domingo, 9 de noviembre de 2014

209. Tan distintos, tan iguales

Todo el mundo aplaudía. No solo los amigos de Kiba y Ten-Ten que estaban allí, emocionados, si no los curiosos que se habían parado a mirar que era todo aquello con tantas luces, adornos y un chico cantando.
Era uno de esos momentos en los que, por empatía emocional, la gente se emociona al ver la felicidad de otras personas, quizás ni siquiera los conociese pero no cabía duda de que la alegría era contagiosa.
Las más emocionadas eran, sin duda, las amigas de Ten-Ten. Sakura había bajado detrás de Ten-Ten a la calle y lloraba al ver el beso que se estaban dando. También lloraba Ryuko, aún en el balcón, Jisei no, pero casi, se la veía muy emocionada y aplaudía más que nadie. Otra emocionada que lloraba, aunque sus lágrimas eran mitad de emoción y mitad de tristeza, era Konan y a su lado una Tayuya a la que Kimimaro miraba de lo más sorprendido.
- ¿Qué te pasa? – gruñó la chica - ¿Qué cojones miras tanto?
- ¿Estás llorando?
- ¡Que puñetas! ¡No estoy llorando, joder!
- Sí que estás llorando.
- ¡Que no estoy llorando! Es la mierda esta del frio que…
- Hazle una foto – intervenía Juugo al lado de Kimimaro – Es un momento memorable.
- ¡Cómo me hagas una foto te tragas el móvil y mi puño detrás! – amenazó Tayuya.
- ¡Qué bonito que ha sido! – gritaba Lee bañado en lágrimas.
Y en medio de todo aquello unos fuegos artificiales iluminaron el cielo. Fue breve pero sorprendió a todo el mundo.
- Esto es cosa de Deidara – comentó Sasori a Konan - ¿Tú sabías que iba a hacer esto?
- No, pero ya le conoces, si no hace explotar algo lo mismo le da un ataque.
Kiba sujetaba la cara de Ten-Ten con ambas manos y pasaba los dedos pulgares por sus mejillas humedecidas por las lágrimas.
- ¿Te he sorprendido?
- ¡Eres tonto! ¡Mira la que has liado! ¡Y me has hecho llorar!
- Quería hacer algo especial para ti, para demostrarte que si me esfuerzo y que me importas.
- ¡Que tonto eres! Ahora estoy pasando vergüenza por tu culpa. Ya verás, se lo dirán a mis padres y todo el mundo va a hablar de mí y del chico tonto con el que salgo ¡Me vas a hacer pasar mucha vergüenza!
- No solo yo. Todos me han ayudado. Mira, Tayuya y Sumire me han enseñado a cantar, a entonar y no desafinar ¿Qué tal lo he hecho, Tayuya?
- No mal del todo para ser un bocazas – respondió la chica.
- Tayuya tiene una voz increíble ¿No lo sabías? Le da vergüenza cantar pero lo hace muy bien cuando canta en serio. Kimimaro me enseñó como tenía que poner las manos en la guitarra, sé que no te has dado cuenta pero en realidad no tocaba yo, lo hacía él, yo solo lo fingía, no se puede aprender a tocar también en unos días. También me ha ayudado Sasori, Konan y Stella y luego he contado con Sakura, Jisei… de todo el mundo, hasta de Deidara y mira, Hana ha alquilado la furgoneta para traer los instrumentos y hemos pedido permiso para cortar unos minutos el tráfico y todo.
- ¡Todo esto ha sido para demostrar la fuerza del amor! ¡El amor nos ha unido a todos! – volvía a gritar entusiasmado Lee - ¿No es maravillosa esta demostración? ¿No es alucinante que hayamos dejado atrás nuestras rencillas para colaborar en esta maravilla de demostración? ¿Quieres que vaya a cantarte a tu ventana, Shiho?
- No… ni se te ocurra.
- Pues puedo ir a hacerte una pintada, un grafitti en la pared de tu casa.
- Haces eso y no tienes campo para correr huyendo de mi padre.
- ¡Pero sería por amor! Y ahora que lo pienso ¡No conozco a tus padres! ¡Eso no puede ser! ¿Vamos esta tarde a tu casa y me los presentas?
- ¿Qué?
- Si, vamos esta tarde y me los presentas ¡Claro que sí!
- ¡Vamos chicos a recoger! – dijo en voz alta Hana – Que ya estamos abusando mucho de la gente que necesita pasar por aquí ¡Daros vidilla y que no se diga que somos unos gamberros!
Era cierto, la gente esperaba y ellos estaban entreteniéndose demasiado; por muy bonito que hubiese resultado y por muchos aplausos que los transeúntes les dieron, e incluso fotos, había que recoger y rapidito, no podían retener el tráfico más tiempo, menos mal que por suerte la calle no era de las más transitadas.
Sakura se puso a ayudar a quitar las guirnaldas inmediatamente.
- Sakura – la voz de Sasori sonó como un susurro a su espalda, Sakura se giró lentamente – Creo que tenemos que hablar.
- ¿Hoy no has venido con tu amiga? – contestó secamente.
- Por favor, no seas hiriente y trata de ser razonable.
- ¿Crees que no soy razonable?
- Sakura, no quiero discutir, es más, te voy a dar la razón porque lo que menos deseo es discutir contigo.
- ¿Me vas a dar la razón como si estuviese loca?
- No. Te voy a dar la razón porque confío en ti y porque supongo que tienes una buena excusa para comportarte como lo haces y para esa manía que le tienes a Kikyo y no me la tienes que contar, no me tienes que dar ninguna explicación, yo te apoyo a ti, sea lo que sea.
Sakura parpadeó completamente perpleja.
- A ver… yo te cuento esto según me viene, no soy bueno contando cosas mías, así que… en fin, allá voy. Durante toda mi vida… no, durante mucho tiempo de mi vida estuve muy solo, mis padres un día desparecieron y yo les añoraba mucho, no quise admitir la soledad que sentía, aunque tenía a mi abuela pero sentía un gran vacío dentro de mí. Yo pasaba mucho tiempo solo, me asomaba a la ventana y veía a otros niños con sus padres pero yo no los tenía y… nunca me ha gustado hablar de mí, ni recordar mi infancia, no creas que era un niño bueno, guardaba mucho rencor que supongo fue lo que me llevó a… todo lo que hice después, pero te he conocido a ti y… no sé, no sé qué es lo que he visto en ti, simplemente es como si ese vacío que sentía dentro de mí ya no fuera tan oscuro… Creo que entre nosotros hay algo bonito y creo que merece la pena que intentemos conservarlo, no destrozarlo.
Sakura seguía mirándole completamente perpleja ¿De veras Sasori no se daba cuenta de lo que pasaba? Pero lo más importante ¿Era esa forma su manera de declararse? Puede que sí, Jisei le había dicho que Sasori no era un chico especialmente empático, que le costaba darse cuenta de los sentimientos de los demás, quizás debido a su soledad, a ese hermetismo interior en el que vivió de pequeño. Era parecido a Sasuke pero distinto, los dos habían sentido la soledad pero de distinta forma ¿Por qué a ella siempre le gustaban los chicos con tantos problemas? ¿Se sentía atraída por ellos? Debía ser que esa tristeza que emanaban la conmovía, porque a pesar de que Sasuke era muy guapo y muy "cool", lo que a ella siempre le atrajo de él era esa tristeza en su corazón que nadie veía… y ahora Sasori… si es que ella no tenía remedio.
- Yo te haría algo bonito como lo de Kiba pero no quiero quitarle protagonismo, así que ¿Qué te parece si vamos a patinar y hablamos allí?
