un peluche muy mono - contestó mirando al suelo, no sabía porqué pero se sentía muy incómoda - Dáselas cuanto antes no vayan a estropearse, será muy tonta si no acepta.
Shikamaru volvió a sonreír.
- Me alegro que te guste... porque son para ti.
Akane levantó la vista y le miró interrogativa.
- ¿Qué? - gritó - ¿De qué vas?
- Ven conmigo al festival, por favor.
- ¿Por qué has hecho todo esto? ¿Te estás burlando de mí?
- Porque quiero ir contigo al festival. No te estoy pidiendo que seamos novios, ni siquiera que salgamos juntos, solo que vengas conmigo al festival.
- ¿Te has vuelto loco?
- Son violetas ¿sabes por qué escogí esa flor? porque son las primeras en aparecen en mi jardín cuando llega la primavera y como ellas tu fuiste la primera en mi corazón, mi primera ilusión, esa que todavía vive dentro de mi y que nunca olvidaré. Quería verte así, callada, delante de mí, escuchándome, porque quiero... pedir que me perdones. Se que fue culpa mía, todo fue culpa mía; sabía que le gustabas a Shino, todos los sabíamos, así que fue culpa mía lo que pasó... por no cuidarte, por no estar pendiente de ti, por no darme cuenta de que te dejaba sola, que te hacía daño y que él sabría... - las palabras empezaban a formar un nudo en su garganta, sus ojos se veían algo enrojecidos - Perdóname, todo lo que pasó fue culpa mía, cometí un error, soy un crío inmaduro que no sabe de la vida, pensé que no pasaría nada pero ¿sabes? mientras estaba con ella me di cuenta de que en mis pensamientos solo estabas tu, todo lo ocupabas tu y corrí a buscarte para decírtelo, para decirte que... y te vi... te vi con Shino y me sentí traicionado y ya no quise ser lógico.
¿Y ahora que hacía Akane? ¿Se ponía la coraza de siempre? ¿Se negaba a escuchar nada más o hacía un esfuerzo y le dejaba terminar? Shikamaru la había pillado con la guardia bajada ¿y ahora qué? Cabezota y orgullosa como era no se resignaba a perder, no ante él.
- Esperaba que me escogieses a mi - contestó dolida - Esperaba ser algo para ti, quería que me hubieses escogido a mi ¿Sabes lo que sentí cuando la propia Temari me dijo que iba a salir contigo? ¿Sabes lo que me dolió que me mintieras? Esperé tu explicación, esperaba una excusa, esperaba que cancelases nuestra cita... si me hubieras dicho que te interesaba más ella yo lo habría comprendido, me hubiese dolido, sin duda, pero al final lo habría aceptado, pero no, tu no, tuviste que jugar a dos bandas y eso no se hace.
- Yo no quería jugar a dos bandas. Pensé que Temari quería hablar conmigo, somos amigos y no iba a decirle que no... Yo no pretendía enrollarme con ella, yo... yo solo soy un estúpido que cometió un error ¿vas a estar echándomelo en cara toda la vida? No es justo, al fin y al cabo me pagaste con la misma moneda.
Akane sonrió tristemente.
- Te equivocas. Entre Shino y yo no pasó nada. Yo quería estar sola, me sentía muy dolida y... durante toda la mañana seguí esperando tu llamada, una simple llamada para decirme... no se... cualquier cosa... me gustabas mucho y me hubiese creído cualquier excusa... Yo quería estar sola pero Shino llegó y yo rompí a llorar... fue lo que viste. Siento haber mantenido el malentendido durante tanto tiempo, supongo que quería pagarte con la misma moneda.
Y como siempre que Akane no sabía como continuar optó por marcharse. Sabía que esa era una reacción cobarde y se sentía mal. Pasó al lado de Shikamaru, solo pudo dar dos pasos más porque unos brazos que la rodearon por la espada la pararon en seco.
- Perdóname - le susurró al oído - lo siento pero no voy a dejarte ir porque puede que seamos muy jóvenes y que nos hayamos hecho daño y no sepamos como repararlo pero ¿sabes? yo tengo recuerdos muy bonitos y no voy a olvidarlos; no lo pienso hacer porque son muy valiosos; había algo bonito entre nosotros, quizás solo era un subidón de adrenalina pero era bonito. Yo te esperaba a que terminases en el periódico para acompañarte a tu casa y dábamos un rodeo tan largo que casi se nos hacía de noche ¿te acuerdas?
