lunes, 1 de septiembre de 2014

122. Avanzando despacio pero seguro

De camino de nuevo al instituto para el ensayo, Shikamaru, Shikato y Akane se juntaron con Chouji e Ino. Las dos chicas caminaban unos pasos por delante, Ino se había enganchado a Akane y le hablaba sin parar de la fiesta que quería hacer para su cumpleaños, parecía muy excitada con esa idea e insistía en que tenía que convencer a Shikamaru para celebrar también su cumpleaños.
- Parece que este año la fiesta de Ino va a ser la bomba - comentaba Chouji.
- Eso parece - decía Shikamaru con gesto de resignación - Pero por suerte yo estaré en el pueblo.
- ¿Por qué? - se interesó Shikato - ¿Que pasa con las fiestas de cumpleaños en esta ciudad?
- Nada, no pasa nada - contestó Shikamaru - Es Ino que le gusta mucho llamar la atención. Todo lo que ella hace tiene que ser exagerado.
- ¿Y por qué vienes tú al ensayo? - interrogó Chouji a Shikato.
- Curiosidad.
- ¿No será por Ino? - volvió a interrogar.
- A Chouji le gusta hacer de guardián de Ino - puntualizó Shikamaru - Los tres nos conocemos desde pequeños.
- Eso ya lo se, os conozco ¿Es que piensa que me quiero comer a Ino o algo así?
- Algo así.
- No te ofendas Shikato - intervino Chouji - Pero creo que no le convienes.
- Me encanta. El caballero Chouji siempre defendiendo a damas en apuros. Eres así desde pequeño.
- Hablando de damas en apuros - habló Shikamaru - Me gustaría que me hicieses un favor, Shikato.
- Hombre, si no es muy problemático, ya sabes que después de todo soy un Nara.
- Se trata de una amiga mía, una muy buena amiga. Es que está como decaída y me gustaría que saliese un poco a ver si se distrae.
- ¿Pero que dices? - alzó la voz Chouji - ¿Es que vas a hacer de casamentero?
- No, no grites, no grites. No quiero que la enamore ni nada de eso, es más no lo iba a lograr. Solo quiero que Temari salga y se distraiga un poco. Yo no puedo hacerlo y créeme, necesita airear su cabecita.
- ¿Temari? ¿Quieres enrollar a tu primo con Temari? - se alarmó Chouji.
- ¿Conozco a esa Temari?
- Mi primo no tiene ni una oportunidad con ella - ignoró Shikamaru a Shikato - Es que Gaara me ha dicho que no quiere salir de casa y... ah, todo esto es muy problemático Chouji pero créeme que Temari también tiene sus problemas.
- ¡Eh! - llamó su atención Shikato - Que estoy aquí, no lo olvidéis.
- Solo quiero que salga un poco con él a ver si deja de pensar en lo que siempre está pensando - continuaba Shikamaru - Además lo que menos le interesa a Temari en estos momentos es fijarse en ningún chico, te lo aseguro.
- ¿Me he vuelto invisible?
- Tu sabrás lo que haces, tu eres el genio y el amigo de Temari - se resignó al fin Chouji - Perdona Shikato ¿Decías algo?
- No, nada, solo me preguntaba si a mi se me tiene en cuenta en todo este tema.
- Es verdad - dijo Shikamaru - ¿No te gustaría salir a dar una vuelta con Kankuro? Tú conoces a Kankuro, iría también su hermana pero no creo que eso a ti te molestase mucho.
- Según he entendido quieres utilizarme para que esa chica se distraiga ¿cierto?
- Si, pero no te preocupes, no se va a enamorar de ti.
- ¿Ah no?
- No, antes te enamorarías tú de ella, te lo aseguro.
- Muy seguro te veo yo a ti. Que sepas que también se desplegar mi encanto de Nara.
- Tu encanto de Nara no sirve con ella.
- ¿Y si no me gusta la chica? ¿Y si es una estúpida insoportable?
Shikamaru se detuvo y le miró de arriba a abajo.
- Te gustará. No has visto tus muchas chicas como esa. Y no es para nada estúpida. Es atractiva, simpática, inteligente y aguda.
- ¿Y por qué está sola entonces?
- Ese es su problema, que tiene demasiados detrás de ella.
Al llegar al gimnasio Shikamaru y Shikato se acercaron a un pequeño grupo compuesto por Kankuro, Sumire, Ten-Ten y Kiba mientras Akane y Chouji fueron directos a donde estaban Jisei, Ryuko, Shino y Temari. Ino, por su parte, fue a sentarse al lado de Sai que dibujaba abstraído de todo, como era costumbre en él.
Después de unas cuantas frases y de preguntarle a Kankuro si podría acompañar a Shikato a dar una vuelta por Konoha, Shikamaru se separó y se acercó a Temari.
- Ven un momento, que quiero decirte algo.
Temari siguió a Shikamaru que se alejó un poco de los grupos.
- ¿Me puedes hacer un favor?
- Claro, dime.
- Es mi primo. Mira es que creo que va a quedarse a vivir como alquilado en mi casa.
- ¿En tu casa?
- Si, es que necesitamos algo de dinero y a él le viene bien y me preguntaba si te importaría dar una vuelta con él y enseñarle Konoha.
- ¿Yo?
- Si. Tampoco te pido tanto. Es que no me fío de tu hermano, ya sabes, estará pendiente de Sumire y eso.
- Es que a mi no me apetece salir.
- Mira, si Shikato no te va a molestar, ni siquiera le vas a interesar, por eso no te preocupes, no intentará ligar contigo ni nada.
- ¿Ah no? ¿Y por qué no?
- Simplemente no eres su tipo ¿Qué me dices? Solo hoy, por favor.
- ¿Por qué solo hoy?
- Porque si no vas tú lo mismo se lo dice a Akane y no quiero que pasen tanto tiempo juntos, ya han pasado demasiado.
- ¿Estás celoso? - rió Temari - ¡Pero es tu primo!
- Es un hombre y Akane tiene las hormonas muy revueltas, mucho.
- ¡Pero va a vivir en tu casa!
- Pero pasará mucho tiempo en la universidad y estudiando y con suerte ni le veremos.
- Me lo dicen y no me lo creo - volvió a reír Temari - Está bien, está bien, te haré ese favor, pero hazme tu otro a mí: ponte celoso más veces, eres de lo más divertido.
Poco a poco fueron llegando el resto de la clase, todos menos el profesor que debía supervisarlos. Para no perder más tiempo Akane decidió que debían empezar ya con los ensayos.
Shikamaru miraba a Akane haciendo lo que era habitual en ella: organizándolo todo. Sakura, Ten-Ten, Kiba, Naruto, Ino y Kankuro estaban a su alrededor escuchando sus ideas. Ella era así, no podía dejar de hacerlo, si no lo organizaba ella no iba a estar tranquila, menos mal que no podía coger y suplantar a alguno de los actores, o a todos, ya veía a Akane haciendo la obra de teatro ella solita. Ahora la veía ensayar una escena con Naruto, algo querría explicar, seguro.
- Bonita aura la que tienes - escuchó de pronto a su lado - Se ve que disfrutas mirándola.
- Me gusta verla así, como siempre ha sido, metiendo sus narices en todo.
- ¿Ha sido suya la idea de invitar a tu primo? - dijo mientras le miraba.
- No, mi primo ha preguntado si podía venir.
- Me gustaría saber que es lo que pretendes.
- ¿Pretendo algo?
- Si, lo noto, además te he visto hablando con Temari. Estás preocupado por Ino y por Temari ¿A que si?
- Vaya, a ti es imposible ocultarte nada.
- Se que Ino ha estado coqueteando con tu primo en el pueblo, me lo han contado Sumire y Ten-Ten, así que creo que no te hace mucha gracia y quieres separarla de ella.
- ¿Eso crees?
- Si y en la comida has estado con Temari, estaba bastante seria y teniendo en cuenta lo distraída que parece últimamente, que evita a Neji y lo que me dijeron las cartas, yo diría que tiene algún tipo de problema y creo que tu quieres matar dos pájaros de un tiro, quieres que tu primo se separe de Ino utilizando a Temari.
Shikamaru frunció en ceño. Mira que las mujeres podían llegar a ser retorcidas y lo peor es que seguro que en su cabecita todo tenía lógica.
- ¿Piensas que quiero que a mi primo le guste Temari para que se olvide de Ino? Ah, tu eres más mal pensada de lo que yo creía.
