martes, 6 de septiembre de 2011

16. Un secreto y un amigo


Akane y Shikamaru habían estado analizando que obra sería la más adecuado para representar, entre las que proponían sus compañeros había de todo, la más popular era "Romeo y Jilieta" pero a ninguno de los dos parecía atraerle demasiado. Sin embargo, cuando estuvieron en el trastero buscando el baúl que Tsunade les había prestado, lleno de trajes y accesorios, encontraron los libretos de otras obras representadas años atrás en el instituto, entre ellas les llamó la atención "El sueño de una noche de verano", sobretodo después de comprobar que la propia Tsunade y Jiraiya también la habían representado.
A primera vista la obra resultaba perfecta, era un clásico, nada menos que de William Shakespeare, así que ese requisito lo cumplía; luego tenía la suficiente cantidad de personajes como para que participara toda la clase y era una comedia, para unos novatos que iban a actuar para un público mayoritariamente adolescente, parecía mucho más apropiada que un drama; era fantasiosa, llena de elementos de magia, tenía humor y amor… una buena alternativa a tener en cuenta.
Esos eran los pros, los contras: el lenguaje utilizado, palabras demasiado rebuscadas y diálogos largos difíciles de memorizar para la mayoría. Estaba claro que aún a riesgo de ofender a las personas cultas y arder en el infierno por asesinato lingüístico, habría que adaptarla de alguna forma ¿Sería eso factible? Bien, es lo que deberían plantear al profesor que esperaban para el ensayo. De cualquier forma había que escoger una obra, si era factible más valía no buscar más, cuanto antes se empezase mejor.
- Chouji - haciendo acopio de todo el valor que pudo Ryuko se sentó al lado del chico.
- ¿Quieres patatas?
- No. Yo quería preguntarte algo.
- Dime, dime.
- ¿Te acuerdas de lo que me dijiste el domingo al despedirnos?
- Creo que si.
- ¿Solo lo crees?
- No, quiero decir que creo que se a lo que te refieres - Chouji empezó a sentir la sangre acumulándose en sus orejas - ¿Y lo has pensado?
- Yo también me lo pasé muy bien y me gustaría repetir la experiencia.
Ryuko miraba al suelo así que no pudo ver la enorme sonrisa que se dibujaba en el rostro de Chouji.
- ¡Vaya! - fue lo único capaz de decir.
- ¡Hola chicos! Ya estoy aquí - la voz de Iruka entrando en el gimnasio les sacó de su ensimismamiento - ¿Estamos todos?
No fueron los únicos en sobresaltarse, Jisei, que se encontraba de espaldas a la puerta, sintió al oír aquella voz un hormigueo corriendo por su estómago, el corazón se le aceleró, cerró los ojos y respiró profundamente antes de girarse hacia donde oía la voz.
Para Jisei solo había una persona en el mundo capaz de producirle esa sensación, y allí estaba, sonriendo, era Iruka, el único ser humano del que no podía percibir el aura. Y es que, para Jisei, el sensei Iruka era todo un problema.
Jisei nunca mentía cuando decía que no le interesaban los chicos, era verdad, nunca se había sentido atraído por ninguno, lo más que sentía por alguno era la misma calidez que por sus amigas o su familia. Pero Iruka era distinto, él no era un adolescente lleno de hormonas bailando por su cuerpo, era un hombre tranquilo y dulce, con una sonrisa amable siempre en los labios, solamente la hiperactividad de Naruto y Kiba, el excesivo entusiasmo de Lee o la pereza de Shikamaru conseguían borrar esa sonrisa, claro que hasta enfadado resultaba encantador.
Desde el primer día que le vio, cuando todavía era un profesor en prácticas, sintió esa montaña rusa dentro de ella. No era la única a la que le gustaba, Iruka-sensei era muy popular entre las alumnas, seguramente porque era de los más jóvenes, pero su problema era que mientras las demás también sentían cosas por otros chicos, ella no, a ella no le interesaban los chicos.
Pero todo habría quedado en una mera anécdota de adolescente de no ser por los hechos que ocurrieron las últimas vacaciones de invierno.
Había nevado, aquel día había amanecido la ciudad cubierta de nieve. A Jisei le encantaba la nieve así que decidió salir a dar un paseo. Caminó lentamente sin rumbo fijo, observando como la nieve había transformado el paisaje, convirtiéndolo todo en una bonita estampa. Llegó al parque y decidió sentarse en uno de los bancos. No llevaba mucho tiempo cuando una voz familiar la llamó.
- Hola Jisei ¿qué haces por aquí tan sola?
Era Iruka, sonriendo amablemente, como siempre.
Después de la sorpresa, Iruka se sentó a su lado y estuvieron charlando sobre lo bonita que era la nieve, luego el profesor insistió en invitarla a chocolate caliente y continuaron paseando juntos. Era extraño estar allí, dando un paseo junto con uno de sus profesores, pero él era tan amable que Jisei dejó de verle como al profesor de Biología que solía torturarla con exámenes sorpresa.
Así, hablando casi como amigos, descubrió que Iruka no tenía familia, sus padres había fallecido, prácticamente estaba solo, tenía amigos, eso sí, pero aunque Jisei no podía ver su aura si veía la enorme tristeza que invadía sus ojos al hablar de su familia.
- ¿Vas a pasar esta noche solo, sensei? - le preguntó de repente al recordar que fecha era: 24 de diciembre.
- Pues si, supongo, los padres de Naruto me han invitado, pero es que todos los años voy a su casa, no sé, quizás alguna Nochebuena la quieren pasar más en familia y luego está Kakashi, quiere que vaya a una fiesta pero no tengo muchas ganas.
- Por favor Iruka-sensei, sería un honor para mí y mi familia que vinieras a cenar a mi casa - dijo sin pensar, de pronto se paró y se inclinó frente a él, así, de sopetón.
- Pero Jisei ¿Cómo voy a ir a tu casa?
- Por favor, por favor, Kumoyuki también va a venir, mis padres estarán encantados, mi madre dice que cuanta más gente en Nochebuena mejor, por favor…
- ¿No deberías hablar antes con tu madre?
Jisei sacó su móvil rápidamente y llamó a su casa. Atropelladamente le pidió a su madre que invitase a su profesor a cenar, sabía que no se iba a negar, luego, en casa, ya se lo explicaría todo con detalle; pasó el teléfono a Iruka, efectivamente, su madre estaba encantada e insistió en la invitación, cuando su hija invitaba a alguien por algo sería. Iruka también insistió mucho en no querer ser una molestia pero la madre de Jisei era muy persistente, al final Iruka accedió.
- Bien - dijo Jisei antes de marcharse - a las 7. Ten te apunto la dirección, no tienes que venir elegante, ni nada, es una cena entre amigos, sin etiquetas, no será un banquete, solo una cena normal, no va a ver exquisiteces, así que no te desilusiones.
A las 7 en punto estaba allí, informal, como le había dicho y con un presente. La cena fue muy agradable. Jisei estaba muy nerviosa porque pensó que le había puesto en un compromiso, casi obligándole a ir a una cena en casa de una alumna, con gente que no conocía, pero durante la cena se relajó, Iruka se ganó la simpatía de los padres de Jisei, pero sobretodo congenió con su hermano, claro, prácticamente eran de la misma edad, se entendieron perfectamente.
Después de la cena, jugaron a unos juegos de mesa, contaron chistes y anécdotas y hasta cantaron. Los padres de Jisei insistieron en que se quedara a dormir para al día siguiente ir todos juntos a esquiar. Eran muy insistentes y al final Iruka tuvo que ceder, le dieron un pijama de Kisuke, el hermano de Jisei, y le prepararon una cama en su habitación. Akane, como era lógico, durmió en la de Jisei, bueno, durmieron poco y hablaron mucho. Akane, que por diversas razones familiares, pasaba sola esos días, era siempre muy bien recibida en casa de su amiga y tenía una teoría: si Jisei no podía ver el aura de Iruka era porque se sentía enamorada de él y esos sentimientos anulaban la percepción de Jisei, la bloqueaban, según ella era lo más lógico porque claro, no sería justo que Jisei contase con esa ventaja, no, tenia que tener las mismas dificultades que el resto de los humanos.
Al día siguiente se te despertaron muy temprano, Akane se empeñó en que Jisei tenía que preparar el desayuno para Iruka, pero al llegar a la cocina se encontraron que el propio Iruka ayudaba a su madre con los desayunos, con lo cual al final fue Jisei la que tomó el desayuno preparado por Iruka.
Fue un día estupendo, fueron a esquiar, se cayeron, se rieron, hicieron una guerra de bolas de nieve y, para regocijo de Akane, hasta hubo la "clásica caída chica encima de chico durante la que, por unos segundos, sus miradas se encuentran" y es que aquel día Iruka no era su profesor, era un amigo más.
Desde entonces Iruka visita con frecuencia su casa, sus padres parecen apreciarle y es que comparte muchas aficiones con su hermano.
Para evitar problemas a Iruka y malentendidos esta amistad Jisei la mantiene en secreto, solo Akane la conoce y solo Akane está al tanto de los sentimientos tan especiales que Jisei tiene acerca de su profesor.
La madre de Jisei conoce los sentimientos de su hija, el día en el que cumplió 17 años e Iruka, amable como siempre, le llevó un obsequio, le dijo:
- Ten cuidado, mucho cuidado, siempre ten presente dos cosas: primero, tiene 8 años más que tú, que no es mucho, pero tú eres aún una niña y él un adulto, podéis haceros mucho daño, aún cuando se enamorara de ti, tú siempre sufrirás más, porque aún eres muy niña, siempre perderás más. Segundo, aléjate de él todo lo que puedas hasta el año de viene por lo menos, recuerda que eres menor de edad, sin quererlo puedes arruinar su vida.
Aquella noche, presa de una gran confusión, Jisei lloró, necesitaba llorar para desahogarse, porque no era capaz de entender lo que le pasaba, lo que si sabía era que fuese lo que fuese lo iba a guardar dentro de ella mientras ponía en claro su cabeza y sus sentimientos. Esperaría, esperaría porque el tiempo se encarga de poner cada cosa en su lugar, ella creía realmente en el destino , si Iruka era el suyo, él la esperaría a ella, si no era así… pues entonces todo pasaría formando solamente parte del recuerdo. Lo que si tenía muy claro es que por nada del mundo perjudicaría a Iruka, así, en el instituto él solo sería su sensei, bueno, un sensei guapo del que hablar con otras chicas, pero solo su sensei y fuera de allí una amigo de su hermano… el problema era como evitar esa maldita montaña rusa.
- ¿Te pasa algo, Jisei? - Iruka se había acercado a ella.