Akane no pudo evitar sonreír.
- Venías al club conmigo - continuaba el chico - y yo no atendía a ninguna partida, me pasaba el tiempo mirándote y Asuma me lanzaba aquellas miradas asesinas. No he olvidado ni un solo detalle.
- Éramos bastante tontos.
- Vamos juntos al festival ¿quieres? No tenemos que ir solos, vamos con Chouji y Ryuko, además también van a venir Kiba y Ten-Ten. Lo pasaremos bien.
- ¿No tenías un compromiso o algo así?
- No quería que sospechases.
- ¿Y has organizado todo esto de las flores solo para decirme que fuéramos con Chouji y Ryuko al festival?
- Quería que te gustara, quería hacer las cosas bien. Bueno ¿vamos juntos al festival? Yo ya tengo preparados mis deseos.
- Shikamaru tu y yo ya somos amigos, no hacía falta todo esto.
- No es cierto. No confías en mi, no quieres perdonarme, eres capaz de perdonar a todo el mundo menos a mi ¿no crees que ya es demasiado? Cometí un error y lo pagué...
- Te esperé - Akane procuraba que su voz no sonara resentida, lo estaba, porque ella era así y no podía evitarlo pero no tenía ganas de volver a organizar una escena dramática, al contrario, sabía que no conseguiría nada, además ese inútil había conseguido desarmarla, no tenía ni ganas de discutir ¿pero que le pasaba ahora? ¿Había decidido hacer el rol de víctima? porque eso era lo que parecía, que él era el bueno, mirándola con cara de idiota y echándose la culpa de todo y ella... ella era la bruja, egoísta y malvada que no sabía perdonar... pero Akane era cabezota y no estaba dispuesta a… de pronto se dio cuenta de lo obsesiva que era y terminó por derrumbarse - Te esperé aunque sabía que todo se había estropeado, te estuve esperando.
Shikamaru se extrañó del tono calmado de la chica.
- Y no me refiero solo a ese día, no, me refiero a después, pasaron los días y yo seguía esperando a que te acercaras a mi para hablar, para explicármelo... pero tú empezaste a salir con una tras otra.
- Tú estabas con Shino ¿que querías que hiciera? Le habías escogido a él.
- Bueno, mejor no seguir con este tema que no nos lleva a nada.
- Akane - dijo a penas en un susurro - Quiero decirte algo.
- Venga, dilo.
- Quiero decirte algo importante.
- Aprovecha ahora que quiero escucharte.
- Es que se que no me vas a creer y no quiero que te rías de mi, ni te molestes, ni te sientas incómoda.
Ante aquellas palabras que sonaron muy conocidas, Akane abrió asombrada los ojos.
- ¿Qué es lo que quieres decir?
- Yo te considero mi amiga y no me gustaría que dejáramos de serlo.
- Shikamaru ¿a qué estás jugando?
- Prométeme que no te reirás.
- Shikamaru...
- Promételo.
- ¿Te estás burlando de mi?
- Akane, tu me gustas, no se porqué pero me gustas.
- Suéltame Shikamaru quiero que me digas eso mirándome a los ojos.
Shikamaru la soltó y ella se giró mirándole directamente.
- ¿Te acuerdas? - sonrió Shikamaru.
- Debería partirte la cara ¿Por qué haces esto?
- Por que es cierto.
- No puedo creerte y ni siquiera se para qué buscas mi perdón.
- Porque no puedo vivir sin él.
- Supongo que no todo es culpa tuya, yo también soy muy cabezota, lo se - musitó tratando de no llorar - ¿De verdad alguna vez te importé?
- No puedo creer que digas eso, no puedo creer que dudes de aquellos momentos.
- ¿Y entonces por qué me trataste así? - le miró con los ojos llenos de rabia que Shikamaru conocía demasiado bien - ¿Por qué me menospreciaste? ¿Que había hecho yo para merecerme algo así? - Se sentía completamente derrotada pero su orgullo, siempre su orgullo le impedía reconocerlo. Abatida puso sus puños cerrados en el pecho de Shikamaru y dejó caer su cabeza sobre él - ¡Eres un completo idiota! ¿Por qué? ¿Por qué? - Akane comenzó a golpear con sus puños débilmente, daño no le hacían pero le estaban rompiendo el alma - ¿Por qué no hablaste conmigo?
Shikamaru la abrazó delicadamente.