- Pienso que estás preocupado por Temari porque tiene algún tipo de duda que la está agobiando mucho, una duda que yo creo que tiene que ver con Neji y otro chico y me da la impresión de que tu idea es distraerla.
- A ver Jisei, te doy la razón en lo que dices de Ino, debería darme igual lo que haga pero es mi amiga y creo que Shikato no la va a hacer bien, ella está últimamente muy vulnerable y no es que no me fíe de mi primo pero...
- No, si te entiendo, te entiendo perfectamente. Yo tampoco me fío de Ino, de lo que pueda hacer y de lo que se pueda arrepentir por no pensar.
- Y en cuanto a Temari, pues si, me gustaría que se distrajese un poco, quizás está demasiado metida en sus dudas y no hace más que dar vueltas y vueltas sin ver más allá. He pensado que salir un poco la vendría bien, hacer algo distinto.
- Y de paso distraes también a tu primo.
- A mi primo no tengo que distraerle, él sabe como hacerlo solito.
- Pero de todas formas es lo que yo digo, quieres matar dos pájaros de un tiro.
- Es que no pude pedirte a ti el favor de que le ensañes Konoha. A ti te gusta Iruka-sensei.
Jisei giró rápidamente la cabeza para mirarle con la boca abierta. Shikamaru la guiñó un ojo.
- ¿Quien te lo ha dicho?
- Nadie. No eres tú la única a la que no se le escapa nada.
- ¿Es que se me nota mucho?
- No, para nada pero aunque yo no veo las auras si me fijo en mis amigos y me doy cuenta de muchos detalles.
- Por favor que vergüenza.
- No te preocupes, no diré nada a nadie pero ten cuidado, no me gustaría verte metida en ningún lío.
- Te puedes quedar tranquilo, ya sabes como soy yo.
- Hola chicos - saludó Kakashi entrando al gimnasio.
- ¡Ya era hora, dattebayo! ¡Menudas horas son estas de llegar! - gritó Naruto.
- Lo siento chicos es que había un atasco y...
- Ya, ya, deja de poner excusas que nos conocemos - gruñó Sakura.
- Pero de verdad que...
- Nada, nada, llegas tarde, como siempre - gruñó también Kiba.
- Bueno, vale ¿Y que estabais haciendo?
- Habíamos comenzado con los ensayos - contestó Akane.
- Eso está bien ¿Y los ejercicios para perder la vergüenza?
- Te estábamos esperando a ti - se quejó Ten-Ten - Es que nos gusta que tu también los hagas.
- Ah no, yo no tengo nada que ver con eso. Pero acabo de tener una idea… vamos a trabajar algo muy importante: la improvisación, además de para salir de apuros es fantástica para aumentar vuestra confianza.
- ¿Qué confianza? - se interesó Kiba.
- La vuestra, en vosotros mismos. A veces, durante las representaciones suceden "cosas imprevistas" "accidentes" y tenéis que saber reaccionar a tiempo, no vale con decir "uy, lo siento". Tenéis que demostrar mucha confianza, mucho aplomo en el escenario y saber salir de cualquier situación.
- ¿Y que piensas hacernos? - se acercó a él Naruto.
- Yo no voy a hacer nada… seréis vosotros… a ver… vamos a hacer un pequeño escenario… primero yo voy a decir un tema, que unos voluntarios representareis, así, improvisadamente.
- ¿Qué voluntarios? - preguntó asustada Hinata.
- De momento los que se atrevan, luego ya saldrán los demás.
- Espera, espera - interrumpió Sakura - Ejercicios de esos ya nos hiciste hacer una vez ¿Lo recuerdas? Todos hicimos un poco el ridículo improvisando escenas.
- Y es importante que sigamos trabajando ese tema. Venga, vamos a improvisar un pequeño escenario.
- ¿Tu vas a participar con nosotros? - indagó Akane.
- No, yo os observaré.
- De eso nada - gruñó Sakura - Seguro que te vas a poner a leer ese maldito libro que siempre llevas encima.
- Tú deberías participar dándonos ejemplo - añadió Akane.
- Está bien - dijo rascándose la cabeza - Será divertido. Yo iniciaré la escena y vosotros me daréis la réplica. Vamos a hablar de las premisas.
- ¿Qué es eso de premisas? - Naruto levantó el brazo muy alarmado.
- Unas condiciones, unas normas, so bruto - le gruñó Sakura - ¡Y no interrumpas más!
- Lo primero a tener en cuenta - continuó Kakashi - son vuestros personajes, tienen que ser de Europa, no sé, por ejemplo del siglo XIV o XV, época de caballeros de capa y espada, así que debéis actuar y tratar de hablar lo más consecuente posible con vuestro personaje ¿entendido? Bien, yo seré un caballero occidental… decid un nombre, vamos.
- No se… ¿Lope? - sugirió Neji.
- Si, Don Lope, seré Don Lope, un caballero de la nobleza, distinguido y bastante donjuán, mujeriego que se dice y ahora necesitamos un nombre para la dama que me va a dar la réplica.
- ¿Vale Elena? - preguntó Ino.
- Perfecto, Doña Elena, una joven viuda, perteneciente a la aristocracia, elegante, prudente y discreta, tenerlo en cuenta porque quiero que la que sea actúe así, no como una casquivana o una verdulera, bien ¿Quien se atreve a darme la répicla? ¿Nadie? Vale pues la escogeré al azar - Kakashi miró a todas las chicas - Tu misma, tú Temari, ven aquí.
Temari se acercó a él, a ella le daba igual, si había que hacerlo pues se hacía.
- Recuerda que eres Doña Elena, eres una dama, con una educación apropiada a su rango y a su época ¿de acuerdo?
- Discreta y educada… de acuerdo.
- La escena es la siguiente: Doña Elena está sola en unos jardines, esto van a ser los jardines, utilizad vuestra imaginación, cuando llega Don Lope, altivo y galán, ve a Doña Elena sola y decide cortejarla.
- ¿Qué es eso de cortejar? - Naruto volvió a levantar la mano.
- Que se la quiere ligar. Don Lope es conocido por sus conquistas y se muestra seguro de si mismo.
- Vamos, un chuleta del siglo XV - dijo Kankuro.
- Pero Doña Elena es desconfiada y prudente, además debe mostrarte turbada pero recelosa y debe rechazar a Don Lope.
- Eso si será fácil.
- Pero Don Lope es orgulloso y quiero que la situación se ponga tensa ¿lo entiendes? Y Doña Elena no debe en ningún momento agredir, ni insultar a Don Lope.
- ¿Ah, no puedo?
- Doña Elena es una dama del siglo XV, no valen las patadas a la entrepierna, ni los puñetazos. Eres una mujer débil y asustada, que como mucho daría una bofetada.
- ¡Pues vaya!
- Cuando la escena esté en un cénit, en su punto más dramático, quiero que otro de vosotros, el que quiera, un espontáneo, quien se vea con ánimo de hacer de héroe, salte al escenario en defensa de la dama. Quiero una discusión entre los dos caballeros de la que Don Lope se retire y luego algo como una escenita entre la dama y su héroe.
- ¡Vaya con Doña Elena! - se oyó comentar a Sumire.
- ¿Ha quedado claro? Bien, vamos a buscar un vestuario mas o menos apropiado y los demás coged un banco y ponerlo aquí y sentaos en círculo. Ah, el espontáneo que no olvide coger una espada.
- ¡Animo Kakashi! - gritó Kiba - ¡Que tu puedes!
Kakashi se puso una capa negra y se abrochó a la cintura un cinturón del que colgaba una espada.
Al rato apareció Temari vestida con un pomposo vestido de época y una abanico de plumas.
- ¡Qué guapa estás! ¡Y te queda bien! - dijo Jisei.
- No creas, no puedo respirar, me agobia, además pesa una tonelada, no me extraña que las mujeres no se defendieran, no hay quien se mueva.
- Bien, bien, perfecto. Pues nada, Doña Elena, ahí tenéis un banco, sentaos en los jardines y… que empiece la función.
Temari se sentó en el banco, no sin bastante esfuerzo, era más complicado de lo que parecía moverse con ese vestido. Abrió el abanico y melancólicamente, con un suspiro empezó a abanicarse, mirando lánguida a lo que se suponía era la lejanía. Temari ya no era Temari, era Doña Elena.
Kakashi, Don Lope, entró en escena en uno de los laterales.
