lunes, 1 de septiembre de 2014

124. Planes de boda, recuerdos del pasado y disculpas

Después de escuchar aquella frase de boca de su padre, Shikamaru se quedó mirándole fijamente esperando no sabía muy bien el que, algún gesto que indicase que solo era una sugerencia o por el contrario que era una orden, alegría, decepción, resignación... algo. Pero Shikaku seguía con su mismo gesto de siempre y miró a su mujer. Shikamaru le imitó y miró a su madre, esta seguía comiendo con naturalidad aunque le daba la impresión de que tenía los ojos demasiado vidriosos.
Akane permanecía callada mirando su comida, eso parecía a primera vista aunque en realidad lo que miraba era su anillo de compromiso y comenzó a acariciarlo lentamente con el dedo pulgar. Después de unos instantes cogió mecánicamente los palillos y los metió en el bol que tenía delante para ponerse a juguetear distraídamente con la comida.
Chiharu era quien rompía ese silencio, sus gritos de alegría parecían llenar todo la habitación. Emitía grititos de satisfacción y aplaudía mientras hablaba con Shikato que la miraba con cara de pensar que su prima se había vuelto loca de pronto.
- ¡Chiharu! - exclamó la madre - ¡Estamos cenando, compórtate como es debido!
- Si, mamá - respondió Chiharu dejando de emitir esos grititos aunque sin disimular su enorme sonrisa.
Ahora Shikamaru miraba a Akane que seguía jugando con los palillos en la comida como abstraída de todo, inmersa en esos pensamientos que él deseaba conocer ¿Que pensaba? En esos momentos se le asemejó que Akane era como un pajarillo enjaulado que toda su vida había intentado salir de su jaula dándose golpes contra los barrotes.
- ¿Y cuándo sería la boda? - preguntó ansiosa Chiharu - ¿Antes de que nazca mi sobrino? Si es antes de que nazca es mejor que sea cuando a Akane aún no se le note mucho la pancita, una novia con barriga no queda tan bonita, además no le vendrá el kimono de boda de la familia.
- No va a haber ninguna celebración - respondió Shikaku - Si ellos quieren casarse que lo hagan cuando quieran.
- Pero papá tu has dicho que deberían casarse... jo, yo ya me había hecho ilusiones.
- No te has explicado bien Shikaku, como siempre, no sabes decir las cosas. Tu padre se refiere a un matrimonio civil.
- ¿Civil? ¡Pero yo creía que nos Nara nos casábamos por el rito sintoísta!
- Es que no es una boda como tu te la estás imaginando - gruñó la madre - Se trata solo de formalizar su relación. No vamos a hacer una ceremonia de ningún tipo, lo primero, no estamos ahora mismo para gastar dinero en una boda y lo segundo, como tú has dicho, no nos da tiempo de prepararla. No, si se quieren casar, que lo hagan más adelante y como un Nara se merece.
- Pues no entiendo nada - refunfuñó la chica.
- Creo - intervino Shikato - Que tus padres se refieren simplemente a que se casen por lo civil, que arreglen los papeles y ya. A efectos legales ellos estarán casados y Akane pasaría a ser Akane Nara, formaría parte de la familia, tus padres podrían meterla en el seguro familiar e incluso todo sería más sencillo.
- ¿Y no lo vamos a celebrar? - se decepcionó Chiharu - Pero bueno, Akane tendrá que ponerse muy guapa y Shikamaru y yo podré comprarme un vestido nuevo, no voy a ir de cualquier forma.
- Creo que nadie va a ira a la boda - contestó Shikato - En las bodas civiles no hace falta ni que vayan los novios.
- ¡Pero cómo va a ser eso!
- ¿Tú no sabes como son las bodas civiles en este país? - rió Shikato - Simplemente alguien va al ayuntamiento, pide los formularios, ellos los rellenan y firman y se vuelven a entregar. En el momento en el que el funcionario sella el registro ya están casados y se les hará su libro de familia.
- ¿Y ya? - abrió los ojos espantada Chiharu.
- ¿Qué mas quieres? - gruñó la madre - Un matrimonio es solo una especie de contrato para la sociedad, lo demás es... es lo que hace bonito una boda. Por eso, si ellos, más adelante, quieren casarse, si de verdad han decidido que quieren hacerlo porque es lo que desean, no por otros beneficios, ni porque se sientan obligados, en ese momento haremos una celebración sintoísta como es costumbre en nuestra familia, invitaremos a todos los familiares y amigos y todo eso. Pero ahora aún son muy jóvenes para tomar esa decisión.
- Y están demasiado presionados - continuó el padre - Akane, Shikamaru, no lo veáis como algo irremediable. Verlo solo como un beneficio para los dos y para todos, para la familia. Mira Akane, tu ya tienes 17 años, según la ley de nuestro país ya puedes casarte sin tener que pedir permiso a tus padres y si lo haces, pasarás a ser parte de la familia Nara y estarías bajo nuestra tutela, si quieres trabajar será más sencillo, todo será más fácil, no serás una madre soltera, no será tan mal visto por la sociedad y...
- Todo serían beneficios - terminó la frase Akane. Respirando hondo levanto la vista y miró a Shikamaru - Entonces nos casamos ¿no?
- ¿Tú quieres casarte conmigo? - preguntó temeroso el chico.
- No Shika, así no - protestó Chiharu - Esa no es forma de pedir a una chica que se case contigo.
- Yo me siento muy mal con esta situación - continuó hablando Akane - Siento que soy una carga para tu familia, tu tienes que seguir estudiando, es importante y yo no puedo trabajar, no tengo estudios para encontrar un buen trabajo y dentro de poco pues tendré que ocuparme del bebé porque para trabajar debería dejarlo en una guardería pero para dejarle en una guardería deberíamos tener dinero cosa que no tendremos si no trabajo y... no puedo cargárselo a tu madre, es responsabilidad mía, no pienso delegarla en nadie, así que... si casándonos ayudo a la familia pues... nos casamos.
- Ahhhhh - se quejó Shikamaru - Que problemática que eres. Has dicho mal una cosa... Has dicho "ocuparme del bebé" eso está mal dicho.
- No quería decir que tú no me fueras a ayudar.
- No, si lo que has dicho mal es eso del "bebé", no tendrás que ocuparte del bebé... tendrás que ocuparte de tu hijo, de nuestro hijo, no lo olvides.
- Entonces - interrumpió Shikaku - ¿Voy mañana al ayuntamiento a por los formularios o no?
- Por mi si - contestó Akane - No te asustes Shikamaru, no es nada que no se pueda deshacer, no te voy a atar a mí por unos papeles.
- No, ya lo estoy por un hijo.
- El divorcio es igual de fácil, no lo olvides.
- ¿Aún no estamos casados y ya me hablas de divorcio? Mendokuseeeeei.
- ¿Estás de acuerdo, Shikamaru? - le interrogó la madre.
- ¿Tu que dices, mamá? - a Shikamaru le daba pena ver a su madre con esos ojos a punto de llorar - Yo quiero comportarme de forma madura y cuidar a Akane y darle lo mejor a mi hijo.
- Mamá, no llores - agregó Chiharu - Akane es buena.
- No voy a llorar - sonrió Yoshino - No estoy triste porque no me guste Akane, no puedo estar mas orgullosa de la chica que mi hijo ha elegido, es responsable, trabajadora y sabe tener los pies en la tierra, ni esto triste porque se me vaya a casar mi niño, es... es porque... sois tan jóvenes y tenéis que renunciar a muchas cosas y... me da mucha pena pensarlo, no sabes la que se te va a venir encima Shikamaru pero yo... nosotros, os ayudaremos siempre en lo que podamos. Claro que quiero que os caséis, quiero que mi nieto nazca dentro de la familia, somos tradicionales y vivir juntos sin estar casados no está tan bien visto como en otros lugares.
- Ya lo ha dicho tu madre - añadió el padre mientras apretaba cariñosamente la mano de su mujer - Somos tradicionales así que, aunque Akane puede casarse libremente me gustaría que mañana tú y yo, Shikamaru, fuéramos a hablar con su padre para pedir formalmente su mano.
- En ese caso - interrumpió Shikato - Creo que en lugar de estas caras tan largas lo que deberíamos hacer es celebrarlo... Akane va a ser una Nara y una Nara muy activa, nuestra familia va a salir ganando.
- Además mi sobrino va a nacer en primavera, un signo de buen augurio.
- Prosperidad para los Nara - añadió Shikato.
Shikamaru y Akane se miraban un poco aún como si se sintiesen anestesiados.
- A fin de cuentas vivimos juntos - dijo Shikamaru - No hay tanta diferencia.
- Y yo ya me comprometí - respondió Akane mirando su anillo.
- Ya solo faltaría que fueran dos para que la suerte sea redonda, como cuando nacen dos cervatillos - dio Chiharu.
