sábado, 31 de enero de 2015

216. Empieza el espectáculo

- ¿Alguien sabe dónde está Kankuro? – se oía a Sakura desde algún lugar impreciso del salón de actos del instituto.
Había llegado el gran día. Al principio parecía que nunca iba a llegar, después estaba demasiado cerca y según el entusiasmo que ponían en el proyecto y la confianza en ellos y sus compañeros, o estaban felices porque “por fin era el día” o agobiados porque “ya era el maldito día”.
- ¿Nadie sabe dónde está Kankuro? – insistía Sakura.
Nadie contestó, o bien porque no lo sabían o porque no la habían escuchado, pero daba igual, cada uno de los que allí estaban parecían enfrascados en sus propios problemas, salvo a Sakura, a ella le importaba y mucho saber dónde estaba Kankuro, en ese momento ese era un gran problema teniendo en cuenta de que Kankuro era el protagonista principal el musical y no le veía por ningún sitio.
Todo eran prisas y nervios. Allí se podía ver desde el que no buscaba algo que no encontraba y que quizás estaba a su lado hasta los que se lamentaban de haberse olvidado de una frase o los pasos de un baile, sin olvidar al que parecía haber entrado en pánico y aseguraba que no iba a ser capaz de hacerlo.
También estaban los que en apariencia no estaban tan nerviosos y repasaban sus papeles, su vestuario o ayudaban con diversas cosas como el escenario o las luces pero que de pronto, cuando menos lo esperabas, empezaban a gritar como locos.
- Esto es una jaula de grillos – se quejaba Neji mirando todo el panorama.
- ¿Has visto a Kankuro? – le preguntaba impaciente Sakura.
- No, no le he visto, pero no creo que esté muy lejos.
- ¡Sakura! – Karin llegaba bastante deprisa hacia ella - ¡Mira lo que me ha hecho el bruto de Suigetsu! – Karin le mostraba una manga de su camisa que estaba casi completamente descosida - ¡No dejes que se acerque más a mí!
- Anda que no eres exagerada ni nada – se quejaba Suigetsu andando detrás de ella.
- ¿Qué pretendías hacer? – cuestionó Neji al ver el descosido.
- Solo quería ayudarla, iba derecha a meter la pezuña en un cubo de pintura y la sujeté.
- ¡Había visto perfectamente el cubo! – gritó Karin a Suigetsu.
- Si, eso es lo que dices ahora. Está histérica, no la hagáis mucho caso.
- ¿Quién está aquí histérica, eh? – gritó aún más Karin.
- Vale, vale – intervino Sakura respirando hondo – No pasa nada, esto Tsuchi lo cose en un momento.
- No puede porque está arreglando el vestido de Ryuko, que no sé qué le pasa, o que le está grande porque ha adelgazado o que le está pequeño porque ha engordado.
- Bueno pues no se… ¿Quién ayudaba a Tsuchi con el vestuario?
- Creo que Jisei – contestó Neji mientras revisaba el cuaderno donde tenía anotado todo lo importante – Si, Jisei.
- Pues vamos a buscar a Jisei – consideró Sakura.
- Deja, ya lo busco yo – declaró Karin - ¡Pero no dejes que Suigetsu me siga! Me está estresando.
Neji miró intrigado a Suigetsu.
- Está histérica – repitió Suigetsu.
- A lo mejor no es solo por la representación – habló Sasuke que se había acercado a ellos hacía un rato – Yo sé por lo que está tan nerviosa.
- Si, yo también – pareció gruñir Suigetsu y se marchó dando unas grandes zancadas.
- ¿Qué le pasa a Karin? – se interesó Sakura.
- Han vuelto a citarla para otro juicio. Por lo visto el juez ha estimado el recurso.
- Ya veo – reflexionó Sakura – Pero esta vez todo será distinto porque los Uchiha la apoyáis.
- Eso ya se verá ¿Sabéis donde está Ino?
- ¿Para que buscas a Ino? – preguntó Neji.
- Busco a Naruto pero como no le encuentro he supuesto que debe estar con Ino.
- ¡Sakura! – Interrumpió ahora Temari acercándose también con prisas – Pregunta Sasori si sabes cuándo va a venir Shikamaru.
- ¿Qué sucede ahora? – resopló Sakura.
- Es que tenemos un problema ¿Podéis venir conmigo?
Sakura, Neji y Sasuke siguieron a Temari llenos de curiosidad. Temari los guio hasta la sala que habían habilitado como camerino para los chicos.
- Aquí traigo a Sakura y a Neji – anunció Temari entrando.
- ¿No ha venido aún Shikamaru? – se escuchó a Sasori.
- No – contestó Sakura entrando también - ¿Qué es lo que pasa? – preguntó alarmada al ver a Gaara sentado en una se las sillas y arropado con una especie de manta.
- Sakura-chan, Gaara no se encuentra bien – habló Hinata en cuclillas al lado de Gaara.
- ¿Qué le sucede? – se interesó Neji.
- Tiene mucha fiebre – respondió Sasori.
- Estoy bien – habló débilmente Gaara – Solo darme algo para la fiebre y enseguida está perfecto.
- No parece que estés bien – habló Sakura acercándose a él y tocándole la frente - ¡Pero si estás ardiendo!
- No es nada, solo un resfriado – Gaara comenzó a toser.
- Lleva varios días mal – explicó Temari – Pero no ha querido quedarse en cama por no faltar a los últimos ensayos.
- Y ahora te has puesto peor – añadió Sasori – Ahora no puedes actuar así.
- Sí, sí  que puedo – volvió a toser.
- Esa tos no me gusta nada – sentenció Sakura – Lo tienes completamente agarrado a los bronquios. Tienes que irte a tu casa y meterte en la cama.
- Solo darme algo para la fiebre. Que vaya alguien a la enfermería, por favor - volvió a toser - Y un jarabe para la tos.
- El que va a ir a la enfermería eres tu - habló muy seria Hinata sorprendiendo a los que allí estaban - Y te vas a quedar allí.
- Eso es imposible. Yo soy uno de los personajes principales.
- Eso tiene fácil solución - afirmó Neji mientras marcaba un número en su móvil - Shikamaru?... Sí, soy Neji, ¿te queda mucho?... ya... te llamo porque tenemos un pequeño inconveniente... Gaara está enfermo... enfermo de tener fiebre... bastante fiebre... si... de acuerdo... Te esperamos. Pues ya está - habló colgando el teléfono.
- Que ha dicho Shikamaru? - preguntó Sakura.
- Pues lo normal. Que para estos casos tenemos los sustitutos, ¿o no?
Neji miró directamente a Sasuke.
- Pues claro - respondió este - Para eso estamos.
Cuando los directores empezaron a buscar los "actores" para el musical se encontraron con el escollo de que o por una razón, o por otra, nadie parecía apropiado y los que parecían apropiados no deseaban hacerlo, y cuando Sasuke se decidió y le pidió a Naruto que le "recomendase", resultó que uno de los candidatos que había rechazado el papel, Gaara, de improviso decidió aceptarlo.
Aun así la petición de Naruto fue escuchada y Sasuke terminó, tras varias consideraciones, como sustituto de Gaara "por si acaso sucedía algo".
- Por suerte tenemos sustitutos para todo los actores principales - suspiró Sasori - Fue una buena idea después de todo.
- Si, menos mal que los tenemos - recalcó Sakura mirando fijamente a Temari - ¿Que sabes de tu otro hermano? ¿También está enfermo?
- No... que yo sepa. ¿Por qué?
- ¡Porque aún no ha aparecido y él es el principal de toda la obra!
- Vale, Sakura, relájate un poco - sugirió Sasori - Entonces, Sasuke ¿estás dispuesto para hacer el papel de "Bukowsky"?
- Claro, me sé todos los diálogos y he estado ensayando en casa y Sakura me ha estado ayudando.
- No solo yo – añadió Sakura al notar la mirada de Sasori fija en ella – También Minako, en realidad, Minako más que yo.
- Pues nos tendremos que fiar de ti – pareció hablar con paciencia Sasori - En fin, toma la ropa de Gaara y póntela, no vaya a ser que haya que arreglártela.
- Está ahí - habló Hinata - Gaara ni se la ha puesto.
- Todo resuelto - concluyó  Sasori - Va a ser difícil que alguien te acompañe a casa. Creo que es mejor que vayas a la enfermería y esperes allí a que termine la obra.
- No, de eso nada. Yo tengo que ver la obra, al menos tengo que verla. Quiero ver a Hinata.
- Apagároslas como os dé la gana - gruñó Sakura - Yo voy a buscar a ver cómo va todo. Por cierto, quien es el sustituto de Kankuro?
- Naruto - respondió Neji.
- Pues espero por el bien de todos que Kankuro aparezca pronto si no quiere que le rompa los pulgares - amenazó con bastante mal genio mientras salía por la puerta - Y os aseguro que puedo hacerlo - remató echándoles una mirada amenazante a todos.
- ¿Has probado a llamarle por teléfono? - sugirió Neji - Lo mismo te contesta.
Sakura se quedó sin saber que contestar y siguió su camino maldiciéndose a sí misma por no habérsele ocurrido antes algo tan sencillo. Seguro que la culpa de todo era de ese estrés que la estaba volviendo tonta.
Sacó su teléfono y estaba a punto de llamar a Kankuro cuando una pregunta la detuvo.
- Sakura, no preguntabas por Kankuro? - escuchó a Chouji - Por ahí viene.
Sakura dirigió su mirada hacia luna de las puertas de entrada. Por el pasillo que había entre las filas de asientos para el público vio avanzar a Kankuro llevando un par de bolsas de guardarropa.
- Menos mal, por favor ¿dónde estabas? ¿Te parecen estas horas de llegar?
- Lo siento, lo siento - se excusaba Kankuro sin parar de correr hacia ella.
- Ya te estábamos buscando un sustituto.
- No le regañes, ha sido culpa mía - corría detrás de él Sumire.
- Anda que tú también. No quiero saber ni donde estabais. Corre a maquillarte, eres la primera en... ¡Ahhhhhh! - gritó alarmada Sakura - ¿Qué es eso?
- Un cabestrillo - contestaba con pena Sumire levantando levemente el brazo que tenía en él.
- ¿Pero qué te ha pasado? - se preocupó Ten-Ten.
- Ayer, cuando Kiba me dejó llevar a Akamaru ¿os acordáis? Pues... Akamaru tiró muy fuerte y... tengo una contractura.
- No me digas que eso te lo ha hecho Akamaru! - gritó Kiba.
- Fue cuando quiso correr detrás del gato.
-  He acompañado a Sumire al médico, por eso llego tarde, lo siento - volvió a excusarse Kankuro.
-¿Y ahora qué hacemos? - se enervo Sakura - ¡Tú eres la primera en salir! ¡Tienes la canción del principio! ¿Qué vamos a hacer ahora?
- Tranquila - habló alegre Sumire - Si no pasa nada, estoy bien, puedo cantar y moverse sin problemas.