- Lo siento - le susurro al oído - lo siento mucho, tienes razón en todo, pero en ese momento me sentía frustrado, herido y tú me ignorabas. Yo no quería dejarte, pero tú ya no querías verme, creí que era lo mejor.
- ¿Por qué ahora, después de tanto tiempo quieres que vayamos al festival?
- Porque es algo que tenemos pendiente. Nunca tuvimos una cita de verdad y yo te prometí que iríamos, tenía mucha ilusión en salir con nuestros amigos y quería hacer algo especial para ti en Tanabata.
Fuera del gimnasio, los demás se habían sentado en el césped esperando que la puerta se abriese y enterarse de que había pasado.
- ¿Que creéis que pasará ahí dentro? - preguntaba impaciente Sumire.
- Lo mismo - respondía Kankuro sonriendo tontamente - Hacen las paces y todo - Jisei le dio una sonora colleja - ¡Ahu! Ya empezamos.
- No pienses cosas sucias.
- No son sucias, son... naturales.
- ¿Qué son cosas naturales? - se interesó Sumire.
- Luego te lo explico detenidamente, preciosa - de nuevo recibió otra colleja de Jisei.
- ¡Resetea tu cerebro, Kankuro!
- Me estas dañando mi masa gris ¿lo sabías?
- ¡Si no sabes lo que es eso!
- Se que sirve para pensar o algo así.
- A ti no te hace falta, tú piensas con otra cosa.
- ¿Que insinúa Kankuro? - comentó Sumire a Ryuko - Es que no me entero de nada.
- A lo mejor a matado a Shikamaru y se está deshaciendo del cadáver - rió Chouji.
- ¡Mira! - exclamó Ryuko - ¡Ya se abre la puerta! ¡Vamos a ver!
Shikamaru salía del gimnasio, todos se acercaron a él mientras sacaba un cigarro y lo encendía.
- ¿Que tal? - se impacientó Sumire.
- ¿Que te ha dicho? - también preguntó algo nerviosa Ryuko.
Shikamaru asintió con la cabeza. Ryuko y Sumire se abrazaron dando grititos de alegría. Jisei corrió a entrar al gimnasio, algo le decía que Akane querría hablar con alguien.
- Muchas gracias por tu ayuda Ryuko, lo has hecho muy bien.
Kankuro le palmeaba la espalda.
- ¡Monstruo! ¡Que eres un monstruo!
- Shikamaru - Chouji le miraba con una sonrisa burlona - ¿Por qué tu coleta está medio deshecha?
Todas las miradas se dirigieron a esa parte de la cabeza de Shikamaru, este chasqueó la lengua.
- Ahg... mendokusei... No penséis cosas raras, no soy tan bueno como para que caiga a mis pies.
No tardaron en llegar el resto de la clase, a su hora habitual. Kiba corrió a hablar con Shikamaru.
- ¿Se lo has pedido ya?
- Ajá.
- ¿Y que te ha dicho?
- Vendrá.
- ¡Bien! - gritó a la vez que hacía un gesto de triunfo - ¡Toma, toma, toma! ¡La tenemos en el bote!
- Vale, pero procura no gritar tanto.
- ¡Toma Sasuke! ¿Quien es el que manda ahora, eh?
- ¡Kiba! Tranquilízate, estás muy alterado.
- ¿Qué te pasa, cachorro loco? - dijo Shino que estaba sentado cerca de ellos.
- ¡Toma, toma, toma! Es que me ha dado un subidón de mucho cuidado... voy a subirme a las espalderas.
- Parece muy emocionado - sugirió Shino - Si sigue con ese entusiasmo Ten-Ten no va a saber si sale con un chico o un cachorro enloquecido.
Después del ensayo, Sumire acompañó a Ten-Ten a su casa.
- Ponte bien guapa - le decía.
- Sumire me sabe mal que tu no salgas.
- ¡Ah! No te preocupes, mi hermana y yo hemos alquilado una película de esas que hay que ver con gran cantidad de pañuelos.
- Que suerte tienes de llevarte bien con tu hermana.
- ¿Tú no te llevas bien con la tuya?
- ¡Que dices! Es una plasta. Me quita la ropa, usa mi maquillaje, se lleva mis bolsos y luego no le digas nada porque claro, es la princesa de la casa, si me quejo ya están mis padres que "si es que como eres de egoísta", "comparte tus cosas", "que más te da, es tu hermana"... ahora que si yo le pido algo dicen "envidiosa, pero que envidia le tienes a la pobre", "ay cuanta pelusa hay en esta casa" o "tu ya tienes lo tuyo ¿no te parece suficiente?". Que asco, de verdad te lo digo, Sumire, es un asquito.