Nadie se dio cuenta de la mirada de terror que se dirigieron Shikaku y Yoshino.
- Voy a traer un poco de sake - dijo Yoshino levantándose.
- Ah, toma Akane - Shikaku sacó una llave de un bolsillo - Casi se me olvida, la llave de tu casa. Os pediría, a los dos, que a partir de ahora entréis por vuestra casa. Ya que Chiharu no para en casa puede que tu madre y yo aprovechemos para hacer cosas que quizás no te guste ver.
- ¡Papá! - gritó Chiharu - ¡Por dios, que asco!
Shikamaru deseaba decirle muchas cosas a Akane, Akane deseaba hablar con Shikamaru. Shikamaru sentía el impulso de abrazarla pero se contuvo, estaban delante de sus padres y sus muestras de afecto quizás incomodasen, no había que olvidar que ellos no eran demasiado efusivos, ni tampoco de demostrar esa efusividad en público, pero se moría de ganas de ir a su casa, abrazarla y decirle cuanto iba a cuidarla, que dejase de tener miedo y darle la gracias por confiar en él. Recordó que hace unos meses era todo lo que deseaba, que confiase en él y casi no podía creerse lo que ahora estaba pasando.
Akane miró a Shikamaru y le sonrió. Puede que cometieran un fallo, que metieran la pata por irresponsables, que se comportaran de forma inmadura y estúpida pero quizás es que tenía que ser así, quizás el universo tenía eso previsto para ella, a lo mejor es que su vida era al contrario que las demás... lo había pasado tan mal, se había sentido siempre tan desgraciada, siempre haciendo un montón de cosas que odiaba, sin poder salir a jugar, sin disfrutar de nada y ahora, también tendría responsabilidades pero serían las suyas, no las de otra persona y ese niño, o niña sería suyo... lo primero suyo que tendría... quizás nunca un error fue más acertado.
...
Kankuro había terminado cenando en casa de Sumire y reconocía interiormente que no podía sentirse mejor. Estaba con Sumire y su madre, una mujer alta, morena de ojos oscuros y rasgos raciales que le resultaban de lo más exóticos.
Después del ensayo se suponía que iban a salir con Temari y el primo de Shikamaru, además se lo habían dicho a Kiba y a Ten-Ten pero esta última no podía y Kiba tampoco quiso ir, por lo visto había quedado con Naruto para entrenar. Sumire se quejó de que le dolía aquel lugar de su anatomía que se había golpeado cuando estuvieron viendo las cuevas y no le apetecía mucho andar, quería volver a su casa a tomarse la pastilla que le habían recetado, un anti-inflamatorio y que ya le tocaba. Kankuro la acompañó, entre acompañar a su hermana y a un chico, que le caía bien pero era un chico, y estar con Sumire evidentemente ganaba Sumire.
La chica le invitó a entrar a su casa y así le enseñaría todas esas fotos que tenía y que Kankuro siempre decía que deseaba ver. Y entró, claro.
La tarde se le pasó de la forma más amena que pudo imaginar. Sumire le enseñaba entusiasmada sus fotos, explicándole multitud de detalles de donde, porqué, cuando y como había las había hecho. Además la madre fue de lo más simpática y terminó compartiendo anécdotas de Sumire con Kankuro, como el día que fueron de visita a casa de unos amigos que tenían piscina, por lo visto de pequeña Sumire era igual que ahora, nerviosa, curiosa y no se paraba a pensar en las consecuencias de sus ideas, así que al ver la piscina preguntó si podía meterse, le respondieron que si, creyendo que quería ponerse el bañador, pero antes de que terminaran de hablar con ella ya había dado un paso cayendo dentro y hundiéndose como una piedra ya que no sabía nadar.
Después de ver las fotos Sumire le preguntó si podía explicarle unos problemas de matemáticas que no le entraban de ninguna forma. La madre les dijo que fueran a la habitación de Sumire pero esta se negó, su habitación estaba demasiado desordenada para que nadie la viese, así que se quedaron en el salón.
"... - Tu eres muy listo - le había dicho Sumire de pronto - Yo pensaba que eras un poco tonto.
- Hombre - rió Kankuro - Gracias por el cumplido.
- No, en serio, no te lo tomes a mal, es que eres de los mayores de clase y claro, cuando te conocí pensé que estabas repitiendo por tonto, pero resulta que eres muy listo.
- Ah pero he repetido por tonto, tienes razón - volvió a reír Kankuro.
- ¿Y eso?
- Yo sacaba unas notas horribles, la verdad es que no me interesaba estudiar para nada, odiaba estudiar, faltaba a clase todo lo que podía y más, no he sido muy buen estudiando, creo que era mi forma de intentar llamar la atención de mi padre... claro que a mi padre le daba igual.
- ¿Y Temari? Ella también es muy lista.
- Pero... no estaba muy concentrada... lo suyo es otro tema - No iba Kankuro a estar explicándole que "gracias" a su padre y lo "cariñoso" que era con ella, su hermana sufría una gran falta de atención en clase lo que hizo que su rendimiento escolar fuera más bien poco.
- Tú lo has pasado muy mal ¿verdad que si?
- No he tenido una infancia muy normal, la verdad.
- Es porque no tenías a tu madre, seguro ¿a que si?
- Yo creo que si. Mi padre nunca se ocupó de mí ni de mis hermanos. Cuando murió mi madre le entró como una depresión y se olvidó que tenía hijos. Nosotros fuimos rodando de pariente en pariente y siempre tuve la sensación de estar solo, de que solo nos teníamos a nosotros. Yo quería tener una madre, era lo que más deseaba, iba al templo a pedir a los dioses que por favor me devolvieran a mi madre, me hice hasta cristiano porque hablaban de la resurrección y yo pensaba que si se lo pedía sucedería ese milagro. Luego cambié y pedí que mi padre se volviese a casar con una buena mujer que nos quisiera mucho... después me conformaba con que la siguiente niñera los quisiera...
- ¿Y tus abuelos? Perdona... no quería ser un cotilla.
- No recuerdo mucho de ellos... para mi lo más parecido a una abuela era Chiyo, la abuela de Sasori.
- Que feos recuerdos. Siento haberte preguntado, a veces no me doy cuenta de que puedo ser muy molesta.
- No, no has sido molesta. Por suerte ya todo eso es parte del pasado. Lo que es triste es pensar que tuvo que morir mi padre para que nosotros pudiéramos vivir mejor, sobretodo Gaara, él es quien peor lo ha pasado de nosotros. Yo de pequeño le tenía miedo, solía ser muy violento y miraba con cara de querer matarte y disfrutar haciéndolo... Me costó mucho comprender que se sentía aún más solo que nosotros. Y como mi padre no se preocupaba mucho por nosotros decidí que tendría que "ejercer" de padre y ocuparme de mis hermanos. Yo me creía el mayor y que era mi responsabilidad, quería dármelas de héroe, la madre de Naruto, que es nuestra psicóloga, dice que tengo exceso de sobreprotección hacia mis hermanos..."
Cuando se quisieron dar cuenta ya era la hora de la cena, fue entonces cuando la madre de Sumire insistió en que se quedara a cenar con ellas. Su marido estaba de viaje de negocios y no les gustaba estar solas.
"...- Pero tendría que avisar a mis hermanos - dijo Kankuro - Me estarán esperando.
- Pues avísales, tenemos teléfono - insistió Sumire.
Kankuro así lo hizo y cuando quiso darse cuenta estaba ayudando a Sumire a colocar la mesa.
- Muchas gracias señora Saewanaguchi por la invitación, de veras que me sabe mal molestar.
- Ah, ya olvidaba lo formales que sois los japoneses. No pasa nada, tú siéntate que ya traigo la cena.
- Si no le importa prefiero ayudarla, señora.
- No hace falta que seas tan formal conmigo y llámame Paloma.
- De acuerdo Pa... Paroma.
- Paloma, es Paloma y siéntate de una vez.
- Verás Kankuro, es que mi madre es española y la verdad es que estamos acostumbrados a las costumbres españolas así que no somos demasiado ceremoniosos.
- Tu madre es muy guapa, vosotras os parecéis un poco a ella, por eso tenéis los ojos tan grandes.
- Pues yo creo que es un poco por eso, si.
- Aunque su nombre es difícil de pronunciar ¿Y cómo es que tu padre se casó con ella?
- Pues porque mi padre es diplomático y mi madre intérprete. Es curioso porque mandaron a mi padre a Alemania a un congreso de algo y él no quería ir, intentó no ir pero no tuvo suerte así que fue y allí conoció a mi madre, que trabajaba de intérprete en ese congreso.
- Que gracia, tu padre japonés, tu madre española y van a conocerse a Alemania.