- No, nada.
- Te veo como abstraída, el mundo está aquí ¿lo sabías?
- ¡Ah! Pues es que me he distraído. Lo siento.
- Bueno, sigamos con lo que estábamos ¿Por dónde íbamos?
- ¡Por el baile del pollo! - gritó Lee.
- Es verdad, pues venga, a lo que vamos.
Después de la sesión para perder la vergüenza, Akane pidió permiso para poder hablar, antes de que al sensei se le ocurriera cualquier experimento extraño como improvisaciones y cosas así.
- Queremos deciros que hemos estado hablando con Tsunade, esta representación supone muchos gastos como vestuario, decorado, iluminación…
- ¿Tenemos que pagar dinero? - preguntó algo alarmado Naruto.
- Bueno, pero eso no puede ser mucho - comentó Kankuro
- ¡Ya está! - Exclamó Lee levantándose - ¡Podemos poner un fondo común!
- ¿Tú sabes lo que estás diciendo? - le recriminó Sakura - Quizás algunos tengan dinero para poner pero otros no disponemos o no podemos dar dinero en cualquier momento.
- ¿Y tantos gastos son? - volvió a hablar Naruto
- Pues seguro que sí - contestó Temari - Yo no entiendo mucho pero piensa por ejemplo en el vestuario
- Eso podemos hacerlo nosotros - propuso Ino
- Si, pero las telas cuestan dinero - replicó Temari - Además, supón, que por ejemplo, dijésemos que cada uno se hiciese su vestuario, que podía ser una solución, habría quien supiese hacerlo y quien no.
- Eso, eso - dijo Ino - Que cada uno se haga lo suyo.
- Ya - continuó Temari - Puede que tú sepas pero yo no tengo ni idea y tampoco tengo a nadie que lo haga.
- Pues te lo compras
- ¿Y si no tengo dinero?
- Además - cortó esa discusión Akane - Si unos lo hacen y otros lo compran nos arriesgamos a que haya... a ver si me explico, a que no demos una imagen muy homogénea.
- Claro - intervino Ten-Ten - Además es que si yo actúo tengo que hacerme mi traje y otro no actúa pues no tiene que hacérselo, ni gastar dinero en comprarlo, ni nada, eso no sería justo.
- Pues el que no actúe que acoquine con otra cosa - propuso Kiba
- Que no, que lo justo es hacerlo todo en común y cooperar entre todos - repuso Ten-Ten
- Pues eso, habrá que poner un fondo - replicó Naruto - Total, no puede ser tanto
- Toma - Shikamaru se levantó y pasó un papel a Naruto - Ese es el presupuesto que dice la directora que necesitamos.
- ¿Qué? ¿Pero que es esto?
Varios se arremolinaron alrededor de Naruto y un gran rumor se extendió.
- A ver - dijo Iruka - Silencio. Vamos, luego comentáis lo que queráis - al cabo de unos segundos volvió a reinar el silencio - Así me gusta. Os voy a decir una cosa, una obra conlleva muchos gastos, no solo el vestuario o el decorado, si queréis que todo salga medianamente bien os aconsejo que os dejéis asesorar.
- De cualquier forma - dijo Sasuke - ellos son los directores y los que toman las decisiones y nosotros debemos aceptarlas.
- En eso Sasuke tiene razón - añadió Sakura
- ¿Y entonces por qué estamos discutiendo? - casi gritó Naruto
- A ver - intervino Akane - La decisión ya está tomada, lo que queremos es decir que hemos aceptado el préstamo de la directora, préstamo que tenemos que devolver y para eso todos debemos colaborar.
- ¿En qué? ¿Hay que dar dinero? - decía un confuso Naruto - Es que no me entero de nada.
- Tenemos que conseguir dinero, la directora dice que nos dará trabajo y...
- ¿Va a hacernos trabajar? - gritó Lee
- ¡A ver si me dejáis terminar!
- Vale, ya lo digo yo - dijo Iruka - Si no, vamos a estar toda la hora con el tema. Lo que Akane quiere decir es que vayáis pensando en como conseguir dinero, organizar fiestas, sorteos y cosas así y que cualquier idea será bienvenido ¿a que sí? - Akane asintió - y que todos, y repito todos, debéis colaborar en lo que Tsunade os pida, puede ser desde limpiar el jardín a ir de monitores en excursiones con los de primaria y cosas así ¿entendido? Ella os rebajará el préstamo por esos "trabajos".
- ¿Tenemos que trabajar? - refunfuño Kiba.
- Tendremos que trabajar - afirmó Shikamaru - o eso, o encontráis a alguien adinerado que nos quiera financiar por amor al arte. O sea que empezar de escurrir vuestras meninges.
- ¡Habla claro, Shikamaru! - exclamó Naruto.
- Que empieces a pensar como conseguimos dinero.
Al día siguiente, al terminar el entrenamiento, Sasuke le dijo a Naruto que necesitaba hablar con él. Lo había pensado mucho, había estado pensando en su situación y cada vez estaba más confuso. No podía negar que Akane le había impresionado mucho al igual que sus palabras, le había dicho que tenía que aclarar lo que sentía por Sakura, que tenía que decírselo a ella pero ¿Qué le decía? ¿Estaba enamorado de ella? ¿O solo es que resultaba fácil pensarlo? ¿Estaba huyendo de sus responsabilidades? Porque a lo mejor era eso, que huía de Sakura pretendiendo que se la quedara Naruto…¿Y Naruto? ¿Cuáles eran los sentimientos de Naruto?
Fueron a un burguer. Sentado frente a él, Naruto se peleaba con una hamburguesa demasiado voluminosa imposible de comer decentemente.
- Mira que eres escandaloso - le dijo.
- ¿Quieres? - le ofreció mostrando esa enorme hamburguesa medio desbaratada.
- Toda tuya.
- ¿Y que querías decirme?
- Se trata de… de Sakura.
- ¿Le pasa algo, dattebayo? ¿No te vas a comer las patatas? ¿Puedo?
Sasuke empujó las patatas hasta que quedaron a la altura de Naruto.
- A ti te gusta mucho Sakura ¿verdad?
- Mucho, estoy loquito por ellas ¡vaya que sí!
- ¿Y cómo lo sabes?
- ¿Cómo que cómo lo sé? ¿Qué quieres decir? Pues lo sé y ya está.
- Durante años has ido detrás de ella y ella no te ha hecho el menor caso.
- Ah, pero el que la sigue, la consigue ¡vaya que sí!
- Y tú nunca te rindes.
- Pues claro que no, si me rindo es cuando no lo conseguiré.
Sasuke no era bueno hablando, no era sutil ni delicado, no sabía decir las cosas, en realidad es que él nunca había hablado sobre sentimientos y cosas así, toda su vida se había regido por esa capacidad para solucionar las cosas él solo, no le gustaba depender de nadie, eso le hacía sentirse vulnerable. Naruto era todo lo contrario a él, impulsivo, sociable, comunicativo, un libro abierto, él no tenía secretos para nadie. Al principio de conocerle sacaba de quicio a Sasuke, no lo soportaba, pero poco a poco se fue convirtiendo en su mejor amigo, casi como un hermano. Ahora lo veía allí delante y no sabía como plantearle aquel problema, era la primera vez que le importaban los sentimientos de otra persona… maldita sea ¿En qué se estaba convirtiendo?
- Voy a pedirle una cita o dos - le soltó de sopetón.
Naruto se quedó con la boca abierta a medio camino de morder la hamburguesa.
- ¿Vas a salir con ella? - soltó la hamburguesa, cierta desilusión se dibujó en su cara, pero duró poco, al instante sonrió como si nada - Espero que os lo paséis bien ¡dattebayo!
- Naruto…
- No, si no pasa nada, ella siempre está Sasuke por aquí, Sasuke por allá… se va a poner muy contenta.
- Es que necesito aclarar mis ideas.
- ¿Qué ideas?
- Quiero decir mi mente. Tengo que hablar con ella.
- Ya.
Naruto volvió a coger su hamburguesa y siguió comiendo en silencio. Estuvieron así unos cuantos minutos, aquello era bastante raro siendo Naruto.
Sasuke miró las patatas fritas, sonrió, le recordaban a Akane y el aquel día en ese mismo burguer, el día que le dijo que saldría con ella, el día en que su mundo comenzó a revolverse.
- ¿Recuerdas las patatas, Naruto?
- ¿Qué patatas?
- Estas patatas. Eras mías pero yo no las comía, tú las querías y me las has pedido y yo te las he pasado.
- ¿Qué pasa? ¿Es que no quieres que coma patatas?
- No, no es eso, es solo una metáfora.
- Si tú quieres las patatas cógelas, anda toma.
- Que no Naruto, que no es eso.
- ¿No son las patatas? ¿Es que quieres que te las pague? ¿O las quieres cambiar por un trozo de hamburguesa?
- Que no. Mira, Sakura es como las patatas, yo las tengo, Sakura dice que está enamorada de mí pero yo no la hago caso, tú estás enamorado de ella y…
- ¿Estás bien, Sasuke? Dices cosas muy raras.
- Es inútil ponerte ejemplos a ti. A ver, escúchame con atención, yo no sé si me gusta Sakura, durante años la he tenido pegada a mí y ha sido una verdadera molestia pero al final he terminado apreciándola.
- Pero no estás enamorado de ella - afirmó muy rotundo Naruto.
- Y también te aprecio a ti, Naruto.
- ¿Estás enamorado de mí? - gritó - ¡Eso no puede ser! ¡Es antinatural!
- ¡No estoy enamorado de ti!
Sasuke había alzado el tono de voz y varias personas en las mesas contiguas se habían quedado mirándoles.
- ¡No grites tanto! Estás llamando la atención ¡dattebayo!
- A mi… yo… creo que… me gusta otra chica.
- Si, Aozora.
Ahora era Sasuke el que le miraba con la boca abierta.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque lo sé. Te vi con ella y lo sentí, quizás fue una mirada, un gesto o una sonrisa.
- Creía que no se me notaba.
- Oh y no se te nota, Sakura no se ha dado cuenta ¿Desde cuando te gusta?
Naruto era mucho más observador de lo que Sasuke suponía o quizás era tan pasional, tan básico que no había manera de ocultar esas cosas a sus ojos. Como él se dejaba llevar continuamente por sus impulsos, sin disfraces, sabía ver por debajo de los disfraces de los demás.
- Sakura es más guapa que ella pero ella tiene mejor delantera.
Pero eso sí, era tonto de remate.
- ¿Se lo has dicho a ella?
- ¿A quien?
- A Akane, baka.
- Bueno, en realidad no se cuales son mis sentimientos.
- Pero ella te gusta, la miras así de reojo y se te ponen los ojillos felices ¡ Si es que no se me escapa una!
- ¿Te das cuenta de todo?
- ¡Vaya que sí! Te conozco, te conozco muy bien, Sasuke Uchiha, a mí no puedes ocultarte nada.
Realmente Naturo era sorprendente.
- ¿Y le has dado algún besito?
Y tonto.
- He salido un día con ella.
- ¡Lo sabía, lo sabía! ¡Besito, besito!
- ¡No pasó nada de eso!
- Pues mira que eres tonto. Si yo saliese con una chica lo primero que haría sería darle muchos besitos, para que viera lo que me gusta.
Tonto de remate.
- ¿No vas demasiado deprisa?
- No que va, estas cosas hay que cogerlas en caliente… ¿Tú le gustas a ella?
- Dímelo tú, que eres tan buen psicólogo.
- Ay, pues no sé. A ella no la conozco tan afondo como a ti, aunque no me importaría hacerle un examen, no le haría ascos.
En esos momento Naruto tenía cierto gesto de bobo en la cara, Sasuke prefirió no saber en que estaba pensando.
Definitivamente, era tonto.