- Le han dado un antiinflamatorio y un calmante bien fuerte - explicó Kankuro - Le durará por lo menos hasta que termine la obra. Aunque es mejor que no haga movimientos muy bruscos.
- Venga Kankuro, vamos a ponernos guapos.
- Ay dios - se quejó Sakura - Este estrés va a acabar conmigo.
- Relájate, Sakura, estas muy tensa y eso no es bueno, se te está acumulando la tensión en el cuello - observó Ten-Ten - Además, si Sumire no pudiera cantar no pasa nada, todas nos sabemos todas las canciones, alguna podría hacerlo, Konan, Stella o Karin, por ejemplo, y nadie notaría nada.
- ¡Shikamaru! ¡Ya era hora! - la voz de Chouji volvió a hacer que todos miraran de nuevo a la entrada.
Las puertas se habían abierto y Akane entraba lentamente.
- Por favor - comentaba Kiba - Akane está tremenda. Cada día la veo más enorme.
- ¡Cállate, que te va a oír! – le regañó Ten-Ten en voz baja.
- Pero si es que cada día está más… grande. Yo creo que Shikamaru la infla por las noches.
- Menuda idea – rio Chouji.
- ¿De cuánto está ya? - se interesó Kiba.
- Creo que de ocho meses - contesto Ten-Ten.
- Pues parece que sean doce.
Shikamaru entró detrás de Akane, dio unos pasos hasta alcanzarla y la cogió de la mano. Así, juntos, se acercaron a  donde estaba Sakura, pero no eran los únicos, Stella, Tayuya, Chouji, Jisei y Konan también lo hicieron.
- ¿Que os ha dicho el médico? - preguntó Chouji casi sin dejarles llegar.
- Hola - saludó Shikamaru - Todo va bien.
- Han programado el parto para pasado mañana - dijo lloriqueando Akane.
- Ay, pobrecita – habló con tono mimoso Jisei – Anda ven que te hago cariños.
- No te rías de mí, que no estoy para tonterías, me encuentro fatal.
- La verdad es que sí que tienes mala cara – afirmó Stella - ¿Te duele algo?
- No… no sé, es en general, me encuentro fatal.
- ¡Akane! – gritaba Ryuko corriendo hacia ella - ¿Qué te han dicho? Uy, qué mala cara tienes, estás como… hinchada.
- Desencajada – añadió Tayuya – Yo diría que tiene la cara como desencajada.
- Anda – intervino Shikamaru – Siéntate un poco, yo voy a ver qué es lo que está pasando con Gaara y Sasuke.
- ¡Ah, claro! – exclamó Sakura - ¡Esto es una verdadera locura! Supongo que Sasuke estará vistiéndose.
- No ha habido ningún problema con Sasuke ¿verdad?
- No, no.
- ¿Te encuentras mejor, Akane? Porque tengo que ir a…
- Que sí, sí, anda ve. Supongo que este malestar se me pasará en seguida.
- Voy con vosotros – habló Temari – Voy a ver si Kankuro necesita ayuda.
- Entonces – comentó Sakura mientras caminaban - ¿Pasado mañana van a nacer  tus niños?
- Eso parece… si no nacen antes.
- ¿Y cómo es que al final le van a provocar el parto? – preguntó Temari.
- Seguramente sea una cesárea. Según la última prueba que le hicieron, sus pulmones y otros órganos están prácticamente maduros, que era lo que más les preocupaba a los médicos, por eso han decidido programar el parto, prefieren tenerlo todo controlado.
- Pero aún no ha cumplido los nueve meses – se extrañó Temari.
- Pero son dos y no quieren arriesgarse.
- Son decisiones médicas, Temari – reflexionó Sakura.
- De todas formas me ha dicho el médico – continuó Shikamaru – Que todo está bien y que incluso Akane ya ha dilatado 2 centímetros.
- ¿Eso es mucho o poco? – cuestionó Temari.
- No es ni poco, ni mucho – respondió Shino a su lado.
- ¡Joder, Shino, menudo susto! – se quejó Temari.
- Tiene que dilatar hasta 10 – hablaba Shino – Así que 2 no es nada, además, como es primeriza puede estar días dilatando muy poquito, lo mismo lleva ya semanas así o quien sabe, igual en unas horas ya está de 7. Cada mujer es un mundo.
- Sabes tú mucho de dilataciones ¿no? – dijo con tono burlón Temari.
- Oigo mucho a mi madre hablar de esos temas.
- Pero Akane no sabe eso – advirtió Shikamaru – Para que no se ponga nerviosa, así que no se lo comentéis.
Habían pasado varios a saludar a Akane, a preguntar cómo se encontraba y de paso a comentarle la mala cara que tenía. Ahora estaba sentada y a su lado quedaban Ryuko, Jisei, Stella y Tayuya.
- ¿Entonces te han dicho que los bebés están bien? – insistía Ryuko a Akane.
- Si, son muy pequeñitos pero están bien y yo también. Todo está bien, solo tengo muchas ganas de vomitar, supongo que me he mareado en el coche, por lo menos yo lo he pasado fatal.
- ¿Quién os ha traído? – se interesó Jisei.
- El padre de Shikamaru. Se ha quedado hablando con Tsunade. Creo que eso de que me anduvieran toqueteando me ha puesto mal cuerpo. Es que me han sentado en el potro, que ya ha sido todo un show conseguir sentarme allí y me han metido un aparato que era así, como un embudo y han mirado por él.
- ¿Te han metido un embudo por tus partes y han mirado? – preguntó alarmada Stella.
- Que sí, que sí. Han dicho que para ver el líquido amniótico y luego me han hecho sangre, el embudo ese tenía sangre. Han dicho que no me asustase, que era normal y me han puesto una compresa. Por cierto ¿alguna tiene compresas para prestarme? Es que me noto muy húmeda y me gustaría cambiarme.
- ¿Pero tanta sangre te han hecho? – se extrañó Tayuya - ¿Eso es normal?
- Pues no lo sé. Lo mismo ya no sangro, pero por si acaso.
- Yo tengo – contestó Ryuko – Vamos al servicio y te llevo una.
- A ver, que alguien me ayude a levantarme.
- ¿Y tú estás muy nerviosa, Ryuko?
- Ni te lo imaginas.
- Está que no hay quien la aguante – añadió Jisei.
Cuando Ryuko y Akane se hubieron alejado hacia los servicios, Stella miró inquisitiva a Jisei.
- Akane tiene muy mala cara ¿verdad?
- Mi abuela siempre dice que cuando una mujer se va a poner de parto se le desencaja la cara – opinó Tayuya – Lo mismo se pone de parto hoy.
- Pues no te diría que no – corroboró Jisei – Yo hoy he soñado que se ponía de parto durante el musical y tiene el aura de lo más… inusual.
Kankuro, ya caracterizado de “Berger”, con su ropa de hippy y una peluca de abundante melena castaña, esperaba en el pasillo frente a la puerta dela sala que ahora era el camerino de las chicas.
- ¿Qué tal va eso? – decía Lee pasando por delante de él - ¿A tope?
Lee también estaba caracterizado de su personaje, también vestido adecuadamente aunque llevaba su peluca, una de pelo negro y rizado a lo afro, en las manos; aunque lo que más llamaba la atención de Lee era que Ino le había maquillado la piel con un bonito todo bien oscuro.
- Vaya pintas que tienes – sonrió Kankuro.
- ¿A que estoy que rompo? ¡Esto va a ser increíble! ¡Voy a darlo todo! Hoy vamos a hacer una representación que será recordada durante décadas.
- Seguro que sí.
- ¡Que no decaiga el ánimo! ¡Por el poder de la juventud! Me marcho que tienen que ponerme la peluca. Recuerda ¡Animo!
Kankuro sonrió de nuevo mientras pensaba que Lee era increíble y que a todo le ponía la misma pasión, ya fuera un entrenamiento o hacer de negro en un musical.
- Hola, Kankuro – salió del camerino Ten-Ten - ¡Eh! Estas genial ¿Qué haces aquí? ¿Esperas a Sumire? Pues ya sale.
Ten-Ten se marchó sin dar oportunidad a Kankuro para decir nada. Se notaba que quedaba bien poco para empezar el musical y todo eran prisas.
Por fin la puerta volvió a abrirse y Sumire apareció.
- ¡Vaya! – exclamó al ver a Kankuro - ¡Que guapo estás! ¡Y que pelazo! ¡Pareces un anuncio de champú! A ver, mueve la cabeza, que ondule al viento.
- ¿Así? – Kankuro meneó la cabeza de un lado para otro haciendo que el pelo se moviese.
- ¡Pareces un cantante melenudo! – Sumire dio unos pequeños saltitos mientras aplaudía – ¡Kanky, melenas, encanto de las nenas!
- Estas loca pero… tu sí que estás guapa.
- ¿Te gusta mi trajecito hippy? Era de mi abuela, te lo juro ¿Te lo puedes creer? Mi abuela era toda una hippy por lo que se ve, mi abuela la de España, que por lo visto escandalizaba a todo el barrio con sus ropas indecentes. Cuando supo que iba a hacer de hippy me las envió ¿Qué tal me quedan? ¿Y las flores? ¿Has visto que flores me ha puesto Ino en el pelo?
- Estas preciosa. Me entran ganas de besarte.
- ¿Y por qué no lo haces?
- Me da miedo de que se corra el maquillaje… el tuyo y el mío.
- ¿Y qué haces aquí?
- Venía a preguntarte como te encuentras y si te duele el hombro.
- No, que va. No me duele, a veces me molesta un poco pero no me duele. No te preocupes, podría hasta hacer acrobacias.
- Por si acaso no las hagas.
- Hola parejita – salió también Jisei del camerino – No te preocupes Kankuro, que Shikamaru le ha quitado un par de bailes, la voy a sustituir yo.
- ¿Has visto que injusticia? ¡Pero si estoy perfectamente!
- Bueno, venga ¿No ibas al servicio para que no te entren ganas en medio de una actuación?
- Ah sí, es cierto. Luego nos vemos Kankuro, en la sesión de relación.
- Que loca está – comentó Jisei viéndola marchar - ¿Y qué es eso que le han dado tan milagroso que le ha quitado los dolores?
- Nada en especial. Le ha dado un calmante y un antiinflamatorio normal y corriente pero, como estaba muy nerviosa con eso de que tenía que actuar y no paraba de repetirlo, el médico le dijo que le iba a dar uno bastante fuerte que solo dan a deportistas y en casos importantes.
- ¿Y se lo creyó?
- Ya sabes cómo es ella.
- El poder de la autosugestión es impresionante – reflexionó Jisei – Bueno, mientras funcione todo va bien. Hazme un favor, si preguntan por mi di que ahora vengo, voy a ver cómo está Akane, que no sé por qué no me fio ni un pelo.
Fue a donde se suponía que tenía que estar Akane, sentada en la primera fila, esperando a que comenzase la obra, pero allí solo había un cartel de “reservado”. Miró a su alrededor, la gente iba llegando y ocupando asientos.