- ¿A… patinar?
- ¿Te gusta patinar?
- Me encanta.
- Konan y Deidara vendrán con nosotros… para que no te sientas muy incómoda.
- No sé por qué iba a sentirme incómoda – sonrió.
Sumire miraba todo el salón con los ojos abiertos como platos, y no era la única, Karin tenía la misma cara de sorpresa.
Antes de pasar al salón donde se iba a servir la cena, los invitados al evento habían sido reunidos en otro donde había pocas sillas, ocupadas por las personas mayores, el resto permanecía de pie con las copas que habían servido para brindar por los novios tras unos pequeños discursos de los padres, en las manos y varios camareros que continuamente pasaban a su lado con bandejas de canapés de todo tipo.
- ¡Qué bonito es todo! – decía Sumire sin salir de su asombro.
- Y mira el techo – le indicaba Stella - ¿No es una maravilla esa lámpara?
- Ya te digo. Ay ahora me siento fatal.
- ¿Qué te pasa? – se preocupó Kankuro.
- Es que soy tan… poquita cosa, es que parezco una pobretona al lado de toda esa gente tal elegante, con esos vestidos de diseñadores que se ven que son carísimos y yo con este vestido de mi madre y los zapatos usados y creo que todo el mundo me mira y piensa ¿Qué hace esta mendiga aquí?
- No digas tonterías – repuso Hinata – Si estás preciosa.
- Además – añadió Kankuro – Nadie se va a fijar en tu vestido, ni en tus zapatos porque tus ojos y tu sonrisa ya lo iluminan todo.
Stella y Hinata se miraron y sonrieron, ninguna de las dos se imaginaban que Kankuro podía decir una frase como esa.
- La señorita Sumire siempre está radiante – intervino de improviso Tobi.
- Y tú también estás muy guapo, Tobi – opinó Sumire.
- La verdad es que los Uchiha tenéis todo un no sé qué especial – agregó Stella.
- ¡Cómo los Hyuuga! – exclamó Sumire - ¡Pero mira que estáis guapos! Es que Hinata estás bellísima. No te acerques mucho a mí, no te pongas a mi lado que me haces parecer una basurilla.
- Que cosas dices, Sumire – respondió apurada Hinata – No exageres tanto.
- ¿Pero qué dices? Si es que no se puede estar más guapa que tú y que bien te queda ese kimono blanco con esas mangas tan largas y ese recogido... de veras que me haces sentirme feúcha.
- A mí me parece que tú también estás muy guapa, Sumire-chan – recalcó Tobi – Aunque es cierto que Hinata está bellísima, aunque hoy la protagonista es Ayesa.
- ¡Es cierto! – confirmó Sumire – Hinata, tienes que hacer que te salga un grano o algo porque no debes ensombrecer a Ayesa.
Hinata rio, que exagerado era todo el mundo. Miró a Neji que a su vez la miraba y le vio sonreír… si, ya no se sentía mal ante la mirada de Neji… quizás solo habían sido paranoias suyas.
Estaba muy guapa, eso nadie lo negaba. Gaara la miraba y le parecía sentirse… no sabía explicar cómo se sentía, quizás embobado pero no tanto como para no darse cuenta de que todos habían mirado a Hinata con disimulado interés… Tobi, Naruto, Sasuke y prácticamente todo el mundo.
Este pensamiento hizo estremecer a Gaara ¿pero que estaba pensando? Le daba la impresión de que lo que había heredado de su padre no era la esquizofrenia s no un montón de celos. Ese nuevo pensamiento le llevó a recordar la conversación que había mantenido el día anterior con Sasori cuando ambos se quedaron a solas después de estar ayudando a Kiba con su sorpresa y se dio cuenta de que en el fondo, no eran tan diferentes.
- ¿Te importa que te acompañe parte del camino? – le preguntó Sasori.
- No, no me importa.
Caminaron en un incómodo silencio, ninguno de los dos era un chico especialmente charlatán y tampoco habían sido amigos en el pasado.
- ¿Cómo van las cosas con Sakura? – se atrevió a hablar Gaara, aunque si se paraba a pensar si siquiera sabía por qué preguntaba aquello.
- Pues parece que estamos pasando una racha un poco delicada. Creo que está muy sensible por todo lo que le ha pasado y necesita tiempo para recuperarse.
- Es normal, supongo que es normal, lo pasó muy mal y pasaría mucho miedo.
- Y se ha vuelto muy desconfiada, no se fía de nadie.
- Yo tampoco lo haría.
- Y además… - Sasori se calló y Gaara le miró esperando que continuase – No, nada. Oye, Gaara, estaba pensando que a pesar de conocernos desde pequeños y tu relación con mi abuela y todo eso, nosotros no nos conocemos apenas.
- No nos conocemos nada. Siempre hemos sido como extraños. Es curioso lo cerca que hemos podido estar y a la vez tan alejados.
- ¿Tú conoces bien a Sakura?
- ¿A Sakura? Pues la considero mi amiga pero tampoco he tenido mucha relación con ella.
- Pero tú eres amigo de Naruto.
- Si pero tampoco soy yo de los que dan mucha confianza.
- Ya. Es que a veces no la entiendo. Sé que lo ha pasado mal y quiero entenderla.
- ¿Es que ha cambiado su personalidad? He oído que algo así a veces cambia la personalidad de las personas.
- Es que no la entiendo. Parecía que ya había olvidado a Sasuke, que ya no iba detrás de él pero ahora, de repente se pasan el día juntos, va a su casa, hacen los deberes juntos…
- Será que le está ayudando por el tiempo que no ha ido al instituto.
- Eso pensé yo al principio pero… es que no lo soporto, no me gusta nada que pase tanto tiempo con él, me altera y a mi es difícil alterarme, te lo aseguro, pero me entra como una ansiedad por dentro que me revuelve.
- ¿No será que estás celoso?
- ¿Celoso?
- Los celos son muy malos, y me refiero también a quien los sufre. Lo digo porque mi padre era muy celoso y vivía atormentado.
- ¿Crees que estoy celoso del Uchiha? Lo que me pasa es que me aterra que Sakura vuelva otra vez a lo mismo, que de repente se dé cuenta de que sigue enamorada de Sasuke y que yo he sido solo un paréntesis en su vida. Pero bueno, creo que Konan tiene razón y lo que debo hacer es hablar con ella y ya está.
Aquella confesión le había activado algo en su cerebro, como una alarma. Lo que Sasori había dicho no era tan descabellado, podía ser, porque el ser humano es cambiante y las circunstancias a veces nos enmascaran las situaciones.
Ahora él miraba a Hinata y no podía evitar pensar ¿Y si Hinata de repente se da cuenta de que sigue enamorada de Naruto y que yo solo he sido un paréntesis en su vida?
Después de recoger todo el tinglado que habían montado frente a la terraza de Ten-Ten, esta invitó a Kiba a subir a su casa, tenía que darle algo y no quería hacerlo delante de nadie, ya habían tenido demasiado público.
- Pero luego tenemos que ir a mi casa – decía Kiba mientras entraban – Es que le he dicho a mi madre que íbamos a ir y también vendrán Shino y Hana.
- Que sí, que ahora vamos, si no voy a tardar nada.
- Perdona Ten-Ten – habló Jisei – Que nosotras estamos aún aquí.
- ¿Qué hacéis aquí?