- ¡Oh! ¿Qué es aquesto que ven mis ojos? Doña Elena, viuda de Pinzón ¡Sola en estos jardines y a estas horas de la tarde! ¿Será que el recuerdo de su marido la mantiene intranquila? ¿Será que su corazón añora el amor perdido y se deja arrastrar por ese dulce sentimiento llamado melancolía? ¡Pardiez que no he de dejar que una dama suspire en vano! Tres años pasan ya desde el fallecimiento del difunto, tiempo es más que suficiente para guardar el luto, una dama como Doña Elena merece escuchar nuevas palabras de amor y serán mis labios los que las pronuncien o no he de llamarme Don Lope de Ulloa.
- ¡Ala! - exclamó Lee - Que manera mas fina de decir que se la quiere trajinar.
- Chisst, calla - le miró iracunda Ten-Ten.
- Doña Elena - Don Lope hace una reverencia.
- ¡Ah, Don Lope! No os había visto llegar, abstraída estoy en mis pensamientos.
- Triste os veo Doña Elena y más triste aún es ver el brillo de vuestros ojos apagado por el velo de la melancolía.
Ahí comenzó la improvisada escena entre Kakashi y Temari, Kakashi en el papel de Don Lope intentaba conseguir la atención de Doña Elena, si no algo más y Temari, en el papel de Doña Elena, le rechazaba airada pero educada. En un momento dado Kakashi comenzó a actuar de un modo algo más agresivo pero Temari, fiel a su papel, contuvo las ganas de partirle la cara, que era lo que su natural instinto le decía y simplemente se limitó a hacer el ademán de darle un bofetón aunque Don Lope sujetó la mano de la dama y aprovechó para atraerla hacia sí.
- Esto se está poniendo mal ¿El que no va a venir nadie a salvarte? - susurró Kakashi al oído de Temari.
- ¡Soltad a la dama, presto!
Una espada apuntaba directamente al cuello de Don Lope. Mientras Kakashi suspiraba un "ya era hora" ágilmente soltó a la alumna y de un salto se situó delante de su defensor empuñando su espada.
La aparición del defensor había provocado un exclamación general entre los espectadores, sobretodo porque todos estaban demasiado metidos en la actuación del profesor y su compañera y ninguno se había acordado de que tenía que haber un defensor. Un Shikato con el pelo suelo y vestido con una capa corta y un sombrero con plumas, amenazaba al improvisado donjuán poniéndose delante de Doña Elena.
- ¿Estáis bien, señora?
- ¡Don... Luis! - exclamó perpleja Temari.
- ¿Que se os ha perdido por aquí Don Luis, Duque de Montemayor? - habló Don Lope.
- La honra de una dama que vos estabais a punto de ensuciar. Poneos en guarda Don Lope que aquí y ahora vuestro atrevimiento habéis de pagar.
- Mucho habláis Duque y las palabras se las lleva el viento.
- ¡Basta Don Lope! No se como me he podido contener ¡En guardia!
Comenzaron a cruzar espadas ante una Doña Elena que ponía gestos de miedo.
- ¡Pardiez! - grita Don Lope - Óyeme Duque o tenerme no sabré y seré quien siempre he sido.
- ¡La ofensa que habéis hecho a Doña Elena con sangre habéis de limpiar!
- ¡Que tanto os importa Doña Elena! Vuestra dama no es, además no ha habido ofensa, su honra sigue intacta, yo no tomo mujer por la fuerza.
- ¡Menos hablar y más actuar, señor!
Siguió el cruce de espadas y frases hasta que por fin el defensor del honor de la dama consiguió desarmar al conquistador y hacerle pedir perdón ante las súplicas de Doña Elena que no deseaba que por su culpa muriese el truhán.
Don Lope se marcha, Don Luis guarda su espada, luego se agacha y recoge el abanico de Doña Elena.
- ¿Cómo podría, Don Luis, agradecer el favor que me habéis hecho?
- Permitiendo convertirme en su más fiel servidor, Doña Elena.
- Sin duda la batalla os ha confundido y os hace decir palabras sin sentido.
- Sin sentido no, que de mi corazón salieron y si vos me aceptáis haréis de este el hombre más dichoso de la tierra.
Temari miró confusa a Shikato y luego a Kakashi.
- ¿Ya vale, no? No hace falta seguir más, creo yo.
- Está bien, está bien, ya vale. Un aplauso para nuestra dama que también ha sabido seguir la escena y nuestros improvisado defensor que... ¿Tu quien eres?
- Shikato Nara, el primo de Shikamaru, es que como nadie se decidía pues yo., en fin, espero que no haya molestado.
- ¡Lo ha hecho genial! - gritó Ino aplaudiendo - ¿A que si?
- Y se le veía bien guapo - murmuró Akane mientras se abanicaba con unos papeles - Carai entre él y Kakashi me... ufff, que calores me han entrado.
...
Después del ensayo Temari no tuvo ningún problema en ir con Kankuro y Sumire acompañando a Shikato, le había caído bien el chico y de pronto parecía tener ganas de hacer algo distinto y no quedarse en casa.
- ¿Quieres que vaya contigo? - preguntaba Shikamaru a Akane.
- No, tu vete a estudiar que es más importante. Jisei me acompaña, ella también quiere comprar algo.
- ¿No tenías que ir hoy a la clínica?
- Si y voy a ir con tu madre, no te preocupes.
- ¿No puedo ir yo?
- No, tú a lo tuyo. Deja que vayamos las dos solas, también necesitamos conocernos un poco más y esta es una buena ocasión.
- ¿Tienes que ir a la clínica? - interrumpió Sumire - ¿Te pasa algo?
- No, vamos no creo. Van a hacerme una ecografía a ver si el embrión ha crecido o no.
- ¿Y que pasa si no ha crecido?
- Pues que se ha muerto.
- ¡Ah! - exclamó Sumire - ¿Y eso puede ser?
- Akane ha tenido unos dolores muy preocupantes - explicó Shikamaru - Mira Akane, me gustaría ir contigo. Si ha pasado lo peor me gustaría estar a tu lado.
- No ha pasado lo peor - intervino Jisei - Sigue teniendo la misma maraña de aura.
- Ya, pero permíteme que dude un poco de tus predicciones. Akane... necesito ir, no va a servir mucho que me quede estudiando porque no voy a poder concentrarme en nada.
Shikamaru la agarró de la mano.
- Necesito ir y no te pongas cabezota.
- ¿Tanto miedo te da que se hubiese muerto?
- Lo que más miedo me da es no estar a tu lado si eso ha pasado.
- No tienes que preocuparte, sabes que yo...
Iba a decir que no quería tener ningún hijo pero... pero eso era antes, ahora ya no estaba tan segura, además miraba los ojos de Shikamaru y no era capaz de decírselo. Puso las dos manos en cara de Shikamaru.
- Tú no quieres que se malogre.
- Akane... necesito estar contigo, tu te crees que no te va a afectar pero no es así, te afectará mucho y te dejarán ingresada para hacerte un legrado y yo... yo tengo que esta a tu lado.
- Está bien, iremos los tres a la clínica.
- ¡Que bonito! - exclamó llorosa Sumire - ¡Tontos! ¡Pues no se me salen las lágrimas por vuestra culpa!
- Anda que no eres tu exagerada ni nada - comentó Jisei. Y vosotros, no deis estos espectáculos en público, prefería cuando discutíais.
...
Después de comprar varias cosas y reírse un poco con varias anécdotas y cotilleos, las dos amigas se separaron. Jisei llegó a su casa, iba a abrir la puerta cuando esta se abrió repentinamente.
- Ya era hora, llegas muy tarde, estábamos preocupados por ti - le dijo Kisuke sonriendo al otro lado de la puerta.
- ¿Estabas esperando a que llegase detrás de la puerta?
- No, yo me voy, llego tarde al trabajo y es por tu culpa, si hubieses llegado antes no me pasaría esto.
- ¿Ahora vas a trabajar?
- Dije que iba a sustituir a un compañero y es una pena porque me voy a perder lo mejor. Bueno, hermana, buena suerte.
Jisei se quedó de lo más perpleja pensando porqué su hermano le deseaba buena suerte y porqué se quejaba tanto de que había llegado tarde, además su aura estaba muy extraña.
Oyó voces en el comedor y lo primero que pensó era que su madre estaba viendo la televisión.
- Hola mamá - dijo entrando - Ya estoy en casa.
- Hola Jisei, tenemos visita.