jueves, 16 de junio de 2011

15. Una reacción exagerada


Shikamaru e Ino entraron en la sala de profesores.
- Creo que aquí estará bien - Ino señaló la mesa de juntas - Y dime ¿Querías decirme algo?
- Pues si, la verdad, si.
- ¿Me vas a hablar de amor, Shika?
- No, tranquila, no me he enamorado de ti.
- Si, eso es lo que siempre dices.
- Ino quiero hablar sobre... sobre las pastillas que me pediste.
Ino le miró entre incrédula y sorprendida.
- ¿Me las vas a conseguir? Te dije que te las pagaría.
- Ino yo...
Eso era difícil para Shikamaru, había estado pensando mucho sobre ese tema. No quería conseguírselas, podía, no era muy complicado, sus padres eran propietarios de una farmacia y un herbolario, él sabía como "véndeselas", no era ese el problema. El problema era que no debía hacerlo, las medicinas no son cualquier cosa, él eso lo tenía muy claro, las medicinas eran algo importante y valioso, algo que solo se debe de utilizar cuando verdaderamente se necesita, no puede tomarse uno cualquier cosa a la ligera, esa norma, que incluía "no vender a cualquiera lo que te pida", era algo que sus padres repetían continuamente; las medicinas solo podían ser administradas por alguien competente y por una razón justificada.
Las pastillas que Ino le pedía, en principio, no parecían suponer ningún riesgo, sin embargo eran unas pastillas, un producto creado químicamente, una medicina; un medicamento fabricado con el fin de ayudar y proporcionar alivio a esas personas con problemas de retención de líquidos, parecía algo simple e inocuo, unas simples pastillas para vaciar la vejiga, pero seguía siendo un medicamento, un medicamento recetado por los médicos, un medicamento que podía tener efectos secundarios, la gente no solía tener en cuenta de que los efectos secundarios existían y algo que crees que te va a ayudar puede terminar haciéndote daño de otra forma.
Otro tema sería si, algún médico ya hubiese atendido a Ino y le hubiese recetado esas pastillas, en ese caso, sabría que no eran peligrosas para ella. Pero, no era el caso, ella había oído hablar de esas pastillas y se empeñaba en probarlas, por lo visto estaba garantizado que funcionaba.
A Shikamaru no le parecía nada bien darle esas pastillas pero sabía, porque conocía a Ino desde hacía muchos años, que si él no se las conseguía, Ino las buscaría por otro sitio, recurriría a... ¡vete tú a saber qué métodos para conseguirlas y de quien! Tenía conocimiento de que ciertas personas consiguen casi todo lo que se les pide y luego te las venden por un "módico precio", eso sin contar con que existía internet y por internet te venden todo lo que necesites. El pensar que mierda podría llegar a conseguir Ino era para él más preocupante que cualquier otra consideración.
Aún así no veía bien conseguírselas, lo mejor sería convencerla... claro que a Ino no había forma de convencerla, al contrario, cuanto más insistiera, más se empecinaría la chica. Y luego estaba el problema de que, si no conseguía las condenadas pastillas, lo mismo le daba por algo peor, como no comer, vomitar o... vete tu a saber. La obsesión por estar delgada no era un tema para no tener en cuenta.
Así que Shikamaru había ideado un plan, un plan desesperado que esperaba funcionase, al menos durante un tiempo, a ver si mientras, entre él, Chouji y Sakura podían convencerla y hacerla entrar en razón. A parte de la farmacia y el herbolario, los Nara tenían unos laboratorios, allí era donde normalmente ellos mismos elaboraban los productos "naturales" que vendían en el herbolario. Ino no quería nada de "hierbas", no creía en ellas, decía que era imposible que unos hierbajos hiciesen algo bueno en el organismo, así que no quería oír ni hablar de "remedios naturales", pero Shikamaru sabía de muchas plantas con propiedades diuréticas... lo único que se le había ocurrido era conseguir las malditas pastillas que Ino tanto deseaba y darle el cambiazo por otras cápsulas de, por ejemplo "cola de caballo". Sería algo pesado, más que nada porque tendría que hacer unas etiquetas iguales a las originales y todo eso...
Pero esperaba distraer a Ino. Necesitaba convencerla de su error y necesitaba tiempo para convencerla.
- ¿Me las vas a dar o no?
- Nadie da nada a cambio de nada.
- ¿Ya te he dicho que te las pagaré?
- No es dinero lo que quiero.
- ¿Y que quieres? ¿Sexo? ¿Quieres me enrolle contigo?
- No quiero que te enrolles conmigo, todavía no estoy tan salido para recurrir a esas cosas.
- No te arrepentirás, te lo prometo, ya verás que me lo agradecerás.
- Ino por favor, te estas descontrolando... no digas más tonterías, no quiero volver a oír algo así, te estás ofendiendo a ti misma y de paso a mí.
- ¿Es que crees que te estoy ofreciendo acostarme contigo?
- ¡No sé que me estás ofreciendo pero sea lo que sea no suena bien!
- ¿Cómo que no suena bien? ¡No te estoy ofreciendo nada malo! Solo...
- ¿Solo, que? Ino, me estás poniendo muy nervioso. Te comportas de una forma muy rara. Prométeme que nunca le dirás esto a nadie más.
- ¡Pues claro que no se lo diré a nadie mas! ¿Qué te crees que soy? ¿Qué me estás insinuando Shikamaru?
- No se, tu dirás lo que parece.
- Pues parece que soy una amiga dispuesta a ayudar a un amigo.
- Esa ayuda es la que me mosquea.
- Me refiero a... es inútil, los hombres sois todos iguales, unos salidos, enseguida pensáis que os ofrecen sexo.
- Ahhhh.... Pues si no era eso lo disimulabas muy bien.
- ¡Pues claro que no! Solo quería ayudarte, darte consejos... hablar con la chica que me dijeras y decirle lo estupendo que eres y... ¡No sé que piensas de mí!
Ino salió casi corriendo de la sala de profesores con lágrimas en los ojos.
Shikamaru suspiró. Realmente la había entendido mal, vale, quizás era muy mal pensado pero es que sabía como era Ino y sabía que cuando se encaprichaba con algo no medía la consecuencia de sus actos y también sabía que esa obsesión suya por adelgazar la llevaba a no razonar con lógica... Quizás estaba siendo demasiado alarmista, quizás no estaba tan descontrolada como él pensaba.
No era la primera vez que Ino tenía problemas de anorexia, cuando tenía 12 años comenzó a tenerlos, dejó de comer gradualmente y hacía muchísimo ejercicio, fue el hecho de levantarse en plena noche y ponerse a hacer limpieza en su cuarto lo que alarmó a sus padres, era su forma de quemar calorías, cuando se acostaba con la sensación de haber ingerido demasiadas no podía dormir, se levantaba y comenzaba a limpiar todo, haciendo movimientos exagerados, agachándose y levantándose una y otra vez, eran sus "ejercicios". Aquella vez fue fácil detectarle los problemas de nutrición pero Shikamaru sabía que si recaía no iba a ser igual, ella era lista y había aprendido de sus errores, ya no la pillarían tan fácilmente.
- Espera Ino... espera... te las daré.
Ino se detuvo y le miró llorosa.
- ¿A cambio de qué?
- De que me prometas comer, por favor, prométeme que no dejarás de comer y que no vomitarás.
- Pues claro que no vomitaré, los vómitos estropean los labios, lo aprendí muy bien... yo quiero estar perfecta Shikamaru, perfecta... solo quiero eso... No es que quiera adelgazar, es que no quiero engordar ¿No me puedes entender? Me aterra la idea de engordar, de no controlar mi cuerpo... solo quiero poner controlarlo, tener el peso que yo quiero... solo eso ¿Es tanto pedir querer verme bien? Shikamaru necesito verme bien, necesito... tengo que estar bien... si no me veo bien me... es mi cuerpo Shikamaru, es mi cuerpo y necesito saber que lo controlo... que...
La voz de Ino se iba desgarrando por momentos, las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas, sus ojos reflejaban una desesperación tremenda, una desesperación nacida de sentirse impotente... Shikamaru sintió una gran pena por ella.
- Ino - se acercó a ella y la abrazó, la chica apoyó la cabeza en sus hombros y comenzó a llorar desesperadamente - Ino, tú no estás sola, se que te sientes sola e incomprendida pero... ¡Mierda! - masculló entre dientes.
Allí, frente a él, Akane miraba toda aquella escena que se había montado.
- ¿Te pasa algo, Ino?
Ino se separó del chico y se secó las lágrimas con las manos.
- No... es que... me ha entrado polvo... ¡Es tardísimo! Me tengo que marchar... ¡Hasta mañana!
Ino se giró y a paso bastante ligero se alejó de ellos. Shikamaru dudó unos instantes, lógicamente debía seguir a Ino.
Akane se quedó mirando como se marchaba sin dirigirle ni una mirada. Suspiró y también se marchó de allí, encaminándose hacia el cuarto de la limpieza. Ella, Ryuko y Chouji habían encontrado el acceso en el techo a la buhardilla que mencionó Tsunade, pero era imposible abrirla sin una escalera, así que Chouji fue a buscarla y ella a llamar a Shikamaru para que le ayudara a subirla. Bueno, pues le ayudaría ella, solo había ido a llamar a Shikamaru para molestarle un poco.
- ¿Y Shikamaru?
- Está ocupado. Yo te ayudo. Venga, vamos.
- ¿Podrás?
- Es una escalera, no un piano.
Mientras subían, con bastante dificultad, Chouji pensó que era un buen momento para preguntarle algo.
- Akane ¿Te puedo hacer una pregunta algo personal?
- ¿Cómo de personal?
- No lo se, más bien es una curiosidad.
- Va, suéltala.
- No pienses cosas raras. Es que antes le he preguntado a Shikamaru por...
- ¿El puñetazo de Shino? ¿He acertado?
- Pues sí, es que yo no lo sabía.
- ¿Nunca te dijo que entre él y Shino había habido más que palabras? Bueno, la verdad, palabras fue lo que menos tuvieron.
- No, nunca ¿Y sabes? Yo creía conocer a mi amigo.
- Y le conoces. Supongo que se sintió tan... humillado que prefirió callárselo hasta que fuera solo un recuerdo.
- Es lógico.
- No creo que lo hiciera por no tener confianza contigo, tampoco que quisiera ocultarlo, no lo habría mencionado si fuese así.
- Si, supongo que a veces algunas cosas hay que dejarlas... cicatrizar.
- ¡Qué trágicos nos estamos poniendo! Solo fue un cambio de ideas algo brusco.
- ¿Tú lo sabías?
- Pues si.
- Me dijo que fue por una chica.
- Bueno, yo diría que hubo más elementos implicados.
- Y mi pregunta es: ¿Eres tú esa chica?
- ¿No te lo ha dicho él? - Akane desvió la mirada.
- No ¿Fue por ti?
- ¿Qué te hace suponer eso?
- Porque Shino es muy amigo tuyo.
- Ya, pero Shino tiene más amigas.
- Si, también había pensado en Jisei, como dijo que lo vio...
- Pues tienes razón - Akane dio un largo suspiro - Yo soy esa chica.
Chouji no sabía que responder, no se esperaba una contestación tan directa.
- En realidad, te diría, que esa chica, llamada Akane, desapareció aquel día.
- ¿Cómo puede ser? ¿Entonces es verdad?
- Al menos Shikamaru ha tenido el valor de reconocerlo, supongo que ya pasó todo. Pero no te equivoques, no pegó a Shino porque yo le gustara y los celos le cegasen, no, no fue así. Los chicos tenéis la manía de resolver las cosas a puño limpio, eso fue todo, por cierto ¿Se ha hecho la victima o te ha contado que él le rompió la nariz a Shino?