- Nos daba apuro bajar y dejar tu casa abierta – contestó Ryuko.
- Y no sabíamos si cerrar por si no tenías llave.
- Pues menos mal que os habéis quedado porque no llevo llaves. Os acompaño a la puerta.
- ¡Ya decía yo que era raro ver a Chouji solo! – exclamó Kiba – Anda y baja, Ryuko, que debe estar esperándote.
- Si, ya nos vamos. Jisei también tiene cosas que hacer
- Luego os llamo ¿vale? – sugirió Ten-Ten.
- O mañana – respondió Jisei – No tengas prisa. Que os lo paséis bien, parejita.
Kiba esperó en el comedor de la casa de Ten-Ten a que esta regresase de cuchichear con sus amigas antes de que estas se marchasen. Por fin oyó la puerta cerrarse.
- Un momentito – dijo sin detenerse Ten-Ten cruzando el comedor – Es que lo tengo en mi habitación. Ahora vengo.
No tardó en regresar con un regalo envuelto en un papel lleno de colores.
- Toma – le dijo ofreciéndoselo – No es gran cosa, de echo es horrible, es espantoso, yo lo he intentado y dicen que la intención es lo que cuenta.
- ¿Me has hecho un regalo? ¿Y si te hubiera dicho que mejor que no saliésemos?
- Te lo hubiera dado igual porque eres mi amigo y es un regalo para mi amigo.
- Pues trae para acá.
Después de romper el papel, Kiba se quedó mirando aquel intento de bufanda hecha a mano. La verdad no se imaginaba a Ten-Ten tejiéndola.
Con puntadas mal dadas, confeccionada con lana verde bastante áspera al tacto, con aquella K que según como se mirase podía parecer cualquier otra letra o número. ¿Qué tenía de especial entonces? Tal vez solo era que cuando la aceptó Ten-Ten le dedicó una de sus sonrisas. Sí era por eso, porque ella sonreía y al sonreír un simpático hoyuelo aparecía en su mejilla izquierda.
Porque ella sonreía y al sonreír sus ojos color café parecían centellear como estrellas.
Porque ella sonreía y al sonreír él no podía evitar que sus labios se curvaran imitando a los de la chica.
Porque lo que Ten-Ten había regalado a Kiba en su primera Navidad juntos era aquella dulce sonrisa, no una simple bufanda verde.
Si el lugar donde les habían servido los canapés a Sumire le había parecido fascinante cuando vio el salón donde cenarían se quedó sin palabras.
Todo estaba adornado meticulosamente, lleno de detalles que recordaban a Itachi y Ayesa, a los Senju y a los Uchiha.
Sumire, junto con Kankuro, Gaara, Hinata, Neji y Stella tenían asignada la mesa 13, una de las mesas redondas no muy lejos de la principal donde se sentaron Itachi, Ayesa y sus padres. Al lado de la mesa 13 estaba la 12, también redonda, se sentaban Sasuke, Naruto, Minako, Tobi, Chikara y Karin.
Hinata se sentó y a su izquierda lo hizo Gaara, parecía que Neji iba a sentarse a su derecha, sin embargo lo que hizo fue separar un poco la silla cortésmente para que fuese Stella quien se sentase. Esta así lo hizo y Neji ocupó la silla al lado de Stella.
- Vamos, siéntate y deja de mirarlo todo tan embobada – le dijo Kankuro a Sumire.
- Es que es todo precioso – decía esta mientras se sentaba al lado de Gaara y Kankuro también tomaba asiento dejando, por tanto, a Sumire franqueada por los dos hermanos Subaku - ¿A que parece un bosque? Un bosque de hadas.
- Es que la decoración está inspirada en un bosque de hadas – habló Minako de pie detrás de Sumire – Se supone que tiene que evocar a un bosque porque Itachi y Ayesa se conocieron en un bosque.
- No fue así exactamente – aclaró Tobi.
- Bueno no era un bosque así, boscoso, pero era un bosquecillo y ellos jugaban allí y allí se hicieron amigos ¿no era eso, Sasuke?
- Si, eso es – respondió este – Venga Minako, vamos a sentarnos.
- ¡Que romántico! Han decorado todo recordando donde se conocieron ¿No es romántico? – Sumire seguía mirándolo todo con asombro – Ay, no sé si voy a saber comportarme bien, tú me avisas si hago algo inapropiado ¿vale Kankuro?
- No te preocupes que yo te ayudo a no meter la pata.
- ¿Sabéis que estamos en la mesa 13? Espero que no nos traiga mala suerte, bueno, que no me la traiga a mí.
- ¿Por qué te iba a traer mala suerte? – se interesó Hinata.
- Porque es la número 13… la 13… En España el número 13 trae mala suerte, es como aquí el 4.
- ¿Por lo de viernes 13? – preguntó Stella.
- No, es por el 13. En realidad el día malo es el martes y 13, no sé por qué, no me preguntéis, pero es así, es por el número 13 en general… bueno, da igual, no me miréis como si estuviese loca, en mi cabeza todo tiene sentido ¿Habéis visto que guapa está Karin? Yo me sorprendí mucho cuando me enteré de que era una Uzumaki.
- Pues imagínate lo que se sorprendería ella – añadió Stella.
- Karin – se dirigía a ella mientras tanto Sasuke, sentado a su lado - ¿Te encuentras bien?
- Si, sí, estoy bien, solo es que me siento un poco incómoda, como que no pego aquí y creo que todo el mundo me mira.
- Claro que miran – opinaba Naruto sentado al otro lado de la chica – Para los Senju y los Uzumaki eres todo un espectáculo, la Uzumaki perdida, dattebayo.
- Naruto no seas idiota y no digas esas cosas – le reprendió Sasuke.
- Pero si tiene razón – intervino Karin – Me siento un bicho raro aquí, no debía haber venido.
- Tenías que venir porque eres una Uzumaki – parecía reprenderla Minako sentada al lado de Sasuke – Eres la sobrina-nieta de Mito Uzumaki, la abuela de la novia… ¿lo he dicho bien?
- Minako-chan ha hablado muy bien – aseguró Tobi – Estás donde tienes que estar, Karin; el sitio de Karin es este.
- Sois muy amables todos conmigo.
- Que va, espera a que te tengamos confianza y verás – rio Chikara - ¿Os gusta el sitio que nos ha elegido mi hermana?
- Si, es muy apropiado – respondió Sasuke.
- Querían que nosotros, Sasuke y yo, como hermanos de los prometidos, nos sentásemos en la mesa principal, pero Ayesa dijo que era mejor que estuviésemos con gente más de nuestra edad… de la mía no, claro, pero sois los parientes más cercanos.
- Y que no se fían de Chikara-chan – sonrió Tobi.
- ¿Qué insinúas?
- No, nada, Tobi no insinúa nada.
- Estoy un poco nervioso por si meto la pata, ttebayo.
- Meterás la pata, seguro, dobe.
Sasuke y Naruto comenzaron a decirse una serie de frases que parecían querer ser hirientes pero que se notaba que en realidad se decían desde el cariño. Karin les miraba, era cierto que se sentía fuera de lugar pero por lo que se veía ahora esa era su familia, tendría que acostumbrarse y también a su nueva relación con Sasuke, ella ya no iba detrás de él y él parecía haber cambiado.
"- Quiero que sepas – le había dicho antes de entrar al salón – Que he decidido ayudarte. Voy a testificar en el nuevo juicio, porque seguro que aceptan el recurso… Testificaré a tu favor y diré todo lo que vi, seguro que eso te ayuda, haré todo lo que sea de ayuda para que ese… tipo pague por lo que te hizo."