Jisei se había quedado parada mirando al visitante. Era Iruka. Como siempre que le veía sin esperarlo sintió como su corazón parecía darse la vuelta y un hormigueo le subía por las piernas hasta el estómago.
- Hola Jisei - dijo el profesor levantándose.
- Hola Iruka ¿Cómo tu por aquí?
- Ha venido a merendar conmigo y ha traído una tarta - contestó la madre.
- ¿Contigo?
- Claro. Iruka y yo somos muy amigos pero que no se entere tu padre que es capaz de ponerse celoso.
- Voy a dejar esta bolsa en mi cuarto. Ahora vengo.
No tardó en regresar.
- Siéntate Jisei - dijo su madre - También hay tarta para ti ¿Quieres café?
- Si, dame un poco ¿Y a que se debe esta sorpresa? - se sentó al lado de Iruka.
- Venía a hablar con tu madre.
- ¿Lo ves? Viene a hablar conmigo pero no ha querido decirme nada hasta que tú no vinieras.
- ¿Por qué? ¿Qué pasa?
- Verás Jisei es que yo necesito hablar con tu madre y espero que comprendas mi decisión. Yo me siento incómodo con las mentiras, no se mentir y menos a una familia como la tuya que me han acogido casi como a un hijo.
Jisei se asustó, de improviso se puso de lo más nervioso, maldita sea la mala suerte de no poder ver el aura de Iruka, si pudiera hacerlo ya estaría al tanto de lo que pasaba pero así lo único que estaba era empezando a ponerse de los nervios.
- Señora Nagashiyama...
- Me llamo Rika, no me vengas ahora con esas formalidades que no nos pegan.
- Claro... Rika... yo...
Todos los nervios que pudiera tener Jisei en esta vida y en una anterior habían decidido manifestarse reuniéndose todos en su vientre.
- Espera Iruka ¿Quieres un licor? - le interrumpió la madre.
- No, no, gracias.
- Quizás un poco de sake.
Iruka que comenzaba a sentir como sudaba demasiado y la ropa parecía apretarle por todas partes, resopló.
- Bueno, vale. Un poco de sake vendrá bien.
Si, tenía que beber, lo necesitaba, un gran trago.
- Ya lo sabía yo. Voy a por la botella y tu Jisei, venga, come un poco.
¿Pero como iba a comer? El estómago se le había cerrado completamente. Miró asustada a Iruka ¿Estaba pensando en hacer lo que ella estaba pensando que iba a hacer? Maldita sea ella y su incapacidad para ver su aura.
Su madre regresó con la botella y sonriendo, se veía que estaba disfrutando con todo eso. Sirvió a Iruka que lo bebió sin pensarlo.
- Veras Rika yo... yo creo que no soy mala persona. Tengo un trabajo que pienso respetar, lo valoro mucho y no voy a hacer nada que pueda ponerlo en peligro. Tengo una edad que yo considero buena, no soy un adolescente que se deja llevar por sus hormonas pero tampoco soy demasiado mayor. Creo que soy una persona madura y responsable, no tengo interés en salir con cualquier chica que me encuentro y yo...
Jisei sentía que cada vez se estaba poniendo más mala, de hecho ya se sentía hasta mareada.
- No hace falta que te promociones tanto - dijo la madre - Ni que me enseñes tu curriculum y unas cuantos teléfonos para que pregunte tus referencias, que es lo único que te falta...ve al grano antes de que te desmayes.
- A mi me gusta esta familia. He pasado muchos momentos buenos con todos y no quiero que por culpa de no expresarme bien nuestra relación se estropee. Valoro tu amistad y tu confianza y la de tu marido ante todo.
- Vale pero dilo ya que estamos en ascuas ¿Verdad Jisei?
Jisei miró a su madre suplicante, ella lo que quería era poder desaparecer ¿Por qué no funcionaba eso de desaparecer si se deseaba? ¿O por qué no se callaba Iruka y de pronto olvidaba todo momentáneamente?
Iruka tomó aire.
- Me gusta Jisei, es más, creo que siento un tipo de sentimiento más allá de la amistad por ella y me gustaría pedir permiso para poder... solicitar formalmente a su padre y a ti salir con ella.
Jisei ya no podía más de los nervios. Abrió su palma izquierda y con la mano derecha comenzó a hacer un signo en ella, lo hizo tres veces y después se la llevó a la boca como si se lo tragase.
- Vamos Jisei - dijo su madre sonriéndola - Toma tu también un poco de sake, es una ocasión especial y creo que lo necesitas.
Sirvió a su hija y sin pensárselo Jisei lo bebió rápidamente.
- Verás Iruka - habló la madre - Es que lo has dicho casi todo. Ya te conocemos, sabemos que eres una persona honrada y trabajadora y la diferencia de edad con Jisei a mi me parece apropiada, lo que no entiendo es porqué quieres pedir permiso para salir con ella.
- Es que no quiero que penséis que no os respeto o que pretendo algo que pudiera manchar el honor de la familia.
- ¡Que mono eres Iruka! Pero mira, la verdad es que nuestra familia no es demasiado tradicional, entiendo todo eso que dices pero a mi me vale con conocerte y además creo que debería ser Jisei la que te diese permiso para rondarla ¿Que dices Jisei?
- Yo... Es que soy muy joven y soy su alumna.
- Vamos Jisei, Iruka sabe de sobra la edad que tienes y que eres su alumna. Eso no importa, es Iruka y tu vas a cumplir 18 años dentro de pocos meses y sabes que yo me fío de ti. Lo que me importa saber es si tú quieres que él te pida salir o le digo amablemente que no lo intente.
- No hace falta que le digas nada, mamá. Como tú has dicho somos una familia moderna y no hacemos así las cosas. Si quiero salir con él pues saldré.
- ¿Y vas a hacerlo o no? Me refiero a salir.
- Solo saldré con un hombre que me guste y por el que me sienta atraída.
- Eso es muy lógico. Bueno Iruka, ya la has oído, tu me caes muy bien pero la que manda es ella.
- Si voy a salir con él... si me le pide a mí.
- Pero tú eres su alumna.
- Pero no saldremos en el instituto. Allí seré solo su alumna.
- Pero él es mayor que tu.
- Pero a mi no me gustan los chicos de mi edad.
- ¿Sabes una cosa? - dijo levantándose - A pesar de todo creo que Iruka sabe lo que hace y aunque no me gusta su forma de ir despacio creo que es la mejor para vuestra relación. A mi me ha gustado que me pidiese permiso, dice mucho de él, pero claro, todo depende de ti. Voy a recoger esto, tú quédate con Iruka y hablar del tema.
Cogió las tazas vacías y salió camino a la cocina.
- Jisei... ¿Me perdonas?
- ¿Pero que te ha dado? ¿Por qué has hecho algo así?
- Porque me paso el tiempo pensando en ti, recordándote, quiero... quiero darte la mano y oler tu pelo. Parezco un quinceañero enamorado y me siento mal conmigo mismo, además creo que ocultándoles mis sentimientos a tus padres, ocultando que me gustas, creo que les estoy traicionando. Ellos confían en mí y... ya no soy un crío, soy un hombre Jisei, estas cosas no van conmigo. Cuando vengo a tu casa me pongo nervioso, no se como actuar, pienso que me van a descubrir mirándote o algo así...
Jisei se acercó a él y le cayó con un rápido beso.
- ¿Sabes por qué me gustas? Porque eres tú así de... distinto, eres mi Iruka.
- Se que tu eres muy joven por eso no quiero ir con prisas pero necesito... necesito algo más que solo esperar y de verdad que no puedo seguir engañando a tus padres, no puedo, no se lo merecen. Creo que es lo mejor para ir conociéndonos mejor y descubrir si merece la pena esperar o no.
- Es que esto sería una relación muy extraña ¿Y mis amigos?
- No te voy a apartar de ellos. Solo quiero el permiso de tus padres para de vez en cuando salir a pasear contigo, ir al cine, a tomar algo y no tener que dar explicaciones de ningún tipo.
- Pero yo quiero seguir saliendo con mis amigas.
- Me parece perfecto.
- No se Iruka, me apetece salir contigo sin tener que esconderme de mis padres pero es que me asusta un poco.
- Míralo como una forma de conocernos mejor.
- Vamos Jisei - habló de pronto su madre - Di que si de una vez que me estáis aburriendo ya. Iruka esta noche te quedas a cenar y así se lo cuentas a su padre, a ver él que opina.

121. Dudas y miedos

- ¿Qué te pasa Gaara? - decía Hinata - Estas como distraído.