- Pero...
- Mira, si quieres pensar que fue por celos puedes hacerlo pero ¿sabes? él, menos que nadie, tenía derecho a sentir celos porque ya había renunciado a esa chica y si en algún momento sintió algo por ella ya lo había olvidado.
- No me dijo eso él.
- ¿Y que te dijo? ¿Algo bonito?
- No fue lo que me dijo con palabras, si no con sus silencios. Akane, yo creo que aún siente algo...
- Chouji eres un buen chico - le cortó bruscamente - Eres demasiado inocente y no quiero enfadarme contigo, por eso, escúchame bien lo que te voy a decir: Yo nunca le he gustado a Shikamaru, no le gusto y nunca le gustaré.
Chouji se quedó helado, después de aquella sentencia no se atrevió a volver con el tema.
La mañana del martes parecía una mañana cualquiera. Shino caminaba por los pasillos del instituto al lado de Kiba, unos pasos por delante de ellos iba Sasuke, como siempre, franqueado por Sakura e Ino. Kiba hablaba y hablaba de algo que Shino no prestaba mucha atención, le resultama más interesante escuchar lo que Ino iba contando.
Ino relataba con todo detalle todo lo que había pasado la tarde anterior, naturalmente desde su punto de vista y recalcando el miedo que ella pasó, porque, ya se sabía Zaku era capaz de pegar a Akane y de paso a ella.
- ¿Le hizo algo a Akane? - preguntó secamente Sasuke
- No, no, solo fue la amenaza, el susto, ya sabes que Zaku es capaz de pegarla
- Bien - dijo Sasuke sin demostrar ninguna emoción - Id a clase, yo tengo algo que hacer
Sasuke se separó de las chicas y cambió el rumbo de sus pasos.
- ¡Hola Sakura, Ino! - gritó Kiba . ¿Qué tal?
Kiba se adelantó cogiendo a las chicas. Shino se quedó parado observando a Sasuke. Kiba comenzó una alegre conversación con las chicas, ninguno se dio cuenta de que Shino seguía los pasos de Sasuke y es que Shino siempre era silencioso y muy sigiloso, no era la primera vez que desaparecía sin que nadie se diera cuenta.
Sonó el timbre que indicaba el comienzo de las clases y todos ocuparon sus asientos. Algunos se habían dado cuenta de que había sonado con retraso, ese era un hecho no habitual, como tampoco era habitual que el profesor de turno, Asuma, no llegara nada más sonar el timbre. Esperaron unos minutos comentando la tardanza del profesor. Neji se puso en pie.
- Parece que Asuma viene hoy con retraso, por favor, quedaos en vuestros asientos y mantener la compostura
- Vale Neji, gracias - dijo el profesor entrando - Siento el retraso. Bien, buenos días chicos
Asuma se situó delante de la mesa del profesor.
- Antes de empezar y aunque me disgusta, tengo que pedir a Shino Aburame que se levante
Shino así lo hizo
- La directora te está esperando, ve a su despacho inmediatamente.
Un gran cuchicheo se extendió por el aula. Shino se dirigió hacia la puerta.
- Espera ¿Sabes por qué te llama la directora?
- Si, si lo se
- Entonces ¿lo reconoces?
- Si
- ¿Qué has hecho Shino? - preguntó gritando Naruto
- He agredido verbalmente a Zaku
El cuchicheo aumentó.
- ¡Vale, silencio! Yo diría que ha sido algo más que verbalmente ¿No, Shino?
Shino le miró perplejo
- Tiene un esguince en la muñeca. Tu actitud es intolerable
Sasuke se levantó de su asiento
- Asuma... sensei...
- Ahora no Sasuke, estoy hablando con Shino
- ¿A dicho Zaku que yo le he producido un esguince? - preguntó Shino
- Podrías decirnos porqué lo has hecho.
- Yo no le he hecho nada de eso. Solamente le cogí el brazo. Miente.
- Pues Shizune no opina lo mismo
- El esguince se lo he hecho yo - sentenció Sasuke - Creo que deberá ir también a ver a la directora.
- ¿Tú? ¿Aseguras que el esguince se lo has hecho tú?
- Lo aseguro.
- ¡Silencio! Esto es muy serio. Zaku ha acusado a Shino, no ha dicho nada de ti.
- Es un cobarde y un rastrero
- ¿Estás seguro de lo que dices?
- Esta mañana le pedí a unos alumnos que le llevaran a los servicios, aunque fuera con engaños, quería hablar con él, cuando estuvimos a solas, porque no había nadie más le amenacé, cogí su mano y se la retorcí por detrás de su espalda con mucha violencia, estaba enfadado y no supe controlarme, he sido yo, sin duda.
Asuma y los demás alumnos le miraban boquiabiertos. Akane, se frotaba la frente y movía nerviosamente una pierna, estaba empezando a sospechar lo que había pasado.
- Yo - continuó Shino - seguí a Sasuke y le vi entrar al servicio detrás de Zaku. Esperé a que saliese y entré. Es verdad que le dije algunas palabras fuertes, incluso le agarré del brazo y le amenacé. Se que es una conducta intolerable y acepto mi castigo.
Hizo el gesto de marcharse hacia la puerta.
- ¡Quieto! O sea, que habéis sido los dos ¿Por qué habéis hecho algo así?
- Se lo merecía - contestó contundentemente Sasuke - No me voy a justificar, iré a ver a la directora, además el muy cobarde ha acusado a Shino, tampoco es una acción muy digna.
- No, tampoco y supongo que cuando Tsunade sepa la verdad y si es cierto lo que decís, actuará en consecuencia pero ¿Por qué? ¿No se os ha dicho que evitéis en lo posible esos ataques de ira?
- El empezó-
- Ya, claro, llevaba un cartel diciendo "te caigo mal, agrédeme".
- Fue por lo que pasó ayer ¿verdad? - Dijo Ino levantándose - Asuma no es culpa de ellos, Zaku se lo buscó.
- ¿Qué pasó ayer?
- Esto... es que... - miraba temerosa a Sasuke.
- Vamos, estoy esperando.
- Es que... Zaku se metió con Akane y la amenazó, es por eso ¿verdad? La culpa ha sido mía por contarlo... si me hubiese quedado callada no habría pasado nada y...
- Vale Ino, siéntate. Akane... ¿te amenazó? - Akane se levantó pero evitaba mirar a Asuma a los ojos - Vamos Akane ¿te amenazó?
- No tuvo importancia, fue solo un comentario.
- ¿Pero te amenazó? - Gritó Lee.
- ¡Maldito Zaku! - Gritó también Naruto - ¡Has hecho muy bien en patearle la boca Sasuke!
- No tuvo importancia - repitió Akane - fue una frase sin más, una de esas fanfarronadas que os gusta decir a los chicos.
- Amenazó a una chica - dijo Sasuke - eso es imperdonable.
- ¡Di que sí! - añadió Naruto - y yo porque no me había enterado que si no... yo...
- No entiendo porqué armáis tanto jaleo si no pasó nada - habló Sakura - Por lo que se ve Akane supo solucionarlo ella sola, no necesita "príncipes que laven su honor" Sasuke, has sido muy irresponsable.
- Nadie amenaza a una de mis compañeras - repuso el aludido.
- Claro, mira que listo Zaku - añadía con aspavientos Lee - Amenazar a una chica ¡cobarde!
- Vamos a ver Lee, siéntate ¡silencio! ¿Cuándo sucedió eso?
- Ayer por la tarde - respondió Akane.
- ¿Por qué no lo has comunicado?
- Fue ayer por la tarde, el único profesor que había era Ebisu, el tutor de 2-1, iba a ser mi palabra contra la suya, además ya me había olvidado.
- ¿Estabas sola? ¿Nadie te ayudó?
- Esto es una tontería. Yo fui quien me metí en ese lío, yo sola, hablé de más y debía imaginarme como reaccionaría Zaku, así que sola supe salir.
- Zaku había dicho algo de mí - añadió Shino.
- Shino por favor, no fue por ti, Zaku es un bocazas y yo me pasé de lista y se mosqueó... Ya está bien, no comprendo tanto jaleo.
- Yo creo que deberíamos ir todos a ver a la directora - propuse levantándose Naruto.
- ¡Naruto siéntate y calla! Aunque Zaku sea un bocazas y se hiciera el machote ante Akane, eso no justifica la violencia, ni que os toméis la justicia por vuestra cuenta. Vamos, Shino, Sasuke, id al despacho y los demás a callar.
Los dos chicos salieron del aula.
- Pero no es justo - se quejó Kiba - él se lo merecía.
- Kiba, la vida es así, tenéis que aprender a controlaros porque ahora ellos dos se llevarán una sanción por tomarse la justicia por su cuenta y Zaku se reirá en vuestra cara. Sois demasiado impulsivos, ellos han estropeado todo lo que ayer Akane había logrado, no caer en su juego. Os estáis ganando muchas amonestaciones y eso os va a perjudicar. Por cierto, Temari, no se te olvide ir luego tú también a ver a la directora, que también tienes algo pendiente.
- ¿Qué has hecho Temari? - preguntó Kankuro.
- Nada importante. Ebisu que es algo exagerado.
- Solo le plantó la mono en el culo a Shikamaru y reclamó su posesión - dijo con voz estruendosa Ino.
En medio de las risas se oyó un golpe seco, era la cabeza de Shikamaru, el chico la había dejado caer sobre la mesa.
- ¡Ala! Temari le ha tocado el culo a Shikamaru ¡que bueno! - gritaba Naruto.
- Shikamaru ¿Y no hiciste nada para ayudar a Akane? - preguntó de pronto Lee.
Shikamaru levantó la cabeza y abrió la boca pero no dijo nada porque la voz chillona de Ino le silenció.
- Tayuya y Kin le había secuestrado, no se enteró de nada con esas dos lobas intentando comérselo.
De nuevo el chico dejó caer la cabeza a plomo sobre el pupitre sonoramente.
- Bueno, vale ya - dijo el profesor - Con vosotros no hay manera de dar una hora entera y tú deja de golpearte que te vas a causar un derrame cerebral. Vamos, silencio, empezamos a la de tres.
Durante los cambios de clase Akane decidió que debería hablar con Shino y Sasuke, ya que, seguramente se habían ganado alguna amonestación.
Primero se acercó a Sasuke que estaba, como siempre, rodeado por Ino y Sakura, muy serio con los codos apoyados en la mesa y las manos juntas delante de su boca, postura típica en él.
- Sasuke - comenzó a decir - yo...
- No digas nada - interrumpió fríamente el chico - No haya nada que hablar.
- ¿Qué sanción te han puesto?
- Dos días de expulsión - contestó Sakura - como a Shino, pero no se tendrá en cuenta para lo de la obra.
- ¡No es justo! - Chilló Ino - ¿Te das cuenta?
- Ella no me pidió que lo hiciera - repuso Sasuke sin ningún énfasis.
- ¡Nadie le hecha las culpas a ella! - repuso Ino.
- Lo hubiera hecho por cualquiera, no soporto a los bravucones.
- Es que Sasuke es todo un héroe - comentaba Sakura con voz ñoña.
- Pero no vuelvas a... - Akane iba a decir que no se metiera en sus asuntos pero los ojos verdes de Sakura le parecían un encanto mirando embobada a su "héroe" - Ha sido un detalle bonito, pero esos no merecen la molestia - terminó.
Naruto miraba a Sasuke, todo parecía normal, era el Sasuke de siempre... No, no era el Sasuke de siempre, por muy frío y distante que se comportara.
Akane se alejó con la sensación de haber echo el tonto y se acercó a Shino.
- ¿Estás bien?
- Perdóname Akane, no quería que te enterases.
- Creo que ha sido culpa mía, si te lo hubiese contado lo habrías comprendido.
- Supongo que lo saqué todo de contexto pero ya sabes lo mal que nos llevamos Zaku y yo.
- ¿Qué días son los de la sanción?
- Jueves y Viernes ¿Me llevarás los deberes?
Chouji observaba a Shikamaru y recordaba lo que la tarde anterior había hablado con Akane. Ya era difícil imaginarse a alguien tan tranquilo como Shikamaru perdiendo los nervios aunque podía imaginar que en un arranque de celos y rabia no se controlase y le diera un puñetazo a Shino, pero lo que no podía imaginar era que cosa tan terrible tuvo que hacer Shikamaru para que Akane le guardase tanto rencor.