sábado, 1 de noviembre de 2014

208. Soy tuyo

Jisei tenía una teoría.
Bueno, Jisei tenía muchas teorías. Jisei tenía teorías para cualquier cosa y de cualquier tipo.
Una de sus teorías era que en cualquier grupo social existe un "centro de gravedad", un punto clave para su estabilidad, "algo" que lo equilibra y era lo que intentaba explicarle a Ryuko mientras caminaban rumbo a casa de Sumire para ver lo guapa que se había puesto para la fiesta de compromiso de Itachi y Ayesa.
- Es como en el universo, Ryuko – insistía en explicárselo – Todo necesita un equilibrio ¿No ves el sistema solar? Hay planetas y satélites y cada uno va a su ritmo pero todos son atraídos por el Sol, entonces el Sol es el que pone orden.
- Pero a ver, el Sol no es más que una estrella que a su vez…
- Ya lo sé, ya lo sé, ay si es solo una forma para explicártelo, no seas tan literal. Quiero decir que en la vida, en nuestra vida tenemos un centro de gravedad, bueno, varios, los centros de gravedad, como yo los llamo, son los que equilibran nuestro pequeño universo y si ese centro de gravedad desaparece nuestro pequeño universo se resiente. Es como en mi familia, mi abuela era el centro de todo, mantenía a mi familia unida, a sus hijos, todos íbamos a su casa a comer el día de su cumpleaños y el día de la madre, yo veía a mis tíos y a mis primos pero mi abuela falleció y todo se desmoronó, la familia ya no nos juntamos como antes, hay primos a los que no he visto desde hace un montón, mi familia ya no está tan unida… en este caso mi abuela era nuestro centro de gravedad ¿Lo entiendes? Pues lo mismo pasa con nuestro grupo de amigos, con nuestros compañeros, que tenemos un centro de gravedad y es el que nos mantiene unidos.
- ¿Naruto? – dijo Ryuko tras meditar un poco las palabras de su amiga.
- Bueeeeeeno, Naruto es el centro de gravedad de un gran grupo de nuestros amigos, no hay duda y además es increíble y consigue que le sigamos y creamos en él, pero es que hay otro.
- ¿Akane?
- ¿Akane? ¿Por qué piensas en Akane? Akane no es el centro de gravedad de nada, bueno, si acaso de Shikamaru que se vuelve tonto cuando ella no está a su lado, pero creo que eso es algo de ellos, del yin y el yang.
- Pues en su casa ahora no está y todo es un desastre.
- Pero eso se debe a que estaban demasiado acostumbrados a que ella lo hiciera casi todo y no saben ni sonarse los mocos si ella no está. No, ella no es el centro de gravedad de nuestro grupo, de nuestros amigos; no porque mira, ahora no está y nuestra vida no ha empezado a ser caótica, la echamos de menos pero nada más.
- Pues yo lo hecho mucho de menos.
- Bueno, a lo mejor para ti si es un centro de gravedad, pero yo digo en general ¿No sabes cuál es una de las piezas clave?
- Pues si no es Naruto, ni Akane, no se me ocurre… ¿Sasuke?
- ¡Anda ya!
- ¿Tu?
- Sí, claro. Va, te lo voy a decir porque ni te lo imaginas – Ryuko miró expectante a Jisei, seguro que era Sakura, si no eran ni Naruto, ni Sasuke pues tendría que ser Sakura – Es… Sumire.
- ¿Sumire? – casi gritó al repetir el nombre - ¿Tú estás segura de lo que dices?
- Segurísima. Todo cuadra a la perfección, es Sumire. Claro, ya se lo que te pasa, tú estás en pensando en alguien con una relevancia más popular, pero es que eso no tiene nada que ver y si te paras a analizarlo todo encaja perfectamente.
- Dime la verdad ¿No habrás estado haciendo alguno de tus brebajes esos extraños que para mí que son drogas sintéticas?
- A ver, tú piénsalo, Sumire es amiga de todo el mundo.
- ¿Y eso que tiene que ver? Naruto también es amigo de todo el mundo, es más, Naruto tiene el don de hacer a la gente cambiar. Y si me vas a decir que Sumire está relacionada con todo el mundo pues tu misma dijiste que Shikamaru era…
- Ya se lo que dije, ya se lo que dije. Pero ahora no se trata de lo relacionado que está Shikamaru de alguna manera con muchas cosas que han sucedido, se trata de que… a ver cómo te lo explico… ¿Tú has visto que Sumire no sea amiga de alguien? Bueno, de Jirobo no es amiga, cierto, pero vamos a ver, tu piensa ¿Has visto alguna vez a Sumire discutir con alguien? ¿Has oído a alguien decir que no la aguanta? ¿Sumire le cae mal a alguien? – Ryuko volvió a mirarla de esa forma que parecía decir que no llegaba a pillar lo que quería decir del todo - ¡A nadie le cae mal Sumire! ¡Todo el mundo quiere a Sumire!
- A alguien le caerá mal, es imposible caerle bien a todo el mundo.
- Supongo que sí pero yo no lo conozco. Sumire nos ha unido a todos sin darse cuenta, sin que nadie nos diéramos cuenta, pero lo ha hecho. Mira, tú piensa ¿Cuándo empezaron a pasar todas esas cosas que nos desquiciaron?
- ¿Qué cosas nos desquiciaron?
- Todo lo que ha pasado últimamente y que culminó con la escenita que montamos durante la exposición de ciencias del año pasado.
- Cuando pasó aquello no estaba Sumire con nosotros.
- Por eso mismo. ¿Cuándo se fue Sumire a España? Hace dos cursos ¿sí? Cuando empezamos el último curso de Secundaria que coincidió su marcha con la llegada al instituto de todos los nuevos alumnos, Gaara, sus hermanos y los pupilos de Orochimaru.
- Esos vinieron porque la academia de Orochimaru cerró y fueron traspasados a nuestro instituto, no porque se fuera Sumire.
- Pero coincidió su llegada con la partida de Sumire y para colmo, al año siguiente llegaron el grupo de Deidara.
- Concéntrate Jisei, eso fue porque empezaban el Bachillerato y porque nuestro instituto es muy bueno y tiene una fama y un prestigio importante, dicen que los alumnos que se preparan el Bachillerato en nuestro instituto salen muy preparados.
- Pues eso es lo que te digo, coincidencias, todo empezó a cambiar cuando Sumire se marchó ¿Y cuándo ha empezado a ir todo arreglándose? Pues cuando Sumire ha regresado.
- Venga – suspiró – Ya me has intrigado, suelta tu teoría porque veo que estás deseando hablar de tu teoría.
- Jeje, como me conoces. Pues mira, yo he estado pensándolo mucho y encajando todas las piezas. Sumire siempre ha sido amiga de Ten-Ten.
- Porque son vecinas, viven una al lado de la otra prácticamente.
- Claro. Estamos en que Sumire era amiga de Ten-Ten y Ten-Ten era amiguita de Neji y Lee desde pequeños.
- Porque iban a la misma guardería.
- Y Sumire se hizo amiga de Neji y Lee. Por otra parte ella, Sumire, se hizo amiga también de Sakura e Ino ¿Y Sakura de quien era muy amiga? De Naruto y Sasuke, y entonces Sumire se hizo amiga de Naruto y también se hizo amiga de Hinata, la prima de Neji y gracias a eso Hinata conoció a Naruto, es más, gracias a eso Lee conoció a Sakura y se enamoró de ella, empezando así esa rivalidad-amistad con Naruto ¿Me vas siguiendo?