- Perdona es que Sasuke le ha dicho algo a Naruto y ya sabes, Shikamaru me dijo que no dejase que Naruto hablase con él.
- Pero yo creo que lo que no quería era que Naruto hablase con él por lo del tema de Akane, para que no intentase arreglarlo a su manera o algo así pero ha sido Sasuke el que le ha llamado.
- Si, tienes razón, no es lo mismo, no es que Naruto haya querido meter sus narices en el asunto.
- Además... yo, no me gusta ser cotilla pero... Ino comentó antes que... que Akane estuvo hablando con Sasuke.
- Ino es que se entera de todo.
- A lo mejor es que Akane le ha dicho que, ya sabes...
- Que prefiere a Shikamaru y que está embarazada de él - reflexionó - Tienes razón. Que lista eres Hinata, te das cuenta de todo.
- No... no digas eso.
- Pero es que es cierto, siempre estás pendiente de todo lo que te rodea.
- No tiene mucho mérito, solo es que a veces pienso que no hago lo suficiente por mis amigos, querría ayudarlos más.
- ¿Estás preocupada por Naruto?
- Pues si. Naruto es muy buena persona y no tiene maldad ninguna y lo peor es que no se da cuenta de que hay gente con malas intenciones.
- Estás muy preocupada por Naruto - dijo seriamente.
- No más que por otros amigos.
Gaara no contestó, se limitó a mirarla lleno de pena ¿Sería posible que aún sintiese algo por Naruto? Es que hacía muy poco tiempo desde que se declaró a Naruto y ella estaba enamorada de él y los sentimientos no se olvidan tan fácilmente ¿Quedará algo en Hinata aún?
Hinata pareció leerle el pensamiento y casi con miedo puso su mano en la mejilla del chico.
- Gaara no... no estoy todavía enamorada de Naruto, solo es mi amigo, le tengo mucho cariño y no quiero que le hagan daño. No soporto pensar que mis amigos pueden pasarlo mal, no quiero imaginar que alguien hace daño a Naruto, él no se lo merece pero...
Gaara puso su mano sobre la de Hinata suavemente, la levantó de su mejilla y depositó un pequeño beso en la palma.
- Lo siento, no quería que te dieses cuenta de que me ponía celoso.
- ¿Te pusiste celoso?
- Solo me dio un poco de pena.
Gaara quería saber como poder explicarse, como decirle a Hinata lo importante que para él era, que cuando las pesadillas volvían a él, estar a su lado era lo que más conseguía calmar su alma.
...
- ¿Qué tal te ha ido con el Uchiha? - sorprendía Shino en un cambio de clase susurrando al oído de Akane.
- ¡Ah! ¡Shino por dios! No vuelvas a darme esos sustos.
- ¿Qué pasó con Sasuke?
- Nada. Bueno yo creo que todo ha ido bien y que lo ha comprendido. Le he explicado la idiotez que es que siga con esa idea, que ya estaba embarazada antes de nuestra orgía y que yo quiero a Shikamaru. Creo que cuando le hablé de que pasaría cuando naciese lo que sea y viera que no era un Uchiha fue cuando empezó a darse cuenta.
- Además supongo que con lo que es él seguro que sería capaz de pensar que a lo mejor ibas a ponerle los cuernos con Shikamaru.
- Pues lo mismo. Los hombres sois así.
- ¿Entonces le digo a mi padre que hable con el tuyo y le explique no que van a ser abuelos?
- ¿Y por qué no se lo dices tu?
- Porque a mi no me va a creer.
- Creo que tendré que ir yo a hablar con él. Ah, que no se me olvide, le he dicho a Sasuke que creo que le violaste.
- ¿Yo le violé?
- Me pareció más humillante para él que decir que él se equivocó y te violó a ti.
- ¿Y se lo ha creído?
- ¡Yo que se! En el fondo me da un poco de pena, la verdad es que nadie le comprende ¿Sabes que su padre quiere casarle por conveniencia?
- Eso es una guarrada pero bueno seguro que en su familia es una práctica normal.
- A mi me da pena. Quizás porque creo que se siente impotente ante una decisión de su padre y yo se lo que es eso.
- De todas formas será mejor que nos mantengamos alerta y no bajemos la guardia todavía.
- ¿Qué vas a hacer esta tarde después del ensayo?
- Quería ir a ver a Hana ¿Por?
- Anda que no eres tu pillín. No, por nada, por nada.
...
- ¡Malditos crios! - gruñía Anko entrando en la sala de profesores al terminar las clases.
- ¿Que te pasa ahora? - comentaba Kurenai sentada frente a la mesa principal mientras terminaba de guardar unos papeles.
En la sala además estaban Asuma, Kakashi y Jiraiya.
- Los de 1-3, he tenido que tener una charla con ellos, estaban comportándose de forma cruel con uno de sus propios compañeros.
- ¿Cómo de cruel? - se interesó Asuma.
- Tranquilos, creo que lo han comprendido. Es increíble como cuando alguien es más débil acuden todos los chulos como moscas.
- ¿Quieres que hable con algún alumno? - habló Jiraiya.
- No vendría mal que les vigilásemos un poco - añadió Kakashi.
- Perdón - oyeron golpear la puerta con los nudillos y todos miraron para ver a Sai delante de ella.
- ¿Si? - contestó Kakashi - ¿Querías algo, Sai?
- Me gustaría hablar con Jiraiya de un tema privado.
- ¿Conmigo?
- Si ¿Podría ser? Es importante.
- Claro. Anda, vamos al despacho de orientación. Bueno luego nos vemos - se despidió de los demás profesores.
- Hasta luego Jiraiya - le despidieron a su vez.
- Que extraño - comentó Kurenai cuando se hubieron marchado - ¿Que pasará?
- Tendrá algún problema típico de chicos - contestó Kakashi.
- Sai siempre ha sido un alumno muy extraño - añadió Anko.
- ¿No será por lo de Hanakiri? - apuntó Asuma - Últimamente se junta mucho con él.
- Por favor Asuma - gruñó Anko - ¿No irás tu ahora a salir con cosas de homófobos?
- No, yo no. Lo digo por otros alumnos. Quizás se metan con él o algo.
- O quizás se siente confuso consigo mismo - apuntó Kakashi - Quizás quiere ser su amigo pero le molesta lo que otros crean de él.
- Puede ser - reflexionó Kurenai - Ser adolescente es muy complicado aunque Sai siempre me ha parecido muy centrado.
- Eso lo dices porque no deja que sus sentimientos influyan en sus decisiones - habló Kakashi - A saber lo que pasará por su cabeza.
- ¿Que tal la mañana? - dijo Tsunade entrando seguida de Shizune - Ha estado bien movidita ¿verdad?
- Bastante - respondió Anko - Los exámenes médicos han revolucionado a los chicos y eso que esta vez no les hemos hecho análisis de sangre.
- Dímelo a mi - añadió Shizune sentándose pesadamente en una de las sillas - Por cierto Kurenai ¿Has visto ya el expediente de Yamanaka?
- Claro, por supuesto y ahora voy a llamar ya a sus padres. Este tema no lo podemos dejar correr ni un minuto más.
- ¿Los llamas tu o prefieres que lo haga yo? - preguntó Tsunade.
- Lo haré yo, si los llamas tu se alarmarán más y lo mismo la chica se pone más en alerta.
- De acuerdo, pero hazlo hoy sin falta. A ver si puede ser que vengan mañana mismo a hablar contigo.
- Pobre chica - comentó Anko - Es una verdadera pena.
- Sobretodo porque ha sido una alumna ejemplar hasta ahora - afirmó Asuma - De las mejores. Ella subía la media de toda la clase.
- Y la mejor trabajando en grupo - añadió Kakashi.
- Es lo que suele pasar - habló Asuma - Es por su afán de perfeccionismo en todo.
- Pues tenemos que ayudarla - fue rotunda Tsunade - Hay que convencer a sus padres para que visiten a Kushina cuanto antes ¿Y Jiraiya? ¿No estaba aquí?
- Ha venido un alumno que quería hablar con él - contestó Anko.
- Espero que no tarde mucho. Le dije a mi hermano que le llevaría a su casa esta tarde, está deseando verle.
- ¿Tu hermano Nawaki está en la ciudad? - se interesó Shizune.
- Si. Se ha trasladado a vivir a su casa de las afueras. Creo que quiere hacer algún tipo de negocio por aquí.
...