- Ya ves, las casualidades de la vida - el timbre de la casa hizo que Sumire se sobresaltara - Debe ser Ayumi, voy a abrir..."
Al igual que el resto de la tarde la cena había sido muy agradable.
- Bueno, ya me tengo que marchar - dijo Kankuro - se me está haciendo muy tarde.
- Es cierto - contestó la madre - Ha sido muy descortés por nuestra parte retenerte tanto tiempo.
- No, de veras, me lo he pasado muy bien.
- Pues ya sabes donde tienes tu casa para lo que necesites.
- Muchas gracias... Paloma.
- Te acompaño a la puerta - dijo Sumire.
- Despídeme de tu hermana.
- No hace falta - dijo Ayumi apareciendo - Ya regreso. Estaba intentando ponerme este condenado kimono.
Ayumi, con el mismo gesto de desencanto que ponía Sumire cuando algo no le salía como quería, entraba con el obi del kimono en la mano.
- Mamá ayúdame que no se ponérmelo.
- ¿Por qué te has puesto el kimono? - preguntó Sumire de lo más extrañada.
- Quería saber si me quedaba bien ¿Ves mamá como aún me vale?
- Si, es cierto, pero tendremos que llevarlo al tinte.
- Carai - musitó Kankuro mirando a esa chica que se parecía tanto a Sumire y se veía guapísima vestida con ese kimono mientras pensaba si Sumire se vería igual de bonita - Te queda genial.
- ¿Pero por qué te lo has puesto? - insistió Sumire.
- Porque dentro de dos semanas tengo una entrevista, ya sabes, el casamentero que me ha buscado un novio.
- ¿También vosotros tenéis esas costumbres? - se extrañó Kankuro.
- No, para nada - respondió Ayumi - Pero mi padre se empeñó en que al menos tendría que ir a una de esas citas para saber lo que me pierdo y yo accedí pensando que no encontrarían a nadie interesado en mi, pero parece ser que si lo hay.
- ¿Vas a ir a una cita para casarte? - gritó alarmada Sumire - ¿Pero te has vuelto loca?
- No te pongas así - contestó la madre - Solo va a ir por curiosidad y para que tu padre se quede contento.
- Estas loca, más loca aún que yo - gruñó Sumire - ¿Y sabes quien es el novio?
- Si y tu le conoces también... es Sasuke Uchiha.
- ¿Sasuke? - casi gritaron a la vez Kankuro y Sumire.
- ¡Pero tu eres mayor que él! - continuaba alarmada Sumire.
- Bah, no te preocupes. Saldremos con sus padres y los nuestros, tomaremos una merienda y después papá se excusará y ya está.
- ¡Pero porqué no te has negado! - gritaba aún más Sumire.
- Hija, no nos podemos negar así sin más.
- ¡Mi familia se ha vuelto loca! - parecía quejarse Sumire a Kankuro.
- Bueno, tampoco será tan horrible - intentó tranquilizarla.
- Aunque pensándolo bien... puede ser emocionante ¿Puedo ir yo con vosotros? Ver la cara de Sasuke en una situación así debe ser divertido.
- Si - confirmó Kankuro - Yo también lo creo. Bueno Sumire, me marcho, me lo he pasado muy bien con tu familia.
- Pues ya sabes, tienes que repetir - Sumire le abrió la puerta de la casa para que saliera.
Kankuro se detuvo un momento antes de salir, dudaba si decirle algo más a Sumire o no y en esa duda estaba cuando sintió como Sumire le daba un rápido beso en una mejilla y después en la otra.
- Así nos despedimos en España. Buenas noches.
- Buenas noches.
La puerta se cerró tras Kankuro y mientras aún oía a Sumire preguntar que como podía ser eso de la cita de su hermana pensó que esa chica le empezaba a gustar demasiado.
...
Por el contrario, la cena en casa de los Uchiha había sido de lo más incómoda. Cenaron, como era habitual, Sasuke y sus padres y también, como era habitual apenas si hablaron durante la misma.
Pero Sasuke se dio cuenta de que esa cena era más tensa de lo habitual. Por lo general su padre no era un hombre muy cariñoso, ni dado a decir halagos, durante años Sasuke pensó que sería imposible conseguir que se sintiese satisfecho de él, nunca le daba la enhorabuena por nada, no por sus buenas notas, ni por sus logros en el deporte... nada. Sasuke tenía la impresión de que se suponía que tenía que ser el mejor en todo y que su padre no aceptaba algo menos.
Su madre no, su madre era muy cariñosa con él y siempre se preocupaba por todo, de pequeño solía sentarse a su lado para ayudarle con los deberes aunque claro, siendo él tan orgulloso como era, nunca admitía que necesitase ayuda.
Cuando terminó la cena y retiraron los platos, Fugaku miró a su hijo severamente.
- Tenemos que hablar muy seriamente, Sasuke.
Sasuke sintió que su mirada le atravesaba ¿En que le habría fallado? Solo recordaba esa mirada en su padre cuando se enfrentaba a Itachi.
- Esta tarde ha estado aquí una señora. Dijo que era la madre de una compañera tuya y que has dejado embarazada a su hija.
Aquello pilló de sorpresa a Sasuke, se había olvidado por completo de que fue a hablar con la madre de Akane.
- Bueno, te lo puedo explicar...
- ¿Has dejado embarazada a una chica o no?
- No - contestó recordando a Akane y como le aseguraba que él no podía ser el padre - No, no es cierto.
- ¿Y porqué afirma tal cosa?
- Verás padre, es que yo... creía que si, que yo era el responsable y pensé que debía aceptar mi responsabilidad y comportarme como un Uchiha se comportaría.
- Eso es muy noble de tu parte pero ¿estás seguro de que no eres el padre?
- Si, seguro... no hay posibilidad ninguna.
- Sasuke, hijo - habló la madre - Dinos la verdad, no te vamos a juzgar si has cometido un error.
- No, no he cometido ningún error. No soy el padre.
- ¿Eso lo dices tu o la chica? - interrogó Fugaku.
- Lo dice ella.
- ¿Estás seguro? - insistió Mikoto.
- Si, no hay duda.
- ¿Y por qué pensaste que podías se tu? - volvió a preguntar el padre.
- Porque cuando... cuando me fui de vacaciones a la casa del lago pues... hicimos una barbacoa y... bebí.
- ¿Que bebiste? - preguntó ahora la madre.
- Si. Lo siento padre, no me porté como esperabas, fui un irresponsable y... lo siento mucho, supongo que te he fallado y traicionado tu confianza.
Durante unos minutos nadie habló, Sasuke sentía la mirada de su padre penetrando dentro de su mente.
- Eso es lo de menos - habló por fin de forma grave Fugaku - Solo te has comportado como cualquier adolescente, no serás el primero que hace una tontería como esa, espero que te sintieses tan mal que se te quiten las ganas de repetirlo.
- Te aseguro que si. No lo volveré a hacer.
- Pero... - comenzó a decir la madre - ¿Y la chica?
- Ella no bebió - se apresuró a contestar Sasuke, puede que él fuera orgulloso, prepotente y soberbio pero no iba a meter a Akane ahora en un lío, no deseaba complicar su vida más de lo que ya debía estarlo - Ella se pasó toda la noche cuidándome. Yo... yo no recuerdo bien lo que sucedió, solo se que me desperté a su lado y... malinterpreté todo, por lo visto se durmió cansada de aguantar mi borrachera.
- Entiendo - dijo de forma grave Fugaku - Fuiste más que irresponsable.
- Ya lo se. El caso es que cuando supe que estaba embarazada yo... me apresuré en mis conclusiones.
- ¿Estás seguro de que no es tuyo?
- Si, seguro. Ya estaba embarazada antes de... aquello y antes nunca habíamos hecho nada.
- No me gustaría que hubiese un Uchiha por el mundo y no saberlo - agregó Fugaku con el mismo tono.
- No es un Uchiha.
- ¿Y no nos vendrán más adelante con reclamos?
- Fugaku no digas eso - le recriminó Mikoto.
- Tengo que estar seguro de que no van a intentar sacarnos dinero o algo así.
- No lo hará... ella no es así, si lo fuera podría haber dicho que yo era el padre, os aseguro que me lo hubiera creído.
- Ya, ahora no ¿Pero y en el futuro?
- Padre, su madre la ha echado de casa, si ahora, que está sola, desesperada y sin dinero no ha dicho nada, no creo que lo vaya a hacer nunca.
- ¿Qué la ha echado de casa? - se alarmó la madre - Pero eso es horroroso. ¿Cómo puede haberla echa de su casa?
- La echó hasta que tu le dijiste que eras el padre - comentó Fugaku - Ahora lo entiendo todo.
Siguieron charlando largo rato, su padre interrogándole y él asegurando que esa chica no iba a causarles problemas, cosa que, teniendo Fugaku la certeza de que no estaba embarazada de su hijo, prácticamente le daba igual, lo que él no deseaba era chantajes de ningún tipo.