- Por ahora sí pero sigo sin entender por qué Sumire es el centro de gravedad.
- Espera que hay más. Se hizo amiga de Hinata porque Sumire, no sé si te has dado cuenta, se hace amiga de todo el mundo, o todo el mundo se hace amigo de ella. Es una chica amigable, que te hace sentir bien, es de esas personas que cuando empiezas a hablar con ella no la notas extraña, aunque acabes de conocerla, ella te da confianza, te trata de forma cariñosa… mira, yo no sé bien lo que tiene Sumire pero es fácil hacerse amiga de ella y si no mira a Tayuya ¿Por qué ahora es amiga nuestra? Pues yo diría que por Sumire, si no estuviera Sumire no la habríamos aceptado tan fácilmente, ni a ella, ni a Stella y no te digo nada a Tobi y ahí lo tienes.
- Eso sí es cierto, con ella es fácil hacer amigos.
- Sumire es una persona muy especial, es una de esas personas con un aura única y cálida que es capaz de envolver a los demás. Pero a lo que iba, se hizo amiga de Hinata ¿Y de quien era amiga Hinata? De Kiba y Shino ¿Y Shino de quien era muy, pero muy amigo? De Akane… ¿Tú ves por dónde voy?
- Más o menos pero no creas que te capto del todo.
- Sumire, sin saberlo, nos unió a todos. Siempre hemos creído que fue Naruto pero no, Naruto es un chico muy especial pero lo que nos unió fue la amistad con Sumire. Ella era amiga de todos aunque entre nosotros no lo fuéramos y en algún momento ella nos unió.
- Pero no a todos, a mí me gustaba Chouji y no recuerdo que Sumire tuviera nada que ver.
- Es porque Sumire no es el centro del universo, solo un centro de gravedad, en nuestra vida tenemos más y uno de los tuyos es Chouji. Lo que yo digo es que Sumire es el centro de gravedad de nuestro grupo y si no piénsalo, cuando Sumire se marchó fue cuando todo empezó a ir cada vez peor, todo se desequilibró y cuando ha vuelto todo empezó a reconstruirse.
- ¿Y si no hubiese vuelto, que? ¿Se iba a acabar el mundo?
- No pero todo hubiera seguido yendo mal, seguro.
- No le veo yo mucha lógica a tu teoría.
- Es igual, tu solo quédate con el dato.
- ¿Y no será toda casualidad? Eso de que todo empezó a desmadrarse justo cuando ella se fue y ahora que ha vuelto parece que vamos arreglándonos. Recuerda que todo empezó cuando Sasuke se fue a la academia esa de Orochimaru y Naruto se empecinó en sacarle de allí.
- Pero Naruto no tiene culpa de todo lo que pasó, él no provocó los hechos posteriores, por ejemplo que ingresaran en nuestro instituto Deidara y sus amigos.
- ¿Y Sumire, si?
- No digo que sea culpa de Sumire, digo, que no me escuchas, que Sumire es como… como un amuleto para todos y cuando se fue la mala suerte se los echó encima.
- Mira, eso sí lo entiendo.
- Claro, tu solo entiendes lo que quieres. Si hablo de cosas metafísicas no lo comprendes pero si hablo de gafes, mala suerte y maldiciones, si… como todos los demás – gruñó.
- Es que eso es más fácil de entender que lo de la metafísica y los centros de gravedad.
Jisei resopló… nadie la entendía, claro que tampoco es que ella supiese explicarse muy bien… sería eso.
- ¡Mira, mira! – exclamó Ryuko cogiéndola del brazo.
Justo al doblar la esquina antes de llegar a la casa de Sumire, una enorme y blanca limusina aparecía y aparcaba delante de la puerta atrayendo la atención de la gente que había por allí. Pero lo que más sorprendió a Ryuko y Jisei, que se habían quedado paradas mirando, fue ver bajar de allí a un elegante Kankuro vestido con esmoquin y entrar en el portal de Sumire.
- ¿Ese era Kankuro? – preguntaba Jisei volviendo a caminar y esta vez a paso ligero hacia la limusina.
- ¡Hola! – una de las ventanillas tintada de negro de la limusina se deslizaba suavemente hacia abajo dejando ver el interior y a una sonriente Stella.
- ¿Stella, eres tú? – se asombró Jisei – Quiero decir que si, que eres tu ¿Qué haces aquí? – Jisei asomó su cabeza al interior de la limusina - ¿Gaara?
- Hola Jisei – saludó este.
- Carai que guapos estáis. Mira Ryu, mira que elegancia.
- ¿Quereis pasar y sentaros un rato? – habló Stella – Estamos esperando a Kankuro y Sumire.
- No, gracias. Precisamente íbamos a casa de Sumire.
- Sí que estáis guapos – habló también Ryuko – Cuanta elegancia.
- Mi padre se ha empeñado en que vaya en limusina – añadió Stella – Yo no quería pero insistió. Creo que es su forma de agradecer a los Hyuuga que me lleven.
- ¿Tú también vas a la fiesta de Itachi? – se interesó Ryuko.
- Sí. Invitaron a mi padre pero él no puede ir y me manda a mí. Después de recoger a Sumire vamos a ir por Neji y Hinata.
- ¿Vas con Neji? – preguntó Jisei.
- No. No voy con él, no como pareja y sé que todo el mundo lo va a pensar, incluso Neji… que rabia que me da, va a pensar que voy detrás de él y que he organizado todo esto. Es que mi padre… bah, da igual.
- El padre de Stella ha sido muy amable alquilando esta limusina – habló Gaara – Así podemos ir todos juntos.
- Cuanto lujo – comentó Jisei – Bueno, vamos a ver a Sumire antes de que os marchéis. Que os lo paséis muy bien.
- Y haced fotos que las queremos ver – sugirió Ryuko.
- Vale – respondió Stella – Y vosotras haced fotos de lo de Kiba y Ten-Ten, que me da rabia perdérmelo al final.
- Y decirle a mi hermano que se dé prisa, que los Hyuuga nos esperan – añadió Gaara.
Stella se despidió con la mano de las dos chicas y las miró entrar en el portal, eran unas chicas simpáticas y agradables, hace unos meses no las soportaba, pensaba que la juzgaban continuamente por ser ella una gaijin, influida en parte por la opinión de Kikyo, era ella quien le decía esas cosas y sobre todo le hablaba mal de Jisei, pero muy mal; para Kikyo, Jisei era prácticamente una bruja que hacía pócimas y potingues y lanzaba mal de ojo a las personas.
A veces, por no conocer a las personas y creerse las cosas que dicen los demás, resulta que sacas conclusiones que son falsas, juzgas equivocadamente y te pierdes el conocer a gente muy interesante.
Al volver la mirada adentro del vehículo se encontró con que Gaara se miraba meditabundo los zapatos.
- ¿Estás nervioso?
- ¿Qué? No ¿Por qué iba a estar nervioso?
- No sé, me parecía. A lo mejor es que estás incómodo por ir en esta limusina.
- Francamente, un poco sí.
- Pues si tan incómodo te resulta puedes bajarte, no me voy a ofender. Yo no quiero incomodarte, es solo que mi padre alquiló este trasto y…