martes, 14 de diciembre de 2010

14. Descubriendo lo que no esperaba

Durante lo que quedaba de clases Sasuke había estado pensando en lo que Shino le había dicho. La conversación le resultaba muy reveladora. Recordaba que Shino había dicho "A todos se nos han calentado alguna vez los calzoncillos" y también "¿Crees que nadie ha intentado besarla nunca?" entonces ¿Eso quería decir que el propio Shino había intentado besarla? Cuando hablaba con tanta seguridad es porque lo sabía. Era difícil imaginarse a Shino perdiendo el control por algo ¿Y Shikamaru? Parecía raro imaginarse a ese vago con algo de actividad, pero había oído que se había pegado con Shino y ayer besó inesperadamente a Ino, además Shino no le negó que hubiera salido con Akane… ah, no, eso no podía ser, el recuerdo de las representaciones que hacían en los ensayos, cuando Shikamaru y Akane hacía escenas de enamorados, se iba abriendo paso en su cerebro ¿Qué le molestaba tanto? Intentó pensar en otra cosa pero ¿Por qué besó a Ino si, según Shino no era un calentón como había dicho? ¿Le gustaba Ino? Vale, había que tranquilizarse ¿Qué no tenía otra cosa que pensar? ¿Solo en el de la coleta y las chicas?

Al salir de clase, Ino y Sakura se empeñaron en acompañarle. Hoy no se quejó, sabía que las había preocupado, ellas habían estado pendientes de él toda la mañana. El las consideraba muy pesadas, siempre dando vueltas a su alrededor, gritándose mutuamente y enganchándose a él, sin embargo hoy las veía de distinta manera, eran solo dos chicas que querían ser sus amigas y se esforzaban por gustarle.

- Ino – le dijo – Tengo una curiosidad ¿Cuándo te besó ayer Shikamaru?

Ino le miró llena de asombro.

- Pues ayer por la tarde.

- ¿Y cómo fue el asunto? Quiero decir ¿Sabes por qué lo hizo?

- Pues yo que se, quizás porque antes estuve con él, ayudándole en una cosa y le pedí que saliese conmigo, creo que le insinué demasiadas cosas, ya sabes como soy, no lo hice con mala intención pero creo que soy demasiado provocativa y claro, debió pensar cosas raras, a lo mejor le provoqué y cuando nos encontramos, pues, no sé, se acordó y… saltó.

- Pero ¿No saliste con él?

- No, me dijo que no ¿Te lo puedes creer? Claro, luego se arrepintió.

- Estaba conmigo – añadió Sakura – Estábamos viendo tiendas. Paseamos y nos los encontramos, a él, y a los demás, ya sabes, pero solo estaban él y Shino.

- Las chicas habían ido al servicio, creo, bueno, ya nos íbamos cuando me cogió y zas… me besó, fue alucinante porque no me lo esperaba y me quedé helada y me dejó sin respiración.

- ¡Qué vergüenza! Fíjate que estábamos en una de las terrazas, cerca de la entrada de la exposición esa que han puesto… con gente entrando y saliendo, si vieras que horror, todo el mundo miraba.

- ¿La puerta de la exposición? – Sasuke iba comenzando a comprender.

- Pero cuando Sakura le dio el puñetazo y se cayó fue lo más.

- ¿Le pegaste?

- ¿No has visto que tenía el labio partido? Le metí un buen puño, pobrecillo, luego me dio pena.

- ¿Os enfadasteis mucho?

- Hombre, enfadarme, enfadarme… no, me dio más bien coraje ¿Está tonto o qué?

¿No se había enfadado? No claro, no parecía enfadada cuando lo contaba, tampoco cuando hablaba con él, más bien se burlaba bastante.

- ¿Tú te enfadaste, Sakura?

- Es que le pequé por bobo, esas cosas no se hacen en público, es que me da mucha rabia que los chicos os dejéis llevar tanto por vuestros instintos. Además, le grité, le pequé y me quedé tan a gusto.

- Más que nada es que no tiene porqué besarme si yo no quiero ¡ya está bien! Que lo pida bien, que se lo gane.

- Casi diría que te gustó – comentó Sasuke.

- Y me gustó ¿Cómo no me va a gustar? Eso significa que… ya sabes… que no se me resiste. Además fue un beso de esos largos e intensos.

Sakura e Ino reían mirándose.

- Eso y que – continuó Sakura – Shikamaru besa de vicio.

De nuevo rompieron a reir.

¿Qué había dicho Sakura? ¿Había oído bien? No podía ser ¿Sakura sabía que Shikamaru…? ¿Por qué lo sabía? ¿Acaso ella…?

- ¿Tú sabes como besa el Nara? – preguntó tajante.

Sakura le miró a los ojos, realmente parecía furioso, vaya, vaya, a lo mejor eran celos.

- ¿Tu nunca has jugado a "7 minutos en el paraíso"? – dijo a modo de respuesta.

- ¿Qué?

- ¿No sabes lo que es?

- ¿Tú juegas a esas cosas?

Era increíble ¿Cuándo había jugado Sakura a algo así? Evidentemente cuando él estaba con el grupo de Orochimaru pero ¿Cómo? Estaba claro que no conocía para nada a nadie.

- Sasuke no me seas carca – protestó Ino – Sakura ¿Te acuerdas del día que Hinata se desmayó?

- ¿Hinata? ¿Hinata también…?

- No. Eso fue jugando a la botella, le tocó besar a Naruto y cuando estaba a punto, se desplomó.

- Naruto la cogió antes de que se abriera la cabeza… ¿te acuerdas?

¿Pero que había pasado mientras él no estaba?

- Solo son juegos Sasuke – decía Ino – solo juegos, no pongas esa cara, no es amor, el amor es distinto.

Era increíble, increíble.

- Algún día tenemos que volver a jugar – continuaba Sakura – No importa que sea algo infantil, nos reímos mucho.

¿Algo infantil? Definitivamente no conocía a nadie.

- Hablando de otra cosa – ya no quería oír más – El sábado tengo el partido de las semifinales ¿querréis venir a animarme?

Las caras de ambas chicas se iluminaron.

- ¿Quieres que vayamos a animarte? – preguntaba Sakura con los ojos muy abiertos.

- Me vendría bien. Ya sabéis que soy el capitán del equipo, se espera mucho de mí.

Las chicas chillaban y saltaban de alegría. Había supuesto que les gustaría, quería ser amable, al menos una vez, pero no imaginaba que se alegraran tanto.

- ¡Claro que iremos Sasuke-kun, y con un pancarta enorme!

Era la primera vez que Sasuke eran tan… que tenía un detalle tan espontáneo… Sakura sentía que podía tocar el cielo.

Era por la tarde. Shikamaru sentado en un banco del instituto, con las manos metidas en los bolsillos, miraba el cielo con poco interés. Sentada a su lado, Temari se miraba los pies. Un poco alejados de ellos, en otro banco, Ryuko miraba nerviosa su reloj y la entrada del instituto y Chouji la miraba a ella de reojo sin atreverse muy bien a comenzar la conversación, mientras, abrió una bolsa de patatas y le ofreció.

Shikamaru, Chouji y Ryuko estaban allí, esperando a Akane, por culpa de la directora Tsunade, esa mañana habían una cita para pedirle un préstamo con el que sufragar los gastos que la representación conllevaba.

Shikamaru miraba el papel que Tsunade había escrito con el importe, los intereses y las condiciones para su devolución, arqueó una ceja y chasqueó la lengua.

- ¡Ah! ¡Pero que complicado es todo esto!

Akane, perpleja, no reaccionaba, se encontraba totalmente perdida.

- Pero directora… - balbuceó – Esto…

- Es lo que hay – dijo Tsunade – Pensarlo, haced vuestras cuentas, veréis como no exagero… bueno, un poco tal vez sí, pero más vale que sobre ¿no?

- Pe… pero…

- Creerme, he participado en bastantes obras y sé lo que hay.

- Pero Tsunade-sama, creo que un 3% de interés es algo… bastante exagerado

- Pero niña ¿Tú sabes lo que cobran los bancos?

- Con todos los respetos, me parece que pedirnos interese es de ser muy usurera.

- ¡Vaya con la señorita! – Tsunade la miró fijamente – Te lo dejo en un 2,5

- Mejor un 1%, con eso es suficiente, teniendo en cuenta que somos unos adolescentes.

- Por eso, seguro que tenéis mucho ingenio para conseguir dinero, además, tanto yo, como los demás profesores os daremos trabajo y extras.

- 1,5, creo que es lo justo.

- Esto – interrumpió Shikamaru – Perdonad que me meta, pero tengo una propuesta

Tsunade y Shikamaru le miraron curiosas.

- Verás, Tsunade-sama, en lugar e darnos todo este dinero, propongo que nos lo vayas dando según te lo vayamos pidiendo, así, lo que no gastemos, no te lo tenemos que devolver.

- Eres muy listo jovencito – Tsunade guardó silencio durante unos instantes observando atentamente a los chicos – Esto me pasa por poner al mando a alguien que utiliza el cerebro. Está bien, de acuerdo, es más, el dinero que podáis devolver antes de Navidad os lo dejo al 1,5, el resto, ni para ti, ni para mí, señorita negociadora, al 2%

Akane parecía analizar la propuesta.

- Por mí de acuerdo – dijo Shikamaru

- ¿Y tú Akane?

- Que remedio. De acuerdo.

- Bien, le diré a Shizune que redacte una especie de contrato y ahora – sacó una llaves de un cajón y las soltó en la mesa – Estas llaves abren el trastero.

- ¿Qué trastero?

- Uno que hay en la buhardilla, en el ala donde están los de tercero ¿Nunca os habéis fijado? Bueno, en la última planta, si miráis al techo veréis una trampilla, estas llaves la abren, es un trastero donde guardamos ¿cómo dice Shizune? "las sombras del pasado". Venid esta tarde, os doy permiso para que cojáis un baúl lleno de trastos.

- ¿Trastos?

- Son trajes y cosas de otras obras que se han hecho en este instituto, os servirán para los ensayos pero solo son un préstamo ¿entendido?

Y ahora estaban allí. Temari, por lo visto había ido para ver el club de kendo y hablar con el monitor, parece ser que estaba pensando en apuntarse. Aprovechando la casualidad decidió hablar con Shikamaru sobre Itachi, a fin de cuentas ya la había visto con él y eran muy amigos, tenían mucha confianza el uno en el otro.

- Bien – decía Temari – Pues ya lo sabes todo.

- Ajá. Va a llover – comentaba aburrido.

- ¿No vas a decir nada más?

- ¿Va a servir de algo? Sé lo que me vas a contestar, que ya eres mayorcita, que sabes lo que haces, que quien soy yo para meterme en tu vida, que no entiendo nada… Las mujeres sois así, pedís consejos y luego os enfadáis si no decimos lo que os gusta.

- No tengo porqué pedirte consejos a ti.

- Ya lo sé… y no lo has hecho. Lo que no sé es por qué me cuentas esto.