Sasuke fue a su cuarto entristecido. Casi ni se reconocía a si mismo, no entendía porqué se sentía tan mal. No quería hacer daño a Akane, no podía, había algo que no le dejaba hacerlo, al contrario, ahora pensaba en todo lo que la había molestado y en el problema en que la había metido por ir a hablar con su madre de esa forma tan precipitada y sentía que tenía que hacer algo por ella.
Era la primera vez que Sasuke Uchiha se planteaba hacer algo por alguien simplemente por hacerlo, sin sacar nada de ello, sin pretender nada... o no, quizás si pretendía algo, no perder su amistad.
...
Temari no sabía si sentirse bien o mal. Asomada a la ventana de su habitación miraba las estrellas y se preguntaba que era eso que le pasaba. Tras mucho tiempo de dudas, de miedos, de preguntarse a si misma que estaba haciendo con su vida, por primera vez podía mirar al cielo y simplemente ver las estrellas.
Se lo había pasado muy bien con Shikato, era un chico más interesante de lo que parecía. Al principio, cuando le dijeron que le llevase a enseñarle un poco Konoha no se sintió muy cómoda y más cuando su hermano la dejó tirada con todo el marrón pero después se acostumbró a caminar a su lado, sería porque se parecía increíblemente a Shikamaru y éste era su amigo, sería por eso que se sentía cómoda a su lado, porque era como una imagen conocida, porque era como caminar al lado de ese amigo con el que tenía tanta confianza pero a la vez era distinto porque era más mayor y le daba como seguridad estar a su lado, sería porque a él mismo se le veía seguro.
Tampoco es que Shikato fuera un chico que hablase demasiado, andaba con la misma desgana que Shikamaru e incluso se metía las manos en los bolsillos de la misma forma pero sonreía más a menudo.
"...- ¿Puedes beber alcohol? - le había preguntado de pronto.
- Si - contestó intrigada.
- Entonces te invito a una cerveza, bueno o a lo que quieras.
- No, una cerveza está bien.
Entraron a un bar y se sentaron en unos taburetes altos que había cerca de la barra. Mientras Shikato le decía al camarero lo que deseaban, Temari le observó... si, se le veía mayor que a Shikamaru, más maduro. Se acordó de Itachi y de la atracción que la producía cuando estaba a su lado y de Neji y de la confortable que era estar a su lado y de pronto lo pensó ¿No estaría confundiendo todos sus sentimientos? ¿No estaría confundiendo atracción física con amor? ¿No estaría confundiendo amistad con amor? Se alarmó de sus pensamientos, eran horribles... de nuevo volvía a sentirse egoísta sin embargo, cuando cruzó su mirada con la que aquel chico prácticamente desconocido pensó por unos instantes que... no, no, no, agitó la cabeza... simplemente le recordaba a Shikamaru, una persona con la que tenía mucha confianza, si, era eso.
- ¿Cuántos años tienes? - le preguntó curiosa.
- Acabo de cumplir los 20.
- Ah, eres mayor que yo.
- Espero que no me digas que eres mejor de edad, no quiero meterme en ningún problema por darte alcohol.
- No, tranquilo ¿Y que haces? ¿Trabajas?
- Ayudo a mis padres allá en el pueblo siempre que puedo pero estoy estudiando.
Estuvieron charlando sobre ellos mismos, lo que les gustaba hacer y también de sus gustos. Temari descubrió lo que ya imaginaba, que Shikato era muy parecido a Shikamaru, sería cosa de los Nara, aunque Shikato parecía algo más activo y espabilado en el tema de las mujeres.
- ¿Estás enrollado con Ino? - le preguntó maliciosa.
- ¿Por qué? - dijo mientras sacaba un paquete de tabaco - ¿Se dice eso de mi?
- Se dice que te enrollaste con ella aunque ella estaba saliendo con Kiba, delante de sus narices.
- Que barbaridad ¿Te importa que fume?
- Solo si me ofreces a mí.
- Perdona, que maleducado que he sido. Pues no me he enrollado con Ino. Es muy buena chica y muy guapa pero... solo tonteamos un poco.
- Pues no es eso lo que se dice.
- Ya me imagino. Ino es mas inocente de lo que la gente cree, ella solo quería jugar un poco, dejó que yo tontease con ella pero nada más y yo no sería capaz de insistirle, no merece la pena.
- Ya, no me lo digas, sería demasiado problemático para ti.
Shikato sonrió.
- Cierto... muy problemático. Ino es... si mi tía se entera de que la trato mal o algo te aseguro que me corta las pelotas.
- Pero te gusta.
- Claro que me gusta, es muy guapa, pero eso no quiere decir nada más. En realidad a mi me gustan las chicas un poco más mayores, no se si me entiendes - le guiñó un ojo.
- ¿Quieres decir que tengan experiencia?
- Quiero decir que sean mas maduras, solo eso, o que sepan más lo que quieren, si estaba saliendo con Kiba no es muy lógico que coquetee conmigo ¿No crees? Si eso le hace al chico con el que se suponía que salía ¿Que no haría conmigo?
Temari retiró la vista de él incómoda, no le gustaba que la mirase tan directamente, la ponía nerviosa o quizás era que ella también se comportaba de una forma tan inmadura como Ino..."
Si que al final se le había pasado bien, había conseguido, por unas horas, olvidarse de todo, olvidarse de Itachi y de sus ojos negros, de la calidez de su piel y de sus besos; olvidarse de Neji, del olor de su pelo, de la suavidad de sus manos y de como la escuchaba siempre tan atento... y por primera vez, después de tanto tiempo volvió a sentirse ella misma.
Por eso, cuando Shikato la acompañó hasta su casa, ella gruñó, no le gustaba que la tratasen como a una damisela en apuros, no le gustaba que los chicos siempre sacaran su parte de "macho" y se empeñasen en que las damas tenían que ser protegidas por ellos y Shikato sonrió de medio lado llamándola "problemática" y fue cuando, decidió volver a ser ella misma y hacer lo que antes hacía. Abrió su bolso y sacó un bolígrafo, luego cogió un brazo de Shikato y escribió en él unos números.
"...- Este es mi número de móvil, si te interesa volver a quedar para que siga enseñándote Konoha, me llamas.
- ¿Tu novio no se molestará?
- Por ahora no tengo novio.
- ¿Cómo puede ser eso? No me lo creo.
- Ya ves.
- ¿Crees que mi primo se molestará si te llamo?
- ¿Ahora a que viene tu primo?
- No se, parece preocupado por ti, además me dijo que contigo no tengo ni una posibilidad.
- ¿Eso te dijo?
- Si, parece muy seguro de que no soy tu tipo.
- ¿Es que intentas conquistarme?
- Dicen que eres una chica dura.
- Muy dura.
- Me gustan los retos. Te llamaré, señorita dura de Suna.
Shikato de nuevo guiñó un ojo y se dio la vuelta metiendo las manos en los bolsillos.
- ¡Eh! - gritó Temari - ¡No te lo tengas tan creído! - Shikato se dio la vuelta y la sonrió mientras sacaba una mano del bolsillo y le hacía un gesto de despedida..."
Si, ahora se sentía mucho mejor, sentía que de nuevo volvía a ser Subaku no Temari.

123. Una mentira para salir del paso

Tsunade conducía su coche hacia la casa de su hermano Nawaki y no ocultaba que la idea de que su hermanito se trasladase a vivir a Konoha le alegraba bastante. Desde que se casó, su hermano había vivido siempre en Osaka pero ahora había decidido cambiar su lugar de residencia y era evidente que alguna razón tendría para ese cambio.
Jiraiya, sentado en el asiento del copiloto permanecía en silencio mientras en la radio sonaba una melancólica canción. Sabía lo importante que era para Tsunade su hermano, lo unida que estaba a él, lo feliz que se encontraba porque viviese tan cerca de ella ahora pero también sabía los dolorosos recuerdos que, aún sin quererlo, vendrían a ella.
También los recuerdos venían a él, recuerdos de aquellos años de infancia cuando ella, Orochimaru y él eran compañeros... compañeros... que ironía ¿Alguna vez Orochimaru fue compañero de alguien? Y ahora tenían ese problema con él, en realidad el mismo problema desde hace años, simplemente que Orochimaru no era buena persona, que no consideraba a nadie como ser humano, para él todo el mundo no eran más que sujetos que utilizar y seguramente era lo que pasaba con ese pobre chico.
- Tsunade - habló con los ojos cerrados.
- Dime - contestó algo distraída.
- ¿Qué vamos a hacer con lo de Hanakiri?
- No lo se, de veras que no lo se. Denunciar a Orochimaru no sirve de nada, ya lo sabes.
- Sabe como escaparse de todo.