- Hola, Ayumi – saludó a la hermana de Sumire que estaba a un par de asientos de allí.
- Hola, Jisei ¿Estás nerviosa?
- No, no mucho. Sumire si, ya te la puedes imaginar.
- Lleva desde ayer con un ataque de nervios.
- ¿Has visto a Akane?
- Sí, sí. Ha estado aquí pero se ha ido al servicio.
- Ah, vale gracias. Voy a ver si la encuentro.
- Oye… ¡Mucha suerte!
- Gracias.
Otra vez había ido al servicio. Sí que tenía el muelle flojo la pobre. Al llegar al servicio se topó en la puerta con Sumire que salí de allí a toda prisa. Dentro de los aseos no había nadie salvo Akane lavándose las manos.
- Por fin te encuentro, gordita.
- Ay Jisei, ay Jisei… que me ha pasado una cosa – habló nerviosa.
- ¿Qué cosa?
- ¿Te acuerdas que le pedí una compresa a Ryuko porque me parecía que estaba húmeda porque me habían hecho sangrar un poco?
- Sí, claro ¿Es que estás sangrando mucho? – se preocupó.
- No, que va. No había nada de sangre, bueno, solo unas gotitas, pero… sí que estaba húmeda. Yo creo que he roto aguas.
- ¿Qué?
- No sé, es que me noto mojada y Ryuko me ha dado una compresa y la he mojado un poquito, no mucho pero… y no es sangre.
- Ay no me digas eso.
- A lo mejor solo es obsesión mía. Lo mismo he hecho algún esfuerzo y se me ha escapado el pis… si, será eso.
- ¿Pero tu como te encuentras?
- Bien, si me encuentro bien.
- ¿Llamo a Shikamaru?
- No ¿Para qué vas a alarmarle? Ya bastante tiene con todo esto, mejor no le metemos más presión. Si seguro que es obsesión mía.
- Ay que todo esto me da un mal presentimiento.
- Que no, que no pasa nada. No sé ni porqué te lo he comentado.
- ¡Akane por dios, que has roto aguas!
- O no. De cualquier forma a mí me han dicho en el curso premamá que aunque se rompa la bolsa de aguas aún hay horas, que no tenemos que ponernos nerviosas, puede pasar muchas horas, como 12 o así.
- Ya, sí, claro y yo que te voy a creer.
- Que sí, que es cierto. Aunque haya roto aguas no tienes que preocuparte, puedo esperar perfectamente a que termine la obra y se gradúe Shikamaru. No pienso fastidiarle su graduación.
- ¡Jisei! – escucharon llamar a Ino - ¡Jisei!
- ¡Estoy aquí, Ino! ¡En el servicio!
- Menos mal que te encuentro – apareció por la puerta – Vamos, los directores quieren hablar con todos.
- Ya voy, ya voy.
- Venga, venga, no te entretengas – Akane comenzó a andar hasta salir del servicio – Si yo me encuentro perfectamente.
- ¿Es que pasa algo? – se interesó Ino - ¿Te encuentras mal?
- No, no, que va. Estoy perfectamente o al menos todo lo perfecta que puedo estar.
- ¿Qué hacéis por aquí aún? – Shikamaru sorprendió a las tres chicas e hizo que Akane diese un respingo.
- ¿Y u que haces aquí? – le regañó Ino - ¿No ibas a darnos una charla?
- Mendokusei… quería ver como estaba Akane.
- Ah pues estoy muy bien. Venga, no os entretengáis por mí.
- Espera – se acercó a ella Shikamaru y le puso una mano en la nuca – Antes tienes que darme un beso de buena suerte, calabacita.
- Será por eso que la buscaba – sonrió Ino a Jisei.
- ¿Y tú donde has estado escondida?
- Si, si, escondida. Ha habido un periodo de tiempo en el que Naruto y tu habéis desaparecido, ehhh, mira, mira tú aura como te delata… pedorra – miró hacia Shikamaru y Akane – Fíjate tú lo apasionado que resulta a veces Shikamaru.
- Shikamaru siempre es muy apasionado besando ¿A ti no te ha besado nunca?
- Vaya cosas que me dices.
- ¿Ya estamos todos? – preguntaba Sasori después de ver entrar a Jisei, Ino y Shikamaru en el aula donde los habían citado a todos. Allí también estaban Jiraiya y Tsunade – Bien. Pues empezamos. Shikamaru, comienza tú.
- Un momento – interrumpió Tsunade – Antes quiero decir algo.
- ¿Vas a darnos un discurso motivador, abuela? – preguntó riendo Naruto.
- Tú y yo hablamos luego.
- ¡Ya la has cagao, Naruto! – rio Kiba.
- Eso le pasa por bocazas – rio también Sakon.
- ¿Nos vas a decir los orgullosa que estas de nosotros? – añadió exultante Lee.
- Si estoy orgullosa o no lo diré cuando termine la obra. Ahora os diré que estoy muy sorprendida. Todos los profesores que os han estado asesorando están de acuerdo en decir que os habéis esforzado bastante y os lo habéis tomado en serio y espero que la representación esté a la altura. También quiero daros las gracias por no haberos pegado, vapuleado y todas esas cosas que os han traído hacia aquí durante estos meses.
- Total, que si estás orgullosa de nosotros, dattebayo.
- No lo habéis hecho mal pero en realidad lo que me habéis demostrado es que podíais haberlo hecho antes ¿No veis como no era tan difícil? Solo se trataba de que empezaseis a escucharos unos a otros. En fin,  me voy, espero que no lo estropeéis todo en el último momento, ahora os dejo con Jiraiya que os va a ayudar con los nervios y los ataques de histeria previos a la representación.
- ¿Solo nos vas a decir eso? – cuestionó Kankuro.
Tsunade les miró y sonrió.
- ¡Animo que vosotros podéis! – exclamó levantando el puño y todos empezaron a gritar, a aplaudir y hacer numerosos gestos.
- Venga, vamos a dejar esta explosión de adrenalina – habló Shikamaru situándose en el lugar donde había estado hablando Tsunade – Vamos, escucharme.
- ¡El señor director va a hablar! – se burló Zaku – Vamos a escuchar al señor director.
- ¡Eh! – gritó Jiraiya – Un respeto, no vayáis a fastidiar ahora el buen trabajo. Deja, Shikamaru, que voy a hablar yo – Jiraiya esperó a que volviesen a guardar silencio – Bien. Ahora nos entendemos. Más de uno me ha preguntado por qué he insistido mucho en que teníais que estar listos, vestidos y maquillados, 15 minutos antes de la representación. Pues la razón es muy simple, ya estáis listos y ahora tenemos unos  largos minutos en los que podemos relajarnos, ya no tenemos que estar con prisas con los últimos preparativos, ya todo está listo y nos vamos a relajar.
- ¡El baile del pollo! – exclamó Lee y un rumor comenzó a extenderse en el aula.
- Pues si – habló el voz alta Jiraiya – Vamos a hacer el baile del pollo para quitarnos toda esa vergüenza que aún podemos conservar, vamos a hacer el baile del pollo y cualquier otra cosa que resulte vergonzante, después de eso estaréis de buen humor y os dará igual hacer el ridículo delante de vuestros padres y familiares.
...
- Akane! - Maron llamó su atención colocándose delante de ella.
- Maron! Al final has podido venir.
- Pues claro que he venido, no iba a perdérmelo, tu padre es al que le ha sido imposible, no ha conseguido que le cambiasen el turno en el trabajo pero traigo a Hideki, que si no llega a venir me monta una rabieta.
- ¿Dónde está?
- Ahí detrás, con Ginta. Hola, Chiharu.
- Hola - salud o Chiharu que estaba sentada al lado de Akane.
- ¿No han venido tus padres?
- Si, han ido a ver a Shikamaru.
- ¿Mi madre no ha venido? - preguntó Akane.
- Lo siento - respondió con pena Maron.
- Ya me lo imaginaba - suspiró Akane.
- Es que como tú al final no actúas pues...
- Si, si, ya sé cómo es mi madre, no la justifiques.
- Hola Maron - saludó Yoshino - Mira, Shikaku, ¿no te dije que Maron vendría?
- Si, si me lo dijiste. Hola, Maron, donde vas a sentarte_
- Allí, un poco más atrás. ¿Habéis visto a Shikamaru? ¿está muy nervioso?
- No, no está muy nervioso. Ahora están haciendo unos ejercicios de relajación.
Maron y los padres de Shikamaru estuvieron hablando un poco más de algo que a Akane le era imposible oír por culpa del ruido de todas las conversaciones que había en el recinto y además Chiharu no paraba de hablarle, aunque que por los gestos que hacían suponía que le estaban contado a Maron que ya habían programado el parto para dentro de dos días.
Maron se despidió con una caricia en la mejilla de Akane y esta intentó concentrarse en la conversación con Chiharu cuando las luces comenzaron a apagarse quedando solo una tenue luz.
- Ya va a empezar anunció emocionada Chiharu.
Las conversaciones comenzaron a ser cada vez menos ruidosas. Akane se movió en su asiento para colocarse de forma cómoda y fue cuando lo sintió.
Era algo desconocido aunque ya lo había sentido antes.
No era capaz de describir lo que sentía. Parecía una mezcla de dolor y presión en la tripa. Sentía como la tripa se le ponía dura, muy dura y un dolor comenzaba en los riñones para rápidamente extenderse por todo el vientre.
Aquel dolor no llegó a durar un minuto. Tal y como vino, se fue, pero dejó un gran aturdimiento en Akane que durante todos esos segundos intentó que su cara no reflejase la sorpresa, miedo y dolor que había sentido.
Por suerte Chiharu se había distraído mirando al escenario en el cual ahora estaban Ten-Ten y Deidara.
- Que guapos están comentó Chiharu en voz baja Que bien le quedan esas trenzas a Ten-Ten y que mono está Deidara.
- Si contestó  débilmente Akane.
Akane miró su reloj. Aquello había sido una contracción, seguro, tenía que serlo. Durante el último mes ya había tenido episodios parecidos y la matrona le había dicho que eso eran falsas contracciones, que era como una simulación de parto o un entrenamiento que hacía su cuerpo pero ese dolor y el que le había dado hacía justo 30 minutos antes eran distintos, parecían iguales pero noaunque era primeriza y nunca había parido algo le decía de alguna forma que aquello eran contracciones.
Y eso lo le hizo gracia.
Respiró hondo no pasaba nada aún eran muy distantes y solo habían sido dos, seguro que aún le quedaban un montón de horas y no iba a ir al hospital en plan alarmista, que había oído que a las mujeres que van muy pronto al hospital suelen enviarlas a casa y decirles que vuelvan cuando las contracciones sean más intensas y mucho más seguidas.
- Muchas gracias a todos por venir Hablaba en el escenario Ten-Ten.
- Hace unos meses continuaba Deidara Se nos pidió a varios alumnos que realizásemos un espectáculo para celebrar la graduación de los alumnos que este año terminan Bachillerato y de paso para dar la bienvenida a los nuevos alumnos que dentro de unos días comienzan su andadura en la enseñanza secundaria.