- Supongo que necesitaba decírselo a alguien.

- Para eso están los amigos. Me alegro de servir para algo. Y dime ¿Sabes bien dónde te estás metiendo?

- Shikamaru, tú no le conoces, es un hombre maravilloso, me trata muy bien.

- Me alegro. Pero me dijiste una vez que te sientes presa de él y de la atracción que sientes hacía su persona.

- Eso es cierto, no lo puedo evitar, me atrae muchísimo, es superior a mí.

- Ten cuidado, las relaciones basadas solo en atracción física no terminan de cuajar del todo.

- Intento huir de él, de veras que lo intento, pero en cuanto le veo, en cuanto le siento cerca de mí, cuando pone sus labios en…

- Vale, vale… a mí no me cuentes esas cosas.

- Shikamaru, por favor, guárdame el secreto, yo se lo diré a mis hermanos a su debido momento. No te lo estoy pidiendo, te lo exijo.

- ¡Mira que eres mandona! Supongo que sabes muy bien lo que quieres ¿no?

- Por supuesto.

- Y quieres a Itachi Uchiha.

- No sé si lo quiero o solo es una obsesión. No estoy segura de nada, por eso no quiero que nadie lo sepa, me sentiría agobiada. Quiero hacer las cosas a mi manera.

- Pues venir a verle al club de kendo no es ser muy disimulada que digamos.

- No es por él. Le comenté a Neji que quería hacer una actividad nueva y me propuso que viniera.

- Ya, pero Itachi es el monitor, mira tú que casualidades tiene la vida.

- ¡Mira que eres retorcido!

- ¿Quién? ¿Yo? ¡Mira que las mujeres sois complicadas para todo!

- ¡No sé por qué te doy explicaciones a ti!

- Yo tampoco. Pero… ten cuidado, nos se escucha nada bueno de Itachi Uchiha.

- No le conoces Shikamaru, nadie le conoce, nadie sabe nada de él. Él no es como Sasuke ha dicho.

- Como sea, tú ten cuidado, no es un crío estúpido como yo.

- Hablando de estúpidos ¿Qué? ¿Tú le has dicho ya algo?

Shikamaru frunció ele ceño.

- Sabes que no lo voy a hacer.

- ¿Sabes que eres un cobarde?

- ¡Ah, que poco me gustáis las mujeres! ¿A que ahora me vas a echar una charla?

- No, tu sabrás lo que haces, de todas formas, si quieres volver a llorar, ya sabes donde tienes mi hombro.

- Problemática – murmuró dirigiendo de nuevo sus ojos al cielo. Temari sonreía.

Después de mucho dudar ya que tenía miedo de que Ryuko pensase que era un cotilla, Chouji se decidió a hablar.

- ¿Has hablado con Akane?

- No he tenido tiempo ¿Y tú?

- Tampoco, pero le he preguntado por lo de Shino.

- ¿Y? – Ruyko también sentía vergüenza de preguntarle.

- Fue por Akane, casi seguro.

- ¿Te lo ha dicho?

- No. Shikamaru no me quiso dar nombres. Me dijo que estaba bastante colado por una chica que también le gustaba a Shino. Ya ves que Kankuro acertó de lleno.

- ¿Y nada más?

- Por lo visto no se atrevía a hablar con ella porque sabía que le gustaba a Shino y pensaba que no tenía posibilidades pero que un día ella le dijo que le gustaba él.

- Eso suena a pronto de Akane.

- Y él entonces le pidió salir y ella dijo que sí pero… el día de la cita ella no podía ir, pero él… no sé, no me ha quedado muy claro si es que discutieron o qué, pero el caso es que la buscó y… la encontró con Shino y también estaba Jisei… quizás es que Jisei es la chica, también cabe esa posibilidad.

- Puede ser, eso lo veremos luego, sigue, por favor.

- Bueno pues Shino parecía muy "cariñoso" y que dedicaba demasiadas atenciones a "quien fuera". Shino estaba muy enfadado y le dijo a Shikamaru que la olvidara, cogió a la chica y se marchaba con ella, dice que le entró una rabia tremenda y le agarró, quería hablar con ella, Shino dijo que ella no quería hablar con él y sintió tal impotencia que agarró a Shino del cuello y le dio un puñetazo, según él es que no soportaba esa forma de comportarse y que no sabe porqué lo hizo, el caso es que Shino le respondió con su "golpe especial" que le dejo K.O. Y que si no llega a estar allí Jisei lo mismo le destroza, y ya está, se quedó sin chica y sin estómago.

- ¿Shikamaru le dio un puñetazo a Shino, así, presa de la ira?

- Creo que los cuernos dan muy mala leche.

- ¿Y tú crees que era Akane?

- ¿Quién si no? Todo encaja, lo de que iban a salir, que anuló la cita, Shino… a él no se le ha visto con ninguna otra chica.

- Pero a los mejor es alguna que no conocemos, mira que Shino es muy raro y siempre parece que tiene secretos.

- Pues podría ser, pero por lo que te dijo ayer Jisei apuesto a que es Akane, aunque pude que sea la propia Jisei ¿no? Siempre se ha llevado muy bien con las dos.

- ¡Es que no me lo imagino! ¿Sabes lo que te digo? Que tienes razón y tiene que ser todo un malentendido, seguro.

- Seguro que sí, estos no han hablado de lo que pasó y así les va.

Un ligero alboroto se organizó de pronto. Los alumnos de las actividades extraescolares comenzaron a salir de sus clases. Temari se levantó.

- Bueno, voy a ver a Neji y a… el monitor.

- Ten cuidado.

Shikamaru la veía marcharse pensando porqué las mujeres tenían la costumbre de complicarlo todo, de improviso notó que alguien se acercaba por detrás de él.

- Hola ratoncito – dijo Tayuya sentándose a su lado - ¿Has venido a verme?

- Hola Tayuya… yo no debería hablar contigo, lo sabes.

- Mira que eres arisco, con lo que yo te aprecio.

- Si… sobretodo eso.

- No le acapares para ti sola - decía Tsuchi Kin sentándose al otro lado – Este hombrecito tiene una cuenta pendiente conmigo.

- Parece que tengo cuentas pendientes con todo el mundo – hizo un ademán para levantarse pero Tayuya le retuvo.

- No corras tanto, ratón, que tenemos que hablar.

Shikamaru las miró con cara de aburrimiento, si, si que se sentía un ratón atrapado, otra vez le tocaba aguantarlas ¿Por qué le pasaban estas cosas solo a él?

Akane entraba por la puerta principal acompañada de Ino, que llevaba un centro de flores en los brazos., según ella alguien anónimo había pedido que lo llevasen a la sala de profesores y lo dejasen allí, llevaba una tarjeta dirigida a la profesora Kurenai y también según ella, no podría ser de otra persona que no fuera Asuma-sensei.

- ¡Mira esas guarras! – Gritó Ino - ¡Ya están sobando a Shikamaru! Voy a ir para allá y…

- Bah, déjale, ya está acostumbrado, anda, vamos.

Pero Akane no pudo dar ni un paso, un chico moreno se había situado delante de ella.

- ¿Ya no se saluda?

- Déjala Zaku – dijo otro chico situado un poco más alejado, apoyado en un banco.

El chico se apartó un poco, dejando continuar a Akane.

- ¿Sabes Dosu? A mí me encantan las chicas con gafas.

- ¿A qué habéis venido? – Preguntó el segundo chico -¿A espiar?

- Pero las que más me gustan son las rubias – continuó Zaku - ¡Cómo me pones, rubita!

- Venga, no le hagas caso – susurró Akane.

- ¿Tú tampoco me vas a saludar, muñeca?

- Ho… Hola…

- ¿Ves? Los saludos no cuestan nada y te hacen parecer amable ¿verdad?

- ¿Qué queréis? – Rompió a hablar Akane, bastante molesta – ¡No hemos venido a espiaros ni nada de eso!

- ¡Que antipática eres! Deberías aprender de esta monada, no solo es guapa, también simpática.

- Pero a esta monada – repuso Ino – No le gusta que le pongan la mano encima. Suéltame o gritaré tan fuerte que vendrá todo el mundo.

- Vamos, Ino, ignórale, solo quieren provocarnos.

Zaku volvió a cortarle el paso.

- ¿Y tú amigo el de los bichos? ¿No viene contigo, gatita?

- ¿Por qué? ¿Es que te gusta?

Zaku señaló amenazante a Akane.

- ¿Qué has dicho, niñata? ¿Quieres que te parta esa boquita de piñón?

Akane sintió miedo, por unos segundos pensó que Zaku realmente sería capaz de pegarla.

- Lo siento – dijo tratando de contener la rabia que sentía – Me he pasado, discúlpame.

Sabía que aquella escena podía dar lugar a un grave incidente, que era lo que los de 2-1 siempre pretendían. Zaku se quedó algo perplejo.

- ¿Qué sucede? – Uno de los profesores se acercaba - ¿Qué hacéis aquí fuera?

- No te enfades, sensei – dijo Dosu – Hemos salido a tomar el aire, ya regresamos ¿verdad Zaku?

- Si, ya íbamos.

- Bien ¿y vosotras?

- Yo traigo este centro que…

- Venga, haced lo que tengáis que hacer y largaos rápido.

Cuando Dosu y Zaku se hubieron marchado Ino respiró fuertemente.

- ¡Que pasada! He tenido hasta miedo ¿tú no?

- Como que ahora tendría que cambiarme, creo que se me han aflojado los esfínteres.

Chouji y Ryuko se acercaron a ellas.

- ¿Qué ha pasado? – preguntó Chouji.

- Nada, Dosu y Zaku haciéndose los chulos – respondió Akane – Lo habitual en ellos.

- ¿Qué pasa ahí? – dijo Ino refiriéndose al grupo formado por Tayuya, Kin y su compañero al que se había unido también Temari, y ahora, en pié, Shikamaru trataba de poner paz entre Tayuya y Temari – Estas guarras… voy a poner fin a esto.

Ryuko, Chouji y Akane vieron con asombro como el grupo de acosadoras de Shikamaru aumentaba con una más y el grupo se hacía más escandaloso.

- Pobre Shikamaru – comentaba Ryuko – Quizás deberíamos ayudarle.

- ¡Bah! – Respondía Akane – Déjalo que disfrute.

- Pues no parece disfrutar mucho – añadía Chouji.

- Desde luego, es que esto es difícil de creer – continuaba Akane mientras se acercaban al ruidoso grupo – Cuatro tías discutiendo por ese flojeras… creo que el Ragnarok se aproxima.

Pero si los tres que veían aquella escena pensaban que ya era bastante asombrosa, no era nada comparada con lo que iba a pasar: Temari se las había apañado para colocarse al lado de Shikamaru y con un gesto rápido y brusco, colocó sonoramente su mano en el trasero del chico ante el asombro de las otras chicas y de él mismo que abrió los ojos desmesuradamente.

- Que quede claro – dijo en voz alta – Que este culo ¡es mío!

Silencio.

- ¡Pero que basta eres! – gritó al cabo de unos segundo Ino

- Desde luego – comentaba Akane – Temari es única para terminar una discusión.

- ¿Qué pasa aquí? – Gritó de nuevo el profesor acercándose – Lo he visto todo, a ver, señorita, ¿le parece bonito ese gesto?

Tayuya y Kin reían con ganas.

- ¡Silencio! Ustedes dos tenían que estar ya en los ensayos y usted – señaló a Ino – no sé que hace aquí pero no debería estar – sacó una libreta y un bolígrafo y comenzó a escribir – Tenéis una falta.