- Tiene buenos abogados y temo las represalias hacia ese chico.
- La culpa es nuestra ¿Lo sabías? No, mejor, la culpa es mía.
- ¡No digas tonterías! Siempre estás reprochándote lo mismo.
- No fui capaz de hacerle razonar.
- ¿Sabes que me recuerdas a Naruto? Se puso de cabezón con Sasuke como tu con Orochimaru.
- Pero él consiguió hacerle volver.
- ¡Para lo que le sirvió!
- Es curioso - meditó Jiraiya - Porque Sasuke se parece en cierto modo a Orochimaru y Haruno a ti.
- ¿Pero que dices? ¿En que se parece esa niña a mí?
- En que sois muy brutas y que Naruto está por ella como yo lo estuve por ti.
- No digas más tonterías.
- Entonces, iré a hablar con Orochimaru.
- No, no lo hagas aún.
- ¿Por qué? ¿A qué quieres que esperemos?
- ¡Conoces a Orochimaru mejor que nadie! - gritó furiosa Tsunade - ¿Qué crees que vas a conseguir?
- ¿Y qué hacemos entonces? ¿Nada? No es típico en ti mirar hacia otro lado.
- ¡Déjame! Yo se lo que tengo que hacer.
- Si piensas hablar tú con él tampoco conseguirás nada.
- Había pensado enviar antes a un profesor a hablar con su madre para tantear el ambiente, ya sabes, es normal que de vez en cuando los profesores vayan a casa de los alumnos, que nosotros no lo hagamos no quiere decir que en otros institutos no lo hagan.
- Cierto y es una costumbre que hemos hecho muy mal en perder.
- Ni que lo digas. Seguramente nos hubiéramos alertado antes de muchas situaciones difíciles.
- ¿Vas a mandar a Anko o a Ebisu? Uno de los dos es su tutor, ahora no recuerdo cual.
- Es Anko pero no, imposible que vaya Anko, ya sabes que tuvo una relación con Orochimaru y todo aquello que pasó, además es muy impulsiva. Había pensado en Kakashi.
- ¿Por qué Kakashi?
- Tengo confianza en él. A Kurenai no la voy a mandar, en su estado no creo que le beneficiase encontrarse con Orochimaru.
- ¿Y Genma?
- Está ocupado con los de nivel inferior. Creo que el mejor será Kakashi.
- Como tú veas.
Jiraiya conocía a Tsunade y sabía que cuando tomaba una decisión era muy difícil convencerla de lo contrario, a no ser que hiciese una apuesta con ella y la perdiese, claro.
- Quería hablarte de otra cosa comentó.
- Si es por el dinero que te debo, el que te pedí para pagar aquella deuda de juego, no te preocupes, te lo devolveré.
- No, no es eso. Sabes que no tengo prisa ninguna.
- Eso es que te va bien la publicación del nuevo libro.
- Pues no me mal, no me quejo.
- Desde luego, quien diría que tus perversiones te harían rico.
- No era de eso de lo que quería hablarte.
- Déjalo Jiraiya, estoy bien, te lo aseguro.
Jiraiya no se atrevió a decirle nada. Se limitó a ponerse cómodo en el asiento y a mirar a través de la ventana.
- Sigues siendo una mujer muy bella, Tsunade dijo después de varios minutos de silencio.
Tal y como suponía, Tsunade actuó como si no hubiese escuchado nada y sabía porqué, porque como siempre, se negaba a aceptar la realidad.
De pronto vino a él la imagen de Tsunade más bella que recordaba... si que estaba bella aquel día, no solo porque aquel vestido le sentase tan bien sino más bien por la felicidad que irradiaba el día de su boda.
Aquel día fue el más triste que él recordaba. Ver como se casaba se puede decir que literalmente le rompió por primera vez el corazón, pero él estuvo allí, sonriendo y deseándole lo mejor porque sobretodo deseaba que fuera feliz y ella estaba muy enamorada de Dan, un buen hombre y mejor persona que sin duda se la merecía.
La segunda vez que sintió romperse su corazón fue cuando supo de la enfermedad de Dan. Al principio animó continuamente a Tsunade, no dejaba que se rindiese o se sintiese abatida hasta que la cruel realidad no dejó ni una pequeña esperanza. Entonces estuvo a su lado, sin separarse de ella, ayudándola a soportar aquello hasta que llegó el final.
Y entonces vino lo peor, tuvo que ver como Tsunade renunció a todo, a vivir y a volver a ser feliz. Se convirtió en una especie de muerta en vida que no deseaba otra cosa que morir para irse con Dan. Fueron semanas, meses, un tiempo que se hizo eterno hasta que recapacitó un poco y decidió vivir porque aún no había llegado su hora y no le quedaba otro remedio que vivir y esperar a que el tiempo pasase hasta que la muerte quisiera llevarla. Viviría esa vida que le había tocado pero solo como un tiempo de espera para emprender su viaje.
Y no hubo manera de hacerla entrar en razón en nada, simplemente había que dejarla vivir la vida como desease.
Desde entonces Tsunade se había cerrado al amor, dijo que sería siempre la mujer de Dan y de nadie más y hasta la fecha lo había cumplido y Jiraiya no dejaba de observarla y velar por ella desde su sombra, porque a pesar de todas sus aventuras amorosas y de la fama de pervertido que tenía, él era fiel a su amor y nunca la abandonaría.
Llegaron a su destino, la residencia de Nawaki Senju y su familia en Konoha. Una gran casa señorial de estilo occidental situada a las afueras de la ciudad. Las grandes puertas de la verja que la rodeaba se abrieron y Tsunade condujo el coche hasta dentro a una velocidad lenta. No había aparcado aún cuando vieron una figura correr hacia ellos.
- ¡Tía Tsunade! dijo una alegre voz.
Era una niña de unos 12 años, pizpireta, de ojos azules, rubia como su tía y peinada con una coleta alta.
- Tía - repitió - Bienvenida a mi casa - saludó respetuosamente cuando Tsunade terminó de aparcar.
- Chikara ¿Cómo estás? - saludó Jiraiya bajando del coche ¿Te acuerdas de mi?
- Claro que si, eres Jiraiya-sama ¿Cómo se encuentra?
- Vaya, cuanta formalidad. Es igualita que tu a su edad, Tsunade
- Chikara como te vea mamá verás - decía Ayesa acercándose, iba vestida con un tradicional kimono de color morado - Buenas tardes tía, buenas tardes Jiraiya-sama.
- ¿Pero quien eres tu? ¿La pequeña Ayesa? - contestó Jiraiya -¡Cómo has crecido! Sin embargo esta no se parece a ti, Tsunade, se nota que ha salido a la familia de su madre.
- Como te oiga decir eso mi madre se enfadará - aseguró Chikara.
- Odia mi color de pelo - explicó Ayesa.
- Vaya, vaya, eres ya toda una mujer.
- Jiraiya - le gruñó Tsunade mirándole con fiereza - Ten alejados manos, piernas, ojos y cualquier otro miembro de tu cuerpo de mi sobrina, incluyendo tu pensamiento.
- ¿Por quien me tomas, vieja amargada?
- No quieres que responda a eso.
- No te enfades tanto tía, Jiraiya-sama nunca haría nada vergonzoso.
- No pondría yo la mano en el fuego por él.
- Ayesa lee los libros de Jiraiya - intervino inesperadamente la pequeña Chikara - Claro que eso mi padre no lo sabe.
- Y se supone que no debías decírselo a nadie - la reprochó Ayesa ante los atónitos ojos de Tsunade y Jiraiya - Es solo para documentarme.
- ¿Cuántos años tienes, Ayesa? - se interesó Jiraiya.
- Tengo 19, los suficientes para leer tus escritos y pronto cumpliré los 20.
- Para ti como si tuviera 12 ¿Lo entiendes o te lo repito de otra forma? - le amenazó Tsunade.
Entraron en la casa y no tardaron en encontrarse con Nawaki y su mujer. Después de los saludos pasaron a un salón donde Ayesa les sirvió un té mientras Nawaki les contaba que se habían trasladado a Konoha debido a sus negocios y a un acuerdo importante que deseaba firmar, un acuerdo con la familia Uchiha.
- No habíais tenido ninguna relación con los Uchiha desde aquel incidente con Madara - afirmó Jiraiya.
- Es cierto - respondió Nawaki - Pero esta vez queremos reafirmar nuestra alianza con un matrimonio.
- ¿Un matrimonio? - preguntó perpleja Tsunade.
- Si, así es. Los Uchiha tienen bastantes candidatos muy interesantes y me gustaría que nos ayudaseis dando unas referencias.
- ¿Qué referencias? - se interesó Jiraiya.
- Ayesa por favor, trae la carpeta de mi despacho.
Ayesa se marchó y Nawaki miró directamente a Jiraiya.