Jiraiya se había sentado en su sillón del despacho que compartían él, Kurenai y Genma, el despacho del equipo de orientación y le había pedido a Sai que se sentase también.
- Dime que problema tienes.
- No es que tenga yo el problema. Bueno, si lo tengo pero técnicamente no es mi problema.
- ¿Entonces?
- Se trata de Misaki Hanakiri ¿Sabes a quien me refiero?
- Claro que lo se. Se quien es Misaki Hanakiri ¿Qué problema tienes con ese chico? Tengo entendido que sois amigos ¿Te ha molestado algo de él?
- No, no, para nada. Es una persona educada y respetuosa, no tengo ningún problema con él, ni con su orientación sexual.
- Eso es bueno ¿Entonces que es lo que pasa? ¿Hay alguien que te molesta por tu amistad con él?
- Nadie me ha molestado y me daría igual lo que dijeran. No sería de buen amigo que basase mi amistad en los rumores o críticas de otras personas.
Jiraiya sonrió y se recostó en el sillón cruzándose de brazos.
- ¿Eso lo has leído en algún libro de los tuyos?
- Pues lo he leído pero también me lo dice mi propio razonamiento.
- Eso está bien. Uno debe ser capaz de decidir sus amigos ¿Y cual es el problema entonces?
- El problema es que se que el novio de su madre le maltrata.
- Eso que dices es muy serio - Jiraiya puso cara grave - ¿Son solo sospechas o lo sabes seguro?
- Lo se seguro. Misaki tiene golpes en su cuerpo, golpes que no han podido hacerse por caerse o darse con una puerta.
- Tiene el brazo roto, cierto, pero dio una buena excusa para eso y los accidentes suceden. Necesitas una buena prueba para mostrar ante una acusación tan fuerte.
- Es que lo se.
- ¿Te lo ha dicho él?
- Si y no. Reconoce que a veces se ha llevado algún golpe pero dice que se lo merece.
- ¿El dice que se lo merece?
- Por favor, sensei, tienes que hablar con él y hacerle entender que por mucho que su madre y él le deban a Orochimaru no puede dejar que le trate de ese manera. Yo he estado en su casa y he hablado con su madre y...
- Espera, espera... ¿Has dicho Orochimaru? - Jiraiya descruzó los brazos se incorporó hacia delante.
- Si. Es el novio de su madre.
- ¿Orochimaru? ¿Te refieres al mismo Orochimaru que yo creo?
- El que fue profesor en este instituto.
- ¿El que reclutó para su academia a Sasuke Uchiha?
- Ese mismo.
- No me lo puedo creer - resopló volviéndose a recostar en el sillón - ¿Es el novio de la madre de Hanakiri?
- Si y les pega.
- ¿Y su madre? ¿Tú sabes lo que dice?
- Su madre es... creo que es una alcohólica.
- No, si, si lo es, al menos lo era cuando pasó todo aquello con ese chico... Este es un tema muy grave - musitó.
- Jiraiya-sensei, Misaki no quiere denunciarle porque dice que le debe mucho.
- Si... es lo que suele pasar. No te preocupes Sai, ya me ocupo yo de todo esto.
- Pero...
- No te preocupes, has hecho lo que tenías que hacer - dijo Jiraiya con aire distraído - Ahora ve a tu casa ¡Ah! y compórtate con Misaki como si no hubieses hablado conmigo, no le digas nada.
Sai no parecía muy convencido pero optó por guardar silencio, levantarse y despedirse. Jiraiya parecía completamente abstraído en sus pensamientos.
- Sai - le dijo antes de que saliera por la puerta - Has hecho bien en decírmelo. Procura no involucrarte con Orochimaru. Se prudente y no te preocupes más. Nosotros nos ocuparemos de ayudar a Misaki.
- ¿De verdad?
- Te lo aseguro.
Normalmente cualquier aviso de malos tratos hacia un alumno era recibido por Jiraiya con preocupación pero en este caso además le producía mal humor. Que Orochimaru estuviese implicado no le hacía ninguna gracia, ya habían tenido bastantes problemas con él en el pasado, demasiado, sobretodo él y Tsunade personalmente como para que ahora volviese a crearlos. Esto no iba a terminar bien, de hecho es que no tenía que terminar bien... no podía creer que su antiguo compañero pudiese ser... la clase de persona que era.
...
Salían del instituto, mientras Hinata hablaba con Temari, Gaara se había parado en seco mirando fijamente a Sakura hablando con Sasori.
- ¿No sientes unos ojos clavados en ti? - le dijo Sasori a Sakura.
- ¿Por no?
- Allí, tu amigo el de Suna.
Sakura se giró y vio a Gaara acercándose a ella con esa cara que parecía dar miedo.
- ¿Te está molestando, Sakura? - dijo secamente.
- No, que va, es que ahora somos compañeros y tenemos cosas que hacer juntos.
- Déjalo Sakura, no tienes que darle explicaciones ¿Tienes algún problema conmigo?
- Sabes que si - respondió Gaara - Todos los problemas.
- Pues vete acostumbrando porque no voy a esconderme para que tú no me veas.
- Gaara - se apresuró a hablar Sakura - Luego hablamos, vale, las cosas no son lo que parecen, te lo aseguro, luego hablamos.
Gaara no dijo nada, solo miró a Sakura y después a Sasori y se marchó. Estaba bastante molesto, sabía que no tenía derecho a decirle a Sakura con quien puede o no puede hablar pero es que él no soportaba a Sasori, no podía, ni quería perdonar lo que le había hecho a Hinata y no iba a mostrarse ni amable, ni simpático con él, es más, ni quería tratarle.
Vio a Shikamaru y olvidando momentáneamente su enfado se apresuró a acercarse a él.
- Hola Gaara - dijo este nada más verle acercarse - ¿Sucede algo?
- Sasuke le ha dicho a Naruto que quería hablar con él.
Shikamaru chasqueó la lengua.
- Bueno, Akane ha estado hablando con Sasuke y según dice parece que no ha reaccionado mal... Naruto aprecia mucho a Sasuke, en realidad creo que es la única persona que le aprecia... quizás necesite hablar con alguien.
- Te lo digo por lo que me pediste.
- Ya, cierto. Bueno es que ahora las circunstancias han cambiado. Quizás le venga bien hablar con Naruto.
- Yo creo que debemos dejarles hablar. Si hay alguien capaz de llegar al corazón de los demás es Naruto. Lo hizo conmigo, lo hizo con Neji, no veo porqué no iba a hacerlo con Sasuke.
- Supongo que debería dar una oportunidad a ese cabeza hueca.
- A ti te aprecia mucho también, no haría nada que te hiciera daño.
- Supongo.
- ¿Has visto a Sakura hablando con Sasori?
- Shizune les puso juntos en un trabajo, quizás sea por eso.
- No me gusta nada.
- Sakura es una chica muy inteligente, no te preocupes por ella, seguro que sabe lo que hace.
- Si tú lo dices, pero no me gusta nada.
- Relájate un poco. A mi tampoco me gusta ese chico pero llevamos años criticando a Sakura por ir detrás de Sasuke, ahora está intentando cambiar, es mejor que no la agobiemos criticando cualquier cosa que haga.
Samui, Omoi y Karui se juntaban con Hinata y Temari, Gaara les observó.
- Antes has estado hablando con mi hermana, te he visto.
- Si, he comido con ella.
- ¿Tu sabes lo que le pasa, verdad?
- Bueno, mas o menos.
- Si, si que lo sabes, ella tiene mucha confianza contigo. A mi me tiene muy preocupado. Hace una semana que... bueno... Temari me tiene preocupado, no quiere salir, huye prácticamente de Neji, se ha pasado el fin de semana en casa prácticamente, no parece la misma.
- Vaya - Shikamaru suspiró profundamente - Está peor de lo que ella dice.
- No te voy a pedir que me cuentes lo que ella no me quiere contar pero es la primera vez que la veo tan baja de moral, ella siempre ha sido una mujer fuerte.
- Supongo que necesita distraerse. Si sigue dándole vueltas a lo mismo va a terminar deprimiéndose.
Hablando habían llegado a las puertas del instituto, allí, Akane, Ryuko y Jisei hablaban con Shikato que acababa de bajar del coche. Ino les adelantó, iba al lado de Stella y Kikyo.
- Es ese chico - la oyeron decir riendo tontamente - ¿Queréis conocerlo?
- Ay pero si es igual que el mediocre del Nara - comentaba Kikyo.