- No, si no es por ti, o por tu padre. Entiendo que tu padre quisiera que… fueses en este vehículo. Es que me siento incómodo por ir a recoger a Hinata y no por mí, sino por ella.
- No te entiendo. Creo que fue su padre el que sugirió que re recogiera para que Hinata y tú fueseis también en la limusina.
- Pues por eso. Es por Hinata. Creo que no le hizo gracia la "sugerencia" de su padre. Creo que piensa que su padre dirige demasiado nuestra relación.
- Humh…. – Stella hizo una mueca torciendo la boca – Quizás tengas razón. Por lo general los padres son algo controladores con sus hijas; a ver si es que se ha dado cuenta de que eres un buen partido y quiere casaros.
- Lo que me preocupa es que Hinata piense que yo soy como su padre. A veces me da la impresión de que piensa que salgo con ella por no ofender a su familia.
- Menuda tontería. Hinata sabe que sales con ella por ella.
- ¿Y tú como lo sabes?
- Porque se te nota en la cara. Los chicos enamorados tenéis una cosa especial y es la forma en la que miráis a la chica que os gusta, es algo que no sabéis disimular, se os nota mucho.
- Que curioso – sonrió levemente de medio lado - ¿Y tú crees que tu padre quiere casarte con Neji?
- No, porque mi padre no es japonés y no cree en esas costumbres, al contrario, yo creo que no quiere que me case nunca. Aunque puede que Neji si lo piense, digo, que quiero salir con él y eso es lo que me molesta.
- Yo pensé que te gustaba Neji.
- Y me gusta, me gusta mucho, pero no quiero que piense que voy detrás de él y que he montado todo esto para impresionarle o yo que sé. Me da coraje que piense que soy capaz de convencer a mi padre para ir yo a la fiesta en su lugar y que hablase con su tío para decirle que me acompañase o que le dije que alquilase la limusina… yo no he hecho nada de eso, te lo juro, pero creo que teniendo en cuenta que he sido un poco acosadora de Neji pues… lo va a pensar, claro.
- Lo mismo sí. Reconozco que yo he pensado que todo esto lo habías organizado tú para ir con Neji.
- ¿Lo ves? Si es que me he ganado una fama que ahora no hay forma de quitarme de encima. Pues no, yo no he tenido nada que ver con esto, ha sido mi padre, él lo ha organizado todo. Lo que pasa es que siempre he sido una niña muy caprichosa que he tenido todo lo que ha querido, para mi padre soy su "princesita", lo reconozco, he sido una mimada insoportable ¿Por qué crees que me dejó hacer la fiesta de Ino en casa? Porque no me niega nada.
- Y eso ahora a ti ya no te interesa.
- No es que no me interese es que de pronto me ha dado cuenta de que… en realidad no tenía nada, o sea, sí, tengo todo lo que quiero pero…
- Pobre niña rica. Te has dado cuenta de que a Neji no lo puedes conseguir con dinero.
- Ni con dinero, ni con apariencias, ni a la fuerza. Es más, te voy a decir una cosa, o sea, es que ahora no quiero salir con Neji y no es que no tenga ganas.
- Eso es una contradicción, o tienes ganas o no quieres.
- Es que claro que sí que quiero, por supuesto, pero no quiero parecer una desesperada, y menos aún una pesada, también tengo mi orgullo ¿Por qué me miras así?
- ¿Cómo? Esta es mi expresión de siempre, por si no te había dado cuenta soy bastante serio.
- Es que parece que me estás juzgando por lo que he dicho.
- No, no te juzgo ¿Quién soy yo para juzgarte? En realidad te entiendo, quieres salir con Neji pero porque Neji quiera.
- Y yo le guste. Lo que quiero es gustarle a Neji.
Gaara volvió a sonreír levemente de medio lado.
- ¿Te hago gracia? Supongo que sí, la súper confiada Stella ahora parece una niña tonta intentando que el chico guapo se fije en ella.
- No me rio de ti, lo que me hace gracia es que estemos aquí, hablando como dos amigos y apenas hace medio año no nos soportábamos.
- Cuantas vueltas da la vida ¿Verdad? ¿Te acuerdas de las discusiones que tenías con Sasori y Deidara? Nunca entendí por qué os llevabais tan mal.
- Yo entendía que Sasori y yo discutiésemos, él vivía con su abuela y ella trabaja para mi padre y pasaba mucho tiempo en casa. Mis hermanos y yo, sobre todo mis hermanos, la querían como si fuese nuestra abuela y creo que Sasori pensaba que queríamos quitársele. Lo que no se es que le hice a Deidara para que me cogiese tanta ojeriza.
- Yo creo que era por culpa de toda esa mierda que tomaba, esas cosas no hacen bien a la cabeza ¿Y te acuerdas del incidente en la exposición de ciencias?
- ¡Cómo no me voy a acordar! Eso es memorable.
Stella no pudo evitar reírse y vio, por tercera vez, sonreír a Gaara. Las voces de varias personas en la calle les hicieron mirar.
- ¡Hombre! – exclamó Stella al ver a Kankuro, Jisei, Ryuko y más personas rodeado a Sumire - ¡Ya era hora!
Tras unos minutos de despedida, muchos abrazos a Sumire y también muchas fotos, por fin Sumire y Kankuro subieron a la limusina y esta arrancó emprendiendo el camino a casa de los Hyuuga.
- ¡Madre mía! – exclamaba Sumire con los ojos abiertos como platos - ¡Cuando lujo! ¡En mi vida había estado en una limusina! ¡Es colosal, magnífico! ¡Es…! ¡Ay que no tengo palabras para decirlo!
- Ya relájate – le dijo Kankuro – Te va a dar algo de la emoción.
- ¡Es que es todo tan…! ¡Ahhhhhhh…. soy una princesa! ¡Soy una princesa de cuento!
- Estás muy guapa, Sumire – comentó Stella – Y muy elegante, te pareces a Audrey Hepburn.
- ¡Anda ya! ¿Te gusta cómo me ha quedado el pelo? Mi madre me lo ha peinado con un montón de gomina para que no se me quedase alborotado y me ha puesto esta especie de casquete tan mono con este lacito que me ha hecho mi hermana.
- Es monísimo y va con tu personalidad, te queda muy bien.
- Y mira, mi hermana también me ha hecho estos lazos para los zapatos. Es que mi madre dice que no se puede ir a una fiesta con unos zapatos nuevos, que es mejor llevar unos viejos porque si no luego duelen los pies una barbaridad y mira, les mandó poner tapas nuevas y están brillantes y parecen nuevos.
- Y los lazos hacen juego con el del casquete. Estás divina de la muerte.
- ¡Tu sí que estás guapa! ¡Que elegancia! ¡Y que moño tan maravilloso! Pareces mayor, no vieja, solo más madura e interesante ¿A que está muy elegante, Kankuro? Yo también quería hacerme un recogido pero claro, mi pelo es demasiado corto.
- Podías haberte puesto un postizo.
- Pero no es lo mismo ¿Y cómo se llama ese moño? Porque ¿Sabes, Kankuro? Los moños tienen nombre, no todos son iguales.
- Es un moño italiano – sonrió Stella al ver el aturdimiento de Kankuro – Kankuro y Gaara también están muy guapos.
- Ellos sí que están divinos de la muerte ¡Ah! ¡Tenemos que hacernos una foto los cuatro juntos!