- No tengo que explicarte que Ayesa es mi mejor baza ¿verdad?
- ¿Quieres casar a tu hija? - refunfuñó Tsunade.
- Ayesa ha sido educada para eso, es todo un honor para ella honrar a la familia - añadió la madre de Ayesa.
- Quiero que me digáis algo sobre los candidatos que he seleccionado - continuaba Nawaki - No quiero equivocarme, ni que ella se precipite, quiero asegurarme de que es el apropiado.
Ayesa regresó con una carpeta que entregó a su padre. Este la abrió.
- Mi más firme candidato es este, Itachi Uchiha, el hijo mayor de Fugaku Uchiha, que parece ser el más interesado en formalizar nuestra alianza.
- ¿Itachi está dispuesto a esto? - se extrañó Jiraiya - Si mal no recuerdo hace unos años se negó.
- Pues ahora parece haber cambiado de opinión. El siguiente candidato es el hijo menor, Sasuke Uchiha. Luego tengo al propio hijo de Madara y a Izuna Uchiha. Quiero lo mejor, no solo para la familia, si no para mi hija.
...
Mentimos. Es un hecho innegable, los humanos mentimos y lo hacemos por las más diversas razones, por miedo a decir la verdad, por buscarnos una excusa, simplemente por engañar a quien nos escucha, por justificar algún acontecimiento e incluso hay quien miente presumiendo de algo que no ha hecho. No importa la razón por la que mentimos pero todos lo hemos hecho en algún momento de nuestra vida, ya sea una mentira grande y rebuscada o una pequeña y nimia dicha sin darnos ni cuenta... no importa la razón o lo grande que pueda ser una mentira, sigue siendo una mentira y lo malo de mentir es que a veces nos obliga a continuar mintiendo para sostener esa mentira, así, una mentira lleva a otra creando una especie de cadena de mentiras, aunque la peor mentira es la que nos decimos a nosotros mismos, cuando nos empeñamos en auto-justificarnos y terminamos creyéndonos esa mentira.
Ino llevaba mintiendo a sus padres mucho tiempo, demasiado, tanto que ya no recordaba cuando había empezado a hacerlo. Comenzó con una pequeña excusa sobre la comida, algo tonto, algo como que le dolía el estómago o que había merendado en casa de una amiga y claro, estaba llena y no le cabía más. Ino no contaba las mentiras que echaba a lo largo del día, más que nada porque no se había detenido a pensar que eran mentiras, no, eran solo inocentes excusas y ya lo hacía con tanta naturalidad que era muy difícil descubrir que era una mentira, no había nada en sus gestos o su actitud que hiciera sospechas que no decía la verdad, no había dudas y hasta era capaz de mirar directamente a los ojos de sus padres... se podía decir que Ino se había convertido en una verdadera artista mintiendo.
Pero pronto Ino iba a descubrir que las mentiras tienen las piernas muy cortitas y tarde o temprano se las coge y también que mentir demasiado tenía peores consecuencias de las que imaginaba.
Llegó a su casa contenta y satisfecha, había pasado la tarde en un salón de belleza, uno muy bueno, el mismo al que iba la madre de Stella y carísimo pero eso no importaba, seguro que sus padres lo entenderían, ellos no iba a dejar que a su hija se le cayese el pelo. De todas formas con llorar un poco dramáticamente delante de ellos lamentándose de lo horrible que sería quedarse calva. Entró y vio a su hermano Touya enganchado al ordenador.
- Hola monstruo ¿Han llegado ya papá o mamá?- le dijo al entrar.
Touya le miró, era un chico de 15 años, alto y delgado, demasiado alto para su edad, pensaba Ino, seguramente habría salido a su padre. Tenía el pelo rubio aunque más oscuro que Ino, liso y perfecto, eso era lo que Ino más odiaba de él, su perfecto pelo que le caía perfectamente en los hombros, todo el mundo siempre hablaba del bonito de pelo de Touya y de lo guapo que era.
- Si, han llegado los dos ¿Has visto que ya me está empezando a salir bigote? Como es rubio se nota poco pero lo tengo.
- Si, ya me he dado cuenta, menudo mostacho que estás echando, ya se lo que te compraré para tu cumpleaños, una maquinilla de afeitar.
- Mamá ha dicho que ni se me ocurra afeitármelo todavía.
- ¿Ino? entró la madre, una mujer de mediana estatura, de pelo castaño claro y ojos de color miel Ven, tu padre y yo queremos decirte algo.
- ¿Pasa algo?
Touya se quedó de lo más intrigado viendo como Ino y su madre desaparecían de allí.
Mientras seguía a su madre intrigada sobre lo que querrían decirle, seguramente algo sobre la fiesta de cumpleaños que estaba organizando, Ino observó a su madre; era muy guapa pero lo sería aún más si rebajase algunos kilos que le sobraban. Eran esas pequeñas "redondeces" de su madre las que preocupaban a Ino, siempre se preguntaba si no sería algo genético y hereditario, no soportaba la idea de pensar que ella pudiera terminar con ese aspecto, se negaba rotundamente a ello.
Inoichi Yamanaka esperaba mientras ojeaba algunos papeles. Al verlas entrar sonrió.
- ¿Que tal el día, Ino? - se interesó.
- Bien, muy bien. He ido a un centro de belleza con unas amigas y me han puesto un tratamiento con vitaminas y queratina.
- Ah, muy bien - habló la madre con desinterés - Esta tarde me han llamado de tu instituto.
Ino se quedó confusa y extrañada ante aquella noticia.
- ¿Del... instituto? ¿Quien?
- Ha dicho que era la directora del departamento de orientación.
- Habrá sido Kurenai - repuso Inoichi.
- El caso es que nos han citado mañana - continuó la madre - ¿Tu sabes para qué nos han citado?
- No, ni idea.
- Son tus notas Ino - afirmó Inoichi - Es por tus notas, seguro, últimamente has bajado mucho tu rendimiento.
- Si, es eso - corroboró la madre - Tu siempre has sacado unas notas estupendas y en el último trimestre suspendiste 4.
- Es que es un curso muy difícil - se excusó Ino.
- Pero tú siempre has sido una chica de sobresalientes - replicó la madre.
- Eso fue cuando era pequeña, ahora todo es muy difícil.
- Es por culpa de los chicos ¿verdad? - la interrogó la madre.
- Yuri por favor, no insistas con ese tema -advirtió Inoichi - Aunque lo sea no nos lo va a decir.
- Es por culpa de los chicos, claro que si - insistió la madre - Siempre es por culpa de los chicos, a su edad se vuelven tontas y se olvidan de todo lo que no sea tontear con los chicos ¿Es que estás saliendo con alguno?
Ino no sabía que contestar, por un momento se cruzó por su mente la idea de que le dijeran que es que estaba demasiado ocupada con su aspecto o con gastar dinero... en su aspecto, pero no, por lo que se veía las sospechas de su madre iban encaminadas por otro lado.
- No... - contestó titubeando - No es eso.
- Vamos Ino, no nos vamos a enfadar ¿Tanto te gusta ese chico con el que has salido alguna vez? ¿Kiba?
- No, no, lo de Kiba se acabó.
- ¿Entonces hay otro? - preguntó severo su padre - ¿Has dejado a Kiba por otro?
A ver como se explicaba ahora.
- Pero lleva sacando malas notas desde hace meses - comentó la madre a Inoichi - ¿Con cuantos chicos has salido?
- No, no es eso, para nada.
- ¿Entonces que es? Hija, somos tus padres, vamos a comprender lo que sea ¿Qué es lo que te preocupa?
- Quizás es que el chico no es adecuado para ti ¿Es eso? - interrogó su padre - ¿Te juntas con malas compañías? Y al decir malas compañías me refiero a gente no apropiada.
- ¿No serán problemas de pastillas? - la acusó la madre.
- ¿De... pastillas?
- De esas pastillas que llevas en el bolso siempre.
- ¿Has estado mirando en mi bolso? ¿Cómo te atreves?
- Soy tu madre y estoy preocupada por ti.
- Pero no tienes ningún derecho a mirar en mi bolso. Y para que lo sepas, eso no son drogas, las puedes llevar al laboratorio de los Nara si te apetece y que las examinen, no son drogas, son solo vitaminas y ya te dije que las tomaba para complementar mi dieta vegetariana - dijo de forma algo histérica.
- ¿Y que quieres que pensemos entonces? - gruñó su padre.
- Quiero que confiéis en mí, tampoco creo que sea tan difícil.
Eso de las pastillas había puesto a Ino muy nerviosa, se sentía acorralada, no podía dejar que el tema siguiese por ese camino, no, era mejor el de los chicos claro que tampoco podía decir que tenía problema con los chicos porque ¿Qué pensaría su padre?
- Bueno... - habló nerviosa mientras juntaba las manos y se las frotaba - Es que... que si es por un chico.