- Es que es un Nara, es su primo, pero es muy... interesante - volvía a reír Ino.
- Bueno el Nara es bastante interesante cuando quiere - decía Stella.
- Ay Stella - se quejaba Kikyo - Desde lo del campamento ese es que ya no eres la misma.
Ino se acercó a Shikato llamando su atención escandalosamente.
- ¡Shikamaru! - gritó Akane - Shikato nos lleva en coche.
- Bueno Gaara, nos vemos en el ensayo de esta tarde. Relájate un poco, andas muy tenso, no te preocupes tanto por Temari.
Eso era fácil de decir pero para Gaara lo más complicado del mundo. El no estaba acostumbrado a esas cosas, nunca se había preocupado por sus hermanos y ahora pasaban tantas cosas de golpe que no sabía como manejarlas.
- Oye Shika - le dijo Chouji mirándole con cara acusadora - Tu primo disfruta sintiéndose un gallito en el corral ¿No?
- ¿Celoso? No tengas miedo, solo dile que Ryuko es tu chica y no se acercará a ella.
- No estoy yo tan seguro.
- No le hagas caso, es que se revoluciona viendo ganado nuevo, según él a las chicas del pueblo ya las tiene muy vistas.
- ¿Y que pasó con Ino? Lo digo porque él es como más mayor que Ino.
- Lo dices como si fuera un viejo verde o algo así, solo tiene 20 años o así.
- Ya, pero Ino es muy cría y a veces se pone muy tonta.
- Mendokusei... no te preocupes, no es el lobo tan fiero como lo pintan.
...
Sasuke y Naruto caminaron un buen trecho en silencio. Ninguno de los dos sabía que decir, Sasuke ya no sabía que impulso era el que le había llevado a decirle a Naruto que le acompañase y Naruto no sabía como romper el silencio sin molestarle y es que Sasuke solía molestarse bastante a menudo con él.
- Bueeeeeeeno - dijo al fin - ¿Cómo te ha ido el día?
- Bastante mal - contestó escuetamente.
- Mañana será mejor ¡vaya que si!
- No, mañana será igual ¿Cómo haces tu para vivir sin preocupaciones?
- ¿Quien dice que no tengo preocupaciones?
- No lo parece.
- Pues las tengo, ttebayo y bastantes pero a veces no merece la pena estar dándole vueltas y vueltas, a veces lo hago, no creas que no, pero mira, yo tengo una teoría, si piensas cosas buenas te pasan cosas buenas pero si piensas cosas malas te pasan cosas malas, las cosas buenas atraen más cosas buenas y las malas más malas.
- Típico de ti.
Volvieron a guardar silencio.
- Naruto - rompió esta vez el silencio Sasuke - Tu tienes muchos amigos ¿Cómo los consigues?
- Ah pues no lo se. Soy yo mismo y sobretodo intento comprenderles.
- Siempre me has considerado tu amigo.
- Mi mejor amigo.
- Pero yo a ti no te comprendo.
- Jeje - rió tontamente - No eres el único, dattebayo.
- No se que te hace tanta gracia.
- Es que tú y yo somos amigos. Hace años creamos un vínculo entre nosotros, nos entendíamos, éramos rivales pero a la vez amigos, nos ayudábamos a superarnos ¿No te acuerdas?
- Creo que me tomé demasiado en serio eso de superarte. Naruto creo que...
- Éramos amigos ¿No te acuerdas? Luego llegó Sakura y nos peleábamos para ver quien le gustaba.
- Yo no me peleé contigo por esa razón.
- ¿Nunca te gustó Sakura? ¿Ni un poquito? Vamos, un poquito te gustaría ¿A que sí? ¿A que si?
- Déjalo Naruto, no sigas por ese camino.
- ¿Te gusta Akane más de lo que te gustaba Sakura?
Sasuke se detuvo, por unos instantes Naruto se preparó para oír alguna de esas frases airadas de Sasuke, esas que le decían que no se metiera donde no le importaba.
- Pero Akane no es para ti - añadió.
- Hoy he hablado con ella y me siento muy mal. La he dejado hablar y hablar y no he sido yo, no se donde estaba Sasuke pero no he sido capaz de nada, me he sentido desarmado ante ella. Quería mostrarme orgulloso, quería... ser yo, Sasuke Uchiha pero... no se que me ha pasado.
- Quizás que has sido razonable.
- La he dejado irse de mi lado sin oponerme y me siento como si me hubiesen quitado algo.
- Has hecho lo que tenías que hacer. Ella va a formar una familia con Shikamaru.
- Yo quería...
- Sasuke, a los amigos no se les puede retener a la fuerza. No podías conseguir la amistad de Akane obligándola a aceptarte.
- Ella me escuchaba y nunca me pedía nada. No quería que me enamorase de ella, ni que la mirase con ojos tiernos, no quería llamar mi atención, ni tampoco me exigía que la hiciese caso continuamente.
- Eso es lo que es una amiga, Sasuke. No lo confundas con otra cosa.
- Claro - sonrió sarcásticamente - No se en que andaba yo pensando.
- Quizás te sentías solo.
- Quizás. Naruto... ¿Tú sabes lo que vas a hacer en el futuro?
- ¿En el futuro? Yo voy a ser famoso, ttebayo. Voy a ser alguien famoso y reconocido, voy a ser el primer hombre en pisar Marte ¡vaya que si!
- Hablo en serio, dobe.
- ¡Y yo también! ¡Ya lo verás! ¡Saldré en los libros de historia, dattebayo!
- Yo tengo una cita concertada para el sábado.
- ¿Cómo?
- Que tengo que casarme con una chica que sea digna para mi familia.
- ¡Pero eso es algo muy antiguo!
- En mi familia no.
- Lo siento, Sasuke, lo siento de veras ¿No te puedes negar?
- Si quiero honrar a mi familia, no.
- ¿Y no sabes con quien te vas a... citar?
- Tengo varias citas programadas.
- Vaya... que frío y triste suena todo esto. Pero el sábado no puedes, ttebayo.
- ¿Por qué no puedo el sábado?
- Porque es el cumpleaños de Ino y tienes que venir.
- ¿Y crees que me va a invitar a mi?
- ¡Vaya que si! ¡Ya lo verás!
Naruto se sentía preocupado por Sasuke pero también se sentía bien porque al menos no había reaccionado de esa forma orgullosa y pretenciosa como se comportaba últimamente, se le veía dolido y vulnerable y seguro que eso le hacía sentirse mal. Quizás su amigo Sasuke no estaba perdido del todo. Ahora se preguntaba quienes serían esas chicas con las que tenía citas concertadas... si que sonaba impresionante, a su edad y ya hablaba de compromiso, compromiso para casarse... quizás la vida de Sasuke era mucho más difícil de vivir que lo que él pensaba.
...
Hinata decidió hacer los deberes antes de volver al instituto para el ensayo, así luego tendría tiempo libre. En su habitación, abrió uno de los cajones del escritorio para buscar la grapadora cuando se fijó su diario, no es que no supiese que estaba allí o que hiciera tiempo que no lo veía, porque lo veía todos los días pero era algo tan normal verlo que ya no se fijaba en él. Era un diario blanco con letras azules, el canto de las hojas dorado y que se cerraba con un pequeño cerrojo; se lo regaló su madre cuando pasó a secundaria porque, según ella, a partir de ese momento pasarían cosas muy interesantes en su vida y a lo mejor le gustaría escribirlas y tener ese recuerdo. Eso era lo que le había dicho, luego supo que se le recomendó la psicóloga como ayuda para que ella pudiese expresar todo eso que sentía, el rechazo que sentía por parte de su padre, el miedo a defraudarle... Hacía ya años que no escribía en él, como que empezó a aburrirse de hacerlo. Lo sacó y rebuscó por el cajón hasta encontrar la pequeña llave.
Lo abrió, lo primero que vio fue una foto de Naruto, sonriente y feliz, como siempre... que pequeño se le veía, claro si tendría 14 años o así. Recordaba que esa foto fue su mayor tesoro durante mucho tiempo. Naruto, con su alegría y su optimismo siempre había sido una ejemplo para ella y ahora también aunque de otra forma porque ahora tenía a Gaara... Gaara, él también era un ejemplo a seguir, con lo mal que lo había pasado cuando era niño y todo lo que se esforzaba por superar sus malos recuerdos. Cuando conoció a Gaara le dio hasta miedo, con ese gesto de enfado hacia el mundo, ese desprecio con el que miraba y esa desconfianza... normal, cualquiera sería desconfiado si hubiera pasado lo que él pasó. Sin embargo fue conociéndole poco a poco y... eran tan valiente, tenía tantas ganas de recuperar el tiempo perdido y de ayudar a los demás... para Hinata no había nadie más valiente que Gaara.