- Vaya...
- Pero es que encima... ay que rabia me da... es que es perfecta, todo lo hace bien, es la guapa de la familia, inteligente, educada, sabe cantar, no como yo que soy el desastre, torpe, sin gracia y machorra. Siempre están "mira tu hermana", "aprende de tu hermana", "¿por qué no eres como ella?" ¡Ah! Me sacan de mis casillas.
- Bueno pero a lo mejor solo lo dicen para motivarte.
- Y luego está mi hermano, el niño mimado. Yo tenía que haber sido niño ¿no lo sabías? Primero nacía mi hermana, la muñequita de mamá y luego un niño, pero no, nací yo y estropee todos sus planes. Ahora está por un lado mi hermana perfecta y por otro el niño deseado y mimado al que, claro, no se le puede toser y yo en medio... ni fotos mías hay, a veces pienso que ni he nacido... me siento un trozo de carne entre dos panes.
- Pues piensa que la carne es lo que hace sabroso a un bocadillo.
Ten-Ten la miró asombrada, a veces Sumire, sin quererlo, decía cosas increíbles. Se echó a reír.
- Eres asombrosa ¿lo sabías?
- ¿Yo? ¡Que va! Si soy un desastre. Pero oye, dime una cosa Ten-Ten ¿De veras vas a darle un beso a Kiba?
- No creo que me atreva.
- ¿Por qué?
- Me da mucha vergüenza ¿que pensaría de mí?
- ¡Que tonta eres! Con lo bueno que está Kiba, yo lo apretaba y... ¡mira! ¡Si se me cae la baba y todo!
- ¿Y si se enfada conmigo?
- ¡Que se va a enfadar!
- Es que nosotros somos amigos y estamos bien así y quizás perdamos lo que tenemos, a veces es mejor no forzar nada, no quiero perder su amistad, la amistad es una cosa y el amor otra... fíjate en Akane y Shikamaru, son la prueba de que es mejor ser amigos y no avanzar, no quiero tener que reprocharle nada.
- Ya, pero piensa que si Akane y Shikamaru hubiesen dicho más claramente lo que sentían, si no hubiesen tenido tanto cuidado, si lo hubiesen demostrado en público, Temari nunca le hubiese pedido una cita a Shikamaru.
De nuevo las reflexiones de Sumire volvían a sorprenderla.
Jisei miraba fijamente el frasquito de perfume. Era el perfume que Akane se había echado en su cita con Sasuke y que había producido aquellos efectos tan sorprendentes en el chico. Meditaba si ponérselo... solo una gotita, tenía listo el cuentagotas... solo una gotita... quizás era todo el empujón que necesitaba para que Iruka se decantase por ella... solo una gotita, no era mucho y quizás ni fuese suficiente... No. Mejor no. Así no se consiguen las cosas... era una idea bastante estúpida, estaba empezando a comportarse de forma incoherente y ella odiaba ser incoherente. Mejor se podría ese otro perfume que da tranquilidad de espíritu, si, así no se pondría nerviosa. Iba a ir a cenar con sus padres, su hermano e Iruka, era una cena familiar, si, pero... estaría Iruka.
- Cariño - su madre golpeó con los nudillos su puerta - ¿Estás lista?
- Si, entra.
- A ver mi chiquitina... ¡Oh! Te has puesto muy guapa, déjame que te cepille el pelo.
- ¡Mamá!
- No seas tonta, ya se que ya no eres mi niñita pero me gustaría que no crecieras... ¿Sabes una cosa? Iruka ha venido y está guapísimo.
- Mamá que tu ya eres muy mayor para esas cosas.
- Ay hija pero me alegra la vista.
- Como te oiga papá ya verás.
- Chhist. Tú no le digas nada o la liaremos.
- Pues compórtate ¿No ves que Iruka podría ser tu hijo?
- ¿Y que quieres? ¿Que me gusten los viejos?
- ¡Que no te guste nadie!
- A ver... perfecta. Anda ve a saludarle y hacerle compañía.