- ¿Por qué? – se quejó Kin.

- Por faltar a los ensayos y la señorita Yamanaka por escandalosa, hay que saber comportarse señorita y no ser una verdulera., usted Nara, no crea que se va la librar de la falta ¿qué hacía? ¿Provocar a las chicas para que se pelearan? Y usted – señaló a Temari – una amonestación grave por conducta indecorosa, esto no se puede consentir. Tome – arrancó una hoja de la libreta – Mañana va a hablar con la directora ¿entendido? Además, os recuerdo a todos que las amonestaciones influirán negativamente en el resultado final de vuestra obra. Otra amonestación señorita Subaku y será expulsada 3 días del centro, avisada está. Y ahora venga, cada uno a lo suyo.

Comenzaron a caer gotas de lluvia.

Akane, Ryuko e Ino abrieron sus paraguas., Ryuko cobijó a Chouji y Akane hizo lo mismo con Temari; Ino se ocupó de Shikamaru. El profesor y las dos chicas de 2-1 se marcharon.

- Lo siento Temari – dijo Shikamaru.

- No, lo siento yo, he sido muy basta, lo sé

- Si Shikamaru no fuera tan pusilánime no abría pasado nada- gruñó Akane

- No, si lo se – continuó Temari – a veces soy muy bruta. Bueno me voy, que me estoy empapando y ya sabes – miró a Shikamaru y le guiñó un ojo – si necesitas mi ayuda me llamas… ¡hasta luego!

- Desde luego ¡que descarada! – Refunfuñaba Ino viéndola marchar – Se lo tiene merecido.

- El que tenía que haberse llevado la amonestación es otro – apuntillaba Akane mirando a Shikamaru que a su vez tenía puesta toda su atención en lo que sucedía unos metros más allá, dónde veía a Temari subirse al coche de Itachi.

- Bueno, voy a llevar esto, que pesa lo suyo – dijo Ino.

- Deja que te ayudo – Shikamaru se lo quitó de la manos - ¿Dónde hay que llevarlo?

- A la sala de profesores, pero mejor no te molestes.

- No es molestia.

Era la oportunidad que necesitaba para hablar con ella, llevaba todo el día queriendo pillarla a solas.

13. Un gesto rápido, leve y tonto

Akane miraba a Shikamaru algo intrigada mientras repasaba las palabras que él había dicho.

"Pues porque quise evitarle a Sakura el disgusto de ver a Sasuke contigo, pensé que ya había llorado demasiado, no es agradable ver a la persona que te gusta con otra... te aseguro que no se siente nada bonito."

¿Sería posible que de verdad quisiese evitarle un disgusto a Sakura?

- Sucedió justo cuando salíais de la exposición - explicó de pronto Sumire como si supiese lo que Akane estaba pensando - Lo hizo para distraer la atención de Sakura ¿a que sí, Shika? ¡Ah! Se me olvidaba, tengo una cosa que enseñaros: las fotos que hice del ensayo del jueves ¡Tachán!

Sumire puso encima de una mesa un paquete abultado.

- ¿Todas esas hiciste? - preguntó Ryuko.

- Me encanta hacer fotos, yo misma las revelo, por cierto ¿Sabéis si hay un club de fotografía?

- Humm - Akane parecía pensar - Creo que no... no... seguro, no lo hay.

- ¿No? ¿Estás segura?

- Si Akane la "estoy en todas partes" afirma que no, es que no hay - contestó Shikamaru.

- Akane forma parte del consejo de clubs - explicó Chouji.

- ¡Por favor, que pena! ¡Con la ilusión que me hacía!

- Mira Sumire - habló Akane - Por desgracia con eso de la fotografía digital cualquier mondongo puede hacer una foto, retocarla y convertirla en algo "genial".

- Es una pena - comentó Sai - porque la fotografía es un arte.

- ¿A que si? - a Sumire le brillaban los ojos.

Jisei regresaba, venía acompañada de Kankuro.

- Si que has tardado - dijo Ryuko.

- Me han entretenido ¡Y mirad lo que traigo!

- A mi persona - añadió Kankuro - ¿No es increíble?

- ¿Ya has comido? - le interrogó Sai.

- No, es que nos hemos sentado con los Hyuuga, con los dos ¿Os imagináis el ambiente?

- Pues Neji, Gaara, Hinata y Temari... seguro que muy ruidoso no era - comentó riendo Chouji.

- Y como el maestro estaba aquí... - continuaba Kankuro mirando a Shikamaru - Me he dicho ¡voy a ver si me da algún consejo! Porque claro, cierta bruja no me quiere ayudar.

Shikamaru le miró con su habitual cara de aburrimiento.

- Oye Jisei ¿Cuándo se han pegado Shino y éste? - preguntó Chouji.

- Chouji, déjalo - murmuró Shikamaru.

- ¿Te has pegado con Shino? - inquirió Kankuro.

- Yo no me he pegado con él, él me pateó el culo a mí ¿Podríamos hablar de otra cosa?

- Solo quiero saber cuando ha sido - explicaba Chouji - Me resulta raro que mi amigo se pegue con alguien y yo no me entere, además, una persona como tú, no me imagino que podría hacerte realizar tal esfuerzo físico.

- Una chica - sentenció Kankuro - Fue por una chica, seguro, o por eso o porque Shikamaru le mató alguno de sus bichos.

- Mira Chouji - interrumpió Shikamaru - Luego te lo cuento ¿vale?

- Y digo yo - intervino Sumire - Si sabías que Shino iba a arrear aquel puñetazo a Sasuke ¿Por qué le dejaste, Shika?

- Porque me apetecía ver al Uchiha por los suelos, es una satisfacción personal, es tan perfecto que... me da envida ¿vale?

- Espera, espera - Kankuro parecía muy interesado - ¿Shino ha dado un puñetazo a Sasuke? ¿Y yo me lo he perdido?

- Ha sido impresionante - puntualizó Chouji - Le ha metido el puño entero en todo el plexo solar, le ha dejado roto.

- Y se ha marchado como si nada - terminó Sai.

- A mi me daba pena - habló Sumire - Pobre chico...

- Shino se ha pasado tres pueblos con él - añadía Akane.

- Tú estás muy callada - se dirigió Shikamaru a Akane - Para ser la protagonista has hablado muy poco.

- Realmente Sasuke no se portó mal - respondió la chica - se le fue un poco la pinza pero...

- No tenía excusa ninguna - la interrumpió tajante Sai - Claro que merecía ese puñetazo.

- Pero Sai - dijo Jisei - realmente ese chico no sabía lo que hacía...

- Si lo sabía - continuó Sai - Eso se sabe. Puede que tengas razón y ese perfume fuera una especie de droga que nublara su mente, pero eso no es excusa, siempre tienes que respetar a la persona que te acompaña. El hecho de que ésta mañana pidiera perdón confirma que era muy consciente de lo que hizo y él mismo lo rechaza. Sabía que merecía ese puñetazo, por eso pidió perdón en público, esperaba que alguien se lo diese.

Sumire le miraba realmente embobada.

- Jo, Sai - dijo - ¡Qué profundo eres!

- Antes, como no tenía amigos, leía mucho.

- Y otra cosa - interrumpió Kankuro - ¿El lobo de Sasuke te atacó sin más o se disfrazó de abuelita para engañarte?

- Te equivocas de cuento - le contestó Ryuko - Ella no es Caperucita, es Cenicienta, así la llamaba.

- ¡Se acabó el tema! - Exclamó Jisei - ¿Qué es eso Sumire?

- Son mis fotos, las que hice el jueves ¿Queréis verlas?

- Claro, venga, enséñanoslas.

Sumire estaba feliz de mostrar sus fotografías. Las iba pasando y todos comenzaron a comentarlas y a decir lo bien que, a su juicio, estaban realizadas. Según Sai, Sumire era una gran artista capaz de captar la "esencia" de lo que fotografiaba.

- Estaba pensando - comentó Akane - Que podías apuntarte al periódico.

- ¿Al periódico?

- Sí, como reportera gráfica, vamos, fotógrafa.

- No se ¿Qué otros clubs hay?

- Esté el de arte - dijo Sai - La fotografía es un arte ¿no?

- Eso lo dices porque estás tú en él - gruñó Kankuro.

- Eres mas tonto que Picio - le dijo Jisei - Tú también estás en él, inútil.

- ¡Ah! Es verdad... Apúntate al de arte, yo hago marionetas, Sai dibuja...

- Otra cosa parecida no hay - añadió Akane - Ciencias Naturales, Botánica, Cocina, Ajedrez, el de lo Paranormal, que está Jisei, Arte japonés, Diseño, Fútbol, Tenis, Natación, Kárate...

Siguieron mirando las fotos y comentándolas.

Mientras comían Akane permaneció callada. Después de comer, incluso se retiró un poco del grupo. Shikamaru la miraba con el ceño fruncido.

- ¿Qué problema tienes? - le preguntó la chica al darse cuenta de que la observaba.

- ¿Yo? Ninguno, tú sabrás lo que haces.

- Ya... te veo venir.

- Te vas a meter en un lío.

- ¿Por qué se va a meter en un lío? - interrogó Sumire.

- Yo que tú - continuaba Shikamaru - Procuraba que ese chico no se hiciese ilusiones.

- Si es por eso, te puedes quedar tranquilo - replicaba Akane.

- Mira, yo de chicas no entiendo, me superáis, pero te recuerdo que te imbéciles sé un rato.

- Esto Shikamaru - intervino Jisei - Vuelve a tu aura normal y monótona, que esa te sienta fatal.

- ¡Jo, que rabia que no haya club de fotografía! - se quejaba Sumire.

- No te preocupes Sumire, bonita - habló Kankuro - que yo me ofrezco a ser tu modelo particular, me puedes fotografiar lo que quieras.

- ¡Kankuro! - Chilló Jisei - ¡Es que no te cansas nunca!

- ¡Akane, Akane! - Exclamó de pronto bastante agitada Sumire -¿Sasuke te besó? A parte del mordico, claro.

- ¿Ya estamos otra vez con los besos? - Se quejó Jisei - Ayer se pasó toda la tarde con el mismo tema.

- Tengo curiosidad.

- ¿Curiosidad por qué exactamente? - Kankuro sonrió de una manera que desde luego a Jisei no le gustaba nada - A lo mejor yo te puedo ayudar.

- ¿Por qué no te ayudas a ti mismo y te pierdes en una isla? - le gruñó.

Mientras Jisei, Kankuro y Sumire se enfrascaban en una absurda conversación, Chouji se acercó a Ryuko para comentarle algo. Shikamaru observaba de nuevo a Akane que, de nuevo estaba como abstraída en sus pensamientos. Se levantó perezosamente, cogió una silla y se sentó al lado de la chica.

- ¿Qué te pasa? - le dijo en voz baja acercándose bastante.

Akane se sorprendió un poco y a punto estuvo de gritarle cuando vio un gesto de preocupación en la cara de su compañero.

- No me gusta verte tan triste - continuó el chico.

- No estoy triste - contestó también en voz baja - Solo le doy vueltas a las cosas.

- ¿Qué te pasa? - Repitió - Dímelo, mujer.

- Solo pienso que todo es culpa mía, creo que le di demasiada confianza a Sasuke y eso es lo que me da rabia, no debí dejar que pensase... si es que no aprendo, si es que...

- Chisst, chisst, ya pasó - Shikamaru acarició el pelo de Akane apartándolo de su cara - No es culpa tuya, a nuestra edad es normal emocionarnos demasiado.