- ¡Ya lo sabía! - refunfuñó la madre - Siempre es por los chicos, me pasó a mi, les pasa a todas... los amoríos estos a estas edades estropean a las mejores estudiantes.
- ¿Y quien es ese chico que ha hecho que bajes así tu nivel? - inquirió el padre.
- Seguro que no es muy buena pieza, para obligarte a abandonar tus estudios muy bueno no puede ser. Bueno, mañana nos enteraremos.
- ¡No! No os vais a enterar porque no lo sabe nadie.
- ¿Qué no lo sabe nadie? - la madre la miró aterrorizada - ¡Ay, que clase de chico será para que no quiera que lo sepa nadie!
- Eso ¿Por qué no nos lo presentas? - parecía acosarla el padre.
- No es mal chico es que...
¿Y ahora que decía? Sus padres la miraban impacientes. Ya no estaba saliendo con Kiba, si aún saliese con él podría ponerle de excusa, seguramente sus padres insistirían en que fuera a su casa y ya está pero no iba a decirle que... ¿Que les decía?
- Es que no... no queremos que... se sepa... por ahora.
- ¿Por qué? - insistió el padre.
- Porque... es... la verdad es que no es nada...
- ¿Quien? - volvió a insistir el padre.
- ¿No será Shikamaru? - se alarmó la madre mirándola asustada.
Y entonces vino a su mente, el mejor chico que se le pudo ocurrir, el chico perfecto para sus padres aunque no para ellos, ese chico que conocían de toda la vida y que además comprenderían que, siendo ella como era, quisiera mantenerlo en secreto.
- Es Chouji.
La mentira estaba cocinada y servida.
...
Ajenos a todo lo que había pasado en casa de Ino e ignorantes de las consecuencias que iba a tener aquella pequeña mentira para ellos, Ryuko y Chouji habían estado dando un paseo, como intentaban hacer todos los días.
Era cierto que salir con un chico, o chica, afectaba a los estudios, sobretodo al inicio de las relaciones porque siempre querías pasar el tiempo con ese chico o chica que te interesaba y solía suceder que ese tiempo se robaba de los estudios, aunque para eso Ryuko siempre estaba muy pendiente, no podía ser que sus padres se preocupasen por sus malas notas o sospechasen algo, así que, para no dejar de hacer los deberes o estudiar para los exámenes, robaba, a su vez, el tiempo a su sueño, pero por supuesto no iba a dejar de dar aquellos paseos con Chouji.
Caminaban, como siempre, uno al lado del otro pero sin llegar a estar juntos, no se podía decir que hubiera ningún roce entre ellos, ni siquiera se cogían las manos. Todo tenía que ser lo más impoluto posible, por si alguien les veía que no pudieran decir nada irreprochable de ellos. Era molesto, sobretodo para Chouji, al que le encantaba coger la suave y pequeña mano de Ryuko pero... pues tenía que ser así.
A pesar de las precauciones que tomaban siempre aparecía alguien conocido, o bien conocía a Chouji o bien a Ryuko pero Ryuko estaba tranquila porque nadie podía decir que estaba haciendo algo reprochable, así que, si le iban con el chisme a su madre ella se defendería diciendo que tan solo volvían del instituto ¿Que había de malo? Además ¿Qué culpa tenía ella de que para ir a su casa Chouji tuviera que ir por ese camino?
Pero esta vez a quien se encontraron fue a una de las vecinas de Ryuko, la chica que vivía enfrente de su casa, una chica un poco menor que ella y con la que solía jugar de pequeña cuando no salía con Jisei o Akane, esa con la que pasaba las tardes de invierno en su casa, escuchando con envidia como le contaba de tantos chicos que querían ser sus novios... claro que era una niña pequeña y eso de los novios era como un juego. Pero esa niña creció y siempre que tenía ocasión le encantaba hablar con Ryuko y volver a presumir de sus "admiradores".
Ryuko la vio y quiso variar el camino que llevaba pero era demasiado tarde, ya la había visto. No había marcha atrás, si lo hacía iba a ser peor. Estaba sentada en un banco del parque junto a dos de sus amigas y al ver a Ryuko caminando al lado de ese chico tan "peculiar" debió decidir que no iba a dejar pasar la oportunidad de enterarse si estaban saliendo o no porque ver a la tímida y poca cosa de Ryuko con un chico era algo digno de investigarse.
Así fue como Ryuko y Chouji terminaron hablando con esas chicas que, disimuladamente, intentaban sonsacar todo lo posible a Ryuko. Chouji, algo aburrido alegó ir a comprar unos refrescos a una tienda cercana para alejarse. Al regresar se quedó prudentemente un poco alejado para no molestar a las chicas pero lo suficientemente cerca como para que se supiera que estaba allí y escuchar de lo que hablaban.
Chouji miraba con cara de enfado a aquel grupo de amigas... Amigas no era la palabra que utilizaría, que una amiga de verdad nunca humillaría así a otra; no, esas solo eran conocidas de Ryuko y por casualidad. Allí estaban diciendo aquellas frases hirientes y burlándose muy disimuladamente de ella, y no le molestaba que estuviesen hablando de él, llamándole "bolita de nata" tratando de sonar cariñosas, insinuando que si Ryuko no tenía un novio mas "perfecto" era porque ella misma no se cuidaba lo suficiente, porque no se valoraba y claro así solo podía tener la vulgaridad que se merecía.
No, no era eso lo que le molestaba. Lo que le molestaba de verdad era ver a Ryuko cortada y sin saber que contestar, apurada y avergonzada de tener amigas tan superficiales, avergonzada de habérselas presentado a él; pasándolo mal porque ella era incapaz de dar una mala contestación.
Se acercó a Ryuko y sin decir nada y sin pensarlo, porque si lo pensaba no lo haría, la cogió del brazo obligándola a levantarse del banco donde había terminado sentada. Seguro de sí mismo pasó una mano por detrás del cuello de su la chica y otra rodeando la cintura y la besó de una forma apasionada y profunda, como jamás lo había hecho, sin dejar reaccionar a Ryuko y solo apartándose de ella cuando notó que la estaba empezando a asfixiar.
- Vámonos Ryuko - dijo con voz profunda y exigente viendo las caras de envidia aquellas arpías - Se nos hace tarde.
Porque nadie, nadie, menospreciaba a Ryuko delante de él.
...
Sakura había quedado con Sasori para ir a estudiar a la biblioteca. A ella le gustaba estudiar, bueno más que estudiar lo que le gustaba era demostrar que podía hacerlo.
Le gustaba estar con Sasori, parecía imposible que eso pudiera ser. Hace menos de un mes que pensaba que ese chico era lo más insoportable que había sobre la tierra, cuando le vio en clase, cuando supo que iba a ser su compañero casi le entraron ganas de llorar de la rabia pero ahora estaba allí con él. Era el compañero ideal para estudiar porque no era escandaloso como Naruto, ni la interrumpía continuamente pidiéndole que le explicase algo o simplemente para decir cualquier tontería, ni era tan inaccesible como Sasuke, que cada vez que estudiaban juntos perecía que le molestaba y que estaba allí por condescendencia.
Sasori era serio y concienzudo en su trabajo, hablaba poco pero aún así de vez en cuando se miraban, se sonreían y comentaban cualquier nimiedad. Sakura pudo comprobar que Sasori era muy perfeccionista y cuidaba cualquier detalle, para él un trabajo no solo tenía que estar hecho, si no que tenía que esta hecho bien.
- ¿Vas a ir a la fiesta de cumpleaños de Ino? - le susurró a Sasori.
- No se si estoy invitado.
- Claro que lo estarás, ya lo verás.
- No se. Sabes que no somos muy amigos de tus amigos.
- Pero seguro que Ino quiere que vaya Deidara.
- Pues con Deidara nunca se puede contar.
- ¿Por qué?
- Bueno, él está con sus líos.
- ¿Qué líos?
- Cosas suyas.
- Pero seguro que te invita.
- Aunque lo haga, no considero muy apropiado ir. Le caigo muy mal a tus amigos.
- Es porque no te conocen. A mi me pasaba igual, me caías mal y sin embargo ahora somos amigos.
- De todas formas no creo que sea muy apropiado.
- Pues es una pena.
- De todas formas tampoco pinto yo nada en el cumpleaños de Ino ¿No crees?
- Si, supongo que tienes razón dijo con algo de pena.
- ¡Eh! No te apenes, pelirrosa. De todas formas no creo que fuera muy apropiado que fuéramos a esa fiesta.
- Siento como te habló antes Gaara.
- Yo no. Lo entiendo y es lógico que se comporte así. Yo también desconfiaría de alguien que ha sido capaz de drogar a una chica.
- ¿Por qué lo hiciste?
- No fui yo. Participé en ello pero no fui yo.