Iruka estaba mirando por el ventanal. Desde luego a Jisei se le antojó guapísimo, con ese aire distraído, la coleta algo mas baja de lo habitual y algunos mechones estratégicamente sueltos ¿lo habría hecho a propósito? Llevaba una camiseta de color hueso, no muy ajustada pero si lo suficiente como para marcar sus bien formados brazos y un pantalón el mismo color rematado con un cinturón negro... Jisei sentía aquella maldita noria en su interior.
- Buenas tardes, Iruka-sensei.
Iruka se giró y la sonrió.
- Buenas tardes Jisei.
- Perdona que te hagamos esperar - Jisei se sentó en el sofá - ¿Quieres tomar algo?
- No, gracias Jisei, no hace falta - fue a sentarse a su lado tratando de actuar con normalidad, como antes siempre lo hacía - Hoy teníais ensayo ¿no?
- Si, hoy tocaba.
- ¿Y cómo lo lleváis?
- Despacio. Ino está empezando a diseñar los trajes de las hadas, está muy emocionada y Sai dibuja muchísimos bocetos de los decorados. Algunos papeles ya están decididos pero los directores no saben en el época situarlo y claro, no podemos adaptar los diálogos y tampoco aprendernos los... lo siento sensei, me enrollo mucho.
Iruka la cogió el mentón.
- Que no me llames sensei, que no estamos en el instituto, aquí soy Iruka, I-ru-ka.
- Claro, Iruka.
- Te has puesto muy guapa ¿vas a quedar con algún chico? - Iruka reconocía que desde que la había visto esa idea parecía martillear en su cerebro.
- No, no. Tú también te has puesto muy guapo ¿vas a ver luego a.… alguien?
- No. Parece que pasaremos la velada juntos - repuso aliviado.
- Te recuerdo Iruka - dijo Kisuke que acababa de entrar en el comedor - Que le queda como medio año para ser mayor de edad.
- Ya estás con tus tonterías Kisuke - dijo Jisei bastante apurada - No ofendas a Iruka.
- Si lo hago por envidia. Pobre Iruka todo el día rodeado de jovencitas, que hay que ver como están algunas jovencitas.
- Kisuke, eres muy desagradable - afirmó Jisei.
- Desagradable, desagradable... ¿tu amiga la pulga no va a venir este año? ¡Que ganas tengo de que cumpla los 18! Le voy a enseñar en abecedario enterito.
- ¡Kisuke! ¡Que asco me das!
- Es lo que hay, hermanita.
Jisei se levantó y se marchó bastante airada según parecía, aunque en realidad lo hacía por lo incómoda que de pronto se había sentido.
- Vamos Kisuke - dijo Iruka - No la hagas de rabiar.
- Es broma - rió Kisuke - Nunca miraría a su amiga, para mi es casi una hermanita.
Aquella afirmación puso bastante intranquilo a Iruka.
Sumomo era una alegre y pizpireta niña de cara redondeada, ojos enormes y redondos, pelo negro habitualmente recogido en una trenza y curiosas cejas aunque no tan curiosas como las de su hermano, el gran, el genuino Rock Lee.
- ¡Hermanito! - gritaba - ¿Vas a salir con Sakura?
- ¡Si! Voy a ir con ella, voy a estar a su lado viendo las estrellas ¿no es maravilloso? A lo mejor hasta pueda cogerle la mano.
- ¡Gualá! ¡Que tengas suerte hermanito! ¡Demuéstrale el poder de la juventud!
- ¡Eso haré! ¡Le demostraré el fuego que inunda mi corazón!
- ¿Va alguien más?
- Si - Lee paso a "modo tragedia" - Por desgracia Naruto también viene.
- No te rindas hermanito, esto no es más que una prueba de la vida para que demuestres aún más tu voluntad.
- ¡Eso haré! ¡No me rendiré! Sakura-chan se dará cuenta de la grandeza de mis sentimientos ¡Si!
Ambos miraban por una de las ventanas con gesto dramático, manteniendo un puño en el aire.
- Muy bonito y dramático - dijo otro chico algo más mayor que Lee, también de pelo negro y ojos redondos, que los observaba sentado en un sillón - Pero me hacéis pasar vergüenza ajena.
- Querido hermano mayor, ¡únete a nosotros! - exclamó la niña corriendo hacia él y tirando de su brazo
- ¡Quita y no me toquéis! Me dais grima. No puede ser que seamos familia, cada vez estoy más convencido de que soy adoptado.