Akane le miró, no sabía porqué pero había momentos en los que Shikamaru le ofrecía un lado amable y confiable. Shikamaru apoyó su frente en la cabeza de Akane y rodeó sus hombros con sus brazos.

- Lo que ahora tienes que hacer es quitarte esa pulsera.

- Pero...

- Se que es un regalo, que es su manera de pedir que lo olvides y seguramente anoche estuvo por las tiendas se 24 horas buscando algo; tú lo has aceptado para demostrarle que no le guardas rencor pero cuanto más tiempo la lleves será peor, no será más que darle falsas ilusiones, ya sabes que los chicos malinterpretamos esos gestos. Es mejor para él y para ti que te la quites pronto.

Akane asintió con la cabeza. Le llamó la atención descubrir que no oía ninguna conversación a su alrededor.

- Shika, creo que nos están mirando.

El chico giró un poco la cabeza, efectivamente, 6 pares de ojos les miraban de lo más sorprendidos.

- Siempre podemos decir que el perfume aún funciona.

Akane sonrió.

El ruido de la puerta al abrirse sobresaltó a todo el mundo que dirigieron a ella su mirada. Era Temari que entraba.

- ¿Qué pasa? - preguntó algo extrañada al ver que todos la miraban.

Shikamaru se levantó, colocó la silla y volvió a su asiento, las miradas volvieron de nuevo a él.

- ¿Pasa algo? - preguntó.

- No... - balbuceó Chouji - Todo bien.

Miró a Temari, eso le recordaba que tenía que hablar con ella sobre lo que vio la tarde anterior y también con Ino sobre lo de las pastillas... ¡ay, que problemático era todo!

Sumire enseñaba sus fotos a Temari.

- Son buenas.

- ¿De veras te lo parece?

- Sumire - intervenía Akane - Piénsate lo del periódico, es una forma de hacerte propaganda. Este sábado es la semifinal de fútbol, nuestro equipo de juega su paso a la final, yo estaré allí para hacer un artículo y unas buenas fotos serían perfectas.

- ¿Me dejas esta foto? - dijo Sai mostrando una foto en la que se veía a Shikamaru bastante cerca de Akane, durante una de las representaciones espontáneas que realizaron de una supuesta escena de un galán seduciendo a una dama.

- Que bien hicisteis esa escena - comentó Temari, eres muy bueno Shikamaru.

- ¿Para que la quieres?

- Es que está llena de magia, parece que de un momento a otro el chico va a besar a la chica y me gustaría probar a ver si puedo dibujar la siguiente escena.

- ¿La que Akane le parte la boca a Shikamaru? - bromeó Kankuro.

- No... me gustaría poder transmitir tanta sensualidad como esta foto ¿te importa Sumire?

- No, a mi no. De todas formas yo solo fotografié lo que ellos hacían.

- Pero lo hiciste en el momento oportuno, realmente eres muy buena.

Mientras esto sucedía en el aula, en la zona habilitada como comedor, Sasuke seguía serio y taciturno. No había comido nada, ni tenía ganas, ni podía. A su alrededor, Sakura, Ino, Naruto y Lee revoloteaban armando ruido. Sakura estaba realmente preocupada por el aspecto de Sasuke.

- Me duele la cabeza, déjame.

- Venga si dejémosle - decía Ino - Vamos Sakura, vamos a dar una vuelta y vosotros también ¿No veis que le estamos molestando?

No muy convencida Sakura se levantó. Al cabo de unos instantes Sasuke estaba solo, no había mentido, la cabeza le dolía. Sintió que alguien se situaba detrás de él ¿Sería otro preguntando que le pasaba?

Shino se había colocado detrás de Sasuke, le miraba fijamente, sabía que el Uchiha se había dado cuenta de su presencia, con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta, le observó durante un rato, luego, lentamente se sentó a su lado, sin mirarle. Sasuke tampoco le miró.

- ¿Qué quieres? - preguntó secamente.

- Evidentemente hablar contigo.

- Creí que ya no habías dicho todo.

- Uchiha ¿Tú sabes por qué te he dado ese puñetazo?

- Por que me lo merecía, es eso ¿no?

- No.

- ¿Ah, no?

- No por la razón que tu piensas ¿De veras crees que tiene tanta importancia una marca en el cuello? ¿Crees que me ha enfadado que se te dispararan las hormonas Por favor Uchiha no seas simple, lo que me ha cabreado ha sido esa actitud de víctima que has adoptado.

Sasuke le miró de reojo.

- No seas ridículo - continuó - Ni quieras ofender mi inteligencia, antes en clase, Shikamaru para justificar el beso que le dio a Ino, y no contar la verdad, dijo "me dio un calentón" y todo el mundo le ha comprendido, puede que piensen que hay que saber contenerse, pero le han comprendido y nadie a organizado ningún drama. Por favor Sasuke ¡Que a todos se nos han calentado alguna vez los calzoncillos!

- No eso solo eso.

- Si lo es. Todo se resume en que te dio un calentón, así de simple, da igual que fuera espontáneo, que estuvieras borracho o que un perfume te pusiese como una moto, te dejaste llevar por tu instinto ¿Qué no esperabas ser tan bruto? ¿Qué deberías controlar tus impulsos caníbales? Pues si, pero que no es más que una anécdota también. Akane no se enfadó contigo, seguramente contó el incidente a sus amigas riéndose, eres tú el que ha organizado un drama y el que estás consiguiendo incomodarla. Por eso te pegué, pasó lo que pasó y no pasó nada, durante unos momentos te descontrolaste pero lo importante es que te diste cuenta ¿Crees que se merece que ahora vayas con esa maldita actitud de víctima? Eso es lo que me molesta de ti ¿Crees que eres tan perfecto que están por encima de cualquier deseo humano?

- Pero yo la ofendí.

- No la ofendiste, la ofendes ahora, ella misma me contó lo que pasó y en ningún momento la vi enfadada, ni ofendida, solo sorprendida ¿Crees que para ella tuvo más importancia que el resto de la tarde? ¿Crees que nadie ha intentado besarla nunca? No eres el primer chico que sale con ella, te lo recuerdo. Vuelve a la realidad Uchiha, yo que tú le pedía perdón, pero por la mañana que le estás haciendo pasar ¿Qué quieres? ¿Qué se sienta culpable o responsable de algo? Estas cosas pasan Uchiha, se pide perdón y se promete intentar controlarse la próxima vez y no pasa nada. En el fondo, a las chicas les gusta vernos descontrolados de vez en cuando, alimenta su vanidad. Tío ¿Y si hubiese pasado al revés? ¿Tan grave sería que una chica...

- ¿Tan ridículo soy?

- En estos momentos, si, eres patético. La estás ofendiendo, ahora sí la estás ofendiendo, como persona inteligente y como mujer. Recapacita Uchiha.

Shino se levantó.

- Gracias Aburame... por el puñetazo.

- Dime una cosa ¿Qué recuerdo ha quedado en tu mente de ayer? Dime solo uno.

- El sabor de la mandarina - respondió sin pensárselo.

Shino sonrió levemente y dio una palmada en el hombro de Sasuke.

- Estás perdido.

Cuando Sasuke regresó al aula, aprovechando el alboroto que siempre se organizaba y que Sakura e Ino estaban en una de sus habituales discusiones, se acercó a Akane que hablaba, apoyada en su mesa con Jisei, ésta al verlo acercarse miró a Akane y se retiró.

- Hola Akane - dijo tratando de mantener la naturalidad y sonrió.

- ¿Qué tal? ¿Te encuentras mejor? - Respondió la chica como si nunca hubiese pasado nada - ¡Ah! Gracias por las gafas, creí que las había perdido y gracias por la pulsera, es muy bonita.

- Cuando la vi me recordó el color de tus ojos.

- Es un detalle muy bonito pero no hacía falta.

- Es un recuerdo, de una tarde estupenda.

Akane le regaló una sonrisa abierta y sincera. Casi con miedo, Sasuke puso sus dedos en el cuello de la chica, allí donde la había mordido.

- ¿Te duele?

- No, que va. Anda, que ahora tengo la marca del Uchiha, que suerte tengo ¿eh? Más de una se moriría de envidia.

Sasuke no podía evitar sonreír.

- Perdóname por lo de ésta mañana, creo que exageré un poco.

- ¡Pero valió la pena ver la cara de Neji!

- Eres increíble.

- Y maravillosa, lo sé. Anda, ve con tus amigos antes de que se escamen.

- Y no tiene abuela - añadió Shikamaru desde su sitio - Pero vamos, se la puede aguantar.

- ¡Nara! - Gruñó Akane - ¡No me hinches las narices!

Dedicándole una última sonrisa y sintiéndose mejor consigo mismo, Sasuke se marchó a su asiento. Jisei, por el contrario, se acercó a Shikamaru.

- ¿Sabes una cosa?

- ¿Me vas a echar un mal de ojo?

- Echaba mucho de menos ese aura tuya tan cálida ¿Por qué te empeñas en esconderla?

Lo que le faltaba, la loca de Jisei con un acertijos.

Naruto por parte, miraba a Sasuke.

Había sido un gesto, un gesto rápido y leve, un gesto quizás hasta tonto, sin embargo, unos ojos azules habían captado ese rápido, leve y tonto gesto en el rostro de Sasuke, y no le gustaba nada lo que había visto.

Naruto puede que no fuese muy inteligente y que a veces le costara comprender las cosas, puede que a veces pareciera demasiado atolondrado y puede que fuera verdad, era un cabeza hueca; sin embargo había una cosa que hacía mejor que nadie: sabía ver en el corazón de las personas, podía leer en los ojos de cualquiera aquel sentimiento escondido que nunca mostraban y sabía entender cualquier gesto, por rápido, leve o tonto que fuera, mejor que nadie. Y aquel chico alegre, efusivo, hiperactivo y cabeza hueca, sintió como un poco de tristeza se instalaba en su corazón. Giró su vista hasta aquella chica que tanto le gustaba, con su pelo rosa y sus ojos verdes.

"No hagas daño a Sakura, por favor Sasuke, no la hagas daño" Fue la súplica que, sin él pensarla inundó su pensamiento.

Miró de nuevo a Sasuke, le notaba algo distinto, no sabía decir el qué, quizás era su mirada o su rostro... era difícil de decir, pero que había algo distinto no lo podía negar.

Volvió a mirar a Sakura, luego a Akane y de nuevo a Sasuke... no, aquello no le daba muy buena espina ¿Es que Sasuke había comenzado a intersarse por Akane? ¿Por qué? Nunca había visto a Sasuke sonreír de esa forma a nadie ¿Qué pasaba con Akane? ¿Es que Sasuke no tenía en cuenta los sentimientos de Sakura? ¿No era su amiga? No, claro, no había nada que le obligase a hacerlo y sin embargo Naruto sentía como si la estuviese traicionando de alguna manera.

En realidad Sasuke en quien estaba pensando era en Sakura. Pensaba que siempre la había considerado una pequeña molestia, siempre a su alrededor y que había tardado en darse cuenta de que lo único que quería era hacerse su amiga. Quizás siempre había sido muy desconsiderado con ella, quizás Akane tenía razón, era un ser humano, no una muñeca y él... ¿Qué sentía? Quizás quería que se quedara Naruto con ella solo para quitársela de encima... Debía hablar con ella, debía saber que sentía exactamente por ella, si no, esa sensación de "hacer algo malo" no desaparecería... pero antes, antes tenía hablar con Naruto, si, necesitaba hablar con él.