De pronto se sintió confusa ¿Seguía sintiendo algo por Naruto? Porque le quería mucho y cuando hoy le había visto tan decaído en el instituto se había preocupado mucho, no podía dejar de observarlo pero a ella le gustaba Gaara, seguro, esperaba no tener confundidos sus sentimientos porque no se perdonaría a si misma hacer daño a Gaara... no, a ella le gustaba Gaara, seguro, no es que se hubiese apoyado en él porque se sentía rechazada por Naruto, no, seguro que no.
Lo que más aterraba a Hinata era fallar a Gaara o que él pensase que aún sentía algo por Naruto.
Cerró de nuevo el diario y lo volvió a guardar. Iría a hablar con su madre, tenía que decirle que ahora estaba saliendo con Gaara no vaya a ser que alguien se lo dijese antes, además quería hablar con ella porque seguro que la comprendía y la ayudaría con el tema de su padre.
...
- Ve a la cocina y siéntate Akane - decía la madre de Shikamaru - Ahora te traigo la merienda.
- No, no, por mi no te molestes, no tengo hambre.
- He dicho que te sientes. Tienes que hacer cinco comidas al día, es muy importante para mi nieto, su madre tiene que estar sana.
- Mejor no discutas con ella - comentó Shikamaru.
- Y tú también merendarás, los cuatro merendareis. He hecho un bizcocho y quiero que lo probéis. Es sin azúcar, para Akane.
- ¿Sin azúcar? - se quejó Chiharu - Pues debe estar malísimo.
- ¡Chiharu! - su madre la miró fijamente - Te vas a sentar a la mesa con tu hermano, tu primo y Akane y vas a comerte el bizcocho. He tardado mucho en hacerlo así que ni se te ocurra quejarte.
- ¿Yo también tengo que comer la merienda, tía? - habló con cierto tono de burla Shikato.
- Tu también. Vamos, todos a la cocina.
Y todos obedecieron, como buenos niños esperaron a que Yoshino les sirviese un trozo de bizcocho y un vaso de leche.
- A tu madre le pasa algo - decía por lo bajo Shikato en un momento que Yoshino salió de la cocina.
- Creo que necesita que el niño nazca ya - decía Chiharu - Lo mismo está empezando a practicar.
- O eso o quiere tener ella uno propio - añadió Shikamaru, todos le miraron - No se, a veces a las mujeres se os despierta el reloj biológico ese y os entra el instinto maternal.
- Lo mismo siente envidia del embarazo de Akane - dijo Shikato.
- ¡Pero si debe estar ya menopáusica! - gruñó Chiharu.
- ¡Eh que no es tan mayor! - disintió Akane - ¿Cuantos años tiene?
- Creo que 41 o así, no estoy muy segura, según ella a los 27 dejó de cumplir años.
- Pues entonces aún es joven para estar menopáusica.
- Pero es muy mayor para tener un hijo - volvió a gruñir Chiharu - Si hombre, solo me faltaba eso, otro hermano.
- ¿Les has dicho ya algo, Shikato? - dijo Yoshino entrando de nuevo en la cocina.
- Pues no, no les he dicho nada.
- Mejor - partió un trozo de bizcocho y lo puso en un plato - Así se lo digo yo.
- ¿No sería mejor preguntárselo al tío?
- No te preocupes, ya se lo he comentado yo por teléfono. Está de acuerdo - puso el plato en la mesa y se sentó al lado de Shikamaru - He tenido una idea que creo que os puede interesar, me refiero a vosotros dos y también a Shikato.
- ¿Y de que se trata? - preguntó Shikamaru con miedo, esperaba que ahora no volviese a salir el tema de que Akane debería dejar al niño con su madre y ella quedarse con Shikato en el pueblo.
- Shikato y yo hemos descubierto que su universidad está mejor comunicada desde aquí que desde el pueblo. Desde aquí puede ir en tren y no tardaría más de una hora.
- ¿Y desde el pueblo? - se interesó Chiharu.
- Tardo bastante más, así que lo que hago es quedarme en una residencia entre semana.
- Y le cobran demasiado y aún así tiene que coger el tren para ir hasta allá.
- Bueno es que alquilar una habitación cerca de la universidad es bastante caro - explicó Shikato.
- Así que - continuó Yoshino - Yo he pensado que podíais vosotros alquilarle una de las habitaciones que tenéis libres. Sería por un precio económico, no mucho pero sería una ayuda para vosotros.
- ¿Quieres que le alquilemos una habitación al primo? - se extrañó Shikamaru.
- Pues claro, yo os pagaría un alquiler, no me gustaría estar de gorrón.
- ¡Pero eres nuestro primo! - exclamó Chiharu - ¡Mamá, por favor!
- Yo lo que no quiero - añadió Shikato - Y no te ofendas tía, es hacer vida familiar. Solo quiero un sitio donde dormir. Prefiero pagar un alquiler y tener libertad ¿Se me entiende? Si me quedara como primo o sobrino seguramente tendría que seguir unos horarios y todo eso.
- Pensarlo - dijo Yoshino a Akane y Shikamaru - No creo que os vaya a molestar demasiado, a él le haríais un favor, pagaría menos de lo que ahora paga, viajaría menos y vosotros contaríais con un dinero extra que os va a venir muy bien aunque sea para comprar productos de limpieza.
Akane miró a Shikamaru.
- A mi me parece buena idea.
- ¿Estás segura?
- Es tu primo, es de confianza y la verdad que un dinero extra no nos vendrá mal.
- ¿Y no le molestaremos?
- Podéis dejarle una de las habitaciones de la planta baja, el comedor o la salita, así tendría independencia - añadió Yoshino.
- ¿Y las comidas?
- Por eso no te preocupes Shikamaru, yo me las apañaría como hasta ahora. Claro que si os molesto mucho no hay ningún problema, vuelvo a mi residencia y ya está.
- Si no te importa luego lo hablamos - respondió Shikamaru - Ahora tenemos que ir de nuevo al instituto para ensayar.
- ¿Ensayar?
- Están preparando una obra de teatro - explicó Chiharu.
- ¿Y os puedo acompañar?
- ¿Es que has quedado con Ino o que?
- No. Hoy me ha dicho que no va a salir. Ha quedado con sus amigas para ir a un salón de belleza o algo así a echarse no se que en el pelo.
Shikamaru le miró detenidamente y de pronto se le ocurrió.
- Espero saber lo que hago - musitó levantándose.
Se levantó y salió al jardín, allí sacó su móvil y marcó. Espero bastante una respuesta, ya estaba a punto de colgar cuando le contestaron.
- Dime Shikamaru - escuchó a Kankuro.
- Hola Kankuro ¿Tienes algún plan para esta tarde?
- Pues no, ninguno, estudiar si acaso.
- ¿Y me harías un favor?
- Pues no se ¿Que necesitas?
- Es que verás, mi primo está aquí pasando unos días.
- ¿Shikato? ¿Aún sigue por aquí?
- El caso es que yo esta tarde no puedo ocuparme de él porque tengo que estudiar y Akane va a ir a la consulta del ginecólogo.
- ¿Y que quieres que haga yo?
- ¿No podías llevarle a ver Konoha o algo?
- ¿Yo?
- Había pensado pedírselo a tu hermana Temari pero ya sabes como es, lo mismo se mosquea.
- Pues mira, a mi hermana no le vendría mal salir un poco, últimamente se está apolillando.
- Ya pero si se lo pido le va a parecer una encerrona ¿Que te parece si invitas a Sumire y a tu hermana a ir con vosotros? Incluso se lo puedes comentar a Kiba, seguro que Sumire se lo dice a Ten-Ten, las chicas son así.
- Bueno, sería una buena excusa para salir con Sumire.
- Entonces ¿Cuento contigo?
Shikamaru regresó a la cocina justo cuando Akane salía de ella.
- Voy a peinarme y nos vamos - le dijo.
- Bien. Oye Shikaku ¿Entonces vienes con nosotros?
- Si, no tengo otra cosa que hacer ¿No molesto, verdad?
- No, para nada.
En teoría no era mala idea, la cuestión era conseguir que Temari se distrajese un poco.
En teoría.