- Aunque no lo parezca, detrás de la obra que vamos a representar hay muchos meses de trabajo, de discusiones, ensayos y más ensayos. Ahora todo el mundo podrá ver el resultado de nuestro trabajo, así que esperamos que sean pacientes y que no tengan muy en cuenta esos errores que seguramente tendremos.
- Hay que tener en cuenta que no somos profesionales, pero que hemos puesto todo nuestro empeño en que salga bien.
- Recuerden que están en un teatro, así que, por favor, apaguen sus móviles y también eviten los comentarios en voz alta que puedan distraer a los actores.
- Aunque no lo parezca son muy sensibles.
- Y nada más. Agradecer la asistencia de tanto público.
- Realmente son muchos. Dan un poco de miedo, sí.
- Ah, se nos olvidaba decir la obra que vamos a representar se oyeron algunas risas Es que estamos muy nerviosos. Vamos a representar el musical Hair.
- Para quien no tenga ni idea de que es y para situarnos un poco, diremos que está ambientado en Estados Unidos en pleno auge del movimiento hippy y la guerra de Vietnam.
- Es un musical muy bonito con canciones que quizás reconozcan. Y ahora sí, nada más.
- Aquí empieza el musical Hair.

El público aplaudió mientras Ten-Ten y Deidara comenzaron a marcharse del escenario, cada uno hacia uno de los laterales, al mismo tiempo que el telón comenzaba a abrirse, daba la sensación de que cada parte del telón seguía a uno de ellos y los primeros acordes empezaron a sonar.

sábado, 17 de enero de 2015

215. El principio del fin

Ino, Sakura, Sumire, Stella y Jisei terminaban de decorar el local que entre todos habían alquilado para la fiesta, mientras Ten-Ten, Kiba, Lee y Shiho colocaban los regalos que algunos de ellos ya habían dejado allí y preparaban la comida, la bebida y todo lo que eso conllevaba.
- ¡Nos está quedando genial! - decía muy emocionada Sumire.
- Ya llegan más refuerzos – anunció Tobi entrando seguido de Konan, Deidara y Sasori.
- ¡Hola Tobi! – saludó Sumire - ¡Hola a todos! Pasad, pasad, que tenemos trabajo para todos.
- ¿Y Naruto? – se interesó Konan.
- Ha ido a buscar a Karin – contestó Jisei.
- Por lo visto no estaba muy convencida de que podía venir – añadió Sumire – Que decía que no es tan amiga de Akane.
- Pero creo que a Naruto su opinión le da igual – concretó Sakura – Ha dicho que tiene que venir y la traerá, seguro.
- Además tiene que participar en el espectáculo – continuó hablando Sumire - ¡Es eso! Seguro que Naruto ha hecho todo eso del espectáculo para que Karin pudiese venir ¿No creéis vosotros que lo ha hecho por eso?
- Es evidente- respondió Jisei.
- Este Naruto, como es – comentó Sakura.
- Y digo yo – habló de nuevo Sumire – Que si somos capaces de montar espectáculos en un santiamén como el de Kiba y este ¿Por qué nos cuesta tanto preparar un musical?
- Creo que nos falta motivación – opinó Jisei – O al menos a parte de nosotros.
- ¿Y los instrumentos? – preguntó Sasori al ver que no había ningún instrumento de música por allí.
- Los traen Temari y el primo de Shikamaru, que han conseguido una furgoneta – contestó Sakura.
- ¿Necesitáis ayuda? – preguntó Deidara.
- Pues mira si – contestó Ino – Ven, ven, que tú eres más alto que nosotras.
- Tienes muy buen aspecto, Deidara – comentó Stella.
- ¡Tobi! – le llamó Ten-Ten.
- Dígame, jefa.
- ¿Puedes ir a comprar más refrescos de naranja? Es que vienen los hermanos de Akane y creo que hemos comprado pocos.
- Claro, Tobi va, Tobi es un buen chico y hace los recados.
- Ven conmigo que te doy dinero.
- Hola – habló Neji desde la puerta.
- ¡Neji! – saludó alegre Lee – Pasa, pasa a ayudar. Al final has llegado pronto.
- ¿Aún no han llegado Gaara y Hinata?
- No, aún no – respondió Shiho.
- Que raro, creía que habían salido antes que yo.
- Estarán entretenidos por ahí, lo mismo haciendo manitas – bromeó Kiba.
En realidad Gaara y Hinata no habían salido de la casa antes que Neji. Este había visto a Gaara esperando en el salón cuando llegó de su clase de kendo, Gaara le preguntó si iba a ir con ellos a la fiesta y Neji contestó que no porque aún tenía que ducharse y tardaría un rato, así que mejor que fueran ellos primero, por eso, cuando regresó al salón y no encontró a nadie supuso que Gaara y su prima ya se habían marchado.
Pero no había sido así. Gaara continuaba esperado a Hinata cuando el que apareció fue su padre y le pidió que le acompañase a su despacho, que tenía que hablar algo importante con él.
Mientras esperaba que su padre terminase de decirle a Gaara lo que fuera que le estuviese diciendo, Hinata se puso a pensar en algo que le preocupaba desde hacía varios días, que nunca había tenido muy claro a lo que quería dedicarse en la vida, pensaba que con el tiempo de alguna forma lo sabría pero ahora estaba más confusa que nunca y toda esa confusión había comenzado el día que quedó con Shiho para ir a comprar los regalos para los bebés de Akane y Shikamaru.
“…
Al final no fueron solo Shiho y ella a comprar los regalos, también se unieron Stella y Tayuya y si se paraba a pensar no sabía cómo es que había terminado con ellas, que no eran de su grupo habitual, pero allí estaban, en una conocida tienda de ropa premamá en la que además había una sección para recién nacidos con todo tipo de mobiliario y accesorios que pudieran ser de utilidad.
- No tengo ni idea de que comprar – se quejaba Tayuya – Mi presupuesto es bastante reducido, la verdad.
- Tampoco hace falta gastarse mucho – opinaba Shiho – Lo importante es el detalle. A Shikamaru y a Akane les va a servir cualquier cosa, seguro que hay algo que no cueste mucho y que les puede venir bien .Yo no entiendo mucho pero a lo mejor unos biberones o un juego de sábanas para la cuna.
- De todas formas ellos saben que sus amigos no tienen demasiado dinero para comprarles un regalo caro – añadió Stella – Somos estudiantes y no esperan grandes regalos, chupetes, baberos o incluso pañales, cosas así ¡Anda, mirad!-exclamó de pronto - ¡Si son Itachi y Ayesa!
- ¿Dónde? – se interesó Shiho.
- Allí, en la caja. Vamos a saludarles.
- Habrán venido también a comprar el regalo – comentó Hinata mientras se acercaban a donde estaban.
- Lo que me demuestra que esta tienda es muy cara – se quejó de nuevo Tayuya.
- Que guapo es Itachi ¿Verdad? – murmuró en voz baja Shiho - Es muy atractivo.
- Me están sudando las manos – añadió Tayuya susurrando – Va a notar que le voy a mirar.
- Todas le vamos a mirar – afirmó Shiho en esa conversación en voz baja.
- Ya pero es que yo le voy a mirar porque creo que está muy bueno y va a notar que le miro como a un trozo de pan que me quiero comer.
- ¿Y cómo es esa mirada? – se asombró Hinata.
- Pues no sé, pero seguro que es distinta a cuando miro a un hombre que no es tan…  ¿cómo has dicho que es, Shiho?
- Atractivo.
- Eso, atractivo. Si es que mirarle, está como para hacerle varios favores.
- ¡Hola! – saludó Ayesa haciendo que Hinata diera un respingo de sorpresa al no esperárselo – Que casualidad que hayamos coincidido.
Estuvieron hablando un rato. Stella presentó a Tayuya y Shiho a Itachi y Hinata le observó porque era cierto que resultaba muy atractivo, que parecía tener algo que incitaba a no dejar de mirarle y además era mucho más amable y agradable de lo que parecía, al menos para Hinata que siempre había pensado que era frio y nada cercano, pero no, no era así.
Una llamada recibida por Itachi acabó con aquella pequeña reunión. Itachi tenía que marcharse, había un problema en el gabinete donde trabajaba pero Ayesa se quedó con ellas.
- ¿Ya sabéis lo que le vais a comprar a los bebés? – preguntó Ayesa una vez que Itachi se marchó.
- Pues no, aún no tenemos ni idea – contestó Stella.
- Es que no hemos visto nada más que cosas caras – añadió Shiho.
- Ah, pero hay de todo, más caro y más económico. En la sección de ropa hay unos pijamas que son una monada -  hablaba Ayesa – Yo quería comprar un par pero Itachi dice que voy a parecer una abusona si me presente con muchos regalos, pero es que me encanta todo. Vamos a verlos, veréis que cosa más mona.
- ¿Entonces ya le has comprado algo? – preguntó Hinata.
- Sí. Hemos comprado un cochecito doble, ya sabéis, de esos para gemelos. Hablé con la madre de Shikamaru y me dijo que no tenían aún.
- Que suerte tiene Akane de tener una prima con pasta – comentó Tayuya mientras miraba unas toquillas o mantitas, no sabía muy bien que eran pero que le habían llamado la atención - ¡La hostia puta que caro es esto! – gritó de repente haciendo que Ayesa, Stella, Hinata y Shiho miraran a su alrededor algo apuradas por si la gente que había en la tienda la estaba mirando y al ver que no había llamado tanto la atención, rompieron a reír aunque Tayuya  no le veía gracia al asunto
- La verdad es que son un poco caros estos arrullos – comentó Ayesa  mirando lo que había llamado tanto la atención de Tayuya – Pero mira, estos son bonitos y son más económicos.
- Pero como son dos bebés – opinaba Shiho – sigue siendo muy caro.
- ¿Y por qué no compráis uno cada una? – sugirió Hinata.
- Pues tienes razón  ¿Por qué no le compramos cada una uno, Tayuya? Es un regalo bonito y práctico y así, entre las dos no nos sale tan caro y lo mejor de todo es que ellos tendrán dos, uno para cada uno, un regalo bonito y práctico.
- Sí. No es mala idea. A mí me gusta este – señaló uno de rayas azules y blancas – No sé, me recuerda a Shikamaru y su manía de mirar las nubes.
- Que bueno, cierto – sonrió Shiho – Pues a mí me gusta este – señaló otro igual pero con las rayas naranjas y amarillas – Me recuerda a la cabeza de Akane – rio.
- ¿Y tú qué tal? – preguntó Stella a Ayesa - ¿Preparando tu boda? Oye, no la pongas muy pronto que creo que Akane necesitará unos cuantos meses para recuperar su figura, dale un poco de margen.
- Ah no, no, pero si yo no voy a casarme.
- ¿Cómo que no vas a casarte? ¿Qué ha pasado? ¿Habéis discutido Itachi y tú?