- ¿Dónde está tu familia? – preguntaba Ryuko en casa de Ten-Ten, sentada junto a ella en un sofá y viendo a Jisei en uno de los sillones frente a ella que acababa de recibir un mensaje en su móvil.
- Mis padres han ido al cine con mi hermano y mi hermana está por ahí con su nuevo novio.
- Mirad – sonreía Jisei mostrando el móvil – Sumire nos manda una foto de ella, Kankuro, Gaara y Stella en la limusina.
- A ver… ¡Que guapos que están todos!
- Sumire estaba preciosa – opinaba Ryuko.
- Y nerviosísima – añadía Jisei.
- Yo también lo estaría si de pronto me dicen que tengo que ir a una fiesta tan lujosa, me daría un ataque de histeria, seguro, aunque no me lo perdería.
- Que pena que no esté aquí Sumire, ni tampoco Akane – se lamentaba Ryuko – Hubieran disfrutado muchísimo.
- Mejor que no estén – opinó Jisei – Son muy escandalosas las dos.
- ¿De qué habláis? – preguntó intrigada Ten-Ten - ¿Qué pasa con Sumire y Akane?
- Nada, nada – contestó con premura Jisei dándose cuenta de que aquello se trataba de una sorpresa para Ten-Ten y esta no sabía nada, un poco más y sin darse cuenta ella y Ryuko lo estropeaban todo – Es que es Nochebuena y ya sabes cómo es Sumire de entusiasta con todas estas cosas, seguro que se pondría nerviosísima pensando que vas a salir con Kiba, que él te va a dar una respuesta y que luego vais a comprar el cake para comerlo juntos.
- Sin contar con que esta es la primera Nochebuena de Akane y Shikamaru – continuó Ryuko.
- Y seguro que Sumire estaría nerviosísima pensando en comprar el cake para comerlo con Kankuro – añadió Sakura entrando en el salón desde la terraza que daba a la calle.
- O lo mismo estaría dudando si comprarlo o no – volvió a comentar Jisei.
- Supongo que si – afirmó Ten-Ten – Sumire es así, se emociona enseguida y Akane… seguro que Akane estaría diciéndome lo que tengo que hacer para no resultar ansiosa… pero Akane no está y yo estoy muy ansiosa ¿Y si me dice que no?
- ¡Cómo te va a decir que no! – exclamó Sakura sentándose al lado de Ryuko.
- Es de Kiba de quien hablamos – habló Jisei – Le gustas desde hace mucho, no va a decir que no y arriesgarse a que salgas con otro y ponerse celoso de nuevo.
- ¿De verdad creéis que va a decir que si? Es que no entiendo por qué no me lo dijo cuándo se lo pregunté y porqué tiene que ser hoy precisamente.
- Pues precisamente porque es hoy – sonrió Jisei – Hoy es el día más romántico del año, para nosotros es el día de los enamorados, tonta y que mejor que un día tan romántico para declararse a una chica.
- ¿De verdad?
- ¡Ay que sí! – se quejó Sakura – Si quería decirte que no te lo hubiese dicho en ese momento ¿Para qué iba a esperar a hoy?
- Ay no sé, yo creo que sí pero…
Sakura se levantó y volvió a salir a la terraza.
- ¿Queréis ver la bufanda que le he tejido a Kiba? La verdad es que no me ha quedado muy bien.
- Si ya la tienes envuelta mejor no – contestó Jisei – Ya se la veremos a Kiba puesta.
- ¿Y tú no vas a salir con Chouji? – preguntó Ten-Ten intentando distraerse y no pensar tanto en su inminente cita.
- Ya te he dicho que sí, que va a venir a buscarme aquí. He quedado con él, aquí.
- ¿Y por qué has quedado con él aquí, en mi casa?
- Porque queríamos hacerte compañía – contestó Jisei – Ten-Ten, relájate que te estás poniendo muy nerviosa.
Sakura volvía a entrar en el salón y dirigía una mirada llena de complicidad a Jisei.
- ¿Qué te pasa que entras y sales tanto, Sakura? – la interrogó Ten-Ten.
- Que estoy esperando a Sasori – contestó apurada Sakura – Eso es todo.
- ¿Es que has vuelto a salir con él?
- Es que tengo algo que hablar, eso es todo.
- Hasta donde yo sé Sakura y Sasori no lo habían dejado – comentó Jisei.
- ¿Qué es todo ese ruido que se oye en la calle? – interrumpió Ten-Ten, llevaba ya un rato escuchándolo.
- No es nada – contestó Sakura – Es un grupo de chiquillos que están eufóricos, será porque es Nochebuena y eso. Voy a ver otra vez.
- Sakura me estás poniendo muy nerviosa, es que no paras quieta ¿Es qué no la puede llamar Sasori cuando esté abajo?
- Estará nerviosa como tú – opinó Jisei levantándose - Voy a hablar con ella.
- Sakura actúa muy raro – comentó Ten-Ten a Ryuko en voz baja – Yo creo que ella y Sasori deberían hablar con tranquilidad de todo lo que ha pasado ¡Ah! ¡Quizás por eso está nerviosa!
- Será por eso.
- Pues con tanto entrar y salir estoy cogiendo frio ¿Tu no?
- Ya te digo, es que yo soy muy friolera.
- ¡Ten-Ten! – gritó Jisei entrando en el salón - ¡Ven! ¡Ven! ¡Tienes que ver esto!
- ¿El qué?
- ¡Ven! ¡Ven! ¡No! Mejor cierra los ojos y no los abras hasta que yo te diga.
- ¿Pero qué pasa?
- Confía en mi ¡Cierra los ojos! Que quiero que sea una sorpresa.
- ¿Qué sorpresa?
- Espera – la detuvo Ryuko y sin más le colocó su gorro de lana calándoselo hasta que le cubrió la mitad de la cara – Así ya no ves. Vamos.
- ¿Pero que os pasa? ¿Os habéis vuelto locas?
- Es que es Nochebuena y es una sorpresa. Venga, yo te guio.
Seguro que aquello tenía algo que ver con Kiba; Ten-Ten estaba casi segura. Lo mismo es que Kiba estaba abajo con un ramo de flores o eso es lo que a ella le gustaría y deseando en su interior que así fuera se dejó guiar por sus amigas.
Ahora todo estaba en silencio, bueno todo lo silenciosa que podía ser una calle, pero ya no se oía el jaleo de hacía unos minutos. Ten-Ten sintió el frío y como Ryuko, que la tenía cogida de un brazo, tiritaba.
- Un… dos… un… dos… probando – se escuchó alto y claro.
¿Qué era eso? ¿Un megáfono? ¿Un micrófono?
- ¿Lee? – preguntó extrañada y curiosa.
- ¡Ten-Ten! – la voz ce Lee sonó muy alta, estaba claro que hablaba por un micrófono, seguro - Aquí hay una persona que quiere decirte algo. Escúchale porque le ha costado mucho, se ha esforzado como nunca, te va a hablar con el corazón y con todo el fuego de su juventud.
Ten-Ten sonrió, no pudo evitar que le hiciera gracia, esta Lee siempre con sus tonterías y se preparó a escuchar, creía que oiría voces pero lo que empezó a sonar fueron los acordes de una guitarra.
Alguien le quitó el gorro, ella que esperaba ver a Kiba con un ramo de flores lo que vio hizo que se le acelerase el corazón. Ya había anochecido pero la calle estaba llena de luces de colores, adornada con guirnaldas, varios de sus amigos en el centro con instrumentos musicales, altavoces, gente que se paraba curiosa para ver que era aquello y Kiba delante de un micrófono y una guitarra, acordes que sonaban suavemente y la voz de Kiba, nerviosa al principio pero que enseguida cogió seguridad… y que bonito sonaba.