- ¡Anda! - volvió a exclamar Sumomo de nuevo asomada a la ventana - ¡Por ahí vienen Masaru y Hotaru! Me voy, tenemos que ir a buscar a Hanabi ¡Buena suerte, hermanito! Tú no te rindas, Sakura terminará dándose cuenta de lo grande que es tu amor.
- ¡Si! No sabes cuanto valor me dan tus palabras ¡No me rendiré!
- Dios mío... - suspiraba el hermano mayor - Si hubiera alguien más como vosotros el mundo llegaría a colapsarse.
Lee veía desde la ventana como su hermana se reunía con Hotaru Aburame y Masaru Kaguya para juntos ir a recoger a Hanabi Hyuuga y después seguramente a Takato y Yusuke Kumoyuki... "los bellotas" estaban sueltos y solos por Konoha... menudo peligro.
Karin se retocaba delante de su espejo. Respiraba hondo. Aquella iba a ser una noche muy importante. Se sentía nerviosa, sus manos tenían un ligero temblor que la impedían utilizar el lápiz de labios adecuadamente. Respiró hondo de nuevo.
- Tranquila, Karin - dijo mirando su imagen en el espejo - No pasa nada. Es como cualquier otro día.
Pero no era como cualquier otro día. Era el Tanabata, la noche en la que se piden deseos, la noche en la que iba a ver las estrellas junto a Sasuke y él, Sasuke en persona se lo había pedido... vale que también se lo había dicho a Suigetsu y Juugo, pero eso no importaba, lo único importante es que había elegido pasar esa noche con ellos, con ella, no con Sakura, ni con Akane... con ella.
Se había quitado las gafas y colocado unas lentillas. Se había puesto un kimono de su madre, se había peinado recogiendo su pelo con mucho esmero... quería estar guapa, no solo guapa, quería resultar atractiva y femenina, quería lograr que Sasuke la viese como la mujer que era, no solo como a una amiga.
Aquella tenía que ser una noche especial. Ojalá en algún momento pudieran quedarse a solas y ojalá tuviera el valor necesario para decirle lo que sentía y que él la escuchase.
- Animo - se dijo nuevamente frente al espejo - Sonríe Karin, no olvides sonreír.
A pesar de lo descarada que a veces parecía, siempre lanzándole indirectas y no tan indirectas a Sasuke, Karin era solo una chica enamorada, un chica que sentía una atracción irresistible hacia Sasuke, algo ilógico que parecía dominarla y como cualquier chica enamorada también se ponía nerviosa y se sentía insegura a la hora de declarar sus sentimientos porque, como la mayoría de las chicas, sentía miedo al rechazo y eso minaba su seguridad.
Salió de su casa y se dirigió con paso firme a donde Sasuke, Suigetsu y Juugo la estaban esperando.
- ¡Ya era hora pesada! - empezó a gruñir Suigetsu - Todas las mujeres sois unas pesadas y... - Suigetsu se calló de golpe para quedarse mirando a Karin con la boca abierta ¿Esa era Karin?
- Cierra la boca Suigetsu - le dijo Juugo - Te terminarán por entrar moscas.
- Hola Sasuke.
- Vaya - habló sorprendido Sasuke - Te has puesto muy... elegante.
- ¿Te gusta? ¿No estaré muy ridícula, verdad? - dijo tratando de que no se notase su nerviosismo inicial.
- No, estás muy bien. Venga vamos.
Karin se apresuró a cogerse del brazo de Sasuke. Como era habitual en Sasuke, este no hizo ningún gesto ni de agrado, ni de desagrado.
- ¡Malditas mujeres! - gruñía por lo bajo Suigetsu - Son todas insoportables.
- ¿Te molesta que se haya arreglado? - le interrogó Juugo.
- No, me da igual lo que haga. Solo me molesta que se comporten así con Sasuke.
- ¿Estás celoso?
- ¿Por qué demonios iba a estar celoso? - gritó llamando la atención de Sasuke y Karin.
- Tranquilízate, así no vas a conseguir nada - respondió Juugo.
- ¿Y quien quiere conseguir algo? ¿A mi que me importa lo que haga? Yo lo digo por Sasuke... me da pena, siempre aguantando estas tonterías.
- Ya... claro.
- ¿Dónde vamos, Sasuke? - preguntó en voz alta Suigetsu.
- Iremos a tomar algo ¿queréis?
Karin le miraba embobada... estaba tan guapo y ella se sentía tan bien a su lado que ni las irritantes palabras de Suigetsu lograrían estropearle la noche.