- Estamos mejor que nunca, conociéndonos poco a poco.
- ¿Pues entonces por qué no te quieres casar? – cuestionó Hinata.
- No es que no me quiera casar, me quiero casar pero no ahora, dentro de unos años, porque antes quiero estar bien segura y quiero conocerle más aún y también que él me conozca a mí y todas mis manías, que no quiero que luego, después de casados, venga a decirme que no sabía ciertas cosas de mi. Además, quiero estudiar.
- ¿Estudiar? – se extrañaron las demás.
- ¿Y a que no sabéis quién me ha dado esa idea?
- Pero tú ya has estudiado – afirmó Stella - Sabes un montón de cosas y tocas el piano y sabes idiomas.
- Pero no he estudiado una carrera. He estudiado muchas cosas, tengo mucha cultura pero yo quiero tener una carrera, como vosotras vais a tener.
- Pues yo no creo que vaya a tener ninguna carrera – cuestionó Tayuya – Con suerte a ver si puedo estudiar algún módulo de peluquería o yo que sé.
- ¿Y eso? – se interesó Ayesa - ¿No vas a ir a la Universidad?
- Mi familia no puede costeármela y tampoco me hace tanta ilusión, yo lo que quiero es encontrar un buen trabajo cuanto antes para ayudar a mi familia.
- Pero eso es algo de lo que sentirse orgulloso – afirmó Stella.
- Y que da mucho gustito ganar una su propio dinero y no depender de nadie – apuntó Tayuya – y yo no quiero depender de nadie, quiero ganar mi propio dinerito, no quiero que nadie tanga que decirme que me está manteniendo.
- Pues claro que si – habló Ayesa – Pero bueno, ir a la Universidad o no es lo de menos, lo que quiero decir es precisamente lo que ha dicho Tayuya, que quiero hacer algo, quiero tener mi carrera, mi oficio, yo no quiero ser una mujer “florero” y que lo único que haga sea ser “la esposa de alguien” y exhibir mi cultura y todo eso. Que no, que yo que tengo posibilidades y tiempo quiero estudiar.
- A mí me parece fantástico – dijo con admiración Stella – Yo te apoyo, Ayesa.
- Tampoco es nada denigrante ser ama de casa o madre – habló tímidamente Hinata.
- Claro que no, dedicarte a ser madre es el trabajo más difícil que debe haber y también el más gratificante, pero… estuve pensando y llegué a la conclusión de que quiero estudiar y quiero ser abogada y hacer cosas útiles y además, lo más importante, ocuparme de los negocios de mi familia. No creo que sea justo que solo porque yo y mi hermana seamos mujeres los negocios de los Senju tengan que ser llevados por nuestros maridos. Eso lo veo muy injusto. Es el negocio familiar, mi abuelo y mi tío lucharon mucho por sacarlo adelante y, aunque quiero a Itachi y me tiene loca, creo que no está bien que los Uchiha se apropien ahora de ellos. Yo, como Senju, quiero defender lo mío, quiero…
- Tía, eres toda una reivindicativa, joder – afirmó Tayuya – Es acojonante.
- Es que creo que aunque Itachi es muy listo yo también puedo ser capaz de llevar los negocios de mi familia y que él no tiene que llevarlo todo, lo de los Uchiha y los Senju, que los dos podríamos trabajar juntos, en equipo y he decidido que voy a estudiar.
- No, pues si eso me parece genial – intervino Shiho – Claro que sí, tu que puedes debes hacerlo si es lo que quieres. Yo también quiero estudiar y como dice Tayuya, los estudios Universitarios son muy caros, por eso me estoy esforzando muchísimo en sacar buenas notas, porque necesito conseguir una beca de estudios.
- Pues tu eres muy inteligente – habló Hinata – Lo conseguirás seguro.
- Si, eres toda una cerebrito, tía – apostilló Tayuya.
- ¿Y qué es lo que quieres estudiar? – preguntó Ayesa.
- Quiero estudiar Biología o Farmacia. Lo que yo quiero es dedicarme a la investigación de enfermedades. Es que mi abuelo tiene Alzheimer y me gustaría poder encontrar algo, una medicina o algo para poder vencer a esa terrible enfermedad.
- Impresionante – se asombró Ayesa - ¿Veis? Vosotras queréis hacer cosas y eso es lo que yo también quiero hacer ¿Y tú, Stella?
- Pues la verdad es que últimamente estoy planteándome dedicarme a los asuntos sociales, me gustaría estudiar algo como trabajadora social o lo que sea que haya que estudiar. Me gustaría mucho ayudar a otras mujeres, mujeres trabajadoras que necesiten que alguien las ayude, madres solteras, por ejemplo, o gente mayor, algo así.
- Que raro – comentó Shiho – Te juro que nunca pensaría eso de ti. No te ofendas pero no te pega nada.
- Ya, ya lo sé y hace unos meses ni se me hubiera ocurrido, ni por asomo, pero llevo un tiempo viendo muchas cosas, muchas mujeres que son verdaderas heroínas sacando a sus familias adelante.
- Es lo que tiene ir a un barrio chungo como el mío – explicó Tayuya.
- Stella ha resultado ser toda una feminista – sonrió Shiho – En el buen sentido, claro.
- Es un poco lo que dice Ayesa. Yo considero que hombres y mujeres somos iguales, yo no le quito derechos a los hombres pero a veces resulta que las mujeres necesitan un “empujoncito”.
- Pero eso es fabuloso – volvía a asombrarse Ayesa - ¿No veis lo asombrosas que sois? ¿Y tú, Hinata?
- ¿Yo? Pu-pues… n-no… - Hinata sintió como toda la sangre empezaba a acumulársele en la cabeza ¿Qué decía ahora ella? Si ella no tenía ningún sueño de esos “asombrosos” – Es que yo n-no sé qué es lo que voy a hacer.
Todas la miraron completamente perplejas.
- ¿Cómo que no sabes lo que vas a hacer? – interrogó Tayuya - ¿No eres tú la heredera de los Hyuuga?
- S-sí, pero… pero no sé si es lo que quiero hacer. Es que no sé si es lo que me gusta. Yo no tengo esos planes tan maravillosos y no tengo tan claro lo que quiero hacer. Se supone que tengo que ser la heredera y ocuparme de los negocios de mi padre pero… ¿es lo que me gustaría hacer?
- Pues deberías estar segura de que es lo que quieres hacer – opinó Stella – Porque hacer algo que no te guste lo mismo termina quemándote.
- Pero a lo mejor ella no tiene otro remedio – intervino Tayuya – Hay familias en las que las tradiciones son sagradas.
- Mejor vamos a buscar que regalarle a Akane – habló nerviosa, se empezaba a sentir muy incómoda al haberse convertido en el centro de la conversación – Que se nos va a hacer tarde.
…”
Que difícil y complicado resultaba todo. Ella quería ser la “líder de su clan”, por así decirlo, no quería fallar ni a su padre, ni a su familia y creía estar capacitada para hacerlo pero ¿era lo que realmente deseaba hacer? Porque a ella nadie nunca le había preguntado que  deseaba.
Ahora Gaara y Hinata caminaban despacio por el parque. Gaara quería hablar con Hinata pero no sabía cómo hacerlo sin resultar maleducado y Hinata quería hablar con Gaara pero tampoco se atrevía a preguntarle directamente.
Por fin Hinata tomó aire y se dispuso a hablar, era una tontería no hacerlo, se suponía que ella tenía confianza con Gaara así que no sabía a qué venía tanto miramiento.
- Te veo como preocupada – se le adelantó Gaara hablando primero.
- Un poco. Más que nada tengo mucha curiosidad ¿Qué has estado hablando con mi padre?
- Pues ha sido un poco… Hinata ¿Tu padre es muy tradicional?
- Bastante.
- Ya. Es que… a ver cómo te lo digo yo para que no te ofendas.
- ¿Te ha preguntado si vas a pedirme en matrimonio? Lo siento mucho. Hablaré con él y le haré entrar en razón.
- No. No es eso.
- Primero hablaré con mi madre, ella es más razonable – continuaba Hinata bastante colorada y sin escuchar a Gaara.
- Tranquila… tranquila… Tú no te preocupes por eso. No me está obligando a formalizar ningún noviazgo contigo. Ya le he explicado que somos jóvenes y que tenemos que terminar nuestros estudios.
- Eso es porque te lo ha mencionado ¿A que si?
- No… tranquila. Tu padre no quiere que formalicemos nada, al contrario, creo que te ve muy joven y… vamos, que es tu padre y siempre vas a ser su niñita.
- ¿Cómo dices?
- Por lo menos de momento no. Lo que pasa es que está planteándose buscar un heredero para sus negocios.
- ¿Cómo?
- Cree que tú eres muy… ¿Cómo decirlo?... Inocente… cándida.
- ¿Cándida?
- No está muy seguro de que gente sin escrúpulos no intente aprovecharse de tu buena fe.
- ¿Cree que no puedo ocuparme de los negocios familiares? Puedes decirlo sin miedo, sé que confía más en Neji que en mí, incluso confía más en Hanabi.
- Pero eso era antes, ahora ya ha cambiado.
- ¿Y qué es lo quería de ti? ¿Acaso preguntarte si te vas a casar conmigo para hacerte cargo del negocio y defenderme de la gente sin escrúpulos?
- No, no. Tu padre está preocupado por ti y por tu futuro. Quería saber si yo conocía algo más de tus planes.
No era cierto. El padre de Hinata quería saber si en el futuro él estaría dispuesto a velar por su negocio, a asumirlo como suyo, no a traspasarlo o mal vender sus acciones, pero eso Gaara no se atrevía a decírselo a Hinata después de cómo estaba reaccionando.
- ¿Y tú que le has dicho?
- Le he dicho que en el futuro tú serás capaz de decidir qué hacer con el negocio familiar porque eres una mujer inteligente y además están Neji y Hanabi. Va a adoptar a Neji como hijo y Hanabi es su hija, creo que los negocios familiares deberían ser legados a todos los hijos y ocuparos los tres, como mis hermanos y yo, no solo a uno, eso es mucha responsabilidad.
- Y da lugar a rencores, como el que Neji sentía porque mi abuelo no le dio nada a su padre, que era hermano gemelo del mío.
- Esas tradiciones son antiguas y desfasadas. Es mi opinión. No creo que sea justo para ti hacerte cargo tu sola de todo el negocio.
- Si te digo la verdad es que no se si quiero hacerme cargo del negocio o prefiero que lo haga Neji que, por supuesto, va a estar más capacitado que yo.
-¿Por qué dices eso?
- No sé, es que yo... Dime, Gaara, ¿está mal que no quiera heredar los negocios de mi padre? ¿Es que soy tonta o boba?
- Ahora soy yo el que no te entiende.