Well, you done done me and you bet I felt it
I tried to be chill but you're so hot that I melted
I fell right through the cracks, and I'm trying to get back
Before the cool done run out I'll be giving it my best test
And nothing's gonna stop me but divine intervention
I reckon it's again my turn to win some or learn some


I won't hesitate no more,
No more, it cannot wait I'm yours


Well open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find love love love love


Listen to the music of the moment people dance and sing
We are just one big family
It's your god forsaken right to be loved, loved, loved, loved


So, I won't hesitate no more,
No more, it cannot wait I'm sure
There's no need to complicate our time is short
This is our fate, I'm yours


-d-do do you but do you, d-d-do but you want to come one
Scooch one over closer dear and I will nibble your ear
Bap bap bap woooooo ho ho ooooh


I've been spending' way too long checking' my tongue in the mirror
And bending' over backwards just to try to see it clearer
My breath fogged up the glass
And so I drew a new face and laughed
I guess what I'm a saying's there isn't no better reason
To rid yourself of vanity and just go with the seasons
It's what we aim to do
Our name is our virtue


I won't hesitate no more,
No more, it cannot wait I'm yoursWell open up your mind and see like me
Open up your plans and damn you're free
Look into your heart and you'll find, that the sky is yours


No por favor, no por favor, por favor no,
no hay necesidad de complicarse
porque nuestro tiempo es corto
esto es nuestro destino, soy tuyo

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Disclaimer: La canción "I'm yours" no es mía, es de Jason Mraz y los derechos le pertenecen a él y a su casa discográfica, yo solo la he usado para ayudarme en la historia.

Notas: Para quien no lo sepa: "Gaijin" es el término que se usa en Japón para nombrar a los extranjeros.
En Japón el día de Nochebuena es considerado en día de los enamorados. Es un día muy romántico, por la tarde los enamorados salen a pasear juntos y las chicas suelen comprar el "cake" un pastel especial que hay que comprar, no hacer para comerlo en compañía de sus parejas.