- ¿Por qué?
- Nos dijeron que lo hiciéramos.
- ¿Quien? ¿Por qué?
- Déjalo, no merece la pena hablarlo más
La curiosidad de Sakura se había despertado ¿De qué se trataría? ¿Por qué alguien querría drogar a Hinata si sabía de sobra que no podría hacerle nada? Que extraño era todo y que... intrigante.
Al terminar de hacer los deberes recogieron y salieron a la calle. Ya se había hecho de noche. Sasori acompañó a Sakura hasta la puerta de su casa.
Hablan de cualquier nimiedad, cosas sin importancia, en realidad Sakura no le está escuchando, solo le mira a los ojos y se da cuenta de que son unos ojos triste y entonces se pregunta por qué siempre tiene esa mirada tan triste ¿Qué esconde tras esa aparente frialdad?
De pronto, sin que se haya dado cuenta de como ha pasado, siente que la está besando nuevamente.
Eso de besarse se está convirtiendo en una rutina entre ellos ¿Qué debería hacer? ¿Decirle que no lo haga más? Sería una hipocresía por su parte pero ¿Acaso no estará pensando algo de ella que no es cierto? A ver si le está dando una imagen equivocada.
¿Que es lo que piensa de ella? ¿Por qué se besan si no se gustan? Porque no se gustan, no... no se han pedido salir ni nada, entre ellos no hay... nada, solo han compartido unas tardes agradables, pero unas tardes como amigos... ¿O no?
¿Qué piensa de ella? ¿Por qué la besa? Seguro que piensa que es de esas chicas que se lía con cualquier con facilidad.
- No me gusta que hagas eso dice sin pensar al romper el beso.
Sasori la mira intrigado.
- No parecía que no te gustase.
- Quiero decir que tu y yo no estamos saliendo ni nada, que no somos... nada y no es normal que vengas y me beses porque yo soy una chica... yo soy muy... ¡Yo no me beso con cualquiera! ¡No soy de esas chicas a las que es fácil besar!
- ¿Nunca habías besado a ningún chico?
- No, no es eso, claro que he besado a chicos pero quiero decir que yo... es que no te entiendo y tampoco quiero que pienses de mi que me beso con cualquiera así... sin motivo y...
A Sakura la pareció ver una mínima sonrisa en los labios de Sasori antes de que volviera a juntarlos con los suyos mientras con una mano le sujetaba la nuca apretándola contra él.
- Hablas demasiado, pelirrosa.
- ¡No! ¡Esto no está bien! ¡Yo no soy una chica fácil!
- Entonces a partir de este momento estamos saliendo ¿Vale? dijo con toda la naturalidad del mundo Nos vemos mañana en el instituto.
Y se marchó, dejando a Sakura con la boca abierta mirando su espalda y como se iba alejando de allí.
...
Shikamaru estudiaba en el salón de casa de sus padres. Veía a Akane saliendo y entrando continuamente de la cocina, se veía que estaba enfadada o quizás más bien disgustada. La visita a la clínica había ido bien, el médico la pesó y comentó que había cogido demasiado peso, luego la midió el contorno de la cintura y la tripa y volvió a comentar que le había crecido demasiado. En realidad esto no había enfadado a Akane, ella dijo que no comía más que antes y no entendía como había cogido más peso del que se suponía que tenía que coger y el médico aseguró que evidentemente la causa era que le había crecido mucho la tripa lo cual le llevaba a preocuparse por su nivel de azúcar en la sangre, era algo que tenía que vigilar porque cuando se tiene mucha azúcar los bebés tienden a ser grandes. Después pasaron a hacerle una ecografía y el médico, que parecía preocupado, le dijo a la enfermera que anotase los datos pertinentes. Akane insistió en preguntar si el embrión había crecido adecuadamente y el doctor se limitó a contestar que todo iba como debía ir y que su tamaño correspondía a las semanas de gestación.
Lo que preocupó a Shikamaru fue que quiso hablar con su madre a solas y después de la charla esta salió con cara de preocupación.
Fue entonces cuando Akane comenzó a gruñir murmurando que era por el tema económico, seguro. Cada visita a esa clínica costaba demasiado y tendrían que espaciarlos. Los embarazos no suelen necesitar tanta atención, ni el de su madre, ni el de su hermanastra, ni ninguno que recordarse. Veía un poco absurdo tanto seguimiento teniendo en cuenta que las visitas no era gratuitas.
Akane estaba convencida de ser una carga económica para esa familia y eso la hacía sentirse muy mal y desde entonces estaba con esa cara de enfado.
Cuando llegó el padre de Shikamaru fue peor porque la madre le obligó a meterse en una habitación y estuvieron largo tiempo hablando, tras lo cual, Shikaku salió con la misma cara de preocupación.
- No le pasa nada a Akane ¿Verdad Shikamaru? - le preguntó Chiharu.
- No, que yo sepa no le pasa nada.
- ¿Y a mi sobrino?
- Pues el médico ha dicho que todo iba bien. No pienses en esas cosas, atraerás la mala suerte.
Shikamaru resoplaba mientras se preguntaba a que hora pensaba regresar Shikato cuando el timbre sonó. El mismo fue a abrir.
- Hola primo - saludó alegre Shikato.
- Ya era hora ¿no?
- ¿Qué pasa? ¿Llego muy tarde?
- Pues si ¿Que estabais haciendo?
- Ver Konoha.
- ¿Sumire estaba a estas horas en la calle?
- Ah no, Sumire no. La chica se quejaba del dolor de su... parte trasera y Kankuro la acompañó pronto a su casa. Hemos estado Temari y yo solos.
- ¿Solos?
- Si, no me mires así. Es una chica estupenda, tenías razón, no solo es muy atractiva, es inteligente y divertida.
- Hola Shikato - le saludó Yoshino - ¿Que tal te lo has pasado?
- Bien. Ha sido una tarde muy constructiva - Shikamaru le miraba frunciendo el ceño - ¿Te pasa algo, primo?
- Pasad al comedor y sentaos que vamos a comer - indicó Yoshino.
Así lo hicieron. Shikamaru vio la cara de Akane y supo que se avecinaba una tormenta, cosa que confirmó cuando Akane plantó su plato de forma brusca delante de él y después hizo lo mismo con el vaso. Después salió enfurruñada hacia la cocina. Mientras Shikato le contaba a Chiharu donde había estado, Shikamaru se levantó pesadamente y siguió a Akane hasta la cocina.
- A ver, chica problemática ¿Te pasa algo?
- ¿A mi? Nada, a mi no me pasa nada. Vete a ver lo que ha hecho tu primo con tu Temari, no vaya a ser que la haya mancillado o algo.
Shikamaru arqueó las cejas.
- ¿Estás celosa?
- ¿De quien iba a estar celosa? ¿De la rubia guapísima y sexy? No digas tonterías.
- Si estás celosa rió.
- ¡No te burles de mi! Si tanto te preocupa Temari sería mejor que salieses con ella.
- ¿Pero que dices?
- Mira, no quiero que estés conmigo con pena ni porque te sientas obligado.
- Maldita cabezota... ¿Quien está contigo por pena? Anda ven tonta, si ya se que estás muy sensible, es que hoy no te he hecho mimos.
- No te burles de mi, no tiene gracia, ni yo entiendo lo que me pasa. Y toma - cogió un pequeño libro de había encima de la mesa - Lo estaba leyendo yo pero eres tú el que lo tiene que estudiar, me lo ha dado el doctor. Aplícate el cuento.
Shikamaru lo cogió y pensó que sería uno de esos libros que había visto que le había dado el doctor, algo sobre el embarazo y cuidados y todo eso pero al mirar el título no dio crédito a lo que allí leía"Relaciones sexuales plenas durante el embarazo".
- Esto va a ser muy problemático - murmuró.
Con el libro en la mano regresó al comedor. Sus padres y Akane ya estaban sentados a la mesa.
- Shikamaru, Akane - habló su padre - Yoshino y yo hemos estado hablando y... bueno, ya sabéis que el embarazo conlleva unos gastos extras que no esperábamos y más aun... lo que vendrá.
- Ya lo se -dijo Akane - Por eso yo creo que debería dejar de ir tan a menudo al médico.
- No es eso Akane - la interrumpió Yoshino - Eso es lo de menos.
- Después de pensarlo mucho - continuó Shikaku - A mi solo se me ocurre una solución. Deberíamos meter a Akane y... lo que venga en nuestro seguro médico. Yoshino ha estado haciendo cuentas y no nos sube tanto la cuota y estaríais cubiertos. El problema es que... no podemos meter a cualquiera, quiero decir que... bueno, esto sería una medida teórica, más que nada en papel.
- ¡Pero dilo ya, papá! - gritó Chiharu - ¡Me estás poniendo nerviosa!
- En fin... tendréis que casaros.