- Es que sé que mi padre ha luchado mucho por el negocio y antes mi abuelo y antes... sé que se espera de mí que honre a los Hyuuga y yo no quiero renunciar pero ¿qué es lo que quiero hacer en la vida? Es que no se si valgo para empresaria, no sé si me gusta y si no me gusta ¿cómo puedo dedicarme a eso? Solo tengo 17 años y no sé qué es lo que quiero hacer en la vida ¿soy rara por tener dudas?  Sé que tengo que ser la cabeza del clan Hyuuga y dedicarme a mantener lo que mi padre ha logrado pero ¿es lo que quiero hacer en la vida?
- Supongo que tener dudas es algo normal. Yo también tuve dudas, pero es el legado de mi madre.
- Estoy muy confusa. Yo no tengo las cosas tan claras como Sakura, que quiere ser médico, o Ino, que ha decidido ser psicóloga.
- Creo que Ino será una buena psicóloga - comentó intentando quitar tensión a la conversación - Tiene bastante empatía.
- Todas saben los que quieren ser y yo las envidio porque no sé qué hacer con mi vida, a veces pienso que... ¿Es malo que no sepa qué hacer con mi vida?
- No creo. Y tampoco creo que debas preocuparte por eso. Ya le he dicho a tu padre que somos muy jóvenes aun para hablar de lo que vamos a hacer en el futuro.
Hinata miró a Gaara con pena. Le daba la impresión de ser patética y ridícula y que Gaara iba a pensar de ella que era inmadura.
- No es que no quiera ocuparte de los negocios de mi familia, ni que quiera desentenderme, no pienses eso de mí.
- No lo pienso. Sé que tú no eres así. Te han educado para ser respetuosa con tu familia y no lo puedes evitar, tu educación es parte de ti.
- Lo que pasa es que a veces me gustaría que me preguntasen que quiero hacer. Es como contigo, a mi padre le encantas, en cuanto supo quién eras ya se imaginó casándonos y uniendo el imperio Hyuuga a los Sabaku pero a mí no me ha preguntado si es lo que yo quiero ¿Y si no quiero? Quiero decir que mira, Itachi y Ayesa han decidido no casarse aún, que tienen que conocerse y… ¿Por qué me miras así?
- Es que no te entiendo ¿Te sientes presionada por estar saliendo conmigo?
- No, no es eso. Es solo un ejemplo. Lo que digo es que mi padre quiere lo mejor para mí pero no me pregunta. A lo mejor voy a terminar haciendo lo que se espera de mi pero me gustaría poder…
Hinata no terminó la frase, bajó la cabeza avergonzada, ni ella misma se esperaba decir aquello y en realidad ni siquiera lo había pensado, había dicho en voz alta algo que nunca se había atrevido ni a pensar. Gaara, al verla tan apurada, sonrió.
- ¿Y qué es lo que quieres hacer en la vida? – preguntó amablemente mientras cogía su mano y la apretaba suavemente.
- P-pues… es una tontería.
- Entonces si sabes lo que quieres hacer en la vida.
- No, no es eso… solo es una idea tonta que se me ha pasado por la cabeza, ni me lo he planteado nunca.
- Bueno, dímela.
- Me gustan los niños… me gustaría trabajar en una guardería o algo así – miró expectante a Gaara esperando que se burlase de ella o peor aún, que la tratase con condescendencia.
- La verdad es que te pega – opinó tras unos segundos de reflexión – lo que deberías hacer es decírselo a tu padre, no es un ogro ¿sabes?
Ni Akane, ni Shikamaru esperaban que fuera tanta gente a la fiesta. Allí estaba todo el mundo, no solo sus viejos amigos y compañeros, también nuevos amigos, además sus familias… estaba todo el mundo salvo quizás alguien que a Akane le hubiese gustado ver, su madre.
- Mendokusei… - fue lo que suspiró Shikamaru al entrar y ver todo lo que habían montado Ino y Naruto.
La fiesta fue todo un éxito y Naruto se sentía orgulloso de lo que había conseguido: reunir a todo el mundo y, de alguna forma, devolverle a Shikamaru todos los favores que le había hecho, todas las veces que le había escuchado y todos los consejos que le había dado. Ahora se veía a Akane animada, a Shikamaru feliz por verla a ella alegre y tenían un montón de cosas que iban a necesitar, esas cosas de las que siempre se quejaban del gasto tan tremendo que les suponía.
- ¡Vaya si es una buena fiesta, ttebayo! – decía satisfecho poniendo los brazos en jarras.
- Eres un pesado, dobe – decía Sasuke a su lado con resignación.
- No me digas eso, teme – se quejó – Además, mira que bien se lo está pasando todo el mundo y lo contenta que está Ino.
- Pero es que lo has dicho como mil veces – gruñó Minako.
- Humm – Naruto miró frunciendo el ceño a su hermana y a Sasuke - ¿Vosotros siempre estáis de acuerdo en todo?
- No, no lo creas – contestó Sasuke.
- Pasáis demasiado tiempo juntos, ttebayo -  comentó frunciendo aún más el ceño.
- No lo suficiente – frunció también el ceño Minako.
- Dobe – habló Sasuke con tranquilidad – Paso el mismo tiempo contigo, o más. A veces me da la impresión de que estamos saliendo juntos nosotros y tu hermana es la carabina.
- ¡Pero como dices eso, ttebayo! ¡Eres un pervertido!
- Reconócelo, hermano  -  se quejó Naruko – Siempre que salimos Sasuke y yo vamos con Ino y contigo, a todas partes, nunca salimos solos, nunca.
- Eso es porque soy un buen hermano mayor que vela por la honra de su hermana menor – dijo Naruto con voz sibilina.
- Eso es porque estás loco, dobe.
- Por cierto – añadió Naruko – Dile a Ino que a ver qué película le apetece ir a ver el domingo porque Sasuke y yo hemos planeado ir al cine y claro, como siempre, vendréis vosotros también.
- ¿Otra vez al cine? – lloriqueó Naruto – Es que es muy caro y se me están acabando los ahorros.
- ¡Ya van a cantar! – la exclamación de Sumire llamó la atención de todos.
- ¿Va a cantar Deidara? – preguntó a gritos Minako a Sumire.
- ¡Sí! – contestó esta - ¡Ven, v amos a verlo de cerca!
- He oído que es algo asombroso – comentó a Sasuke – Vamos a verlo.
- Anda, ve tu sola. Yo te espero aquí. Quiero decirle una cosa a Naruto.
- Bueno, vale.
La actuación empezó. Esa había sido una de tantas ideas de Ino, la de que algunos, los que sabían tocar y cantar, hiciesen un pequeño espectáculo y también que animasen a todos a cantar con ellos, era como un karaoke en directo.
- ¿Qué querías decirme, ttebayo?
- Me ha dicho Sakura que aún les falta un papel que repartir en el musical.
- ¿Si? Pues no tengo ni idea ¿Por qué?
- Es que me gustaría que hablases con Shikamaru, él es tu amigo y sé que a ti te escucha.
- ¿Y qué tengo que hablar con él? ¿No estarás otra vez interesado en Akane, eh? Porque si es así te voy a dar dos yoyas que te van a bailar los dientes.
- Que bruto eres. No. No se trata de eso, no seas estúpido. Lo que pasa es que he oído que el personaje que les falta es el de “Bukowsky” y me interesaría hacerlo.
- ¿Pero ese no es uno de los protagonistas? ¿Pero no eras tú el que decía que no quería ser protagonista y abusar de su popularidad?
- Sí. Yo decía eso pero también creo que puedo hacerlo y que debo hacerlo. Todos os habéis portado muy bien conmigo a pesar de lo soberbio y prepotente que he sido.
- Eso son cosas del pasado, ya nadie se acuerda, dattebayo.
- Si, hay gente que no olvida tan fácilmente como tú. Además creo que se lo debo a Shikamaru. Quizás es mi forma de agradecerle que no me partiese la boca cuando tuvo oportunidad.
- ¿Shikamaru iba a partirte la boca?
- Yo, de haber estado en su lugar, lo hubiese hecho sin dudarlo. De verdad Naruto, yo puedo hacer ese papel y creo que no lo haría mal. Díselo tú, que cuente conmigo… pero no le digas que yo te lo he pedido, dile que es cosa tuya. A no ser, claro, que ya sepan quién puede hacerlo, en ese caso no le digas nada.
- ¿Por qué no se lo dices tú?
- Porque no. No me presiones, soy muy orgulloso, ya lo sabes. Díselo tú, es tu amigo y a ti siempre te ha escuchado.
Por fin Shikamaru encontró un momento para estar un rato a solas, no a solas de no tener gente alrededor, eso era imposible en esa fiesta, pero sí de estar unos minutos sin hablar con nadie y poder escuchar sus propios pensamientos.
Se apoyó en una de las mesas donde ahora había más platos vacíos que llenos y montones de vasos de plástico y tras llenar uno de esos vasos que encontró limpio por pura casualidad, observó todo ese espectáculo.
No estaba molesto. La fiesta era agradable y tranquila, salvo por lo locos que eran algunos cantando en el karaoke.
- Akane es la absoluta protagonista – dijo de improviso Shino apareciendo a su lado.
- Hombre… no te he visto llegar.
- Nadie nunca me ve llegar. A veces pienso que soy cuasi-invisible.
- Eres demasiado sigiloso. Das miedo.
- ¿Te molesta que todo el mundo actúe como si Akane fuese la única que va a tener un par de hijos?
- No, para nada. Me parece muy bien que tenga todo ese protagonismo, a fin de cuentas es ella la que va a parir y hacer el trabajo más duro físicamente, creo que necesita ánimos y sentirse muy positiva.
- Para mí Akane es como una hermana y me gustaría poder hacer más por ella. Cuando éramos más pequeños me daba mucha rabia no poder ayudarla, yo quería ser un héroe y que ella me mirase con los ojos brillantes.
- ¿A qué viene eso?
- A que el otro día vi a su madre.
- ¿Te preguntó por ella?
- No, que va ¿Te he dicho que nunca me ha caído bien su madre? No soportaba ver como  cuando se enfadaba la cogía del pelo y...  en fin, ahora la veo tan feliz que pienso que es casi un milagro.
- ¿A qué te refieres?
- No, a nada. Bueno yo decía que Akane está... tranquila y no tiene miedo a lo que se va a enfrentar. Sé que esto suena fuera de contexto pero… no la falles, Nara, ni se te ocurra fallarla.
- ¿Y a qué viene esa amenaza de tío malote?
- ¿Tú estás preparado para lo que se te viene encima?
Shikamaru le miró intrigado. Sí que era raro ese Aburame, claro que ya le conocía desde hace años, tampoco tenía que extrañarse de su forma de decir las cosas.
- Ya me han echado muchas charlas sobre noches sin dormir, pañales, biberones, gases y no se cuentas cosas más.
- No me refiero a eso, de lo que hablo es de la depresión post-parto.
- Mendokusei ¿Eso existe?
- He tenido suficientes hermanos como para asegurarte que sí. Quizás tengas suerte y Akane no la sufra pero viendo como le están afectando las hormonas yo diría que cuando deje de tenerlas… tu prepárate, por si acaso. En serio, Nara, recuerda mencionarle a menudo lo guapa que está y nunca, nunca le digas que no se preocupe y que recuperará su línea, eso lo odian.
- Con dos niños no va a tener tiempo ni de mirarse al espejo en unos meses.
- La voy a echar mucho de menos.
- La vas a ver muy a menudo. A lo mejor todos los días. No sé a qué viene el drama, va a tener hijos, pero no va a dejar de ser amiga de sus amigos.
- Eso no va a ser posible. Vais a tener dos hijos y desde ese momento ellos van a ser lo más importante y lo demás pasaremos a segundo plano, todas vuestras prioridades van a cambiar.
- Te noto algo melancólico ¿Algo va mal?
- Es solo que todo está cambiando muy deprisa. El año que viene nos graduaremos la mayoría y cada uno tomará un camino y me pregunto qué será de nosotros.
Shikamaru miró de nuevo a sus amigos y familiares y se quedó pensando en todos esos cambios y en los cambios que estaban por venir. No solo iban a suceder cambios en su vida, también la vida de sus amigos iba a cambiar dentro de unos meses, quisieran o no quisieran.
También se preguntaba qué sería de ellos en el futuro ¿Seguirían siendo amigos? Quizás de algunos sí, pero quizás de otros se fuese separando poco a poco.
- Todo es muy problemático pero no hay que complicarse tanto, el futuro ya llegara y de momento hay que vivir en el presente.



martes, 30 de diciembre de 2014

214. Cómo elegir un reparto y no desesperarse

- Nuestro problema – hablaba Shikamaru  - es que, como siempre, no nos centramos en lo que tenemos que centrarnos.
- ¿Y en qué tenemos que centrarnos? – inquirió Sakura.
- En el musical.
- ¿Podemos decirle a Temari que entre? – interrumpió Akane mientras se tocaba la mancha que tenía encima de la barriga – Es que me da cosa que esté sola ahí fuera y lo mismo esto se alarga… que mancha más fea, espero que salga.
- O puedo irme yo – sugirió Konan – Así la hago compañía y vosotros habláis de vuestras cosas de directores.
- Creo que lo mejor sería que viéramos antes lo que ofrece Temari ¿no? – opinó Neji – Ella ha venido para su casting, no vamos a ser tan maleducados como para hacerle perder su tiempo.
- Yo soy la que me tengo que ir – habló Konan – Por favor, tener en cuenta lo que os he dicho ¿vale? Ya le digo a Temari que entre. Mañana nos vemos.
Konan se marchó y entró Temari.
-   Hola, Temari – habló Sasori – Cuéntanos que sabes hacer.
- ¿Yo? Nada.
- Bien, empezamos bien – refunfuñó Shikamaru - ¿Es que no hay nadie que tenga un poco de entusiasmo?
- Si – contestó Sakura – Tenemos a Lee, a Sumire, a Naruto y a Tobi.
- Tenéis que entendernos – se explicó Temari – Ya estábamos concienciados con la obra de teatro y supongo que los del recital con lo suyo y ahora nos lo cambian todo y tenemos poco tiempo y como que no hay ganas.
- No te creas que nosotros tenemos tampoco muchas ganas – resopló Sasori – Pero hay que hacerlo y hay que hacerlo lo mejor posible, tenemos que demostrar que somos capaces de hacerlo y que nos salga algo grandioso, como… como una obra de arte.
- Uh que bonito te ha quedado, Sasori  - se sorprendió Akane.
- En realidad no sé lo que digo. Creo que he bebido demasiado café. A ver, Temari, algo habrá que sepas hacer.
- Pues cantar no sé, así que no me ofrezcáis canciones.
- No mientas – la contradijo Shikamaru – No cantas tan mal y además sabes actuar.
- Si, algo sé, pero solo lo que he estado ensayando, que tampoco era tanto.
- Pero sí que sabes bailar – afirmó Sasori - ¿A que si?
- Hace mucho tiempo que no bailo – contestó completamente perpleja Temari.
- Recuerdo que de pequeña ibas a baile, tú y otras niñas y  al final del curso hacíais unos bailes para todo el colegio.
- Vaya de lo que te acuerdas – se quejó Temari – Pero de eso hace mucho.
- Eso es interesante, Shikamaru – intervino Neji – Necesitaríamos unos coreógrafos para los bailes.
- Cierto – confirmó Sakura – El musical no es solo de cantar, también hay bailes, lo pusimos en la nota que os dimos, que se necesitaba de todo, actores, cantantes, bailarines, coreógrafos, maquilladores… ¿Es que nadie leyó la nota?
- Me temo que no, Sakura – se resignó Neji – Que nadie le hizo ni caso.
- ¿Tu sabe hacer coreografías, Temari? – preguntó directa Sakura.
- ¿Cómo?
- Como han dicho Neji y Sakura – explicó Sasori – No solo necesitamos actores y cantantes, también bailarines y alguien que nos ayude creando unos pasos de baile que no sean algo caótico y sin sentido. Hasta el momento nadie se ha ofrecido para ayudar con la coreografía.
- Bueno… - dudó Temari. – Hace mucho que no bailo.
- Y algunos no han bailado en su vida – añadió Akane – Pero tampoco se necesitan bailarines profesionales, piensa que algunos de los bailes son… así como que están bastante “fumados”.
- ¿Quieres ser la coreógrafa? – propuso Shikamaru.
- ¿Yo?
- Mendokusei, alguien tiene que serlo y yo no conozco a nadie más que baile, bueno, si, Ino, pero ella ya es nuestra maquilladora y se encarga del vestuario.
- Pero lo mismo puede ayudar en algo – sugirió Sakura.
- Sumire también baila – habló Akane – Es muy buena, muy flexible y ágil, pero no creo que sirviese como coreógrafa, ya la conocéis, es un poco despistada.
- Pues ya está – sentenció Sasori -El próximo día que tengamos ensayo proponemos a Temari como coreógrafa y si alguien piensa que puede ser mejor que Temari que lo diga.
- ¿Te parece bien, Temari? – cuestionó Shikamaru.
- Pe… pero…
- A ver si para el próximo día puedes llevar algunos pasitos preparados ¿Conoces alguna canción del musical? – casi parecía ordenar Sasori.
- Si, pero…
- Pues eso, lleva algunos pasos que puedan bailar todos y eliges a los que tengan más potencial.
Temari se quedó perpleja y sin saber qué hacer, si hablar, irse o cualquier otra cosa ¡Pero si es que no la habían dejado ni opinar!
- ¿No te parece buena opción? – se interesó Neji – Yo creo que sí. Tú no quieres ni cantar, ni actuar pero algo tienes que hacer.
Temari miró a Neji, después a Shikamaru que parecía ignorarla mientras miraba sus papeles y se encogió de hombros.
- De acuerdo. Lo puedo intentar, a ver si me gusta.
Si Neji y Shikamaru confiaban en que ella iba a ser capaz de hacerlo era porque seguramente era capaz de hacerlo. Le daría una oportunidad a eso de ser coreógrafa.
- ¿Ya hemos terminado? – preguntó Akane.
- Hoy ya no tenemos a nadie más.
- Que bien ¿Entonces podemos ver otra vez el video de Deidara?
- Akane… - refunfuñó Shikamaru.
- ¿Qué? Konan se ha olvidado de sacarlo del video y Temari no lo ha visto. Tienes que verlo Temari, es alucinante, es… ¿Verdad que tú también quieres volver a verlo, Sakura?
- No vamos a ver el video – resopló Shikamaru – Vamos a hablar de nuestro problema.
- ¿Me marcho entonces? – preguntó Temari.
- No. Quédate si quieres. Cuantas más opiniones tengamos mejor – dijo Shikamaru levantándose y acercándose a la pizarra que había en el aula – Nuestro problema ha sido que hemos sido muy flojos y no hemos querido trabajar, o hemos decidido trabajar lo menos posible.
- Mira quien lo va a decir – sonrió Temari – El que no es flojo ni nada.
- Lo que nos ha pasado – la ignoró Shikamaru – Es que hemos pensado que lo más sencillo era guiarnos por la película y hacer algo parecido y no, eso es lo que nos está dificultando todo. Lo que tenemos que hacer es… - agarró una tiza e hizo una raya vertical en el medio de la pizarra, después escribió en un lado “canciones” y en el otro “actores” – Lo que tenemos que hacer es olvidarnos de la película y desglosar las canciones y los personajes y no relacionar unas con los otros.
- ¿Qué quieres decir? – apuntó Sakura.
- Quiero decir que las canciones son las que son independientemente de quien las cante. Hay algunas que sí, que tienen que cantar ciertos personajes, pero la mayoría no.
- ¿Y eso que nos soluciona? – volvió a preguntar Sakura.
- Ya lo entiendo – reflexionó Sasori – Creo que tienes razón. Lo que quiere decir – miró a Sakura – es que los personajes principales no tienen por qué cantar todas las canciones. Eso, por ejemplo, solucionaría el problema que tenemos con el personaje de “Sheila”, ella solo canta una canción y si no encontramos a una actriz que quiera o sepa cantar o a una que cante bien y que quiera actuar pues podemos hacer que en lugar de "Sheila", esa canción la cante otra chica.
- Así de sencillo – concluyó Shikamaru – En la película el grupo de hippies son cuatro, pero eso no quiere decir que nosotros no podemos hacer un grupo un poco mayor. El caso es que las canciones se canten, no tienen que ser necesariamente los personajes estipulados, tenemos libertad y podemos adaptar la obra como queramos, eso se nos dijo ¿no?
- Visto así es una gran idea – intervino Temari.
- Viendo la actuación de Deidara lo he tenido más que claro – continuaba Shikamaru – Deidara es un gran cantante pero no sabemos cómo se le da actuar, podíamos darle el papel de "Berger", claro que sí, pero ya hemos dicho que es muy problemático, sin embargo puede cantar algunas canciones de "Berger" sin ser él, por ejemplo “Danna”.
- Y por otro lado en nuestro grupo tenemos muy buenos interpretando – opinó Neji – Creo que tienes razón y podemos combinar lo que se nos da bien a cada grupo.
- Yo tengo al “Berger” perfecto – declaró Shikamaru – Es un gran actor, carismático, con una gran presencia y sabe transmitir, aunque ya nos dijo que prefiere no cantar, que no se siente cómodo. Lo único que tenemos que hacer es reducir sus canciones a los trozos imprescindibles y de paso dar el resto a otros que pueden lucirse cantando.
- ¿En quién estás pensando? – se interesó Sakura.
- En Kankuro.
- ¿Mi hermano? – se escuchó a Temari.
- Kankuro es muy buen actor – replicó Shikamaru – Vamos Temari, no me digas que no te has dado cuenta, además le gusta el teatro y lo disfruta.
- Si… eso es cierto.
- Kankuro será un “Berger” perfecto. Yo propongo que le hagamos otra prueba.
- Y yo tengo a una “Sheila” perfecta – habló de pronto Akane – Vamos ¿Qué nadie se ha dado cuenta? Es una chica tímida, no se le da bien eso de cantar, casi ni se la ve pero es muy buena actriz, sabe meterse en el papel que sea, solo necesita un poco de confianza. Vosotros la habéis visto en los ensayos y además, se de buena tinta, que quiere un papel.
- ¿De quién hablas? – se interesó Neji.
- De Ryuko – contestó tajante – Vamos ¿De veras me vais a decir que no la habéis visto en los ensayos? Quizás no porque en la obra de teatro tenía un papel ínfimo ¿Pero y en las improvisaciones?
- ¡Ryuko! – exclamó Temari - ¡Claro, Ryuko! Yo si recuerdo sus improvisaciones, lo hacía muy bien.
- Es cierto – añadió Sakura - ¿Crees que podría hacer de “Sheila”?
- Si no tiene que cantar, sí. Solo tenéis que probar a pedírselo. Seguro que no lo habéis hecho, claro, ella no es súper mona y glamurosa, seguro que se lo habéis ofrecido a Ino, a Stella, a Hinata, a Konan… ¿A que si? Y solo porque os habéis dejado llevar por la imagen estereotipada.
- Tranquiliza tus hormonas – habló Shikamaru – Nadie ha querido hacer de menos a Ryuko, es solo que ella tampoco se ha ofrecido.
- Pero para eso están los directores, para ver el talento de los candidatos.
- Yo no he visto actuar a Ryuko – se excusó Sasori – Pero ahora tengo curiosidad.
Estaban contentos y satisfechos. En unos minutos habían conseguido más que en todos esos días que llevaban cavilando y haciendo miles de combinaciones y suposiciones. Salieron del instituto por primera vez con la satisfacción de haber logrado un avance.
- Ya que está Shikamaru aquí – se dirigió Temari a Akane  – y ya no estás solita, voy a aprovechar para ir a la biblioteca a recoger unos libros.
- Bueno pero mañana vienes a verme y volvemos a dar un paseo.
- Eso seguro.
- Entonces, si no te molesta, yo te acompaño, Temari – dijo Neji – A mí la biblioteca me pilla de camino.
- Ah no, no me importa. ¡Hasta mañana, chicos! – se despidió de los demás.
- Espera, si nosotros también vamos para allá – se apresuró a hablar Sakura - ¿Verdad, Sasori?
Sasori se quedó sin saber que contestar, que él supiera no tenían que ir por ese camino, ni a la biblioteca, pero la mirada que le estaba lanzando Sakura le decía que debía seguirle la corriente.
- Ah, claro… sí.
Shikamaru y Akane tomaron un camino distinto y ellos cuatro comenzaron a andar en silencio, un poco incómodos.
- ¿Y qué tal tu viaje a China? - pregunto Temari deseosa de romper el hielo.
- Bien, muy bien - contesto Neji - La verdad es que fue un viaje de lo más interesante.
- Ibas a visitar a tu familia, no, Neji? - se interesó Sakura - Me lo dijo Lee.
- Sí. Fui a visitar a la familia de mi madre, a la que no conocía.
- Y Lee, como es un metomentodo se fue contigo - se quejó Sakura - Mira que le dije que eso no era apropiado pero él es muy cabezón.
- Pero hizo bien en venir. Fue un viaje muy interesante que no lo hubiese sido tanto si Lee no hubiese venido. He aprendido mucho en ese viaje y también de Lee.
- Tengo entendido que fue toda una aventura - comento Sasori.
- Lee no quiso hacer un viaje normal, no, Lee tiene que hacer siempre las cosas de la forma más difícil. Yo quería ir solo, necesitaba pensar, pero Lee dijo que eso no me serviría de nada, que lo que necesitaba era un viaje que me ayudase a encontrarme interiormente.
- Lee tiene teorías muy extrañas todas influidas por Gai-sensei - suspiro Sakura.
- Pero no dejan de ser útiles - explico Neji - Lee tenia razón. Yo solo no hubiese solucionado nada, seguro que hubiese vuelto igual de confuso que me fui.
- Los viajes de conocimiento personal siempre son útiles - opino Sasori.
- Pero es que Lee me enseñó a ver las cosas desde otra perspectiva. Entre lo que aprendí en el viaje con Lee y lo que me enseñó mi familia puedo decir que he aprendido a ver las cosas de otra forma y a dar importancia a cosas que antes no valoraba.
- Tu otra familia es muy distinta a los Hyuuga? - pregunto Temari.
- Son completamente opuestos. Son pescadores y muy humildes.
- ¿Te vas a mudar a China?
- No, no puedo hacer eso. Si me fuese allí no podría estudiar, no solo porque para ellos supondría un gasto extra muy importante, porque seguramente mi tío Hiashi podría ayudarlos, sino porque no hay ninguna universidad cerca de su pueblo. No. Ellos comprenden que yo quiero estudiar y saben que aquí tengo más oportunidades.
- Pues me alegro de que te fuera bien el viaje - comento Temari.
- No me arrepiento de haber ido.
- ¿Y qué te enseñó Lee? - cuestiono Sasori.
- Pues muchas cosas. Por decirte alguna pues me enseñó a que cuando pones el corazón en lo que haces y defiendes lo que crees nunca eres un perdedor.
- Pero a veces se pierde - intervino Sakura - Lee ha perdido a veces.
- Eso depende de tu punto de vista. Yo creo que Lee no ha perdido nunca y si te refieres a que te perdió a ti, la persona de la que estaba enamorado pues te diré que no, el no perdió, se retiró de una lucha que sabía que no le beneficiaba porque nunca estuvo entre tus preferencias, verdad Sakura? Nunca tuvo oportunidad contigo, nunca se la diste, ni pensabas hacerlo.
- Bueno... es que...
- No tienes que justificarte. A veces nos enamoramos de quien no debemos. Él quizás no debió fijarse en ti pero no se arrepiente de haberlo hecho porque aprendió muchas cosas, entre ellas, aprendió a retirarse a tiempo.
- Eso que dices - empezó a hablar Temari - Es... muy curioso.
- No te sientas tú tampoco mal. A veces hay sentimientos que no podemos controlar. Ni Sakura era para Lee, ni tú eras para mí.
- Yo nunca quise hacerte daño Neji y me lamento mucho por haberlo hecho.
- No fue culpa tuya Temari. Las cosas son como son y no hay que buscar culpables. No eras mi destino o más bien yo no era el tuyo. Lo que pasa es que los desengaños duelen y a mí me costó comprenderlo. Yo quería seguir siendo tu amigo pero ya nada era igual, nosotros habíamos sido más que amigos y no era tan fácil volver atrás.
- Es cierto. Yo también quería que siguiésemos siendo amigos pero ya no era lo mismo.,
- Es lo que pasa cuando se involucran sentimientos en las relaciones.
- Supongo - interrumpió Sasori ese momento de extrañas miradas entre Neji y Temari - Que en todas las relaciones que se rompen hay alguien que sufre o al menos alguien a quien le cuesta más superarlo. La gente suele creer que son las mujeres las que más sufren, siempre se habla de sus sentimientos y de que lloran por quien no merece sus lágrimas y todo eso que se ve por internet y da la impresión de que los hombres somos seres sin sentimientos y sin corazón a los que nada les daña.
- Todas las rupturas son difíciles – continuó Neji – Siempre queda la sensación de que has fallado, de que algo has hecho mal… pero de errores se aprende.
- ¿Y tú que has aprendido, Neji? – preguntó Sakura.
- He aprendido a que cuando quieres a alguien tienes que asegurarte de que ese alguien lo sepa.
- Ya has dicho eso antes – habló Sakura - ¿Qué es lo que quieres decir?
- Pues que tienes que decir lo que sientes o si no puede ser que llegue el momento en el que te arrepientas de no haberlo hecho. Hay personas a las que nos cuesta más decir nuestros sentimientos, creemos que eso nos hace vulnerables y que nos van a dañar más si por ejemplo, una relación no funciona; lo cual es una tontería porque el daño va a ser el mismo digas tus sentimientos o no y a veces a la otra persona le hace falta saber lo que tu sientes… no se si no estoy siendo muy claro.
- Sí que eres claro – afirmó Temari – Has cambiado mucho Neji. No quiero decir que antes fueras…
- No hace falta que te justifiques – la interrumpió Neji – Sigo siendo el mismo solo que ahora me he dado cuenta de otras cosas. He aprendido mucho de Naruto y de Lee.
A Neji le era difícil explicar lo que había cambiado dentro de él y lo que había influido su amistad con Naruto y Lee. Romper, o más bien, cambiar la relación que tenía con Temari le había afectado más de lo que pensaba que le iba a afectar pero un día se dio cuenta de que ya no le dolía tanto, le había llevado  tiempo, varios meses y quizás no estuviese “curado” del todo pero ahora ya no le dolía tanto. Para Neji era como tener un cubo en el que había piedras, esas piedras eran recuerdos de su relación con Temari y él intentaba hacerlas desaparecer sin sacarlas del cubo, tenían que quedarse allí, así que intentaba ignorarlas o echarles algo encima que las cubriese pero no lo conseguía las piedras siempre se veían, hasta que un día vio que poco a poco iba cayendo tierra en el cubo y esa tierra había tapado las piedras, ya no las veía, estaban allí, lo sabía y si escarbaba un poco las podía volver a ver… el tiempo  había conseguido que el recuerdo no estuviese siempre presente y no doliese tanto.
- Sakura – dijo mirándola gravemente – Sé que estabas preocupada por si le tengo rencor a Temari y no querías que se quedase a solas conmigo.
- No, no es eso – habló apurada Sakura.
- Me ha costado ver a Temari de nuevo como una amiga pero creo que lo vamos consiguiendo y además no nos queda otro remedio, parece que Gaara y Hinata van en serio y no vamos a estar toda la vida ignorándonos.
- Somos amigos – afirmó Temari – No hemos dejado de serlo, solo ha sido más difícil comunicarnos pero con el tiempo todo volverá a ser como era o incluso puede que sea mejor.
- Quien sabe – opinó Sasori – Puede pasar, quizás erais amigos y solo amigos pero confundisteis la amistad… a veces sucede, a mí me sucedió.
- Vamos a dejar de hablar de nosotros – sugirió Temari – Estoy empezando a sentirme incómoda. Lo que si me he dado cuenta es que yo creo que estás empezando a sentir algo por Stella.
- Todos queréis emparejarme con alguien como si teniendo pareja fuera a ser más feliz o se acabasen mis problemas – pareció quejarse Neji.
- Es la manía que tienen algunos humanos – habló Sasori – Es una verdadera manía ¿Y no te fue bien con la hija del puesto de ramen?
- Ayame, se llama Ayame – puntualizó Sakura – Es verdad, recuerdo que Lee y Shiho querían que salieses con ella, pero ella no era muy receptiva.
- Ayame es una gran chica y me encantaba hablar con ella pero era imposible cualquier relación entre nosotros que no fuese amistad.